All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 811
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328. MORIR DE LUJURIA
NARRADORANyx se aferró a las sábanas, mientras su cuerpo se sacudía con las embestidas apasionadas.El pecho robusto se pegó posesivo a su espalda.—Nyx… te amo, pequeña… ahhh… me encanta mi hembra… MmmnTheo era la pasión cariñosa, Aidan la perversión con amor y Vlad el salvajismo con ternura esponjosa.Todos la enloquecían de una manera que tocaban cada una de sus cuerdas.Pero en esta ocasión, solo faltaba tocar una.La verga de Aidan volvió a bombear sangre y a pararse bien dura.Cómo no hacerlo, presenciando la escena de su magia imitando su propia forma y jodiendo el coño donde acababa de eyacular como un salvaje.El rostro distorsionado en lujuria de Nyx era un orgasmo visual.Ella había llevado su mano bajo su cuerpo y, por el movimiento rítmico, Aidan sabía muy bien que se masturbaba el clítoris mientras Theo resoplaba sobre ella y le trabajaba la vulva a profundidad.Una sonrisa lasciva flotó en los labios del príncipe de invierno.Sus ojos volvieron a encontrarse con los d
329. CADA SEGUNDO DE MI VIDA...
NARRADORANo podía más y, cuando el dedo de Aidan fue a toquetear su clítoris sin compasión, las estrellas danzaron frente a sus ojos.Creyó que colapsaría de puro gozo.—Mmmnn… ¿Quién diría que la joya inocente del reinado Selenia tuviera un fetiche tan oscuro y lascivo? —la voz de Aidan volvió a gruñir en su oído.—Sshhh… nena, admite que te encanta que te folle este delicioso agujero apretado que tienes…La estrechez de su hembra lo tenía de nuevo con la manguera lista para disparar.—¡Aidan, Theo, más rápido… más… ahhh, sí, sí, mi amor, qué rico… ssh, no puedo más… me vengo, ¡me vengo…!Nyx gritaba perdida en los placeres carnales.—Córrete en mi interior… mmn… Aidan, lléname por completo… ahh, sí, mi macho, sí… Vlad… ¡ahhh!…Soltó todas las riendas en su momento de culminación.Se aferró a los hombros de Theo y lo besó en la boca, borracha de lujuria, mientras se derramaba en un potente orgasmo que los estranguló a ambos.Su nuca fue mordida con fuerza por los caninos de Vlad, en
330. EL FESTIVAL DE LA CONQUISTA
NARRADORAA pesar de las negociaciones y por muy de acuerdo que estuviesen los adultos, si la novia no lo deseaba… Fenrir estaba bien jodido y no en el mejor sentido.Valeria casi quería castigarlo de verdad al saber lo que hizo.Pero al verle la moral toda hundida y tan triste, le tomó hasta lástima.—Raven, tengo que hacer algo, pobrecito. Por favor, ayúdame a hablar a solas con esa chica… —tomó de las manos a la Alfa Centuria.Ambas estaban en la pequeña salita de la cabaña del pantano.—Abigail es muy buena, pero es bastante testaruda. Veamos primero si Anastasia la puede convencer… — Raven le respondió suspirando.—Ella no va a ceder tan fácil —una voz femenina en la entrada las hizo girarse.Las mejillas de Hannah se pusieron sonrojadas al ser el foco de atención.A Raven la tenía como una tía, su Alfa y familia, pero ahora estaba también frente a su suegra y la Selenia impresionaba bastante.Sin embargo, la mirada alerta de Valeria se suavizó al verla.—Creí que ese hijo mío al
331. EMPIEZA LA PERSECUCIÓN
NARRADORA—Yo espero que sí. Que Fenrir esta vez aproveche la oportunidad que le hemos creado entre todos.Valeria suspiró, dejándose acariciar el vientre por esas manos enormes y reconfortantes.En su corazón, también estaba un poco preocupada.Solo le quedaba Fenrir. De una manera u otra, cada uno había encontrado su propia felicidad y la experimentaba con su pareja.Pensó que Laziel era el que le iba a dar más dolores de cabeza y mira que espabilado le había salido el nieto.Aldric achicó los ojos con un poco de burla en su interior.Vio a Magnus en una esquina oscura intentando meterle mano a su hembrota y Fenrir parecía un perrito con la cola caída detrás de su pelirroja.—Uno tan aventajado y el otro es un idiota, ¿a quién habrá salido ese hijo mío?La boca de Valeria hizo un arco de sonrisa donde Aldric no la podía ver.Lo decía el hombre que se demoró lo suyo para aceptarla como mate y hablar claro de sus sentimientos.Eso sin contar los errores de ella.Parece que todos sus p
332. CUIDADO CON LA "NARANJITA"
NARRADORASus botas crujieron aplastando a muchas de sus nuevas amigas y el siseo de advertencia se escuchó por todos lados.Mientras ponía la barca en movimiento, de pie, con firmeza y empujando el fondo lodoso con los remos, sentía el movimiento en el cuero.Sus botas altas ayudaban mucho y paraban la mayoría de los ataques, pero algunas más atrevidas saltaron a morderlo por encima del pantalón.Fenrir no paró en su persecución. Sus fuertes bíceps explotando con los movimientos vigorosos de los remos.Parecía un psiquiátrico acosador en busca de venganza.Y lo peor era lo que pensaba hacer.Su lobo movilizaba su magia selénica para contrarrestar los venenos que intentaban circular por la sangre.De repente, un siseo agudo se escuchó y una de las serpientes saltó alto, quedándose enganchada en la parte superior del muslo y muy cerca de sus huevitos.Fenrir miró hacia abajo enseguida, viendo destellar el color naranja del cuerpo reptiliano, con rayas en negro, ondeando en el aire.Dio
