Capítulo 926
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Decir algo equivocado podría enturbiar la relación entre ellos, y ella no quería cargar con esa culpa. Al fin y al cabo, Juana no era Luisa ni Rosa; Juana estaba a un paso de convertirse en la “señora Guzmán”.

Pero Juana no se atrevía a enfrentarlo directamente: no tenía esa cercanía… y temía cerrarse todas las puertas.

—Entonces… —cambió de ángulo—. Solo dime esto: ¿ustedes planean volver? ¿Sí o no?

Eso sí podía contestarlo. Luciana fue tajante:

—No, no hay planes de reconciliación.

—¿En serio?
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  • Capítulo 1676

    Al salir del hospital, Alejandro tuvo todavía más cuidado con Luciana.Ese día, en un principio pensaba ir a la empresa, pero en ese momento ya no tenía ningunas ganas de hacerlo.—Luci, ¿qué quieres hacer hoy? —preguntó—. Te acompaño a lo que sea, ¿sí?—Claro —Luciana entendió muy bien lo que él quería decir y no lo rechazó.Cruzaron juntos el vestíbulo de consultas externas y caminaron hacia la salida.De pronto, Luciana se detuvo en seco, con la mirada fija en una dirección.—¿Luci? —Alejandro pensó que quizá se sentía mal—. ¿Qué pasó?—Oh… —Luciana le lanzó una mirada de reojo—. Vi a alguien conocido. Tú también la conoces.—¿Ah, sí?Alejandro siguió la dirección de su mirada. En la zona de registro automático, al final de la fila, había una mujer.—¿Quién es? —entrecerró los ojos, como esforzándose por recordar.—¿Mmm? —Luciana alzó la cabeza y lo examinó divertida—. ¿De verdad no la reconoces? Te sale bastante bien eso de hacerte el que no sabe, ¿eh?—No es eso… De verdad no la r

  • Capítulo 1675

    Dos meses después.Muy temprano aquella mañana, Alejandro se despertó.Se levantó en silencio, para no hacer ruido, bajó las escaleras y se fue directo a la cocina para prepararle el desayuno a Luciana.Un mes antes, Luciana había empezado con las náuseas del embarazo.Todo lo que comía lo vomitaba; a veces, incluso, hasta el agua.Su apetito se había desplomado; fuera la hora que fuera, cuando alguien le preguntaba, ella solo decía que no tenía hambre.En casa tenían chef de cocina internacional y de cocina tradicional, y además Amy estaba al mando; en cuanto se le antojaba algo, podían servírselo en la mesa de inmediato.Pero Luciana se había puesto muy selectiva: solo comía lo que Alejandro cocinaba.Por eso, siempre que tenía un poco de tiempo, era Alejandro quien se metía a la cocina. Y el desayuno, ni se diga: él se encargaba de todo.En la cocina, Amy lo vio entrar y sonrió.—Señor, ya se levantó. Le dejé todos los ingredientes listos.—Ajá, gracias.Amy tomó un delantal y se lo

  • Capítulo 1674

    Aquel viaje a Toronto estuvo lleno de risas y momentos felices.***Ocho meses después, Martina dio a luz a un niño en el Hospital Santa Misericordia.Era un bebé grande, casi de cuatro kilos, gordito y sano.Se convirtió en el primer nieto de los padres de Martina y en el nieto más pequeño de la familia de Salvador. Desde que llegó al mundo, parecía que ya había nacido con la cuchara de plata en la boca.Por motivos de salud, Martina no pudo tener un parto natural; tuvieron que practicarle una cesárea.Salvador también entró al quirófano. Primero esperó en la sala de preparación y, cuando nació el bebé, lo dejaron pasar.Se puso la bata estéril y los guantes, tomó las tijeras que le pasó el médico y cortó el cordón umbilical que todavía unía al bebé con su madre.Luego, con el niño en brazos, se acercó a Martina y los estrechó a los dos contra su pecho.—Marti, gracias por todo lo que aguantaste.Martina curvó los labios en una sonrisa.—Sí.Cuando salieron del quirófano, llevaron a M

  • Capítulo 1673

    —¿Qué quieres decir? —Martina se quedó pasmada.—¡Te estoy preguntando, contesta nada más! —Lucy se desesperó.—Creo que fue... el... mes pasado —Martina hizo memoria.—¡Ay, por Dios! —Lucy no sabía si reír o llorar—. Con la relación que tienen ustedes dos, y con tu regla tan atrasada, ¿de verdad no se te ocurrió nada?—Yo... —Martina negó con la cabeza, todavía perdida—. Desde que me recuperé, esto ha sido muy irregular.—Pues tampoco tan irregular —refunfuñó Lucy.Lucy le lanzó una mirada a Salvador.—¿Me crees o no? Que esté vomitando así... es por ti.—¿Eh? —Martina abrió mucho los ojos—. No... no puede ser.—¿Y por qué no?Lucy dejó escapar una risita.—Ustedes los jóvenes sí que no saben nada. Cuando una pareja se quiere de verdad, la que se embaraza es ella, pero al que le dan las náuseas es a él.Al mismo tiempo los apuró:—¿Qué hacen todavía aquí parados? Váyanse ya al hospital a hacerse unos estudios.—Oh... —murmuró Martina.Fueron al hospital y, cuando salió el resultado, t

