All Chapters of El Precio del Desprecio: Dulce Venganza: Chapter 111
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Capítulo 111
A lo largo de los años, ella se había acostumbrado a vagar sin rumbo, y en ese peregrinar había crecido. Sin embargo, descubrió que, más que el sufrimiento, era la amabilidad lo que provocaba sus lágrimas.Dolores envolvió a Valentina en un abrazo cálido, dándole suaves palmaditas en la espalda como lo haría con una niña pequeña.—¿Por qué tanta formalidad conmigo, mi niña tonta?—Abuela, necesito decirte algo.—Dime, ¿qué pasa?Desde el umbral, Mateo observaba a Valentina, quien, recostada en el hombro de su abuela, dejaba escapar lágrimas silenciosas mientras sus pestañas se agitaban delicadamente. —Abuela, no puedo seguir viviendo aquí, tengo que irme.—¿Por qué? —Exclamó la abuela, sobresaltada. —¿Acaso ese sinvergüenza de mi nieto te ha estado molestando? ¡Ahora mismo voy a darle su merecido!Fausto apareció al instante con un plumero: —¡Señora, use esto!—No te vayas. —Dijo Dolores, tomando el plumero. —¿Por qué tendrías que irte tú? ¡Que se vaya él!Desde la puerta, Mateo suspi
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Capítulo 112
Ella no era más que una sustituta en el matrimonio, un pequeño accidente. Él admitía haber sentido un breve deseo por ella, pero no la amaba. Su amor era para Luciana, ella era a quien realmente quería. No le gustaba estar entre dos mujeres. ¡Era hora de terminar con Valentina![...]Camila escuchó que llamaban a la puerta en medio de la noche. Se puso una bata y fue a abrir. —¿Quién es?Valentina estaba afuera. No traía nada consigo, excepto el chaleco amarillo pálido que le había regalado Dolores. Miró a Camila con una sonrisa amarga. —Camila, me he quedado sin hogar otra vez. ¿Podrías alojarme?Rápidamente la hizo pasar a Valentina. Sus manos estaban heladas, así que las frotó entre las suyas. —¿Qué pasó? Es peligroso andar sola a estas horas.—Hoy Luciana se cayó por las escaleras. —Respondió con una débil sonrisa. —No permite que Mateo y yo durmamos en la misma habitación, así que me echaron.Camila se detuvo un momento y luego la abrazó. —¡Malditos sean esos dos desgraciados!Lo
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Capítulo 113
Aunque Esteban estaba de pie y ella sentada, lo que naturalmente le daría una posición dominante, era ella quien, con su postura erguida y ojos brillantes estudiándolo discretamente, emanaba un aura de serenidad que parecía dominar la situación.—Sí... sí, lo soy. —Respondió él.No, se reprendió mentalmente, ¿qué estaba diciendo? Aparte de su maestro, el doc. Milagros, nadie se atrevía a llamarlo por su nombre completo. Esta novia sustituta realmente carecía de modales.Intentó reprenderla: —Tú...Pero lo interrumpió, asintiendo con la cabeza. —Bien, puedes comenzar tu clase.Esteban quedó estupefacto.¿Quién era el profesor y quién el estudiante aquí?¡Ella le estaba dando órdenes!Sin embargo, bajo su mirada, el cuerpo de Esteban pareció moverse por sí solo: dio media vuelta, caminó hacia el podio y comenzó a escribir con tiza.¿Por qué estaba siguiendo sus instrucciones tan obedientemente?No quería hacerlo.Esteban comenzó la clase, pero ella seguía somnolienta. Evidentemente, no h
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Capítulo 114
En el dormitorio de mujeres.En su cuarto ya vivía una chica además de ella: Daniela Paredes.—Tú eres Valentina, ¿verdad? Soy Daniela. ¡Desde ahora seremos compañeras de cuarto! —La saludó alegremente.Parecía que era una chica vivaz y alegre, pero tenía una gran marca de nacimiento negra en el lado derecho de su rostro que contrastaba notablemente con su piel clara.Al notar que Valentina miraba su marca, habló con naturalidad: —Esta marca la tengo desde que nací. Los doctores dicen que no se puede quitar, así que mis compañeros me llaman "la vaca" en secreto. Nadie quiere compartir habitación conmigo. —Encogiéndose de hombros, añadió. —Si tú tampoco quieres...Ella sonrió: —Qué coincidencia, yo soy la pueblerina porque vengo del campo. ¿Entiendes? Una pueblerina y una vaca, ¡somos la pareja perfecta! Parece que el destino nos hizo compañeras.Valentina extendió la mano amistosamente hacia Daniela.Ella sonrió dulcemente y estrechó su mano.Las dos se hicieron amigas rápidamente. A
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Capítulo 115
Había estado perdiendo toda la noche; su mala racha se reflejaba en la tensión de su cara.Mientras Luciana miraba sus cartas, revisaba un frutero con varias frutas frescas de temporada. Con sus dedos tomó una uva morada y grande, la peló y acercó la jugosa pulpa a los labios de Mateo.Sin apartar la vista de sus cartas, abrió la boca para comer la uva que le ofrecía.Ella se acurrucó contra él como un pajarito y extendió su palma para recibir la semilla que él escupió.Era como una esposa mimosa atendiendo a su marido.Algunos de los herederos rieron. —Solo el señor Figueroa puede hacer que la Primera Rosa de Nueva Celestia lo atienda así.—Dicen que quien tiene suerte en el amor, la pierde en el juego. Con razón el señor Figueroa no para de perder hoy.Luciana sonrió coquetamente. —Solo saben burlarse de mí.Desde la puerta, Valentina observaba la escena. Era la primera vez que lo veía salir con Luciana a jugar con sus amigos.Sintió una punzada en el corazón.Justo entonces, Mateo v
