All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 801
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318. ¡¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO AQUÍ?!
ABIGAIL Estábamos sentados sobre un agujero oscuro, lleno de cenizas y cuerpos carbonizados a mi alrededor. Había acabado con la amenaza rebelde, eso era seguro. Los árboles en el bosque aún humeaban y crepitaban, quemándose; el olor era denso y el humo hacía escocer los ojos. Lo peor era cómo había dejado el cuerpo de Fenrir. Las quemaduras severas apenas se iban curando en su piel; debía dolerle tanto, a pesar de su regeneración. —Tú… ¿tú me sostuviste durante la crisis? —mi voz se quebró al comprender la verdad—. Fenrir, podías haber muerto… —Entonces moriría contigo, Abigail, porque jamás me había sentido tan desesperado como cuando sentí que te perdía —su voz salió ronca y contenida, entre dientes. No sabía si estaba furioso, preocupado, desesperado o una mezcla de todo. —¿Sabes el peligro al que te expusiste? ¡Si no te hubiese encontrado, estarías muerta! —me rugió, y pude ver la desesperación en sus pupilas, que eran una mezcla de rojo y azul. — No sabía que me acercab
319. MALOSENTENDIDOS
NARRADORALa misma pregunta se hacían todos.¿Qué enredo de situación era este?Cuando Fenrir dio un paso adelante, Magnus hizo lo mismo y agarró a su hembra, empujándola de forma dominante contra su pecho.—Ella es mía, Fenrir, yo la marqué —le dijo con una seriedad que jamás había utilizado con él.—Magnus, ¿qué haces? Suéltame… —Hannah luchó un poco.—No —su aura comenzó a ponerse peligrosa—. Estás recién marcada; no me gusta que estés cerca de otro macho, aunque sea mi hermano.Declaró, y sus ojos afilados se cernieron sobre Fenrir. Siempre habían sido uno, pero en esto Magnus no estaba dispuesto a compartir.—Lo lamento, hermano, pero no puedo entregarte a mi mate.—¡¿De qué rayos estás hablando, Magnus?! —Hannah se estaba impacientando y Abigail tenía la cabeza hecha un lío.—A ver, a ver, ¿cómo que mi hermana es tu mate? ¿Ella no era la mate de Fenrir? —Abigail señaló a su espalda.—¡¿Qué?! ¡Claro que no es mi mate! Mi macho es Magnus —Hannah aclaró enseguida.La escena en el c
320. PERDÓNAME MI AMOR
NARRADORA—Nosotros tenemos las mejores intenciones con sus hijas, señor.—Claro, tan buenas que le encajaste primero los caninos antes de pedirnos su mano —Hakon gruñó con ira.El mismo sentimiento que lo había acompañado desde las profundidades de su pantano hasta su manada.Pero fiel a la promesa que le hizo a sus hijas, la matanza no había comenzado… aún.Una mano femenina sobre su muslo se apretó con fuerza, era la de su mujer Anastasia.Estaban todos sentados en una reunión familiar.O más bien, el bando de los acusadores y el de los acusados: Fenrir y Magnus.—Príncipes lycans, realmente esto… ha sido algo inesperado para nosotros como padres; entiendan a mi pareja —Anastasia, la Beta Centuria del reino, habló firme, pero más conciliadora.Era la madre de las gemelas que ahora se ubicaban a un lado como niñas buenas, pero por dentro los nervios andaban por las nubes.—Suegra…—Llámala Señora Anastasia —Hakon casi le ladró a Fenrir.Creía que era el mejorcito de los dos porque,
321. DISPUTA EN EL PANTANO
NARRADORA —Ahora mismo me vas a decir qué sucedió, Abigail —Anastasia estaba de pie frente a su hija, que había corrido hasta la casita que compartía con Hannah. En la manada del pantano las casas estaban construidas sobre los gruesos y enormes troncos de los árboles. Así evitaban ser arrastrados cuando las aguas subían en los tiempos tormentosos. —El problema es que el príncipe Fenrir… pensó que yo era su pareja… Hannah fue en su rescate y le contó a Anastasia las cosas que habían sucedido. Obviamente, omitió las partes íntimas con su hombre. —¿¡Pero será cabrón!? —Anastasia rugió con las llamas cosquilleándole en la piel. —Pero él también me ayudó, mamá; mi loba de fuego… está controlada —Abigail murmuró aún con la cabeza baja. —Sí… es cierto —ahora que la examinaba con detenimiento, Anastasia notó que el mar de fuego en el interior de Abigail estaba más aplacado. Sin embargo, no por completo: no sin la marca de su macho, y su loba lo buscaba constantemente. —Él
322. ¡NOS RENDIMOS!
VALERIA Debo confesar que me siento melancólica y a veces hasta vieja. ¿En qué momento mi pequeña familia creció tanto? Incluso mis dos pequeños cachorritos, que andaban hasta hace pocos años prendidos a mi falda, ahora buscan la menor oportunidad para irse de aventuras. Espero que Aldric regrese hoy, porque Silas se apareció diciendo que habían ganado la guerra y todo resultó bien con Lyra y Drakkar. Qué enredos los de mi familia y qué rápido están volando los pichones del nido. Miro con nostalgia, a través de la ventana del carruaje, a este increíble y nuevo territorio, el Continente de las Centurias y los Hombres de Invierno. Jamás imaginé que una pequeña loba llena de traumas como yo, lograría contemplar las grandezas de este universo. Las diferentes creaciones de la Diosa… Me siento agradecida por haber sido valiente, por haber dicho que sí, por haber tomado los riesgos… —No te preocupes por los rebeldes, Valeria, estoy segura de que tus muchachos están jugando con ellos
323. ¿QUIÉNES SON LAS DESDICHADAS?
