All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 611
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128. JUGANDO CON MI LOBA
AIDANEl botón negro de su nariz acarició la suave piel, su mejilla, lamió sus labios con lentitud, deseando hacerlo con cada centímetro de su cuerpo.El aura salvaje salió a envolverla, sus feromonas la llamaban, la reclamaban y solo nos detenía una razón demasiado poderosa, que aún pesaba en nuestra consciencia.Vlad olfateó profundamente en el hueco de su cuello, invitándola a tocarlo.Gruñendo de felicidad cuando las manitos se perdieron en su pelaje y la tuvo abrazándolo, pegándose a su ancho poderoso.“Pequeña, sé muy bien que puedes escucharme” le habló en su mente.Nyx se estremeció con rigidez, escondida entre su pelaje.“Nyx, mi vínculo con Isabella no existe más. Tu alma me llama, nena, y yo… te deseo también, muero por marcarte como mía… pero ella..."“Yo entiendo” Sus brazos se cerraron más fuerte alrededor de Vlad. “Yo tampoco lo quiero así, no de esa manera…”Vlad cerró los ojos, restregándose con suavidad, olfateando su cabello.Las palabras sobraban cuando nuestras
129. NOSOTROS TAMBIÉN HEMOS CALLADO
NARRADORARaven dio un paso a adelante, a punto de empujar a Lisa, pero un gemido doloroso desde el interior de la habitación la detuvo.Sus ojos con destellos rojizos se quedaron fijos en la puerta.Sabía que Aidan no estaba, solo deseaba hablar con Isabella, una última charla sincera entre las dos.Aunque todos ellos apoyaban el nuevo amor de Aidan, tampoco eran unos bastardos insensibles.Raven deseaba explicarle a Bella, escuchar las palabras de sus labios… pero parece que la hechicera estaba más grave de lo que imaginaba.El aire apestaba a muerte.— Puede escuchar que no miento, su majestad. Mi hermana sufre mucho dolor, ella… está luchando por sobrevivir mientras… — Lisa se calló justo a tiempo.Apretó las manos con los sentimientos de ira moviéndose en su interior.Mientras su hermana agonizaba, Aidan seguro andaba por ahí, persiguiendo a esa forastera.Lo había sacado todo de la mente fragmentada de Isabella. Esa mujer era la mate de Theo y Bella lo sabía muy bien.Incluso p
130. ¿QUÉ ES UNA SELENIA?
NARRADORA—El espíritu de Isabella se desvanece, pero estoy segura… ellos van a intentar rellenar un cascarón vacío con la energía de la hembra de Aidan —le dijo saliendo a los límites del palacio de invierno.—Pero Aron le dijo a Dalila que esa hembra era muy poderosa, una raza diferente…—Aunque ella sea poderosa, si Edmund reúne a varios de sus hechiceros, si le ponen alguna trampa, pueden apresarla.En este universo nadie era invencible y el propio Aidan era un ejemplo de eso.No podía perder tiempo y esta vez no dejaría las cosas solo en manos de su hijo.Convocó su magia Centuria sacando al Alfa de su Clan, un enorme lobo que brilló saliendo de su cuerpo.Rugiendo con llamas doradas y rojas, indomable y fiero.Anastasia también sacó a su lobo Beta.Subieron sobre sus lomos, con fuego poderoso rodeándolas.— ¡Olaf, llévame de prisa al palacio! – Raven le ordenó aferrando sus piernas a los poderosos francos mientras las patas enormes avanzaban sobre la nieve.— ¡Anastasia ve direc
131. FORASTEROS DE OTRO MUNDO
NARRADORA—¿Pero has visto o no a una Selenia? —Edmund preguntó frunciendo el ceño.Los tres se habían sentado a negociar alrededor de la mesita de centro.—No las hemos visto personalmente, pero sé muchas cosas de esa raza, solo… —Edgar, el vampiro de cabello oscuro, se quedó dudando.—¡¿Pero qué?!... ¡Hablen claro!—Sabemos de las Selenias a través de las palabras de esa mujer… — Marius, el vampiro de cabello rubio, habló entre dientes.Parecía el jefe, o al menos fue la impresión que le dio a Edmund.—¿Me estás hablando de la vampira que los traicionó? —el Rey Hechicero intentaba atar cabos.La historia de estos dos hombres era un tanto peculiar.Habían sido encontrados por uno de sus guerreros, cerca del bosque prohibido detrás de su palacio.Harapientos, heridos, moribundos.Edmund los mantuvo prisioneros porque se dio cuenta de que no pertenecían a estos continentes.Habían atravesado uno de los tantos portales ocultos en estas tierras.Enseguida descubrió sus peculiaridades cua
132. LUCHA A MUERTE
NYX—¡¿Qué tienes que ver con esa maldita cosa?! —se incorporó de repente, cargándome sobre sus piernas.Sus dedos fueron a agarrar mis mejillas, examinándome de cerca.—¿Eres descendiente de esa bruja Drusilla?—¡¿Qué?! —aparté su mano de golpe, luchando por ponerme de pie, pero él me sujetó sin liberarme.¿De qué Drusilla me hablaba? ¡Por la Diosa, la única Drusilla que conozco era de la familia De la Croix!—¡¿Lograron deshacer mi hechizo de hielo?! ¿Por eso evolucionó tu poder?… ¡¿Siguieron robando de esa maldita magia?! —comenzó a hacerme todo tipo de reclamos que no entendía.Repentinamente, me enojé mucho; según sus palabras, parecía que venía a su reino con dobles intenciones.—¡¿Y qué si te digo que tengo relación con Drusilla?! —me logré levantar de golpe, empujándolo.Convoqué la bruma para vestirme, odiaba sentirme tan vulnerable ante él.Sus ojos azules me miraron fulgurando desde su posición de sentado.Toda la seducción del momento convirtiéndose en nada.—Dime, príncip
