Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Author: Violeta
Capítulo 1
Author: Violeta
—Celia, ¿ya lo decidiste? ¿En serio quieres solicitar tu traslado al Clínica Santa María?

El director de la clínica, Samuel López, la miraba con incredulidad, sosteniendo en la mano la solicitud de traslado de trabajo de Celia.

Ella bajó levemente la mirada, dejando escapar una sonrisa amarga.

—Sí, ya lo he decidido.

Al ver su actitud determinada, Samuel suspiró, pero al final firmó la solicitud.

Apenas salió de la oficina del director, Celia se encontró con César en el pasillo. Luego, vio a Sira Núñez, quien se vestía con una bata blanca de médica, acompañada de su hijo, Óscar Núñez.

Se detuvo bruscamente al ver tal "bonita escena" porque los tres parecían una verdadera familia; Sira caminaba al lado de César, sosteniendo la mano de su hijo, mientras el niño tomaba la mano de César con una radiante sonrisa.

Dicha escena le causó tristeza e incomodidad a Celia. César los trataba con tanta paciencia y ternura, pero ella nunca tuvo la oportunidad de disfrutar de todo eso.

Sabía que él la odiaba. Sira fue su primer amor, pero Celia logró casarse con él tras un trato especial con su abuela. Solo después del matrimonio, se enteró de que ellos habían roto. Por lo tanto, para César, ella era una malvada que se convirtió en su esposa valiéndose de sucias artimañas y aprovechando su debilidad.

Sin embargo, él nunca sabría que ella lo conoció antes que Sira, pero lamentablemente, él la había olvidado.

Celia creía que, si ella se casaba con él, este la recordaría de nuevo. Y de esta manera, podría cambiar la indiferente actitud de él.

No obstante, dicho pensamiento era un error. Él la odiaba, ¿cómo era posible que la amara? Si él tuviera algo de amor hacia ella, no habría declarado a todos que seguía siendo soltero después del matrimonio, ni habría tampoco pretendido no conocerla.

—¿Doctora Sánchez? —Sira la vio y la saludó.

Al mismo tiempo, César se puso serio, clavando su mirada en Celia, como si temiera que ella revelara su vínculo.

Celia sintió un ataque de dolor en el corazón por su indiferencia, pero de inmediato recuperó la calma y reaccionó.

—Buenos días, doctora Núñez y a usted señor Herrera.

Hacía poco César había invertido en el Clínica Central y ahora era uno de los accionistas. Celia sabía que él no lo hizo por ella, sino por Sira.

Poco después del regreso al país de Sira, él le dio un trabajo en la clínica. Era una recién llegada, pero consiguió fácilmente el puesto de directora de cirugía. Todo el mundo entendía que su respaldo era César. Además, en cuanto a los rumores en la clínica, los cuales decían que él era su novio, César nunca había dado una explicación.

Sira tomó muy naturalmente el brazo de César y le respondió:

—Encantada, doctora Sánchez. Has trabajado más tiempo en la clínica, pero yo acabo de empezar mi trabajo aquí. Apreciaré mucho de su ayuda.

Antes de que Celia le respondiera, el niño abrazó a César y le pidió:

—Papá, ya estoy muy cansado. ¿Me cargas un poquito, por favor?

Al escucharlo, ella se puso tensa. ¿El niño acaso lo había llamado papá?

Sira puso cara de enojo y lo regañó:

—Osqui, ¿¡cómo se te ocurre a llamarlo así!?

Dicho esto, se disculpó con César mirándolo con fingidas disculpas.

—Perdón, César, es solo una broma de Óscar.

César le echó un vistazo a Celia. Sin mostrar rastro alguno de ira, levantó con suavidad a Óscar y le dijo a Sira:

—No te preocupes.

—¡Me encanta quedarme con papá César! —Dijo Óscar aferrándose al cuello de César. —¡Ojalá fuera mi papá de veras!

—¡Travieso! —Rio Sira dándole un coscorrón.

Celia apretó con fuerza los puños. En realidad, nunca había visto a César ser tan tierno y atento.

"Olvídalo, Celia. De todos modos, ni con fuego descongelarías un témpano de hielo como César. Así será el mejor resultado", pensó ella.

Se obligó a tragar toda esa amargura y pasó junto a los tres para entrar en el ascensor.