VALERIALes ordeno en su mente antes de que mis pies toquen la tierra y abran un cráter peligroso que se hunde varios centímetros.El suelo se cuartea como si una telaraña negra se expandiera bajo mis botines.—¡Aagggg! —rugieron al ser alcanzados por la magia selénica y el olor a pelaje quemado llena el ambiente, pero se quedan quietos en el lugar y comienzan a transformarse.Mis garras se extienden y sujetan las orejas de cada uno, haciéndolos inclinarse.—Ahora mismo me van a explicar, Magnus y Fenrir Thorne, ¿qué rayos están haciendo peleando en la casa de otro?Mis palabras salen entre dientes, estoy enojada como hace mucho tiempo no lo estaba.—¡Mamita, te lo podemos explicar, pero suéltanos, por favorcito…! —“¡nos estás haciendo pasar vergüenza delante de todos y además estamos desnudos!”Fenrir agrega en mi mente.—¡Pues pena debería darles montar esta escena tan salvaje y no les importó el público! ¡Ustedes solitos se quitaron la ropa!No les tuve nada de compasión, ni siquie
324. MÁS TE VALE ESTAR PREPARADA
NARRADORAAldric presentía que su mujer lo dejaría durmiendo hoy en el sofá después de tirar de cabeza a sus hijos.—No me digas que son tus hermosas gemelas —el Rey Lycan no se atrevió ni a ver a los ojos acusadores de su hembra.—Vaya suerte que tuvieron mis dos guerreros valientes.Se acercó y les palmeó el hombro tan fuerte a los gemelos que tuvieron que apretar los dientes y morderse la lengua.“Prepárense cuando estemos a solas.”Las palabras de su padre no presagiaban nada bueno, pero en realidad tampoco daba tanto miedo como su madre enojada.—Así que guerreros valientes, ¿no eran unas calamidades de las que querías librarte? —la ceja de Hakon se alzó un poco más.—Hombre, ¿cómo crees? Estos son mis cachorros y te aseguro que les enseñé bien. Cuidarán a tus pequeñas hasta la muerte —Aldric comenzó a echarle perlas a los cerdos.Todo con tal de librarse de estos dos bebezotes aún pegados a su Selenia.—Pues si no llega a ser por la reina Valeria, creo que ahora mismo te los dev
325. ROBANDO A MI SELENIA
NARRADORALa mujer de invierno se estremeció de pies a cabeza ante la expectativa.Era una tontería que se negara el placer de estar con su mate, si ya estaba hasta marcada.Más cuando ella también lo deseaba demasiado.Pero entonces sus ojos se movieron hacia la figura solitaria de su gemela.Recogía algunas tablas unos metros más allá.Aunque dijo que solo lo hacía para castigarlo, ella sabía que Abigail no la estaba pasando bien.Lo hacía por su hermana, para no restregarle su felicidad en la cara mientras Abigail aún no había resuelto sus asuntos amorosos.Y hablando del culpable, Hannah lo vio acercarse sutilmente a la pelirroja.Tanto terreno por cubrir, pero él fue a recoger los maderos justo a su lado.—Ellos lo van a solucionar, mi amor —la caricia de una mano fuerte se cerró en la cintura de la mujer de invierno.—. Fenrir puede parecer un loco medio tonto, pero no te imaginas lo que puede sorprender. Él es más habilidoso e inteligente de lo que crees. Se ganará de nuevo el
326. JUEGOS DE PLACER
NARRADORAAidan agarró su cabello corto y acarició su nuca, empujando su boca para tomarla en profundidad.Jadeando en la garganta del otro, donde sonidos lascivos se perdían.Su lengua la follaba entre los dientes y enredaba la suya; sus labios se movían en un vaivén erótico y delicioso.Las manos de Aidan bajaron por su delicada espalda; sus pechos suaves rozaban contra sus duros pectorales.Los pezones erectos se balanceaban estimulándose.Los dedos del lobo se clavaron en las caderas y la hicieron moverse sobre él.Tenía la polla tiesa y necesitaba con desesperación que ese coñito caliente lo montara y lo llevara al orgasmo.El agua comenzó a salpicar y hacer olas cuando Aidan empezó a menearla cada vez más rápido, haciendo fricción entre sus genitales.—Sshh, nena, te necesito ahora… joder, ahora mismo…Metió los dedos en la estrecha hendidura, bajo el agua, probando lo excitada y preparada que estaba para él.Su polla, controlada en la otra mano, a punto de empujar el glande en
327. MIS TRES MARIDOS
NARRADORAAidan hundió los dedos callosos en su cabello suave, tan negro contra la piel de porcelana.Luchaba por no empujar hacia arriba y meterle el pene hasta lo profundo de la apretada garganta.—Ah, joder, nena… qué bien has aprendido a mamármela… —jadeó, embistiendo un poco.Nyx le pajeaba la base y tomaba el resto; era demasiado grande para ella, pero le encantaba volverlo loco y escucharlo gemir su nombre con tanta necesidad.Los ojos lobunos de Aidan vieron sus piernas abiertas y el trasero empinado.Completamente expuesta a ser tocada también. El destello azul brilló en sus ojos y la magia de su lobo pervertido se hizo presente.Theo se convirtió a su semejanza y se inclinó detrás de la desprevenida Nyx.—Aaggr… —su gemido vibró en la polla, sumergida más allá de la campanilla.Su cuerpo entero se estremeció cuando sus nalgas fueron separadas y una larga lengua comenzó a recorrer su rajita, que goteaba como un grifo defectuoso.Los fríos lengüetazos no hacían mucho por sofoc