All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 1141
- Chapter 1150
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Capítulo 1141
Por la mañana, Zella me llamó y me preguntó por qué Valerie no iba a verla desde hacía tanto tiempo. Dijo que hasta la había llamado varias veces y no le contestaba, que quería saber si algo le había pasado. No me quedó de otra más que mentirle. Le dije que Valerie había aceptado un proyecto nuevo y andaba muy ocupada. También le prometí que cuando tuviera tiempo libre, íbamos a ir a visitarla juntas. Zella me creyó y, con esa voz tan dulce y amable que tiene, nos pidió a las dos que cuidáramos nuestra salud y que no trabajáramos tanto.Escuchar esa voz tan cariñosa me dejó con un dolor en el pecho y mucha culpa. No sabía cuánto tiempo más iba a poder seguir ocultándole la verdad. Quería tanto el milagro: que Valerie despertara pronto.Alan salió del baño con una palangana de agua caliente. Con una toalla húmeda empezó a limpiarle la cara y las manos a Valerie, tratándola con una delicadeza infinita. Con los labios apretados y los ojos rojos, la miraba. Pasó un buen rato hasta q
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Capítulo 1142
Cuando Alan dijo eso, tenía los ojos rojos, brillándole con un odio y una rabia que apenas podía contener. Asustada, le pregunté rápido: —¿Qué vas a hacer?Alan miró hacia abajo y empezó a limpiarle los dedos a Valerie uno por uno, con un cuidado casi obsesivo. Lo hacía despacio, concentrado.—Destrozaron a Valerie y parece que nadie va a pagar por eso, ¿verdad?Sus palabras me dieron escalofríos.Apreté los labios porque sabía que tenía razón. Después de lo que pasó, Mateo mandó a buscar pruebas de inmediato. Pero las cámaras del hotel se apagaron de un momento a otro. A los investigadores que envió, tanto para lo de hace cuatro años como para lo de ahora, les ponían trabas por todos lados y las evidencias simplemente desaparecían.Mateo tiene mucho poder en Ruitalia, pero lo único que logró fue eliminar de internet los videos y comentarios que atacaban a Valerie, además de ocultar lo que pasó la noche de la clausura.Mateo dijo que alguien estaba ayudando a Camila desde las sombras
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Capítulo 1143
Asentí. Anoche había nevado y hoy amaneció con sol, pero la nieve ya empezaba a derretirse. El aire estaba helado. Tener la sopa caliente entre las manos me hizo sentir, por un momento, como en casa, junto a mi mamá. Ella murió en invierno, cuando Ruitalia estaba cubierta de nieve. Ese año el clima fue horrible. Ahora que le pasa esto a Valerie, otra vez estamos en un invierno que duele. El dolor y la desesperación se repiten una y otra vez, como si nunca fueran a terminar. Empecé a odiar el invierno. Cada vez que creía que iba a pasar diciembre con la gente que amo, algo terrible sucedía.Terminé la sopa y hablé un rato con Chloe. Cuando me levanté para irme, el cielo ya estaba gris y empezaban a caer copos otra vez. Una camioneta negra y elegante entró despacio al patio. Me quedé mirando, sin poder creerlo, cuando vi al hombre que bajó del vehículo. Mateo está aquí.¿No estaba súper ocupado últimamente?Con un paraguas ejecutivo, Mateo se acercó. Saludó a Chloe con respeto y
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Capítulo 1144
—Me alegra escuchar eso —le dije mientras le apretaba la mano.—Claro que odio a Camila. Me dan ganas de destrozarle la vida. Antes, cuando no tenía nada, podía arriesgarlo todo, pero ahora no. Ahora te tengo a ti y a los niños. Soy feliz y no vale la pena sacrificar esa felicidad peleando con ella. Lo que más quiero es que los que están a mi lado estén sanos y a salvo. Prefiero que la justicia se encargue de Camila.Mateo apretó mi mano y sonrió.—Tranquila, no voy a actuar por impulso.El problema es que no sabemos quién está detrás de Camila. Nosotros estamos expuestos, pero esa persona está escondida, mirando todo y esperando el momento de atacarnos. Eso es lo que da miedo.Fui por Luki y Embi a la escuela y regresamos a la mansión. Cuando llegó la tarde, la tormenta empeoró. Los copos de nieve, densos, azotaban las ventanas; las ramas se doblaban con el viento. La calle, toda blanca, estaba casi vacía. La poca gente que pasaba caminaba agachada, con las solapas levantadas, luchan
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Capítulo 1145
