All Chapters of Prometo amarte. Solo hasta que tenga que decirte adiós : Chapter 641
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La mejor decisión
El camino al café le pareció eterno a Luciano, quien realmente necesitaba llegar y salvar a Almendra de la entrevista inquisitoria de Ángela. Le preocupaba que ella le contará cosas penosas de su pasado, le preocupaba que Almendra terminará asustándose del tipo de hombre que era Luciano en manos de Franco y Leonardo.Durante el camino, Antonio solo abrió la boca para preguntar por la chica y sabía que debía responder, de lo contrario, el hombre lo averiguaría por su cuenta.- ¿Quién es Almendra Pastrana? – Dijo Moretti sin detener su paso.- Es… Es… Es una chica con la que estoy comenzando a salir… - Dijo el joven con sinceridad.Massimo se asombraba, Luciano no era así con él, ellos dos nunca tuvieron una plática de ese estilo, pero no podía juzgar, solo quería observar.- Según sé, llevas semanas frecuentándola en el café donde vas a hacer tus tareas en lugar del apartamento. – Dijo Moretti dando a entender que ya sabía todo y más valía no ocultar nada.- Sí, pero apenas comencé a sa
¿Dónde estuviste todo este tiempo?
--- Emiratos Árabes (Días antes) ---Teodore y Fátima se encontraban en el Penthouse desayunando, Ali había salido por algunos pendientes. El joven sabía que, si bien su padre y madre se habían vuelto a reencontrar y este había decidido convertirla en su esposa, sabía que ambos necesitaban un espacio para poder entenderse.Ali sabía perfectamente que su padre era un hombre duro y serio, mientras su madre era una mujer muy tímida y dulce. Ella había hecho su mejor labor en criarlo con amor y respeto, pero sabía que su madre nunca pudo olvidar a su padre, por lo que nunca busco rehacer su vida, además que ahí era un tanto difícil teniendo hijos y un pasado no tan bueno.- Fátima, ¿En qué piensas? – Dijo Teodore viendo a la mujer perdida en sus recuerdos.Ella volteó y lo miró, bajó la mirada de inmediato y respondió…- En nada mi señor… Es solo que… - Dijo con un poco de timidez.El hombre, al verla, no sabía cómo reaccionar, era claro que Teodore no es que nunca hubiese estado con una m
El vestido soñado…
En casa de los Barzinni, todas las mujeres que conocían a Paloma llegaron, ahí, ya estaba todo un equipo listo para llevar a cabo los deseos de la hija de Marco Barzinni, lo cual Valeria anticipaba. Valeria sabía que una vez que su hija aceptara, Marco se volvería loco y sería capaz de traer a la mismísima Carolina H. para diseñar su vestido.- Marco, mi vida, trata de calmarte, todo saldrá bien hoy… - Dijo una Valeria que lo abrazaba por detrás mientras esta veía cómo su hija y varias mujeres llegaban con ella.- Es que sí, si debí ir por Carolina, Paloma de niña quería que cuando se casara, ella quería un vestido como el de esa muñeca diseñada por ella. – Dijo Marco, todo nervioso.- Amor… Estamos a una semana de que Paloma se case, además recuerda que está embarazada y sus hormonas son al 100. Dejemos que esto fluya con naturalidad, ¿sí? Ya ganamos un poco con el hecho de que ella aceptase usar mi vestido.- Sí, pero solo espero que a quien contrate le haga “El vestido soñado…” – Di
Alguien y algo muy especial
Paloma sonrió y abrazó a su mamá. Ella tenía razón, este era un momento especial y tal como si las barreras se hubieran caído, todas las mujeres que en la vida de Paloma aparecían, estaban reunidas ahí.- ¡Oh, antes de que lo olvide mamá, papá…! Tengo que presentarles a alguien muy especial que hoy nos acompaña, bueno, nos acompañan. – Dijo Paloma, tomando de la mano a Aria y haciendo señas a Daniela y su pequeña Ele. – Ella es Aria, la verdadera madre de Pietro, y ellas son Daniela y su hija Ele, ellas vivieron con Aria en un pueblo de Italia.- Marco y Valeria pusieron cara de no entender de lo que su hija hablaba, así que Paloma rápidamente explicó que Massimo había encontrado a la verdadera madre de Pietro y que la había llevado a casa para que estuviera con su hijo.Valeria y Marco quedaron sorprendidos ante tal situación, solo sonrieron, desconocían las noticias del momento, pero se alegraban porque las cosas estuvieran mejorando de a pocos en la familia Pellegrini.- Bueno, buen
Deben ser ustedes mismos
La tarde fue amena, fue larga, se hicieron y se descartaron varios diseños, luego de varios postres y bebidas sin alcohol, todas estaban ayudando a Paloma con comentarios, risas y buenos momentos, quien viera esa reunión, se sorprendería, ya que ahí estaban las mujeres de los hombres que marcaron la vida de Valeria.Aquellas solo trataban de ser buenas invitadas, todo por el bien y la felicidad de una chica que, sin saberlo, vino a unir a dos familias que jamás se hubieran visto juntas nuevamente.Mientras aquello se suscitaba en aquel salón, Marco, por su lado, cuidaba pacientemente a todos los niños. Bastaba decir que, en el caso de Gio, Enzo y Ele, no necesitaba más que alimentarlos, ya que eran unos niños bien portados.Pero en el caso de las y él bebe, las cosas se complicaban un poco, puesto que, si lloraba uno, en cadena, se iban despertando todos.- Gio, por favor, ¿me ayudas a pasarme las toallitas? Creo que alguno de estos bebes, ya requiere un cambio urgente de pañal. – Dijo
¿Cuándo pasó?