***

Celia no le informó a nadie que había presentado la solicitud de traslado de trabajo, ni se lo había dicho a César porque no le parecía necesario. Después de todo, tal vez a él no le interesaría su decisión.

Llegó a la casona de la familia Herrera en su auto, y tocó el timbre en la puerta. Pronto, la ama de llaves, Marina, abrió la puerta y la saludó.

—Señorita, buenos días.

—¿La abuela está en casa? —Celia le preguntó.

—Sí, pase usted por aquí, señorita. —Marina le mostraba mucho respeto cuando hablaba con ella.

La abuela de César, Valeria Muñoz, era la respetada matriarca de la familia. Tras el fallecimiento de su marido, ella tenía la máxima autoridad en decidir todos los asuntos de la familia.

Provenía del Sur, de una familia de magnates comerciales. Cuando era joven, tenía un carácter muy fuerte y decidido. Aunque su suegra no le caía bien, nunca se atrevió a causarle problemas.

Marina llevó a Celia a la sala de oración, donde Valeria se arrodillaba en un reclinatorio, con una cruz entre las manos.

—Señora, ha llegado la señorita Sánchez.

Valeria abrió los ojos y giró la cabeza para mirar a Celia.

—Ven aquí y siéntate.

Marina salió de la sala. Celia se arrodilló en el reclinatorio junto a la anciana y se persignó ante la escultura de Jesús.

Valeria era una devota católica. Siempre visitaba el convento para meditar, y a menudo se quedaba allí más de dos semanas.

—Abuela, deseo divorciarme de César.

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  • Capítulo 563

    Simón dejó el vaso que sostenía y se levantó lentamente para enfrentar a Ben.—Todos ustedes están en casa, ¿no? Pensé que podrían manejarlo sin mi ayuda.Ben se volvió y le hizo una señal a Jacob para que saliera. Una vez que quedaron a solas en la oficina, Ben se dirigió detrás de su escritorio y tomó asiento con parsimonia.—Dejemos de lado lo ocurrido con la tía Águila. Pero lo de tu propia madre, parece no preocuparte en absoluto.—Ella se lo buscó. —Simón suspiró, se acercó a los estantes y tomó un libro sobre finanzas—. Intenté advertirle, pero no me escuchó. Como eligió reunirse a escondidas con Andrés, tarde o temprano saldría a la luz.Hablaba como si se refiriera a alguien ajeno, sin que la más mínima emoción asomara en su cara. Los dedos de Ben golpeaban el escritorio de manera irregular mientras su mirada afilada se clavaba en la espalda de Simón. Sabía que su "tío" no había ido simplemente para ponerse al día.—¿Buscabas algo?Simón volvió a colocar el libro en el estante

  • Capítulo 562

    Ben la observó. Vio su expresión seria, y su mirada se suavizó gradualmente mientras las arrugas de su entrecejo se relajaban. Permaneció en silencio un momento, se inclinó para recoger la raqueta del suelo y habló con un tono de compromiso apenas perceptible:—Periodo de prueba… Está bien. No interferiré en tu decisión. Pero tienes que prometerme que, pase lo que pase, me lo contarás. De lo contrario, me enfadaré contigo.Celia le rodeó el brazo con el suyo, cariñosa.—Pero no se lo dirás a papá, ¿cierto?Él apartó la cabeza de su hermanita suavemente con un dedo.—Por ahora, no.Unos días después de que el escándalo de Paulo se hiciera público, la familia Bustos gastó una fortuna para suprimir las noticias en los medios. Aunque las notas desaparecieron de la superficie, el asunto no se olvidaría fácilmente.Se decía que Eric estaba furioso con su hijo y planeaba enviarlo al extranjero. El matrimonio con la familia Rojas, naturalmente, quedó cancelado. Eric valoraba su reputación por

