All Chapters of CEO, ¡te equivocaste de esposa!: Chapter 1301
- Chapter 1310
1676 chapters
Capítulo 1301
—¿Hablas en serio? —Salvador la miró con sospecha—. ¿No te molesta?—De veras —Martina siguió sonriendo, tranquila—. Si vas a ir, ve ya. Aquí casi no pasan taxis y está lloviendo a mares. A estas horas, y siendo mujer, no es seguro que se quede sola.Su tono era parejo; cada palabra, razonable.Salvador le creyó. Le tendió la mano.—Entonces párate.—¿Yo? —Martina se extrañó—. ¿Para qué? El que la va a llevar eres tú, no yo.—¿Martina? —él no entendió—. Vamos juntos, claro.—Yo no voy —ella señaló la mesa—. No he terminado. Todo está riquísimo, sería un crimen dejarlo.—Martina…—Anda —cortó, con un punto de impaciencia—. Si no vas ahora, la vas a hacer esperar.—Y tú…Salvador frunció el ceño, calculó un segundo.—La llevo y vuelvo por ti. ¿Así?Martina curvó los labios.—Perfecto. Ve.Él la sostuvo con la mirada un instante… y se fue.Apenas la puerta se cerró, la sonrisa de Martina se deshizo. Se quedó quieta un rato, respiró hondo y se encaminó al baño.Al salir, dudó un segundo en
Read more
Capítulo 1302
—Marti —dijo Vicente, serio—. Yo te fallé, sí. Pero tantos años de amistad no se tiran por la borda. Verte a estas horas y largarme como si nada… no puedo.Martina lo escuchó en silencio. De pronto, ya no quiso negarse. “Si Salva puede acompañar a su amiga, ¿por qué yo no podría sentarme un rato con el mío?”—Está bien —sonrió—. Además, hace mucho que no nos vemos.Aplaudió bajito.—Brindemos, ¿sí? No viniste a la pedida; me debes al menos una copa.Vicente dudó un segundo y asintió.—De acuerdo.Pensó que era ella quien quería beber; él la acompañaría y cuidaría que no pasara de ahí.—Mesero.Martina pidió una botella. Llegó enseguida.—Vamos —le sirvió a ambos, chocaron vasos, y ella bebió un trago largo.—A ver… —se le iluminó la sonrisa—. ¿No tienes nada que decirme?—¿Qué quieres escuchar? —él la midió. Las felicitaciones ya iban en aquel regalo.De pronto, soltó:—Marti, ¿de verdad te gusta Salvador?—¿Eh?Martina parpadeó; la risa le quedó un poco hueca.—Claro. Si no, ¿por qué
Read more
Capítulo 1303
—Llama a Salvador —le dijo Vicente cuando el auto ya avanzaba.—Ajá. —Martina asintió y buscó el teléfono—. ¿Dónde está? ¿Se me perdió?—¿No estará en tu bolsa? —él señaló el bolso a su lado.—¡Cierto! —rió, atolondrada—. Ya ni me acordaba.Estiró la mano y se ladeó más de la cuenta.—¡Cuidado!Vicente la sostuvo del brazo; de no hacerlo, ya estaría en el piso del coche.—Estoy bien… —musitó.—Siéntate derecha. —Con una mano la afirmó y con la otra abrió el bolso, encontró el teléfono y se lo pasó—. Toma.—Gracias.Marcó.—¿Aló? —Salvador venía de regreso; se le notaba la sonrisa en la voz—. ¿Te desesperaste?—No. —Martina se apretó la sien—. Para decirte que no vengas. Ya voy camino a casa.—¿Cómo? ¿No quedamos en que te recogía? ¿Con quién te vas?—Con… un coche. —La cabeza le latía—. Qué fastidioso eres. Sigue en lo tuyo. Ya llego.Colgó y, como niña, le devolvió el teléfono a Vicente.—Listo.—Bien —él guardó el celular en el bolso.La lluvia arreció. Era otoño y, con el aguacero,
Read more
Capítulo 1304