Luego de una amena charla, donde Pietro trataba de integrar tanto a Fátima como a Ali, Teodore y Pietro tuvieron que revisar temas relacionados con sus negocios, mientras que Fátima y Ali salían a los jardines de la casa a dar un paseo.Ambos hombres entraron al estudio e inmediatamente un Pietro curioso no se aguantó las ganas y dijo:- Aún no puedo creer que estés casado, ¿Cuándo paso? ¿Cómo fue que sucedió? Teodore, sé bien que no recuerdo mucho de ti, pero Aldo me ha dicho que siempre has sido un hombre reservado y normalmente nunca te vimos con alguna mujer.Teodore se sintió un poco avergonzado, pero tuvo que aceptar que el que llevara a Fátima y Ali con él, le iba a acarrear varias preguntas y debía contestarlas, no porque debiera, más bien porque quería.- Mi abogado en Dubái… - Dijo Teodore causando más intriga.- ¿Sí?- Cuando ocurrió todo el desastre entre tú, Marco y tu padre, tuve que asumir el mando de nuestros negocios en Dubái…- ¡Aja…! - Dijo Pietro invitándole a conti
Tienes mucho que trabajar y arreglar
Ali me contó que su madre de alguna manera había tomado una foto mía, era borrosa, pero mi rostro era idéntico al de Ali con varios años más. Él dijo que me había visto en la universidad una vez que fui. Sinceramente, este chico me sorprende, él era directo y tímido, pero se arriesgó a que lo rechazara; sin embargo, no pude hacerlo, no cuando tu viva imagen es la que está frente a ti.Mi abogado me recomendó que lo reconociera como hijo, su vida era precaria y mis donativos solo generarían falsas especulaciones. Al final, si seguía por el mismo camino, lo único que lograría era que su madre fuera señalada por algo que hacía años, no fue su culpa.- Entonces, ¿Por eso decidiste casarte con ella? - Pregunto Pietro de manera curiosa.- No tuve que pensar mucho las cosas, ella era la madre de Ali. Aunque tenía muchos años de no verla frente a frente, al ver a mi hijo, al tratarlo, sabía que ella había hecho un trabajo digno de admirar. - Dijo Teodore con orgullo evidente. Pietro, tú y yo
Son unos niños
Paolo y Maurizio habían quedado de cuidar a Adele en lo que ella iba con las chicas a ver el vestido de Paloma. Por un momento Laura dudó, pero ya en otras ocasiones ellos la habían cuidado, así que esta no sería la excepción.Mientras Laura iba con las chicas, Paolo y Maurizio iban a un centro comercial, aquel joven tímido Paolo había descubierto una cosa. Cada que salía, acompañado de su hermanito y de la pequeña Adele, varias chicas volteaban a mirarle, la razón, la desconocía, pero siempre, más de una le dirigía la mirada o le saludaba.En esta ocasión no era diferente, Paolo llevaba de la mano a Maurizio y con la otra empujaba el carrito que llevaba a Adele. La niña, digamos, que agradecía aquellas salidas fortuitas. Todo parecía ser normal y tranquilo, al menos hasta que, accidentalmente, chocaron con una pareja.Quienes, al verlos, el hombre no pudo apartar la mirada de los 3 que lo habían golpeado; sin embargo, había alguien que llamó más su atención y esa había sido, Adele.Lo
¿Podemos hablar?
Aldo había tenido que salir de emergencia para revisar algunos pendientes, luego de regresar, se acercó a Ali, ambos conversaban amenamente, ya que Aldo podía comunicarse en el mismo idioma del chico, prácticamente se llevaban un año, por lo que sus pláticas podrían ser comunes.Este tiempo, lo aprovecho Teodore para hacer algo que nunca hubiera esperado, fue por Fátima que se encontraba tranquila sentada en una banca admirando el panorama. Aquello era algo recurrente, la mujer era tímida y pocas veces podrían verla merodeando o haciendo algo diferente en algún lugar que no conociera.Al llegar y verla, las palabras que Pietro había dicho hace unos minutos, resonaron en su cabeza.“¡Eres un completo idiota! Ya decía yo… ¿Cómo era posible que estuvieras casado con una bella mujer? Y no es por decir mucho, pero ella es un algodón de azúcar y tú, tú, mi querido Teodore, eres un idiota gruñón.”- Fátima… ¿Podemos hablar? – Dijo Teodore acercándose lentamente a ella.- Si mi señor… Perdón,
Ella es mi hija y ¿Quiero conocerla?
Adrien luego de ver cómo aquel joven y ese niño protegían a la pequeña Adele, se quedó con una extraña sensación de vacío. Estaba seguro de que no podría equivocarse, estaba seguro de que ella era su hija, la pequeña Adele era el vivo retrato de Laura, su cabellera rubia, esos ojos verdes azules o grises, su piel tan blanca como la leche.- Definitivamente es mi hija… Ella es mi hija y ¿Quiero conocerla? – Dijo Adrien mientras estaba en la terraza de su ahora casa.Él había sido un joven inmaduro y rebelde, se había metido en muchos problemas, había cometido muchos errores y nunca se había arrepentido de lo que hacía, salvo una cosa, una pequeña situación, o más bien una mujer: Laura Pellegrini.Se había dejado llevar por los planes de venganza de su prima, al final, el niño había resultado ser hijo de un chico que ella conoció en una fiesta, el cabello y color de piel inmediatamente lo delató. Antonia, sin más remedio, se casó con aquel joven pelirrojo que, obviamente, distaba de pare