All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 831
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348. UNA MATE A LA FUGA
THERONLamí la marca temporal de su nuca, sintiendo sus ronroneos mientras bebía de mi sangre.No parecía hacerle daño y, más bien, esos sonidos eróticos que escapaban de sus succiones me decían que le encantaba mi esencia.Rodeé un poco de lado, llevándola entre mis brazos y acomodándonos.Besé su cuello y olfateé su cabello húmedo.Me sentía demasiado bien para describirlo, pero deseaba más.Nuestro vínculo no era permanente, ella no pertenecía a mi raza y su espíritu animal no poseía tanta consciencia como mi lobo.Era solo una forma mágica, más salvaje, un cúmulo de instintos bestiales que nos llamaban.Tendríamos que encontrar la forma de emparejarnos permanente, supongo que para empezar tenía que conocer su nombre.—¿Cómo te llamas, mi hermosa leona? —susurré al sentir que su lengua rasposa cerraba las punciones de sus caninos.Se revolvió un poco, haciéndonos gemir. El grueso nudo se había quedado clavado en su suave interior.—Espera, nena… aguanta un poco o te va a doler… Ssh
349. EN LA BOCA DEL LOBO
THERON Su cuerpo se contorsionaba bajo mis músculos y tuve que mover el morro hacia atrás para no llevarme una buena mordida de esas fauces feroces. “¡YA CONTRÓLATE DE UNA VEZ, JODER!” Mi rugido la hizo quedarse rígida. A través de la marca temporal sabía muy bien que podía escucharme aunque no fuese de mi raza. Sus pupilas erráticas se quedaron mirando a las mías lobunas. “Te voy a soltar y vamos a hablar, pero si intentas escaparte de nuevo… que sepas que mi paciencia tiene un límite.” Mi mano tosca bajó a darle una buena sacudida a sus nalgas de leona. Gruñó enojada, pero se contuvo de atacar. La fui bajando lentamente y, apenas aflojé un poco, se escabulló dando un salto atrás. Su precaución hacia mí y ese estado arisco no se parecía en nada a la hembra seductora de hace unas horas. ¿Qué pasó aquí? “¿Por qué te fuiste así? ¡¿Por qué estabas escapando de tu mate?!” Intenté controlarme, pero mi temperamento salía a flote. “¿Mi… mi mate? ¿De verdad lo eres?” Una voz
350. TU ERES MI LIBERTAD
ZERAPHINA Creo que seguía alucinando. O sea… ¿Cómo las cosas pudieron tomar este rumbo tan loco? Salí de mis tierras a correr porque me sentía tan sofocada y caí en ese agujero de los mil demonios. Recuerdo por momentos cómo me abalancé sobre este macho, movida por la ardiente lujuria que quemaba mi mente. Lo que más queda son todas las deliciosas sensaciones; sus empujes vigorosos aún estremecían mi interior. Ahora lo tengo completamente desnudo, montado sobre mi forma animal, restregándome descaradamente su erección. No lo conozco de nada y lo peor es que muero por ronronear y dejarme tocar por esas manos rudas. ¡¿El golpe en la cabeza me dejó idiota?! ¡Que soy la reina Zeraphina de los hombres bestia! —Mmnn… cambia a tu forma elemental, quiero verte… Gruñó, mordisqueándome una oreja. Intento retorcerme y luchar, pero sus músculos se tensan como un grillete y, aunque no está en esa forma enorme de lobo, igual la fuerza recorre cada uno de sus gestos. —Sssh, pórtate bien,
351. UN TRATO JUSTO
NARRADORAZarek le pidió que lo acompañara, incluso con gran esfuerzo para deshacerse de Rousse.Meridiana era muy sensible a la muerte y a los seres que vivían entre los dos mundos.— Desea morir pero … tiene demasiada culpa. Está a un paso de su liberación, pero hay algo que no la deja aceptarla y se está yendo por el camino equivocado.Habló con la cabeza baja y usando su magia para sentir los sentimientos de Lisa.Zarek lo pensó por un instante, mirando… solo mirando la oscuridad con forma de rostro humano.Lo que alguna vez fue una hermosa mujer se pudría con la corteza de este árbol invocado por ella misma.Estiró la mano, dando un suspiro, y decidido a ver si conseguía un pacto.No deseaba más cadáveres femeninos y menos uno con tantos tormentos.Borrar esos recuerdos de una vida sufrida era un problema con el que no quería lidiar.Era mejor convencerla de irse en paz.—Protéjanse todos con su magia, Meridiana, retrocede —ordenó con seriedad.Dio un paso adelante, muy cerca de
352. TU NUEVA CUÑADA
NARRADORA Caminando de regreso a la misteriosa cueva, se escuchaban los pasos retumbantes de un enorme lycan cargando en sus brazos a una leona perezosa. “Dime, ¿en qué dirección está tu hogar?” Zeraphina se tensó al escuchar de repente la pregunta de Theron. ¿Se habría arrepentido de llevarla con él? “No estabas hace unas horas de tirano diciendo que ibas a secuestrarme”, su voz baja sonó más intranquila de lo que pretendía. Theron se dio cuenta de que en realidad había sido muy fácil convencerla. ¿Zera no desea regresar? “Tampoco soy un macho tan irracional y de verdad te quiero para bien, Zera. Voy a conocer a tus padres y a tu familia, para pedirles tu mano.” Le dijo sus intenciones de manera honorable. La cabeza de la leona se quedó escondida sobre su hombro y Zeraphina no habló en unos segundos. “Mis padres murieron hace unos años en una trifulca entre las tribus y me quedé sola… no tengo hogar al que regresar”, dijo una mitad mentira y verdad. Solo extrañaría a su g