333. UNA VIEJITA EN APUROS
NARRADORAFenrir avanzó solo un poco para presenciar el caos que se desarrollaba en medio de la isla.De alguna manera y usando sus propios secretos, dos hombres se le habían adelantado.“¿Qué es esa criatura?” Gale frunció el ceño al ver la mole negra llena de ojos rojos y fauces feroces.Parecía un enorme reptil de escamas obsidianas, parado sobre sus dos patas traseras y enseñando una fila mortal de dientes a esos machos.Fenrir dudó por un momento en qué hacer; no fue descubierto y bien que podía tomar ventaja.“Los van a machacar”, Gale murmuró, viendo cómo los dos guerreros luchaban arduamente con el depredador.—Creo que en la lucha vi una de esas criaturas… le decían Drakmor o algo así… ¿Nyx no se había hecho amiguita de una hembra?Los propios gritos de los hombres le dijeron que no se equivocaba y sí, era una de esas criaturas.—… ¡¿Qué hace un Drakmor aquí?!—… ¡¿No se suponía que ya hicieron las paces con los hombres lobo?!—… ¡Debe ser un exiliado…!La conversación entre
334. ENGAÑO INOCENTE
NARRADORA—¡Por allí! —la señora lo guiaba aplicando presión de un lado u otro con el bastón.“¡Señora, que no soy su burro de carga!” Fenrir rugía en su mente, pero no se atrevía a desafiarla, menos cuando los estaba alejando de esa criatura vengativa.Por momentos, la montaña tembló tanto que Fenrir creyó que habría un derrumbe y quedarían atrapados.Un enorme pelirrojo corría por la oscuridad con una viejecita aferrada a su espalda; parecía hasta irreal y un poco cómico.Pero las cosas que le sucedían a Fenrir eran para soltar las tripas de la risa…No sabía cuánto había corrido hasta que vio la luz de la luna al final de un túnel que lo sacó a un bosque tupido.Jadeando por aire fresco y sudando como un cerdo huyendo del carnicero, se inclinó para quitarse el “peso” de la espalda.Las piernas de la señora tocaron la hierba húmeda con restos de hojas caídas.—Oye, no eres nada cuidadoso, ¡casi me quedo sin pelo en esos techos bajos! —le dijo, señalándolo con la punta del bastón y l
335. DE NUEVO CON LA LENGUA SUELTA
NARRADORALa Sacerdotisa probó a Fenrir en la cueva y él no la decepcionó.— Es un buen macho, solo espero que esa tonta Centuria remilgada no se haga más de rogar — Dalila achicó los ojos hacia Abigaíl, que de repente tuvo escalofríos.Pero la mente y el corazón de la joven Centuria estaban puestos en el hombre que ahora se enfrentaba a la última prueba.Abigaíl deseaba saber si realmente Fenrir había cambiado su decisión de ser libre y quedarse con ella… para siempre.Frente a una pequeña mesa llena de frasquitos, Hakon miró a Fenrir y a Dago, con cara de pocos amigos.—La mayoría son venenos y cosas tóxicas; si tuviesen que encontrar un antídoto para salvar a su mujer… ¿Cuál les dice su instinto de lobo que es el correcto? —preguntó, mirando fijamente a su futuro yerno.—Lo tomarán ustedes primero y, si es veneno, pues, dependiendo de las toxinas, puede que con suerte la palmen…“Ya quisieras”, Fenrir masculló en su interior.—No debes tener problema en esto, ya que eres experto en
336. ACEPTO SER TU CITA
NARRADORAAbigail tragó el nudo en su garganta y parpadeó para alejar la humedad de sus ojos.Ella siempre había sido la romántica de las dos.Hannah era la acción, la aventura, y ella solo soñaba con su macho ideal, con la casa limpia, la cena lista y los cachorros cuidados.Por eso se decepcionó después de esperar tanto tiempo y creer que Fenrir nunca le daría lo que en realidad añoraba.Dos seres tan distintos, sin embargo, él estaba confesándose frente a todos.Las palabras eran dulces tentaciones y promesas que entraban por los oídos de Abigail.«Te amo… quiero pasar la eternidad contigo… me equivoqué… nunca te dejaré ir…»Él no estaba mintiendo, no podía. Todos se confabularon para hacerlo abrir su corazón.—Está bien, acepto —Abigail lo miró desde la plataforma. —¿Qué? —Fenrir no se lo creía… ¿ella lo perdonaba? —Tú me aceptas… —dio un paso adelante pasando de la desesperación a la euforia. —La cita contigo… hoy —Abigail le aclaró, pero en su pecho sentía el retumbar de su a
337. EL PLAN DEFINITIVO DE LA CASAMENTERA
NARRADORA—No voy a hacer nada, yo no le daría ese disgusto a mi hembra — Fenrir confesó acariciando el dorso de la mano femenina con su dedo.—. Si cree que no soy suficiente para Abigail, lo arreglamos como dos guerreros, en el campo de lucha y haciéndolo comerse el polvo.—¡Fenrir! —Abigail lo miró y luego a su padre.Con lo orgulloso y guerrerista que era Hakon, seguro se enojaba.Pero el Alfa del pantano solo se quedó viéndolo unos segundos, mientras Fenrir le sostuvo la mirada desafiante.Hakon tenía que admitir que este chico tan directo le gustaba más de lo que planificó en un inicio.Su forma de ser era muy parecida a la suya.Abigail estaba sudando a raudales y, cuando vio acercarse a su madre con toda la comitiva, casi gritó por ayuda.—Acepto la pelea, pero sé de sobra que puedes proteger su cuerpo. Lo que me preocupa no es eso… sino si harás lo mismo con su corazón —Hakon le respondió finalmente.De forma increíble estaba más relajado de lo que Abigail pensaba.—Lo haré…