All Chapters of Prometo amarte. Solo hasta que tenga que decirte adiós : Chapter 781
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Para eso estamos los abuelos…
Paolo había querido tocar un tema con su abuelo, pero no sabía cómo plantearlo y quería hacerlo antes de que su padre regresara de su luna de miel.- Abuelo Magnus… -dijo Paolo, asomándose en la habitación de este con precaución.- Dime, hijo… ¿Qué necesitas?- Quiero platicar contigo, ¿Puedes? ¿Tienes tiempo disponible?—preguntó el joven nervioso.- ¡Claro! Para ustedes siempre tengo tiempo, ¿Qué sucede?Paolo, con más confianza, entró en la habitación y tomó asiento en una silla que se encontraba ahí.- ¿Cómo fue cuando mi papá se acercó a ti? -preguntó el joven con curiosidad.- ¿Por qué la pregunta? - preguntó Magnus, viendo algo extraño en su nieto.- He estado pensando en mi padre…Magnus no necesitaba ser adivino para darse cuenta de a quién se refería.- Bueno, siendo sinceros, fue un momento incómodo, pero pasó rápido, ya que teníamos cosas más importantes que resolver… ¿Tú quieres acercarte a Pierre? -pregunto Magnus, intuyendo la respuesta.- Sinceramente, he pensado un poco
Agradecido con la vida
Aria, luego de algunas semanas, había ido a ver a Pietro, Celeste y las niñas, la familia estaba encantada de poder convivir con ella.Pietro no lo reconocía, pero extrañaba a su madre, quien, aunque recién la había encontrado, poco a poco se fue ganando su corazón, con atenciones y mimos como si él fuera un niño chiquito.Luego de comer, Pietro quiso salir a caminar aprovechando que las niñas dormían y que Celeste se había quedado dormida con ellas también.- ¿Cómo has estado, madre?- Bien, hijo, bien, adaptándome a la enorme casa, ¿Sabías que he comprado montones de rosas? ¡Quiero que esa casa se llene de flores!- Me imagino, ¿Sabes una cosa?- Dime…- ¡Te extraño! ¡Sé que no hemos convivido mucho, pero te extraño, madre! No sabes cuánto…- Hijo… Yo también los extraño, pero, yo ya he vivido mi vida, de una manera u otra, ya he vivido mi vida y ahora es momento de que vivas la tuya…A todo esto, ¿Cuándo piensan casarse? Estoy completamente seguro de que Celeste no te lo dice, pero
Una larga charla…
Marco y Valeria estaban en el jardín de su casa, aprovechaban de que Aldo y Paloma se habían llevado a los niños a su casa. Esto había sido una petición de Marco hacia su hija, ya que hoy era un día antes de su aniversario y el hombre planeaba una cena en pareja.- ¿Cuántos años han pasado? -dijo Valeria mirando cómo su esposo colocaba la comida en la mesa de jardín.- 18 años, ya llevamos 18 años de haber unido nuestras vidas… Y, aún me siento como si todo hubiese sido ayer. -dijo Marco mirando a su esposa.- Ha sido un largo camino, no ha sido fácil, míranos, ahora estamos más tranquilos, ya no somos unos jovencitos.- Tú aún luces como cuando te conocí… -dijo Marco dándole un beso en la mejilla.- Me ves con ojos de amor, pero ya han pasado 20 años desde que nos conocimos.- ¡Lo sé! Pero este tiempo solo me ha hecho amarte más y más…- Yo también te amo, Marco, y quiero que sepas que, gracias a ti, a que eres mi pareja, he llegado a ser lo que soy.Nunca nadie me exigía nada, solo e
Planeando una boda…
- ¿Te he dicho que pareces un adolescente? -dijo Massimo viendo a su hermano.- ¿Por qué? -pregunto Pietro entretenido en la sección de flores.- Por todo esto… -dijo Massimo señalando las flores.- ¿Qué tiene de malo? ¡Quiero que todo quede perfecto! Uno no se casa todos los días… -dijo Pietro levantando varias flores y probando posibles combinaciones.- Bueno, viéndolo desde tu punto de vista… Tienes razón, esta es la primera vez que te casas, ¿Verdad? -dijo viendo cómo su hermano se debatía entre rosas o fresias, o ambas…Massimo debía reconocer que Pietro al igual que Aria, se habían tomado muy en serio el tema de la boda de ensueño y secreta, ya que la madre de Pietro era quien básicamente había convocado a todos para pedir ayuda.Era más que obvio que las mujeres D’Angelo, Pellegrini, Vanetto, se pusieron manos a la obra y estaban más que dispuestas a ayudar a Aria.Por otro lado, en el caso de los hombres, se sorprendían del actuar de Pietro, en gran mayoría, sabían que Pietro e
Una vida juntos
Diana y Celeste platicaban en el jardín, mientras tomaban un poco de té y comían postres, ya que Diana estaba con los antojos a todo lo que daba.- ¿Cómo va tu vida de casada? -preguntó Celeste con curiosidad.- Bien, no me puedo quejar, Massimo es un gran hombre… Sí, sé que me lleva algunos años, pero eso para mí no es importante. ¿Sabes? En la luna de miel, pobre, en momentos se ponía celoso…- ¿De verdad?- Sí, él dice que podría ser mi padre y que varios jovencitos volteaban a verme. Yo, obviamente, no voltearía a verlos, nunca podría. Él es el único que me interesa, no tengo ojos para nadie más.- Tú, ¿Cómo vas con Pietro? -preguntó Diana tratando de parecer normal.- Bien, él y yo, adaptándonos a nuestra vida juntos y ahora como padres.- ¿Qué tal les va? -pregunto Diana con curiosidad.- Creo que bien, hasta el momento, no he tenido queja… -dijo Celeste soltando una risita.- Se ve que eres feliz con él… -dijo Diana, dándole un codazo.- ¡Mucho! Soy muy feliz con él…- ¿Ya han f