353. CHÚPAME HASTA LA MUERTE
NARRADORAAhora que la calentura había pasado, se preguntaba si esta decisión impulsiva sería la correcta. O sea, Lavinia parecía una buena persona, pero era una hechicera y no tenía muy buena opinión de esa raza. Por lo menos, de los magos que habitaban en este continente, pero Theron provenía de otro sitio. Su morro se elevó hacia el agujero por donde entraban los rayos de sol. ¿Y si luego deseaba regresar y no podía? ¿De verdad la aceptarían en un mundo donde los hombres bestia eran raros? Repentinamente, una lamida suave cayó en su naricita y sus orbes se enfrentaron a los lobunos de su mate. “No tengas miedo, Zera… no te pongas nerviosa. Te voy a cuidar, mi amor, y nadie te va a tratar mal.” El alma de la leona se llenó de calidez y asintió, pensando en cómo revelarle luego la verdad a Theron. Era imposible ocultar su identidad, bastaba con encontrarse con la mate de Aidan y el príncipe de invierno para ser reconocida. Mientras Theron avanzaba hacia el pasaje mágico que
354. ELLA NO ES LISA
NARRADORA— Joder con el suegrito tóxico —, Drakomir se apretó el puente nasal. “Al menos déjame lavarme las bolas, ¿no?”, le respondió sin pelos en la lengua. Es más, disfrutaría mucho del día de hoy. Ya quería ver la cara de ese príncipe snob cuando supiese que habían consumado todo hasta el final.“Mejor te callas y apúrate, porque si me sigo imaginando dónde estuvieron esas asquerosidades, soy capaz de cortártelas.” “¿Y quedarte sin nietos? No lo creo… suegrito.” Metiéndose en el agua caliente, la sonrisa de bastardo desgraciado se amplió en la boca de Drakomir.Qué extraño que Zarek le pidiese ayuda.Ya le picaba la curiosidad y pronto supo cuál era su misión.Mentirle a Rousse y alejarlo con la excusa de una falsa misión.Drakomir se iba a oponer, por supuesto. Que como siempre le iba a joder todos sus planes.Además, no quería estar lejos de Victoria unos días, pero cuando supo el motivo, decidió entrar en el juego.Meridiana era especial para todos, ella y Rousse se merec
355. A TRAVÉS DE TUS OJOS
NARRADORA— Déjame bajar, Vincent. —Tanto dio que el Beta la colocó con suavidad en el suelo.Nada más hizo tocar la hierba y la Centuria embarazada avanzó los pasos que la separaban de la brujita.— ¡Lisa, creí que habías muerto, por la Diosa, yo…!— No soy ella —la voz suave interrumpió la efusividad de Amber, corroborando lo que Vicent le había dicho.Las expresiones de la Centuria pasaron por varias fases.Nunca odió a Lisa, a pesar de que sus últimas acciones no fueron buenas.La hechicera los ayudó mucho cuando la relación entre ella y Vincent era un caos.Consideraba a Lisa su amiga; sin embargo, se distanció de ellos por el veneno que su padre metió en su cabeza luego del accidente de Isabella.— Pero sus ojos… siento esa aura… ¿tú eres hija de Lisa? —incluso preguntó por esa loca posibilidad.— No lo creo —Vincent se paró a su lado de manera protectora.Su atención también capturada por la pequeña mujer con ojos esmeraldas.Ahora mismo se veían rojos y se notaba el brillo de
356. LA PUREZA DE TU ALMA
NARRADORAPOCOS DÍAS DESPUÉS…Rousse nunca había estado de tan mal humor en su vida.Zarek le pidió de favor que acompañara a Drakomir para resolver una difícil situación.Pero después de un viaje bastante largo, resultó que la rebelión había sido “controlada”.Rousse se sentía inquieto. Algo le olía a mentiras en toda esta historia.Alejarse de nuevo de su compañera no le hizo ninguna gracia.Así que regresó de primero, sin siquiera esperar a Drakkar y Drakomir, que andaban también en la comitiva.Drakkar siempre aprovechando para sacar información de su consejero, el Lord.A estas alturas escribiría un libro y podría dar cátedra de sexo.Cuando Rousse llegó a la fortaleza, sus alarmas saltaron por completo.Una enorme barrera se erigía fuera de las murallas.Intentó convocar su poder o llamar a Zarek, pero la energía rebotaba sin encontrar su destino.Con las ansias saliéndose de control, comenzó a rodear la fortaleza, buscando un escondrijo.Afuera, las casas se mantenían intactas;
357. LA CALIDEZ DE UNA MADRE
NARRADORADrakomir se bajó enseguida del caballo, quitándose el casco y dándoselo a su ayudante. —Celine, ¿sucedió algo en mi ausencia? —subió las escaleras de dos en dos con el rostro preocupado. —Nada que no se vaya a solucionar con un buen baño y ropa formal — su suegra le respondió con una sonrisa que escondía algún secreto.Drakomir frunció el ceño; a su lado ya pasaba Drakkar de corrido, con su temperamento directo y tosco de siempre. —¡Eh, Drakkar, alto ahí! —Celine lo detuvo en su andar apresurado. —¿Qué sucede? Necesito buscar a Lyra… no la siento cerca —Drakkar se estaba impacientando.Había accedido a ir en este viaje falso porque Lyra le insistió una y otra vez, al punto de sentirse un poco sospechoso.Pero a final él siempre cedía a los deseos de su persuasiva mujer. —Lyra está bien, y si no te detienes, no te diré dónde está —con esas palabras Celine capturó por completo su atención.Pronto tuvo a dos enormes moles delante de ella, mirándola fijamente. —Hoy es la b