All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 591
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108. CONSPIRACIÓN SECRETA
NARRADORA—¿Qué sucedió, Dalila? —un hombre se despertó a su lado, su cabello platinado por las canas, sus ojos azules vibrantes.—Aron, ya está aquí —le dijo, mirando a los orbes preocupados de su compañero.—. Alguien hizo resonancia de almas mágicas con Theo. Aidan tiene otra oportunidad.Aron, el Druida de los Hombres de Invierno, mostró asombro en su expresión.Aidan no solo era el príncipe de este continente, sino también su sucesor.De hecho, el alumno superó al maestro.No todos los Hombres de Invierno podían manifestar su magia fuera de su cuerpo.Theo era único, y mostraba la fortaleza interior de Aidan.—Debo avisarle a la reina —Dalila le dijo enseguida, levantándose de la cama para arreglarse.—¿Cómo lo supiste? ¿La Diosa te lo reveló en sueños? —le preguntó a su compañera, la Sacerdotisa de las Centurias.El destino era algo curioso, y los dos ancianos de los clanes resultaron ser mates después de siglos de disputas entre ellos.—No, me lo reveló… Isabella. Ella se despe
109. UNA APUESTA CON EL ALFA
NYXBien, hoy es el día de salir a explorar este mundo.No he visto más a Aidan desde la discusión con Isabella.Se nota que si fuese por él, me tendría prisionera en la mazmorra de su castillo… que lo intente si puede.Miré hacia atrás, a las ventanas que daban a la habitación de la hechicera, pero se había quedado protegida por la magia de Theo hasta que llegara su hermana, la sanadora.Ese lobito tampoco había venido más a visitarme… quizás era mejor así.—Solo serán unos días —murmuré con sentimientos encontrados. Los pasos seguros de mis botines me llevaron por los jardines delanteros hasta el camino de piedra que se perdía montaña abajo y fuera de las murallas heladas. Iría a una manada en dirección noroeste. Isabella me dijo que ahí alguien me encontraría y me guiaría al pantano. No sé con quién tanto se comunicaba, no quería espiarla y menos cuando me estaba ayudando. Seguí el trayecto que me marcó y pretendía dar una vuelta por el continente de los hombres bestias. Podía
110. ¡YO SOY UNA SELENIA!
NYXAidan se quedó en silencio, me miraba intensamente, queriéndome devorar, destrozar, arrinconar, revolcar… no sé, no entendía para nada a este hombre y todas sus facetas. —Bien, pequeña bruja —de repente esa voz lobuna susurró en mi oído cuando el macho de invierno se inclinó a hablarme.—. Pero, aunque llores, no voy a tenerte nada de compasión. Es hora de que aprendas quién manda aquí.Incluso tuvo el descaro de amenazarme.Bufé al verlo alejarse, quitándose la túnica negra que llevaba, la camisa blanca; caminando hacia el refugio de unos árboles.—¡Soy una Selenia, una Selenia! —le rugí, aunque empezaba a darme cuenta de que me llamaba bruja solo para molestarme.Mis ojos se clavaron en la musculosa espalda desnuda que apenas y pude vislumbrar antes de que se metiera detrás del tronco.“Concéntrate, Nyx” Me palmeé las mejillas y respiré profundo, cerrando los ojos y convocando el cambio.Tenía buen control de mi forma mágica de loba.Al abuelo le encantaba llevarnos a correr b
111. NO GANAMOS NINGUNO DE LOS DOS
NYXLos ojos rubíes tan rojos que parecían sangrar, su morro un poco contraído, se veía contrariado.La cabeza esponjosa se movió en dirección al palacio y entendí que hasta aquí había llegado este raro juego.La brisa de la mañana soplaba en las hebras blancas de su pelaje, un lobo indomable y además… emparejado.Por un segundo, había olvidado lo más importante de todo… a Isabella.“Bueno, creo que he ganado. Nos vemos en unos días” le dije por el vínculo universal de su raza.Volví a capturar su atención, pero era yo la que no quería seguirlo mirando.Porque cada vez que estaba cerca de Aidan, me sentía contrariada, culpable y… codiciosa.Me giré para correr montaña abajo, las patas oscuras se movían sobre los arbustos, espantando a las ardillas y otros pequeños animales.Vlad no me respondió, ni tampoco Aidan.Era lo mejor para todos, pero dolía demasiado… ¿Por qué de repente sentía un agujero tan profundo en mi pecho?Pensé dejarlo atrás, enfocar mi mente en buscar la manera de en
112. SUEÑOS PROHIBIDOS
NYX“Me he perdido, no puede ser que quedara tan lejos… ¿Isabella me dio bien las indicaciones?”Hablaba conmigo misma… o sea, en medio del bosque profundo y, por mucho que volaba a todos lados… ni un asentamiento de gallinas encontré, menos de hombres lobo.—Uf, aún no estoy al cien —murmuré cuando mis botines tocaron la hierba y me masajeé un poco los músculos de los hombros y el cuello.Las alas desaparecieron con un toque de magia.—Creo que descansaré aquí —miré a mi alrededor; era un pequeño espacio despejado entre robustos árboles.Expandí mis sentidos y no encontré nada peligroso cerca. El sol se perdía en el horizonte y ya casi tenía la noche sobre mi cabeza.“Ggrrr” De repente las tripas me sonaron.—Si llego a saber que pasaría todo el día perdiendo energía, hubiese traído algo de comer.Torcí la boca, pensando en si yo era mala con las instrucciones o Isabella pésima para dar direcciones.Me pasé las últimas horas de luz buscando algunas frutas comestibles y cacé una liebr
