All Chapters of CEO, ¡te equivocaste de esposa!: Chapter 901
- Chapter 910
1676 chapters
Capítulo 901
Eso bastó; ella bajó la mirada y se quedó callada.—Bien. —Le acarició el cabello corto—. Al coche. A casa.El trayecto no fue tranquilo: el alcohol le revolvía el estómago y el ánimo.Al llegar a la Villa Trébol, Alejandro la tomó en brazos.—Señor Guzmán… —Patricia abrió la puerta y casi se atragantó al ver la escena.—Está indispuesta. Prepara un té para la resaca y súbelo —indicó él, subiendo la escalera.—E en seguida.Patricia, perpleja, fue a la cocina. La niñera Elena asomó curiosa:—¿Qué ocurre?Patricia explicó a medias:—El señor Guzmán subió cargando a la doctora Herrera… ¿Debemos intervenir?—¿Intervenir en qué? —Elena sonrió; venía de la Casa Guzmán y conocía la historia—. Se casaron hace tres años. Alba es de ellos; son familia.—¿En serio? —Patricia abrió los ojos—. Con razón contrató niñera…—¡Se van a volver a casar, ya lo verás!Patricia se quedó boquiabierta: ahora todo cuadraba.***Arriba, Luciana se agarraba la blusa:—¡Pervertido! ¡No quiero que me toques!Aleja
Read more
Capítulo 902
—Vamos, el té te hará bien.—No —protestó ella, negando con la cabeza—. Me duele todo…—Si lo bebes, el malestar se irá.—¿Seguro?—Segurísimo —afirmó Alejandro—. Nunca te he mentido.—Mmm… —Al fin aceptó los sorbos. Terminado el cuenco, apenas apoyó la cabeza y se quedó dormida.No había bebido tanto, pero el licor le arrastró al sueño profundo: de las nueve de la noche hasta pasadas las siete de la mañana.Al abrir los ojos, descubrió que estaba en LA cama de Alejandro. Se llevó la mano a la sien, intentando recomponer la noche, en vano.—¿Despierta? —Él también se movió—. Bien, arriba.Se apartó, se levantó.Luciana agachó la mirada y calló. Él alzó una ceja: «Ya volvió el enojo».—Bajo primero. —Señaló el vestidor—. Anoche estabas agotada y no te puse ropa. Hay prendas tuyas; elige algo y baja a desayunar.Salió.El corazón de Luciana dio un brinco: ¿había dormido desnuda a su lado? Se lanzó al vestidor y quedó helada. Donde antes colgaban solo trajes de él, ahora había dos hileras
Read more
Capítulo 903
—¡Ay, no! Ni se te ocurra —respondió ella con auténtico fastidio—. Luego Luisa se molestará y, total, acabarás con el mismo dolor de cabeza.Antes de que terminara la frase, Alejandro le pellizcó suavemente la cintura.—¡Oye, cuidado! —se quejó Luciana—. ¡Tienes mucha fuerza!—Te lo mereces —repuso él con la cara ensombrecida—. Por meterte en asuntos que no te incumben.—¿Cómo? —Luciana soltó una risita discreta—. ¿Eso está mal? Quiero ayudarte a aliviar problemas. Mira, lo mejor es que sigas llevando a Luisa. A mí, de verdad, no me molesta. Seré comprensiva.Parpadeó con inocencia para enfatizar su punto.Pero Alejandro, lejos de tranquilizarse, arrugó aún más el entrecejo:—O sea… ¿no te importa que esté con otra?—¿Por qué debería importarme? —Ella se encogió de hombros—. A fin de cuentas, yo fui la última en sumarme a tu “lista”. ¿No debo respetar el orden?Hizo una pausa y, de pronto, se inclinó para rodear su cuello con los brazos y soplarle al oído:—Eso sí, ¿podrías tener buena
Read more
Capítulo 904
