VALERIA
— ¡Aahh, es horrible, está deforme!
— ¡Envidiosa, por eso nos quieres alejar del Rey!
— El señor ha dicho que ya se tienen que marchar – le vuelvo a comunicar impasible, parada al pie de la cama y ellas me están insultando, pero no me da ni frío ni calor.
Pienso en cómo sacarlas porque debilitadas o no, son tres y yo solo una.
En eso, unos golpes comienzan a sonar en la puerta lateral que da al pasillo y ni siquiera había notado, debe ser la persona que las sacará del castillo.
Camino hacia allí y les abro a dos mozos fortachones que pasan sin decir palabras.
Esas mujeres comienzan a resistirse, a taparse la desnudez, gritando que están viendo los cuerpos que son solo para el Rey, que rodaran nuestras cabezas.
No tengo que llevar mucho tiempo aquí para darme cuenta de sus mentiras.
Ese hombre las utilizó como algo desechable y ahora las está echando como basuras.
La rubia corre hacia la puerta que da al comedor y me adelanto parándome en firme y cortándole el paso.
— Tenga un poco de dignidad y ya márchese, el Rey lo ha ordenado, no se arriesgue a morir.
— ¡Quiero que me lo diga él mismo, anoche me demostró otra cosa!, ¡¡apártate!! – se me abalanza con los caninos afuera y me defiendo, agarrando sus brazos en el aire y forcejeando con ella.
Sus largas garras me hieren en su furia y sé que puedo controlarla porque ahora mismo está débil.
Esta loba es más fuerte que yo, en realidad, cualquiera es más fuerte que yo.
Con ayuda de los mozos logramos sacar a rastras a la última desquiciada de la habitación y cierro la puerta respirando agitada.
— Tremendo primer día de trabajo – susurro resignada, mirando entonces el desastre que me espera por limpiar.
*****
Me seco el sudor de la frente tomándome un respiro y observando casi todo en su sitio.
Lo peor es la cama, aunque quité las sábanas sucias se me fue la mano con el agua, así que pienso en pegar el colchón a la ventana para que tome algo de aire y sol.
— Mmnn— gruño dando alones al pesado colchón tamaño King, mis manos tiemblan, no creo que pueda moverlo.
Estoy batallando y en eso…
— ¿Cuántos siglos te lleva organizar un cuarto? – me asusto porque no lo he escuchado entrar.
Voy a girarme para disculparme, pero un mal juego de pie, mi nerviosismo y al parecer una sustancia pegajosa que me dejé en el suelo, me hacen perder el equilibrio e irme de bruces.
En mi instinto me agarré de lo primero que encontré y caí de rodillas con los ojos cerrados.
Algo se había desprendido y estaba en mis manos, otra “cosa" gruesa rozaba contra mi nariz y un excitante aroma embriagador, oscuro y almizclado asaltó mis sentidos.
Cuando abrí de nuevo los ojos y vi el paisaje frente a mi mirada, quería morirme ahí mismo, sin necesidad de que me asesinaran.
En mis manos una toalla negra que supongo se encontraba en las caderas del Rey y yo de rodillas, agarrada a sus fuertes muslos, con un enorme y venoso miembro justo frente a mis ojos asombrados.
“Mierd4, esto debe hacerte llorar” fue lo primero que pensé en medio de mi colapso nervioso y eso que estaba semierecto, ni siquiera el de Dorian lo había detallado tanto.
— ¿Busco una cinta para que lo midas también? – su fría voz me sacó de mi momento de congelación.
Subí mi mirada aterrorizada para verlo por completo desnudo en toda su gloria, con el cabello borgoña suelto y revuelto, húmedo de la ducha y juraría que había un tinte burlón en sus ojos grises.
— ¡Su majestad lo lamento, por favor perdone la vida de esta humilde sirvienta que no se merece su misericordia! – me arrojé al suelo, pegando mi frente en la dura superficie, suplicándole.
Lo que había hecho era imperdonable. ¡Por la Diosa y todavía me quedé ahí… comiéndomelo con los ojos!
Su sombra amenazante cayó sobre mi cuerpo tembloroso, cerré los párpados con fuerzas esperando el final.
— Me iré enseguida… se lo suplico… me marcharé del castillo… por favor…
— No tengo paciencia para buscarme una sirvienta nueva todos los días y te vas cuando yo lo decida, levántate – su voz resuena grave cerca de mi oído y lo siento tirando de la toalla que aún aprieto en mis manos.