—Ahí. —Martina alzó la mano y señaló.—Listo.Vicente la cargó hasta la recámara principal, la recostó con cuidado. Aunque habían ido bajo paraguas, la lluvia terminó por alcanzarlos. Él traía medio saco empapado; ella tenía el chal húmedo y el cabello salpicado.—Marti —le sostuvo los hombros—. Quítate el chal. Húmeda te vas a enfriar.—…Ok.Medio ida, dejó que la incorporara. Vicente le retiró el chal y, sin esperarlo, quedó a la vista el vestido de tirantes: clavículas limpias, hombros redondeados, esa piel suya siempre luminosa.No era la belleza que tumba a primera vista —menos coexistiendo con gente como Luciana o el propio Vicente—, pero su piel y su luz la volvían inolvidable: de siete u ocho, pasaba a nueve. Él tragó seco… y apartó la mirada. No le tocaba mirarla así.Dejó el chal a un lado, fue al baño y regresó con una toalla. Se la pasó, con movimientos lentos, por el pelo.—No te muevas. Si no te lo seco, vas a amanecer con gripa.—Mm. —Se quedó quieta, obediente.El aire
Read more
Capítulo 1305
—Marti… —Vicente se tensó.“¿Eso qué significa? ¿Entonces sí fue por mí? ¿Te lastimé y por eso aceptaste a Salvador a la primera?” se preguntó.Le sujetó el antebrazo, desesperado.—No me cambies de tema. Dime la verdad. No me salgas con apellidos ni con dinastías. ¿A poco no te conozco? Tú no eres de las que se trepan a una familia por conveniencia.—Bajó la voz—. ¿Te gusta Salvador como persona?Martina guardó silencio.—Te estoy preguntando.—Tengo sueño —murmuró por fin—. Quiero dormir.Se dejó caer de lado, tanteó la sábana con la mano.—La cobija… ¿dónde está?—Marti…—Eres muy necio. Me voy a dormir…—Marti…Un resoplido sonó en la puerta. Salvador cruzó el umbral con zancadas largas; traía el cabello con gotas de lluvia y la chaqueta oscura húmeda en los hombros.Le sonrió a Vicente, y su voz fue todo cortesía:—Vicente, gracias por traerla.Tan correcto, tan impecable, que aquel resoplido pudo parecer un espejismo.Vicente se puso de pie.—No hay de qué.—Cómo no —siguió Salva
Read more
Capítulo 1306
Vicente se quedó mirando la reja desde lejos. Tal vez era la lluvia, pero el frío le caló hasta los huesos.Siempre creyó que su culpa con Martina pesaba más que cualquier tristeza. Pensó que la veía como a sus otros mejores amigos —Luciana y Fernando—, sin diferencia.Hasta hace un momento.Verla con Salvador; verlo a él, dueño de la escena, recibiéndolo y dándole las gracias como a un invitado… le abrió una grieta en el pecho. Un dolor raro, profundo, como si un temblor le hubiera desacomodado el corazón.Cerró los ojos. Los recuerdos cayeron sobre su cabeza como piedras sueltas. “Resulta que también me duele”, pensó. “Resulta que lo que siento por Martina no es lo mismo que por Fernando.”Si no fuera así, con su perdón bastaría para estar en paz. No para sentirse como ahora.Se reclinó contra el asiento, apretó los párpados y murmuró, apenas audible:—Tarde. Demasiado tarde.***Arriba.Apenas Vicente salió, Martina volvió a desplomarse sobre la cama.—Marti. —Salvador, conteniéndos
Read more
Capítulo 1307
—Cof…Salvador, todavía con los nervios arriba, apretó sin querer. Martina frunció el ceño y se atragantó.—Cof, cof…El susto lo desarmó.—Marti, ¿estás bien? Yo… es mi culpa… —bajó la voz—. No fue a propósito.—Lo sé, andas de malas —respondió ella, ronca—. Pero desquitarte conmigo también es de mal gusto.—¿De mal gusto? —los ojos de Salvador se enturbiaron—. Si de veras fuera tan bajo, a Vicente ya lo habría sacado a patadas.—¿Y para qué? —Martina logró contener la tos; hablar le costaba aire—. Tú me dejaste ahí. Él, con toda la buena onda, me trajo de vuelta…—¿Y yo necesito que él te traiga? —Salvador ya no escondió nada—. Venía de regreso. A mi prometida la cuido yo.Martina se quedó callada. De pronto no quiso seguir. Se sostuvo del buró y se puso de pie, tambaleando hacia la salida.Salvador la atrapó con un brazo y terminó cargándola.—¡Salvador! —le jaló el cabello sin querer y ella soltó un quejido—. Si estás molesto, no la agarres conmigo. ¿Ahora me vas a castigar?Él la