—¿Tu sala de descanso? —repitió Luciana, sobresaltada—. ¿No era un lugar prohibido para todos?—Para todos menos para ti —repuso él, achinando los ojos—. ¿Quién te dijo eso?—Tu otra “mujer”, Luisa —respondió sin rodeos.En un segundo, la expresión de Alejandro se heló. Luciana se mofó en silencio: con tantas conquistas, ¿no es normal que surjan estos roces entre mujeres?—Ay, ya me muero de sueño… —Ignoró la cara de fastidio de él y se adentró en la sala, bajó las cortinas y se dejó caer en la cama.Durmió como tronco hasta pasadas las dos y media.Se lavó la cara y salió, encontrándolo todavía concentrado detrás de su escritorio.Con paso lento, se sentó en el sofá, mirándolo furtivamente de cuando en cuando.Él se percató y levantó la vista:—¿Te pasa algo? Si te aburres, puedes ver algo en la tablet.—Quiero irme —contestó ella de inmediato—. A esta hora pronto debo buscar a Alba.Alejandro revisó su reloj:—Es muy temprano aún. —Extendió la mano—: Ven, acompáñame un rato.—Mejor n
Read more
Capítulo 905
¿Ella, “sarcástica”?Luciana dejó de sonreír y habló con frialdad:—Señorita Ramos, que actúes con aires de rectitud no significa que lo seas. Si hablamos de sarcasmo, ambas tenemos lo nuestro.—Tú… —Luisa apretó la mandíbula—. Te pido que salgas. Tengo que discutir un tema importante con el señor Guzmán.—¿Y entonces? —Luciana no dio un paso atrás—. ¿No lo ves? Es él quien no me deja irme. No es que yo quiera quedarme, ¿eh?—Señor Guzmán… —Luisa lo miró con el ceño fruncido—. Es sobre el nuevo proyecto. ¿Podría pedirle a ella que se retire?Entonces Alejandro levantó una ceja y se centró en lo primero:—¿Te refieres a la nueva serie? Ya estoy al tanto. Por ahora, tómate un descanso.—¿Qué? —Luisa se inquietó—. ¿Cómo que descanso? ¿Qué pasó? Todo estaba confirmado…Grupo Guzmán había adquirido los derechos de esa historia pensando en ella, un proyecto perfecto para impulsarla y consolidarla como estrella. Luisa incluso había hecho preparación especial para el papel.—Sí. —El tono de Al
Read more
Capítulo 906
—Oh… —Luciana lo miró con sorna—. Pero qué despiadado, señor Guzmán. Y tan… “frío”. Aunque claro, es usted un maestro de la seducción: basta unas cuantas palabras y su enamorada lo perdona, lista para seguirlo como perrito faldero.¿Ah, sí?—Perfecto —ironizó Alejandro—. Entonces te voy a endulzar el oído todos los días, hasta que tú seas la que me siga con devoción.—… —Ella se congeló un instante, con una sonrisa forzada—. No, gracias. Ya me voy o Alba se pondrá a llorar si no me ve.Murmuró:—Esa niña solía ser adorable y tranquila, pero desde que llegamos a Muonio, no sé… se le ha vuelto un genio tremendo.En especial desde que conoció a Alejandro y a Miguel juntos…—Deja que Simón te lleve. Llámame cuando llegues.—Sí, sí…Luciana alzó la mano en gesto de despedida y salió sin mirar atrás. Bajó en el ascensor hasta el estacionamiento.Y de pronto, al abrirse las puertas, se topó de frente con Luisa, quien parecía esperarla.—¡Ay! —Luciana dio un respingo y se llevó la mano al pech
Read more
Capítulo 907
No entendía cómo Luciana podía bromear sobre semejante tema.—¿De veras no te incomoda eso?—¿Por qué lo haría? —Luciana alzó los hombros. Qué manía de cuestionarle siempre lo mismo. Lo irónico era que Luisa también lo toleraba, pero por razones opuestas: la propia Luciana no sentía amor, mientras que Luisa parecía amar demasiado.Los ojos de Luisa se inyectaron de rabia:—¿Entonces no lo amas?—¿Amar al señor Guzmán? ¿Perder la vida así? —Luciana negó con firmeza—. Es que ni loca.Ser la “amante” ya le parecía suficientemente lamentable; de entregar el corazón ni hablar.—¿Y por qué volviste? —insistió Luisa—. ¿Para qué lo provocas otra vez? ¿No fue suficiente con todo el daño que le hiciste?Daño, se decía Luciana con ironía… ¿qué daño podría tener Alejandro, si llevaba una vida llena de conquistas? Para ella, Luisa vivía cegada por los sentimientos.—¿Por qué te alteras? —replicó Luciana, con una media sonrisa—. Ah, claro, lo amas de verdad y por eso quieres defenderlo.—¡Así es! —L