  • Capítulo 1672

    Pedro era alto, y podía subir a Alba a sus hombros sin ningún esfuerzo; fueran adonde fueran, ella ni siquiera tenía que dar un paso.Alba se ponía tan contenta que gritaba:—¡Este es mi lugar! ¡Esto es el paraíso!Cuando esa frase corrió por toda la casa, los adultos no pudieron contener la risa.Conforme pasaron los días, los invitados fueron llegando uno tras otro.La boda llegó, tal como estaba planeado.En el viejo casco de la hacienda todo estaba cubierto de alfombras rojas. Pedro volvió a cargar a Luciana en la espalda para acompañarla hasta donde estaba Alejandro, listo para recibirla.Le entregó a su hermana en las manos:—Cuñado, te dejo a mi hermana.El muchacho ahora hablaba mucho más fluido que antes.—Tranquilo —Alejandro tomó a su novia de la mano. Detrás de ellos venían Alba y Kevin, los dos pajes, sembrando pétalos por todo el camino.En el momento de aventar el ramo, Luciana avisó en voz alta:—¡Ahí va, eh! ¡Una, dos, tres!Lanzó los brazos hacia atrás.El ramo salió

  • Capítulo 1671

    Al principio, Luciana no pensaba volver a hacer boda.Sentía que, después de todo lo vivido, con el acta de matrimonio y la familia unida alcanzaba.Pero en cuanto dejó el tema en manos de Lucy, y se sumó Enzo, la cosa cambió. Los dos cargaban con la culpa de no haber estado en la vida de su hija durante tantos años; con una oportunidad así enfrente, ¿cómo no iban a querer desquitarse y consentirla a lo grande?De paso, medio año antes Enzo ya se había divorciado legalmente de Isabel. Al día siguiente, se presentó en el registro civil con Lucy del brazo y salieron de ahí como marido y mujer de verdad.Dos décadas largas de enredo, por fin habían llegado a algún lugar.Al menos para ellos, era un final feliz.La boda de Enzo y Lucy fue un escándalo de grande: toda la crema y nata de Canadá que pudo ir, fue. Enzo por fin se dio el lujo de sacar pecho y casarse con la mujer que había amado desde joven, dejándola al fin pararse a su lado con todos los honores.Luciana y Alejandro pidieron

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Q si Alejando nada mas a estado con Luciana y Luciana nada mas con Alejando y ninguno lo dice que decilusion ya que se descubra algo que tontería

Sería interesante, que Luciana le contara a Alejandro la nochecita, que pasó con el en el Cuarto de hotel. Otra cosa es porque a Alejandro nunca le ha interesado saber quiénfue el hombre con el que Luciana pasó una noche que al otro día se la encontró en el hospital y que vio el reporte médico

donde quedo ciro pense que Ciro se iba a enamorar de Juana. esta escritora es algo serio 926 y nada llega a una conclusión me voy 3 dias esperando algo bueno y nada.que tristeza

no hay forma que avance

nunca había leído una novela tan pésima, Dios dale entendimiento para que le termine de una vez.

Autora veo que esto no avanza nada ahora además de Mónica, rosa, Luisa y Juana, un aren para alargar pésimamente esta novela

se entere de una buena vez que Alba es su hija , x amor a la Diosa,, o es que hay que esperar hasta el final si es que lo llega haber ...

Entonces Juana ,es la Mónica de antes ....solo que más **ingenua** puffff Supongo que Luciana se cura en salud ,pero creo que Alejandro debería abrirse con Luciana y confesarle que todavía la ama, que las demás no significan nada para él, y que se lo demuestre......y x favor que Alejandro ya se ente

ahora hace que este se comprometa con Juana, cuando se le voltea la tortilla a Luciana se va a arrepentir. porque alba es el filtro de todo esto

Lo empuja hacia otra! Una mezcla entre mártir innecesaria y ciega emocional. Ya no es inseguridad, es como si disfrutara complicarse la vida… ¿o será miedo a ser feliz? Está de Psiquiatra.

Luciana parece tener un talento especial para ignorar lo evidente. Alejandro puede mover montañas, bajarle el cielo, las estrellas y el sistema solar entero… y ella como si nada, siempre con la excusa perfecta para no aceptar lo que siente. Lo peor es que no solo se niega a creerle,¡sino que encima

jajajaja está l si la caga wüey

uuufff que pereza no tiene ni pies ni cabeza la novela

Fué una mala decisión elegir esta novela

Luciana no muestra el más mínimo interés por Alejandro y él siempre apoyándola y detrás de ella, ni cuando estaba Mónica mostraba interés por él, para ella todo siempre fue un deber o un contrato.

Esto es el colmo!!! Una falta de respeto.

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