  • Capítulo 561

    Nicole colgó el celular, envió un mensaje rápido y regresó al pabellón. En ese momento, Valeria estaba terminando de firmar un acuerdo de transferencia de acciones. Le entregó una copia al abogado que esperaba a su lado.—Este acuerdo no debe entregarse a nadie bajo ninguna circunstancia, incluidos los demás miembros de la familia Herrera —ordenó la anciana con firmeza.El abogado asintió solemnemente.—Entiendo, señora.—Además, incluyan este acuerdo en mi testamento. Solo entrará en vigor tras mi fallecimiento.Nicole y el abogado se sorprendieron. Este último no pudo evitar preguntar:—Señora, ¿por qué…?Ella levantó una mano para interrumpirlo.—No tienen por qué sorprenderse. Llevo tiempo preparándome para este día.Mientras tanto, Rocío permanecía de pie frente a la puerta con un ramo de flores en las manos. Las voces que salían por la rendija le causaban dolor en el corazón. Rápidamente se ocultó tras la fría pared del pasillo, apretando el ramo con tal fuerza que los tallos se

  • Capítulo 560

    Sus orejas se calentaron un poco y bajó la cabeza, para fingir que estaba revisando su celular. El cielo se oscurecía gradualmente y las luces de la ciudad comenzaban a encenderse, envolviendo la ciudad en un cálido resplandor.Habían pasado todo el día juntos. El viento nocturno traía consigo un frescor repentino y ella, que vestía ropa ligera, sintió un leve escalofrío. César, al notarlo, se quitó la chaqueta y la colocó sobre sus hombros.—No te resfríes.Celia sujetó el cuello de la prenda, que aún conservaba ese tenue aroma a lavanda con notas amaderadas tan característico de él. Era un olor que le resultaba tan familiar y que luego había intentado borrar de su memoria.De repente, recordó la trampa que Sira le había tendió. En esa habitación privada… esos tipos casi la violaron. En aquella ocasión, fue Alfredo quien la llevó al hospital. Allí, César también le había puesto su chaqueta sobre los hombros, pero entonces lo hizo por un puro y posesivo deseo de dominio, molesto porque

  • Capítulo 559

    Tras salir de la sala de cine, Celia y César abandonaron la sala. Él llevaba la chaqueta de su traje colgada del brazo y también cargaba su bolso, dejando completamente de lado cualquier aire de superioridad. Ante los ojos de los demás, parecía un novio modelo. La luz del pasillo pasó de tenue a brillante. Celia se detuvo un instante, giró la cabeza para mirarlo, y su cabello se deslizó suavemente sobre su hombro.—Recuerdo que no te gustaban las comedias.En su memoria, César nunca veía ese tipo de películas, ella lo sabía. Él se sorprendió, con sus dedos acariciando inconscientemente la correa del bolso.—Últimamente he empezado a verlas.Celia no dijo nada más. Al llegar al vestíbulo del cine, recordó algo y se detuvo.—Ah, por cierto, Nicolás me contó lo del tiroteo contra Sergio.La nuez de César se movió, y su voz se volvió más baja que antes.—Sí, fue la semana pasada.Celia mencionó a Nicolás en este momento… A él no le agradaba, pero no podía decirlo.—¿Podrías…?Celia no notó

  • Capítulo 558

    Ferlín miró al guardaespaldas, quien se acercó a su lado, se inclinó y le susurró algo al oído. Inmediatamente, la cara del anciano se ensombreció y lanzó una mirada con desprecio a la pareja Bustos.Antes de que ellos pudieran reaccionar, Eric recibió una llamada de su secretario: Paulo había sido arrestado en medio de un operativo por contratar servicios sexuales. La noticia le cayó como un rayo, haciendo que Eric se levantara de un salto, conmocionado.—¡¿Qué demonios?!Colgó el celular a toda prisa y se dirigió a Ferlín con voz temblorosa:—En cuanto al matrimonio… pospónganlo por ahora. Tenemos que regresar de inmediato para ocuparnos de un asunto familiar urgente.Se fueron apresuradamente de la casona, sin atreverse siquiera a mirar la expresión de Ferlín. Desde que acordaron la unión con los Rojas, habían prohibido a Paulo causar escándalos públicos. Aparte de lo de Celia, Paulo no se había metido en ningún problema bajo sus órdenes. Pero esta vez, la noticia se había extendido

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Reader Comments

Las mayorías de las novelas de esta aplicación, luego de leer y gastar un montón de dinero, dejan de actualizar y dejan a lector en espera por muchos meses y al final no actualizan más

Espero que esta novela, si tenga final

esos días si son largos, parecen semanas

me gusta mucho

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