All Chapters of Prometo amarte. Solo hasta que tenga que decirte adiós : Chapter 771
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Regresar a la vida normal…
Paloma, Aldo, Enzo y la pequeña Isabella, poco a poco se fueron adaptando a su nueva vida. Para el tipo de trabajo que Aldo llevaba, no había gran cambio; sin embargo, en lo familiar, no podía negar que extrañaba su vida en Lazio.En México definitivamente le estaba gustando, aunque había tenido que trabajar con la relación entre Marco y él.Poco a poco, había visto cómo su suegro, iba bajando las defensas, todo a medida que veía su apoyo incondicional hacia Paloma, a quien apoyaba plenamente para que ella pudiera regresar a la vida normal que llevaba.Paloma estaba de vuelta en la universidad y en su mundo lleno de fotografías para vender a agencias de publicidad.La familia solía llevar una vida tranquila, Enzo casi todos los días se la pasaba en casa de los Barzinni.Para Aldo y Paloma, ya no les resultaba raro que su hijo les llamara para pedirles permiso para quedarse en casa de Gio a comer, hacer la tarea o dormir, no era que lo excluyeran, pero sí era cierto que, Gio había ayud
El hombre más afortunado
Teodore tomaba su tan acostumbrada taza de café por la mañana, mientras miraba cómo su ahora esposa devoraba todo lo que había servido en la mesa.La pareja desayunaba en el jardín de su hermosa casa en la Toscana. Si alguien le pudiese preguntar al hombre cómo se sentía, definitivamente este les diría que se sentía enormemente feliz.Luego de vivir años solo, luego de vivir años entre diferentes generaciones con Pietro, Aldo y Enzo. Ahora vivía feliz y tranquilo en la bella Toscana Italiana a lado de su hermosa esposa, que poco a poco se iba adaptando a su nueva vida.Miraba a su mujer, miraba esos bellos ojos enormes que tenía. Ella poco a poco se iba adaptando a su nueva vida y las nuevas costumbres que veía en Italia.No dejaba de ser la mujer servicial que siempre había sido, pero al menos ya no usaba esas ropas que cubrían todo su cuerpo. Su esposa hoy día poco a poco había ido dejando de decirle “mi señor” para decirle “amor”.Sí, Teodore debía aceptar que era mucho mayor que su
Ya se manda solo…
Valeria y Marco llevaban una vida tranquila, claro, con sus complicaciones al tener gemelos, pero nada que no se pudiera solucionar sin tanto escándalo.La mujer ya estaba regresando a su negocio de las joyerías, todo marchaba viento en popa, los fines de semana procuraba no trabajar para poder seguir avanzando en su lista de lugares a visitar con su abuelo y su familia.Para Valeria, la vida no podía ser más que perfecta. Su esposo poco a poco iba bajando la guardia con Aldo, por lo que los momentos de convivencia eran cada vez más amenos.Gio era un niño cada vez más grande e inteligente. Ya no era su bebe, ya no era su muñequito, era un niño grandote que poco a poco iba mostrando signos del carácter de su padre.Enzo, por su lado, poco a poco iba mostrando otro tipo de gustos, lo que hacía que los niños, de vez en cuando, ya no estuviesen juntos.Carolina y Alberto iban creciendo y cada día se iban pareciendo más a su padre, al menos por parte de Caro, la niña iba mostrando rasgos
¡Para eso estamos los hermanos!
La tarde era dorada, el otoño había llegado y, dos almas de diferentes edades se unían en matrimonio.Por un lado, un hombre que por años había sido usado, un hombre que desde niño había sido criado para ser un líder, dejando atrás al niño, al adolescente, al joven que tenía sus propios sueños e ilusiones.Ese era Massimo quien se acomodaba la solapa de su elegante traje color beige, el cual, le daba una apariencia muy diferente a quien había sido y distaba mucho de lo que él recordaba de sus anteriores matrimonios.Él se hubiese negado a un tercer matrimonio, pero no, esta vez no, esta vez era verdad, el sí quería casarse, él amaba con locura a su futura esposa, él no tenía ninguna duda de que serían felices por el tiempo que la vida les diera la oportunidad.No era todo, su esposa era muy joven y él, le llevaba bastantes años de diferencia y, aun así, ambos se complementaban de una manera asombrosa.- Vengo a ver al hombre más afortunado del mundo… -dijo Pietro entrando a la habitaci
Para toda la vida…
Por otro lado, en una de las tantas habitaciones de la casa de Magnus. Se encontraba Diana, quien se encontraba acompañada de las mujeres Pellegrini, D’Angelo, sus hermanas y madre.Cada una le daba sus mejores deseos abotonando cada una de las perlas de su vestido. Valeria, no había podido asistir a la boda, además, consideraba que era momento de ir separando un poco aquellos temas.Aun así, hizo una videollamada donde le expresaba lo feliz que se sentía por la pareja, ella fue quien le diseñó una bella gargantilla que en el centro tenía un zafiro, el cual fue colocado por paloma.Aquella joya de exquisito gusto había sido diseñada por Valeria y tenía un valor personal que, solo, la mujer sabía.Para Diana, en su momento solo había sido el momento de escuchar a una mujer que necesitaba ser escuchada. Para Valeria, Diana fue el salvavidas del cual se aferró en sus momentos más oscuros.- Valeria, lo que me acabas de regalar es hermoso y no puedo imaginar ni el costo. De verdad, no te