La suelto enseguida, el sudor me corre por la espalda y todo mi cuerpo se estremece.
— Además, si vas a atenderme no será la primera vez que me veas desnudo, no es la gran cosa, ven al comedor – agrega y sus pasos descalzos se alejan del cuarto.
Trago nerviosa y me levanto con las piernas hechas gelatinas.
“Vamos Valeria, ánimo, concéntrate, por favor”
— Prueba el desayuno – me ordena delante de la mesa señalando la comida.
Él va y se sienta dominante en la robusta silla, solo observa mis acciones.
Tomo el tenedor y corto una pequeña porción de todo para luego probarlo bocado por bocado.
— Si algo no es de su agrado, puedo solicitarlo a la cocina…
— No es necesario, todo está bien – me dice y luego se queda callado.
Estoy observando el suelo, no sé a qué espera y me encuentro algo perdida, repasando frenética cada una de las reglas en mi cabeza.
— ¿Piensas que soy un salvaje que como con las manos?
— ¿Qué? … no, no su maj… señor… — levanto rápido la vista y lo veo dándole un vistazo al tenedor que sostengo aún en la mano.
Diosa bendita, he llenado de saliva el único cubierto que traje, ¡la gobernanta no me dijo que tenía que probar aquí también la comida!
— Voy… voy por uno extra, lo lamento…
— Parece que sabes disculparte muy bien – me dice y siento como me quita el tenedor de la mano.
— Está sucio, yo… — “comí con él”
No termino porque lo veo que lo limpia con una servilleta y comienza a comer muy tranquilo.
Me separo a una esquina de pie, esperando sus órdenes, pero a través de mi flequillo lo espío de vez en cuando.
Está relajado, semidesnudo, a penas con una toalla abajo, desayunando y revisando unos documentos a su lado.
No importa lo que haga el Rey Lycan, su aura agresiva llena todo el espacio, exigiendo solo obediencia y sumisión.
Este es mi nuevo amo y la verdad, estoy pensando en si estaría mejor huyendo fuera de este castillo y de esta manada.
Aldric Thorne es lo más peligroso con que me podía encontrar en mi camino.
*****
Los días pasaron y a pesar de mis errores de novata, logré sobrevivir.
El señor tampoco estaba a tiempo completo en el castillo, viajaba mucho a las manadas o a enfrentarse con peligros, tampoco había visto a los demás “Guardianes”, hasta una mañana.
— Uf, la verdad no sé cómo aguantas la presión y la tentación – me dice Juliette.
Es la única del servicio que se me acercó.
Una chica extrovertida y alegre.
Aunque no la considero mi amiga, porque nunca más confiaré así en una mujer, al menos me entretengo con su parloteo.
Íbamos por el pasillo subterráneo con las cestas de la colada, cuando se abrió una puerta lateral que daba a uno de los tantos gimnasios de entrenamiento.
De ahí salió un enorme Lycan, lo sabía por su aura poderosa.
Enseguida bajamos la cabeza, esperando a que se fuera, pero sus pasos se acercaron a nosotras.
— ¿Estas son toallas limpias? – preguntó una voz masculina, fuerte pero relajada.
— Sí, sí, señor – respondí al darme cuenta de que la que llevaba las toallas era yo y alcé mis ojos por un segundo.
Unos hechizantes ojos dorados me devolvían la mirada.
Enseguida volví a observar la alfombra e hice por alcanzarle una, pero él estiró su mano a la vez y nuestros dedos se rozaron por unos segundos.
Su toque era cálido.
A pesar de ser igual intimidante, este Lycan proyectaba un aura de protección, no tan aguda y salvaje como la del Rey.
— Lo lamento, lo lamento…
— Tranquila, no hay problema. Gracias – respondió tomando lo que quería y se alejó caminando por el pasillo.
Entonces tuve el atrevimiento de mirar a su espalda.
El cabello rubio, gigantezco como todos los Lycans, poderoso, su ancha espalda musculosa sudada, vestido con un traje de combate negro.
Parece que estaba entrenando.
Por alguna razón esa combinación de ojos y cabello me recordó un poco a Dorian.
No quería recordar a ese desgraciado, pero la mente era algo traicionera y al final, ese fue el primer y único hombre que he amado.