133. UN PACTO CON MI BESTIA
NYXEl chillido de la pequeña Drakmor se perdió en el claro, sumergido por los rugidos de esas dos gigantes.Su madre cayó, derribando algunos árboles, levantando una capa de polvo y tierra, intentando quitarse de encima a su atacante: otra hembra feroz y sanguinaria.Sus ojos rojos fulguraban llenos de odio.—¡No intervengas! —sin pensarlo, le ordené a la bebé, que se quedó lloriqueando, pero dentro de la protección del bosque.Me abalancé a la lucha, temía lo peor, las fauces iban directo al cuello de la Drakmor sobre el suelo.Sus pupilas de repente me miraron en la distancia, llenas de desesperación.—¡NO! —grité con mi magia estallando en un fiero látigo chisporroteando poder.Ondeó en el aire y se cerró alrededor del cuello de esa bestia; ni aun así detuvo su ataque para defenderse.Creí que habíamos llegado muy tarde, pero en un segundo apareció una capa de hielo grueso alrededor del cuello de mi Drakmor y los dientes de la otra se hundieron en esa protección helada.Su rugido
134. INICIO DEL CONFLICTO
NYXResulta que podías vincularte a estos animales tan fieros, pero a la vez astutos, con su propia sabiduría. —No tienes que hacer eso por agradecimiento… —le dije suspirando, pero ella seguía rugiéndole a Aidan. —¿De veras puedes saber lo que dice? —Sí —me dijo, sonriendo de medio lado—. Porque yo hice un pacto con su Alfa y puedo escuchar lo que hablan todos los Drakmor bajo su dominio. —Ooohh, impresionante, príncipe —le dije burlándome un poco para alejar las preocupaciones. —Esto es un regalo, Nyx. No lo hacen con cualquiera. Es raza que rechaza a los extraños… nunca había visto otro vínculo así. Solo el mío y el de Ignacio. Me lo dijo con melancolía. No entré en el detalle de que parece que Isabella tampoco tuvo esa unión con la antigua mate del Alfa. —Ni siquiera soy de tu continente, pero si tanto lo deseas… está bien, acepto —le dije, acariciando su morro. No sabía en lo que me metía. Aidan preparó un enorme círculo de runas donde nos paramos las tres, porque ajá, l
135. MI ÚLTIMO DESEO
UNAS HORAS ANTES DE QUE LOS DRAKMOR SE REBELARAN EN LA MANADA DEL PANTANO.PALACIO DE INVIERNO.ISABELLADesde que vine a este mundo he estado maldita.El poder que la Diosa me otorgó solo me ha causado dolor y pesadillas.¿Quién en su sano juicio desea escuchar los pensamientos más retorcidos y oscuros de las personas?Sus anhelos egoístas, sus sentimientos perversos…¿Por qué tengo que ser yo la que se quede con esas memorias marchitas cada vez que los tocaba?Ese era mi poder, por eso anduve la mayor parte de mi vida fuera de casa, mis manos cubiertas por guantes especiales, aislada y sola.Debí morir hace mucho tiempo, en aquella cueva donde el príncipe de invierno me encontró agonizando, prisionera de la maldad que había consumido durante años.Aidan fue la gota de agua en el desierto de mi vida.Pero ni siquiera él pudo llenar por completo mis abismos, como yo no pude llenar toda su alma.Es irónico que, siendo una hechicera, mi magia jamás vibró con la suya, no de la manera de
136. TRUCOS Y ENGAÑOS
NARRADORAAlgo maligno se movía en la montaña de los Drakmor, contaminando sus mentes y nublándoles los sentidos.Sobre todo el Alfa. Herido en su alma, sin poder sobreponerse al asesinato de su mate y ahora de su hijo.Ignacio vagaba por el bosque, las pisadas hacían estremecer la tierra bajo su cuerpo gigantesco que sobresalía por encima de muchos árboles.Había permanecido en su territorio durante estos años, pero desde que la desterró y la vio marcharse, el vínculo entre ambos lo llevaba más y más lejos de sus dominios.Su segunda hembra destinada había aparecido en su vida. Supo que huyó hacia el continente de los hombres lobos, y aquí estaba él, vigilando la entrada a la caverna que comunicaba los reinos.Indeciso sobre si ir a buscarla.No creía en el fondo que ella hubiese asesinado a su hijo… Ignacio ya no estaba seguro de nada.Y cuando las pupilas rojas se cerraron sobre la aparición en el claro frente a la cueva, su mente terminó por confundirse en la trampa de hechizos.
137. EL PODER DE UNA SELENIA
NARRADORASombras ágiles se escabullían en el interior de la montaña de los Drakmor, que habían dejado sin vigilar su hogar para atender el llamado de Ignacio.Siguiendo el rastro de energía poderosa que hacía vibrar sus corazones animales, los leones encontraron sumergido en un pozo profundo de aguas negras, el fragmento del Corazón de la Bestia.—¡Tiren del hielo, de prisa! —el propio rey había ido en esa peligrosa tarea.Nerviosos, vigilaban que los Drakmors no regresaran o las hembras que cuidaban a sus crías no se dieran cuenta de que la parte trasera de la montaña estaba siendo socavada por intrusos.Los ojos oscuros de Héctor, el actual monarca de los leones, brillaban emocionados.Al fin pudo encontrar algo para fortalecer su raza.A Edmund no le había costado mucho ponerlo de su lado.Héctor odiaba profundamente al príncipe de los hombres lobos, Aidan Walker, el supuesto mejor amigo de la reina leona Zeraphina.Zera, su pareja, su amada reina, que había estado todos estos año