Una dulce luna de miel…
- Papá… -dijo Laura, levantándose de su mesa y levantando su copa para brindar. – ¡Eres el mejor padre que la vida me ha podido o nos ha podido dar! Sé perfectamente que tu juventud no fue fácil y cada consejo que nos das, viene de alguna experiencia de tu pasado.Te amo y amo que Diana esté en tu vida, ya que al final, necesitaba ser feliz, necesitabas que alguien te ame con la misma locura que solo tú puedes amar.¡Gracias, Diana! ¡Gracias por llegar a la vida de mi padre y ser la mejor mujer para él y para nosotros! ¡Bienvenida oficialmente a la familia! ¡Felicidades, sé que, serás una excelente mamá!Todos aplaudieron, ¿Quién mejor que Laura para dedicarle aquellas palabras a su padre? Ella había sido la niña olvidada, la niña rechazada, pero ahora, ella era una parte importante del mundo que Massimo había soñado de niño.- Massimo, eres un magnífico hombre y sé bien que, si Laura dijo lo que dijo, es verdad.No he podido estar contigo como hija, pero los pocos ratos que la vida no
En tus brazos
Massimo y Diana se encontraban abrazados mientras se encontraban recostados en aquella amplia cama. Miraban hacia la ventana y podían ver la oscuridad de la noche, podía oler el mar, podían escuchar cómo las olas del mar golpeaban al llegar a la orilla.Diana tenía razón, los días que han estado viviendo en aquel lugar, se vivían de manera diferente.No había peleas, no había que ser alguien que no eran. Ellos eran una pareja normal, disfrutando de su luna de miel, disfrutando de sus desayunos, comidas y cenas.Eran una pareja que, tomada de la mano, caminaba por las estrechas calles de Santorini. Eran una pareja que se tumbaba en la arena para rostizarse con el delicioso pero abrazador sol de medio día.Diana caminaba orgullosa, tomando firmemente la mano del que hoy era su amado esposo. Ella definitivamente era una chica joven y hermosa, a la que no faltaba quien la mirara dos veces, cosa que en algún momento incomodaba a Massimo, ya que ¿Cómo podía competir con aquellos jóvenes hom
¿Crees que algún día me puedas perdonar?
Estos días que Massimo y Diana no estaban en casa, varias cosas se estaban moviendo, una de ellas era Laura, quien con reservas miraba cómo Adrien iba todas las tardes después del trabajo a visitar a Adele.Antes de que el sol se ocultara, Adrien salía a caminar con su hija, quien ya caminaba y le había agarrado el gusto a ello.Adrien podría estar exhausto, pero la tarde era para su hija. Al final, aquel hombre de elegante traje, terminaba con el cabello despeinado, el traje hecho un desastre, la camisa de fuera o con manchas de tierra y pasto.Si Laura lo miraba bien, el hombre que tenía frente a ella, definitivamente, ya no era un niño, era un hombre que poco a poco había madurado y se estaba haciendo responsable de su hija.Laura no necesitaba pensión alimenticia; sin embargo, él le otorgaba gran parte de su salario. Él quería mostrarle a Laura, que era un hombre de palabra y bien podía hacerse cargo de su hija.Aquello poco a poco había ido derrumbando los muros que ella había for
Volvamos a comenzar
Laura creía que tenía el control de la situación; sin embargo, no esperaba que, de manera muy sutil, Adrien se hubiese apoderado de este y ahora él fuese quien le preguntara sobre el futuro de ambos.Por un momento, se perdió en los recuerdos buenos que tuvieron juntos, en los momentos que solo fueron suyos. Las cosas eran buenas, no fingían, de verdad eran buenas.Él podía encontrar una flor en el camino, cortarla y entregársela a Laura. Ella la conservaría, la conservaba aún, conservaba como un tesoro secreto todas y cada una de las flores que él en algún momento le dio.- ¿Laura?Ella regresó al presente, sonrió y dijo:- Volvamos a comenzar… Sé que no será fácil, desconozco si mi padre y familia acepte una relación contigo, pero, ellos están continuando con su vida y sé que entenderán mi decisión.- ¿De verdad?- ¿Qué?- ¿Me estás dando una oportunidad?- Sí, Adrien, sí… Nos estoy dando una oportunidad, la única y última, porque esto, esto no es un juego, o funciona o no lo hará. –
El camino correcto
Al día siguiente, Laura estaba nerviosa, se sentía tal cual una adolescente, ella no podía evitar rememorar la primera cita con Adrien, porque sí, sí hubo una primera cita.Aquella primera cita había sido la primera ocasión en la que, ella realmente conoció al Adrien del que se enamoró. Ella ya lo había visto como el chico guapo, pero el hecho de que él mostrase su lado más humano, para ella fue, simplemente, maravilloso.Actualmente, ella solo podía perderse en los recuerdos de ese día y esperaba que las cosas fuesen así. Sí, así como en aquella ocasión, donde el chico la llevó en auto a un prado despejado y lejano de la ciudad, donde el joven se había preparado para una cita, donde en el auto llevaba golosinas para comer y un montón de cosas para platicar.- Mi cielo… -dijo Emma al ver cómo Laura estaba perdida en sus pensamientos.- Emma, perdón… Es que tengo varias cosas en la cabeza… -respondió Laura, apenada.- ¿Cómo estás?- Nerviosa… Pero no se lo digas a nadie…- Hija, ¿a quié