— ¿Verdad que es apuesto? Digo, todos ellos son sexis y calientes, pero para mí los mejores son el Rey y el guardián Quinn, aunque el Rey, uf, ese hombre es puro fuego, tengo mis dudas, ¿qué crees Valeria? ¿A quién preferirías, al Rey o al guardián Quinn?
Salgo de mis pensamientos y voy a decirle que no hable de esas cosas tan despreocupadamente, alguien podría escucharla.
Pero tiene una mirada de pánico de repente en su rostro, mirando detrás de mí.
Mi columna vertebral se pone rígida en cuanto siento una poderosa presencia casi pegada a mi cuerpo y un caliente aliento sopla bajo en mi oído.
— Yo también quiero saber, Valeria, ¿a quién preferirías? ¿Y por qué carajos permites que otro hombre toque lo que es mío?
La cesta en mis manos comienza a temblar junto con mis manos.
Estoy acabada y aunque sé que habla de las toallas, por alguna razón, suena a que habla de mí.
— Se… señor…
— ¡Márchate! – le ordena a Juliette que me mira por un segundo con culpa, pero no tiene otra opción que escapar casi corriendo.
Sigo de espaldas a él, ¿será que puedo correr también?
— Sigo esperando Valeria, dime, ¿estás inconforme con el puesto que te tocó? ¿Sería mejor ser la doncella personal de Quinn? ¡Gírate de una maldit4 vez!
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363. MI VIDA... NO ES UNA MENTIRA
NARRADORA Las manos cálidas de Aldric abrazaron la cintura femenina, cubriéndola siempre con su olor, con su amor y su aura. Cuando llegó el momento del final, Gabrielle levantó los brazos, de donde chispas doradas se alzaron hacia la luna llena. Nadie se había dado cuenta de cuánto creció, alumbrando el cielo con su halo de luz plateada, revelando cada oscuridad y espantando la desesperanza. Valeria se llevó la mano al corazón, emocionada, y dejó que su vieja magia también vibrara, sintiendo el llamado de las Selenias. La capa de bruma húmeda cubrió sus pupilas mientras chispas doradas surcaban el viento y se mezclaban. Cuatro generaciones de Selenias unidas, como nunca antes. Los haces de plata se fundieron con el oro y danzaron con la música que se elevaba a la brisa. Debajo de cada arco, las parejas sellaban su unión con un beso lleno de devoción eterna. Aldric también tenía un nudo en la garganta, apretando a la increíble mujer entre sus brazos, que había creado vida
362. PLANES SECRETOS
NARRADORA Valeria sintió que el tiempo había pasado demasiado rápido. El nudo en su pecho seguía apretándose, pero tenía que aprender a dejarlos ir. —Y yo estoy entregando mis tesoros también. Lo único que tengo, además de mi mate, así que sepan que siempre las estaré protegiendo —Hakon dijo de manera hosca. —Estoy segura de que Hannah y Abigail encontraron protección extra y unas parejas que las aman —Anastasia, a su lado, agregó. Su alma de madre se sentía feliz y, a la vez, compartía los mismos sentimientos de nostalgia que Valeria. Miró con una sonrisa a sus yernos y ellos asintieron solemnes. Incluso Fenrir sacó su escasa seriedad para este momento. Al fin, las delicadas manos fueron estrechadas por sus gemelos. Frío y calor, hielo y fuego, controladas por poderosa magia selénica y una estirpe fuerte de lycans. Con cada uno dejando ir un pedacito de su corazón, al fin la ceremonia podía dar comienzo. Las parejas avanzaron haciendo un semicírculo frente a la majestuosa
361. ¿DÓNDE ESTÁ EL REY LYCAN?