Abono para plantas
Antonio Moretti pasaba un fin de semana en familia, su padre, su esposa y su pequeña hija le acompañaban. Hoy era uno de aquellos fines de semana en los que había podido escapar para relajarse un poco, con lo que el hombre no contaba, era con una noticia que le cambiaría los planes, al menos por un momento.- Amor… Oye, ¡Tienes una llamada! -dijo Ángela Moretti entregándole el móvil a su esposo.- Sí, diga…- ¿Señor Moretti?- El habla… -dijo Antonio mientras secaba su cabello al salir de la piscina.- Le hablamos de la clínica de asistencia geriátrica…- ¡Oh! -dijo Moretti al escuchar eso.Rápidamente, Moretti caminó hacia el jardín para tratar de alejarse de su familia un poco. Aquel tema era un tanto delicado y no le gustaba involucrar a su familia en ello.- Dígame… -respondió Moretti una vez que estuvo a cierta distancia.- Le hablamos para informarle que el señor Franco Amato ha fallecido…- ¡Vaya! Por un momento pensé otra cosa, usted ya tiene instrucciones de que se debe hacer
Creo que el bebe ya viene…
Si bien Luciano y Almendra ya estaban en Italia, si bien, Antonio les había regalado una casa donde vivir, los jóvenes hacían malabares para llevar, su vida en pareja, sus estudios y todo lo que conllevaba un bebe.Luciano, no queriendo, había comenzado a trabajar con Moretti. Cualquiera creería que se iría al negocio familiar con Massimo D’Angelo, pero no, eso no era el estilo de Luciano.Actualmente, el joven había preferido trabajar muy cerca de Moretti, teniendo como idea aprender todo lo que se podía de él, ya que a futuro él quería desarrollar una carrera como la de ese hombre y convertirse en juez.- Luciano, estoy un poco cansada. ¿Te parece que vayamos a casa luego de la penúltima clase? -dijo Almendra caminando a paso lento.- ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? ¿Qué, qué te duele?- Solo estoy cansada y quiero ir a casa. ¿Podemos irnos ahora o en la penúltima clase? -dijo la chica tomando asiento en una banquita.Sí, claro que sí, eso de tener 7 meses de embarazo, no era nada fáci
La bebé está bien…
Tras dos horas de espera, Luciano ya había trazado un camino invisible entre el ir y venir de sus pasos. Nadie salía a decirle nada, él solo quería saber que su esposa e hija o hijo estarían bien, era demasiado precipitado el que él bebe llegara en ese momento, incluso en el último chequeo, el o la bebe no se había dejado ver que iba a ser.El hombre se notaba angustiado, el hombre se veía preocupado, no sabía qué pensar, qué más hacer, preguntaba a las enfermeras, pero la respuesta era la misma.- “Debe esperar a que los médicos salgan y le den informes”Tras unos minutos más, llegó Ángela corriendo con una maleta en el hombro, lucía un tanto desalineada, por la rapidez con la que intento llegar.- ¡Luciano, querido! ¿Cómo están? ¿Qué te han dicho? ¿Qué sucedió? -dijo Ángela inmediatamente, llegando junto de él.- ¡Nada…! ¡No me han dicho nada…! -dijo el hombre con angustia evidentemente marcada en el rostro.- ¿Cómo de que no? Espera aquí, eres el padre, deberías estar en el nacimien
Te dejo ir…
Había pasado un mes desde que Almendra tuvo que ser desconectada, la vida de los D’Angelo, Moretti y Pellegrini cambio de manera considerable. Nadie lo vio venir, nadie se hubiese imaginando que toda la tranquilidad con la que vivián, todas las buenas noticias que se iban y venían una tras otra, se acabarían de un momento a otro. Tristemente lo que toda la familia temía se hizo realidad, Almendra no lo logro. Luciano fue quien tuvo que tomar la difícil decisión, ella tenia que descansar, ella se tenia que ir, no podía seguir así, ni viva, ni muerta, eso era lago que ella en algún momento temía vivir y se lo había platicado en alguna charla de almohada. Luciano estaba parado mirando la placa donde descansaban los restos de su joven y amada esposa, llevaba un ramo de flores. Ella nunca le dijo cuales eran sus favoritas, por lo que le llevaba de todas. Parado ahí, era inevitable que un nudo en su garganta se formara y lágrimas inundaran sus ojos, al recordar la forma tan absurda en la
El poder del amor…
Luego de echarle un vistazo más al cementerio donde decidió colocar los restos de su esposa, Luciano subió a su auto, lloro un momento más, se permitió recordar algunos momentos vividos con su esposa, miró hacia el asiento del copiloto y aún había rastro de la existencia de ella.Un cepillo de cabello, un perfume de rosas, ligas de cabello que normalmente colocaba en la palanca de velocidades. Él llegó a la conclusión de que no podía seguir así. Cada cosa que tenía, cada cosa que veía, lo llevaba a ella. Cada día que despertaba, de no ser porque su bebe dormía con él, simplemente no querría levantarse.Ángela y Antonio hacían su mejor esfuerzo por tenerlo presente, por ayudarlo y comprenderlo, pero todo estaba resultando inmensamente duro.No había día en que se preguntaba, ¿Qué salió mal? ¿Qué me le faltó hacer? Recordaba la discusión con el padre de Almendra y se maldecía por dentro, si no le hubiesen dado la importancia, ella seguiría viva.Luego de llorar en su auto, sintió que ya