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Capítulo 116
Valentina vio a Mariana, quien había estado sentada en el sofá, animando la situación.—Ya que todos están tan contentos, ¿les cuento algo gracioso? —Propusó Mariana.Luciana la miró con curiosidad. —¿Qué cosa?—¡Sobre Valentina!Desde afuera, ella suspiró, resignada.Justo cuando pensaba que no podía entrar en el mundo de Mateo y Luciana, alguien se encargaba de meterla en él.—Hoy fue su primer día en la universidad y ya se hizo famosa. —Continuó.Joaquín la miró con desdén. —¿Ella, famosa?—¡Por supuesto! ¡Ahora le dicen roncona! ¡Se pasó todo el día durmiendo!¡Puf! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! La habitación estalló en carcajadas.Joaquín fue el primero en hablar: —Al principio no entendía por qué Mateo la envió a la universidad, pero ahora lo entiendo. La mandó para entretenernos, ¡un chiste nuevo cada día!Todos rieron y se burlaron. Luciana era la más feliz, con sus ojos llenos de satisfacción.Desde afuera, Valentina suspiró.Bueno, si eso los hacía felices...Sin embargo, Mateo no se
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Capítulo 117
En el baño de mujeres, tras arrastrar a Daniela con ella, Valentina respondió al mensaje de voz de Esteban con un breve texto: "¡Ánimo!"En su estudio, el doctor Cruz se emocionó tanto con el mensaje que respondió con otro mensaje de voz: "¡Sí, maestra, me esforzaré!"Valentina guardó el teléfono en su bolso y Daniela la tomó del brazo. —Salgamos de aquí.Cuando se disponían a salir, la puerta del baño se abrió y entraron dos personas.Eran Luciana y Mariana.Las cuatro se encontraron cara a cara.Luciana sonrió con malicia. —¿Qué haces aquí? Oí que Mateo te echó de la mansión Figueroa y ahora vives en los dormitorios de la universidad.Tras su dramática caída por las escaleras, Luciana estaba ansiosa por presumir su victoria ante ella.Arqueó una ceja y, lejos de enfadarse, sonrió. —Luciana, es la primera vez que veo a alguien tan feliz de ser plato de segunda mesa.¿Que... qué?¿Plato de segunda mesa?Luciana se congeló.—¿No es así? —Continuó. —Esa cama ya la usé yo. Él es ropa de s
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Capítulo 118
Luciana dijo: —Dolores nunca me ha aceptado. Necesito el apoyo de los Cruz, por eso Lela es crucial para mí. Si logro acercarme a ella y ganarme su amistad, pronto podré casarme con Mateo y convertirme en la señora Figueroa.Luciana era experta en ganarse a la gente. Joaquín, Mariana y todos los jóvenes herederos del círculo de Mateo la adoraban.Por eso necesitaba conquistar a Lela.Lela representaba el apoyo de toda la familia Cruz.Era la familia materna de Mateo fundamental para sus planes.Mariana asintió. —Seguiré ayudándote a buscarla. La verdad es que yo también tengo curiosidad por saber quién es ella.[...]Luciana no encontró a Mateo en el reservado; no había regresado desde que salió.Lo encontró en la sala de descanso, reclinado en el sofá.Mateo había bebido bastante y parecía de mal humor. Su teléfono descansaba sobre la mesa mientras él se recostaba con pereza en el sofá, sus largas piernas estiradas sobre la mesa. Con los ojos cerrados, se masajeaba las sienes con la
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Capítulo 119
Le pidió que la besara. Mateo contempló el rostro de la mujer; hermoso como una rosa, notando cuánto más dócil se había vuelto esa pequeña cara delicada.Mientras que Valentina solo lograba irritarlo y causarle molestias, Luciana era como una flor que podía entenderlo. Mateo fue inclinando lentamente su cabeza...Más tarde esa noche, Valentina y Daniela, después de tomar algunas copas y pasar un rato en el bar, salieron a la calle principal para buscar un taxi. Sin embargo, siendo una zona tan concurrida, había muy pocos taxis disponibles.—¿Y si tomamos unas bicicletas compartidas para volver? —Sugirió Valentina pensando en una solución.—No hace falta. Puedo llamar a mi primo para que envíe un auto por nosotras. —Respondió Daniela, arqueando una ceja.—¿Tu primo? ¿No es mucha molestia?—Para nada. —Contestó con un guiño misterioso.—Mejor no, ya es muy tarde para molestarlo.—Mi primo debe estar divirtiéndose con su amante ahora mismo, así que le vendría bien tener algo que hacer. —D
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Capítulo 120
Esta era una señal verdaderamente alarmante.Mateo se apartó con sus piernas largas y salió para pedirle a Fernando que preparara el auto. Era evidente cuánto adoraba a Lela, pues bastaba una llamada para que él actuara de inmediato. Luciana se prometió a sí misma que debía averiguar quién era ella. ¡Tenía que convertirse en su mejor amiga!Mientras tanto, en la calle, un lujoso Rolls-Royce se detuvo junto a Valentina y Daniela. El chofer les abrió la puerta trasera con cortesía y ambas se subieron.—¿Tu primo es muy rico? —Preguntó Valentina, asombrada. El auto era la misma marca que Mateo usaba como vehículo personal. ¿Acaso esta marca era la preferida de los infieles?—Sí, tiene bastante dinero. —Respondió, con una sonrisa. —Oye, ¿qué tal si te presento a mi primo? Podrías ser mi cuñada.—¡No, no! Gracias, pero mejor guárdate a tu primo. No podría con alguien así. —Se apresuró a rechazar la idea.Daniela sonrió para sus adentros, pensando: "Pero, ¡si tú ya eres mi cuñada! ¡Mi primo
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