NARRADORADrakomir la miró intensamente, la verdad reflejada en sus pupilas lobunas.—Más te vale cumplirlo… y ya devuélveme a mi mujer, ¿o no te basta con haberme robado a mi hija? —Zarek masculló, extendiendo la mano hacia Celine, que tenía la cara empapada en lágrimas.Entre las hormonas y las emociones, ella sí que no disimuló nada.—Mamita, no llores tanto, que le haces daño a la bebé… —Victoria se abrazó a sus dos padres, con los ojos más rojos de lo normal.Tan agradecida por todo el amor que siempre le habían dado, al punto de consentirla demasiado.Su mirada vagó a la primera fila, donde estaban Rousse y Meridiana, con una luminosa sonrisa.Pero sus ojos se quedaron fijos en su tío del alma, que la miraba lleno de cariño.Victoria le guiñó un ojo, como siempre le hacía, para que Quinn le guardara de sus padres el secreto de sus escapadas y travesuras.El amable lycan sonrió y se llevó la mano al pecho, mostrándole en silencio cuánto la amaba.Victoria había recibido solo buen
360. CADA UNO EN SU PRECIADO LUGAR
NARRADORAMira que Sigrid siempre le hablaba de mejorar la impresión amenazante que le daban a las personas.Cuando, en la realidad, Silas saltaría frente al fuego por Laziel.¿Cuántas veces no se lastimó en los experimentos alocados de su hijo aprendiendo magia oscura?—No habrá necesidad de eso, porque Laziel creció viendo el amor que siento por su madre y él jamás dejará que la luz de su vida se apague - la voz ronca del Rey Espectro resonó de nuevo.Sigrid se quedó incluso asombrada ante la respuesta sincera y seria de su Silas.Si decía que volvió a enamorarse, no exageraría.El que fue llamado temible Umbros en el pasado, dio un paso hacia su hijo y le palmeó el hombro con seguridad.—Te llevas a un gran macho —incluso le dijo a Lavinia, que tenía una sonrisa flotando en sus labios.—Lo sé —respondió observando a su hombre.Lleno de defectos, oscuridades y alocados fetiches, así lo amaba tanto.Él era el complemento perfecto para sus propias locuras, el que le dio sentido a su s
359. LA FAMILIA ES LO PRIMERO
NARRADORA — Te amo padre - Nyx susurró, refugiándose en la seguridad de ese abrazo. Silas nunca las dejaría alejarse; no importa que ambas vivieran con sus mates, siempre volverían a su hogar. — Yo también las amo, mis pequeñas. —¡Sí, papá, vendré a desayunar todos los días! —Silas sintió el abrazo efusivo de Lyra por detrás. —Es una promesa —respondió sonriendo más amplio que nunca, casi deslumbrando a los presentes. Muchos no lo habían visto reírse jamás, y mejor así, porque lucía peligrosamente demasiado hermoso. Silas las apretó un poco más, sintiéndose tan dichoso. Entonces sus ojos se encontraron, en la corta distancia, con los grises que le habían devuelto las ganas de vivir. Sigrid estaba aguantando a duras penas al ver a sus tesoros abrazados. Acompañaba lentamente a Drakkar y, a su lado, la Reina Centuria Raven, también aguantaba la emoción de llevar a su hijo Aidan. —Es hora —Silas les dijo y las dejó ir finalmente. Dándose toquecitos en las mejillas sonrosadas,
358. POR SIEMPRE MI HÉROE
NARRADORA¡DONG, DONG, DONG!Sonidos potentes comenzaron a resonar en el aire, creando ondas como si una campana gigante estuviese siendo tañida.Ese aviso sonó a través de todos los continentes descubiertos y entrelazados ahora por alianzas familiares.De repente, en diferentes puntos, el paisaje cambió.La realidad se deformó como si fuera rasgada por manos gigantes invisibles.Los árboles se movieron vigorosos por las ráfagas mágicas que hacían vibrar todo a su paso.Portales se abrían y llevaban a un mismo sitio: el castillo del Rey Lycan y la Reina Selenia.Más allá del velo se veía la luna reflejada en el lago, la montaña coronada en la cima por el impresionante castillo de rocas oscuras y banderas danzando con la brisa.En el pantano de sus mates, Fenrir y Magnus se miraron con decisión.Vestidos a juego con túnicas negras, largas y hechas a medida.La de Fenrir llevaba hermosos bordados en rojo y la de Magnus en blanco plata.Sus cabellos peinados hacia atrás, irresistiblement
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mmm ella no tiene la culpa de nada, por que se enoja jajajajaja
Algo me dice que el Lycan está CE-LOSO JAJAJA
Bien celocillo el rey,no?
Se me figura o el rey está celoso
eso me pareció celos
que miedo, pero no debería tenerlo ella no dijo nada malo
hermosa historia
Celostino jajaja jajaja jajaja pobre Valeria
quiero leer más y más... me enganche con la historia
jajajaja que mala suerte
Esta buenísima... jajajaja como todas. Pobre Valeria lo que le espera...