Read more
Capítulo 908
¿Se conocían? ¿Se mencionaban mutuamente en redes? Sería de la época en que Mónica recién abandonaba la industria y Luisa estaba comenzando. Y sí, ambas trabajaron con el sello de Grupo Guzmán. Era lógico que se conocieran, aunque ¿hasta qué punto?“¿Sabrá Luisa dónde está Mónica ahora?” se preguntó Luciana, mordiéndose el labio.***Esa tarde, recogió a Alba de la escuela y volvió a la Villa Trébol.Después de lavarles las manos, Elena acercó un vaso de agua a la pequeña.—Doctora Herrera, ¿qué cenaremos hoy?—Pues… pregúntale a Alba —contestó Luciana con naturalidad. Para ella, lo primordial era que la niña comiera suficiente; luego se preocupaba por los nutrientes.—Alba, ¿qué te gustaría?—¡Pizza! —respondió la niña sin titubear.—¿Pizza, eh? —repitió Luciana, relamiéndose—. Sí, suena delicioso; cenemos pizza todas.Patricia, que escuchaba de reojo, asintió:—De acuerdo. Puedo acompañarla con verduras al horno y una sopa ligera… Aunque no sé si al señor Guzmán le gustará.—No me im
Read more
Capítulo 909
Luciana enrojeció; Patricia y Elena estaban presentes, y aunque Alba era muy pequeña para entender, le daba vergüenza.A la mesa, Alejandro y Luciana se sentaron juntos. Alba se negó a usar su sillita y se acomodó en las piernas de Alejandro, quien lo permitió sin protesta.Patricia sirvió la pizza recién horneada; Alejandro la cortó en trocitos, sopló para enfriarlos y los fue acercando a la boca de Alba.—Señor Guzmán sí que es paciente con la niña —comentó Elena, admirada.Luciana lo observaba; un remolino de emociones se le apretaba en el pecho. Recordó la petición de Luisa y, aprovechando un momento de calma, habló:—Necesito comentarte algo.—¿Mmm? —Él la miró mientras acercaba un vaso—. Traga bien, princesa; ahora un sorbito de agua.—Es sobre… el proyecto de Luisa —dijo Luciana, titubeante—. Si no es imprescindible cancelarlo, ¿podrías reconsiderarlo?Alejandro parpadeó, sorprendido.—¿Intercedes por ella? ¿Desde cuándo son tan cercanas?—No lo somos —aclaró Luciana—. Ella me l
Read more
Capítulo 910
—Exacto —asintió—. El trámite está aprobado: ya eres ciudadana legal de Muonio.¡Al fin! Luciana sintió cómo se le soltaba el pecho después de tanta espera.—Mañana ve con Simón a sacar tu nueva credencial. De la herencia se encargará Nathan. —Se inclinó para besarle la mejilla—. ¿Contenta?—Mucho, claro.Por fin podría moverse sin miedo ni “encierro” doméstico.Alejandro aspiró el aroma de su cuello:—¿Te bañaste ya? Mmm… hueles delicioso.A Luciana se le erizó la piel.—No te pongas tensa —susurró él—. Hace mucho que… estaré suave, lo prometo.Aun así ella seguía rígida.Entonces él la besó y, justo cuando sus labios se sellaban…¡Bum!—¡Alba, no entres! —gritó Elena detrás.La puerta, sin llave, se abrió de golpe y Alba irrumpió; Elena llegó tarde para detenerla.Luciana se apartó, retocándose el cabello para recobrar compostura. Alejandro chasqueó la lengua: adiós momento íntimo.Elena, sudando:—Disculpe, señor Guzmán; Alba insistía en ver a su mamá y no pude…La niña miró a su ma
Read more