Read more
Capítulo 1308
—Por la cara que traes, estás furioso —Martina le sostuvo la mirada—. ¿Quieres pegarme?Le tomó la mano y se la llevó a la mejilla.—Dale. Hazlo.Salvador contuvo el brazo. Por muy enojado que estuviera, jamás le pegaría a una mujer. Pero sí, le temblaba la rabia.—¿No vas a hacerlo? —Martina alzó una ceja—. Entonces grábalo bien: si hace falta, lo voy a decir una y otra vez.—Perfecto. Excelente —él palideció de coraje—. Todo esto por Vicente. Dime la verdad: ¿no lo has olvidado?Había oído que Vicente se había quedado soltero.—¿O ya que se “liberó”, te dieron ganas de volver con él?—¿Qué? —Martina se desconcertó—. ¿Terminó con ella?Eso sí no lo sabía. Llevaban tiempo sin hablar; Luciana ni Fer lo mencionaron.Su silencio fue gasolina. Salvador la sujetó de los hombros y la hundió contra el colchón.—¡Auch! —ella frunció el ceño—. ¿Qué haces?—¡Martina! —él respiraba hondo, caliente, sobre su cara—. Sácate esa idea de la cabeza. Ya nos comprometimos. Nos vamos a casar. Eres mía. To
Read more
Capítulo 1309
Despachó al médico y volvió junto a Martina. La incorporó a medias.—Marti, despierta. Hay que tomar la medicina.Entre fiebre y cansancio, ella estaba fastidiada; le apartó la mano con un manotazo.—Qué bulla…—¿Te sientes mal? —Salvador no perdió la paciencia—. Con la pastilla te vas a sentir mejor.Ella por fin abrió los ojos. Le ardían los párpados; le dolía todo. Sabía medirse: era médica.—Ajá —asintió, y se dejó sostener. Él le dio las pastillas y después un poco de agua.—Así me gusta —le besó la frente—. Acuéstate.Bajó por una bolsa de hielo y, tal como indicó el médico, se la acomodó en la frente y en ambas axilas, a la altura de las arterias. Por si requería algo, se quedó a su lado, sin dormir.Al rato Martina sudó a mares. Salvador le pasó una toalla tibia por la cara y el cuello.—Mmm… —ella, con los ojos cerrados, frunció el ceño y se frotó el cuello, incómoda por el sudor.—Espera —él fue al baño, humedeció una toalla y la limpió con cuidado.Cuando por fin la respirac
Read more
Capítulo 1310
—Estar juntos toda la vida no significa no pelear —le tomó la mano—; hasta los dientes y la lengua se muerden, ¿cierto?Midiendo el gesto de Martina, Salvador suavizó aún más la voz.—Anoche estuve mal. Se me nubló la cabeza. Me dio celos… Vi a Quino y… no me controlé.Al fin y al cabo, había sido el hombre que ella quiso tantos años.Martina soltó una risita apenas audible, llena de ironía. ¿Él por Quino sí puede perder el control, pero ella tiene que tragarse todo? “Candil de la calle…”, pensó.—Quiero irme a la casa de mis papás unos días —dijo, un paso atrás—. Si puedo evitarte, aunque sea un poco, lo haré.—De acuerdo.—¿En serio me dejas? —se le iluminó la cara.Pero Salvador añadió, antes de que la alegría prendiera:—No ahora.—¿Qué? —Martina lo miró, desconcertada—. Tú me prometiste que cuando yo quisiera volver con mis papás, podía hacerlo.—Sí, te lo prometí —buscó explicar—. Pero hoy estás enferma. Si llegas así, vas a angustiar a Laura y a Carlos. ¿De verdad quieres eso?M
Read more