113. IMITANDO A AIDAN
NYXPero él no quiso besarme más y solo me empujó con suavidad.Caí de nuevo en la manta y mis tobillos fueron tomados con dominación.Me encontré en una posición vergonzosa, con las piernas abiertas y flexionadas.— Aidan, ¿qué vas a hacer?... Espera —me quise incorporar, pero él colocó una mano sobre mi vientre, impidiéndome resistir.Se metió bajo mi falda y comenzó a subirla, dejando mis muslos expuestos con la correa de la daga atada en el derecho.Su lengua acariciaba mi piel temblorosa, subiendo hasta ese sitio que palpitaba y se contraía desesperado por ser acariciado.Vi los cabellos platinados sumergidos entre mis piernas, escalofríos recorrieron mi columna vertebral al sentirlo olfateándome mi intimidad profundamente.—Mnnn... —empujé la punta de los pies sobre la manta cuando esa lengua pervertida dio un lengüetazo en toda mi hendidura empapada en jugos.—Mi príncipe, aah… Sus dedos toscos apartaron la tela de la braga a un lado, exponiendo a su mirada lobuna mi coño cach
114. LA TRAICIÓN DE THEO
AIDANSu cuerpo está temblando. No cierra las piernas, pero se nota su rigidez y resistencia.Miro hacia abajo. Ni siquiera he metido el glande por completo, pero su expresión de molestia me hace caer en una realización increíble.Ella sí es virgen de verdad… nunca se ha entregado a ningún otro macho y, en esta loca fantasía, me va a dejar que tome su primera vez.Y mi corazón comienza a palpitar alocado mientras nos quedamos mirando.Algo me ruge que ella es mía, creada solo para mi placer. Que esta magnífica hembra ha estado esperando por mí.No quiero herir su cuerpo, ni siquiera en esta ilusión…El Aidan de mi mente también se resiste a pesar de los deseos locos de montarla… él no sabe cómo hacerle el amor, y yo entiendo cada vez menos esta locura...Quiero despertar y a la vez no… ¿estoy en mi cuarto o estoy en el bosque?Me siento arrodillado entre sus piernas.Maldita sea, no puedo dejar esto así.—Puedes… puedes hacerlo, si eres tú… está bien… —escucho su voz suave y miro su
115. DOS CONTRA UNO
AIDANPor mucho que lo llamé en mi mente y lo convoqué a regresar, no obedeció. Cada vez nuestras diferencias se hacían más evidentes. Theo ha estado acompañándome desde que nací, a diferencia de Vlad, que me fue obsequiado por la Diosa en mi cumpleaños 18. Era demasiado poderoso, con autonomía propia, forjado de la unión del fuego Centuria y el hielo de los Hombres de Invierno.Siempre había seguido mi voluntad, aceptó y amó a Isabella como suya a pesar de que no éramos almas mágicas gemelas.Pensé que eso ni siquiera existía… hasta que estuve frente a esa energía mezcla de oscuridad y luz. Tan vibrante y hermosa… como ella. Como la mujer que me hace sentir de nuevo vivo y, a la vez, el peor hombre del mundo. Arrojé con ira las sábanas donde estaba mi deseo liberado, me subí el pantalón hasta con asco. Asco de mí mismo, de mis pensamientos, de los deseos que ya no podía controlar… Caminé descalzo hacia el balcón, saliendo a la fría noche, hundiendo las garras en la piedra del
116. ESTÁ LLEGANDO EL MOMENTO DE ESCOGER
AIDAN Apreté los dientes bloqueando su presencia y, de paso, la del maldito de Theo. No sé cuántas horas me pasé casi desnudo bajo el vendaval… pensando… Necesitaba sentir de nuevo su calor, recordar nuestro vínculo, buscar ese olor a moras que antes tenía su cuerpo y ahora solo exudaba… muerte. Caminé de regreso a los pasillos, como un fantasma, como muchas veces los había recorrido en las interminables noches. Ocultando mi presencia, me paré frente a la puerta de su habitación, donde prácticamente no me dejaba entrar. Desde que se despertó notaba su lejanía, su apatía... Isabella no me dejaba tocarla, siempre buscaba excusas para rehuirme. No es que quisiera hacer nada extremo, sabía que estaba débil, solo dormir juntos tomados de la mano, como una pareja… como antes… —Mmmnn aayy… —me tensé al escuchar gemidos dolorosos bajos. Estiré mi mano hacia el picaporte, pero me quedé inmóvil ante la conversación que se desarrolló dentro del cuarto de Bella. —Hermana, no pued
117. YO SÍ TE AMO
NYX El cerebro me dictaba que reaccionara, que había tantas cosas raras en estas fantasías.Pero el corazón y, sobre todo, las sensaciones deliciosas que estaba experimentando mi cuerpo me gritaban que ni loca parara esto que estaba sucediendo. Jadeando y temblando de placer sobre esa manta, mis ojos no podían dejar de ver a los brillantes de Aidan. Pero después de su liberación tan caliente, mostrándome lo excitante que se vería teniendo un orgasmo entre mis piernas, él cambió por completo. Sentí que se quedó rígido y bajó la cabeza sin enseñarme su expresión. El cabello corto y sudado le caía sobre los párpados, donde unas pestañas muy claras se abanicaban inquietas. —¿Príncipe? —mi voz salió un poco ronca y estiré mis dedos intentando incorporarme.— ¿Estás… arrepentido? Incluso me tembló la determinación, como si de verdad estuviese frente al mismísimo príncipe de la escarcha. Como si se me fuese a romper el corazón en dos, al cruzarme con sus ojos de asco y repulsión. Mi