La ventisca se fue calmando poco a poco. En medio de ese silencio, su voz grave me arrullaba como una canción de cuna. Sin darme cuenta, caí rendida.No tengo idea de cuánto tiempo pasó. Una pesadilla me sacudió y desperté, agitada. Busqué a mi lado: Mateo había desaparecido. Prendí la luz de la mesita y revisé por todos lados, pero el baño también estaba vacío. Agarré el celular para ver la hora: ya pasaba de la medianoche.Seguro está en el estudio, pensé. Me puse una chaqueta y fui a buscarlo. Todo oscuro, nadie. Fui hasta el cuarto de los niños, pensando que tal vez había ido a verlos dormir. Nada.¿A dónde diablos se fue a estas horas con semejante nevada?Un escalofrío me recorrió cuando recordé lo que había dicho durante el día: "va a desaparecer de este mundo". No puede ser que...Le marqué varias veces, pero no contestaba. El pánico empezó a treparse por mi garganta. En ese momento me llegó un mensaje: era de Camila. Me mandó una captura de pantalla y, junto a la imagen, esc
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Capítulo 1146
Había una hilera de faroles en el puente, así que estaba bastante iluminado y la reconocí al instante. Tenía el celular en la mano y miraba para todos lados, como si no supiera si esperaba a Mateo o a alguien más.Qué raro. ¿No debería haber llegado ya?La curiosidad y la preocupación me ganaron. No quería aparecer de golpe y que Camila me viera, porque tal vez Mateo tenía algo planeado y yo iba a echarlo todo a perder. Me agaché detrás de un árbol enorme y me quedé observándola.El viento del río podía cortar la piel de lo helado que estaba. Me subí la capucha hasta taparme bien y me cubrí la boca y la nariz con la bufanda, tratando de aguantar un rato más el frío.Camila ya estaba que se subía por las paredes. Caminaba de un lado a otro del puente, nerviosa. Se había esforzado demasiado para verse bien: en pleno invierno, con una falda cortísima y un top ajustado. De lejos se veía provocativa, pero el frío debía estar matándola. Se abrazaba a sí misma mientras temblaba como una hoja.
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Capítulo 1147
Tenía un frío que me calaba hasta los huesos.Me separé de él al instante.—¿De dónde saliste?Mateo me miró con una sonrisa.—¿Cómo que de dónde salí?—No te encontré en casa, te busqué por todas partes. Aquí estuve vigilando un buen rato y no te vi, y ahora, de la nada, apareces —le dije.—Estuve aquí todo el tiempo —contestó.Me tomó la mano y la metió dentro de su chaqueta, contra su pecho. A pesar del clima helado, él estaba calentito. Sentí los latidos de su corazón, fuertes y constantes.—Mira cómo tienes la cara roja del frío —dijo.Después me levantó en brazos y de un brinco pasó conmigo por encima de los arbustos. Nos subimos al auto y el calor me envolvió por completo. Ahí recién me sentí algo mejor, aunque los pies seguían como bloques de hielo.De repente, Mateo me agarró la pierna. Me asusté.—¿Qué haces?No me respondió. Me quitó los zapatos y las medias, y metió mis pies helados dentro de su chaqueta, contra su pecho.Abrí los ojos y, por instinto, traté de sacar los pi
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Capítulo 1148
No pasó mucho tiempo antes de que Mateo me llevara a una casa alejada de todo. Estaba bien iluminada y varios guardaespaldas vigilaban la entrada. Lo miré sin entender nada.—¿Dónde estamos?Mateo no me contestó. Me tomó de la mano y me hizo entrar con él. Apenas cruzamos la puerta vi a varias personas amarradas en el suelo. La sorpresa me dejó paralizada.—Señor Bernard, no están hablando —dijo uno de los guardaespaldas.Mateo apretó los dientes. Se sentó en el sofá conmigo y miró fijamente a los hombres amarrados en el piso.—¿No dicen nada? —murmuró, con una sonrisa apenas visible.—Entonces córtenles las manos y los pies para que se mueran desangrados poco a poco. Que sientan cómo se les va acercando la muerte.Habló con una calma que daba miedo, como si estuviera hablando del clima. De inmediato los hombres amarrados se pusieron completamente pálidos del susto. Por instinto lo miré de reojo. Él estaba recostado contra el respaldo del sofá, observándolos con total seriedad y esa s
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Capítulo 1149
Cuando recordé lo que le pasó a Mateo en el extranjero, cuando casi lo matan por culpa de Waylon, un miedo intenso me atravesó todo el pecho. Está claro que el poder de Waylon fuera del país no se puede tomar a la ligera. Con él como respaldo, Camila es mucho más peligrosa de lo que pensaba.Por lo que confesaron esos hombres entendí cuál era el verdadero objetivo de la cita de hoy. Mateo quería descubrir quién estaba protegiendo a Camila en realidad.Los hombres dijeron que se escondieron junto al río no tanto para cuidar a Camila sino para esperar a que alguien fuera a matarla. Su trabajo era grabar toda la escena del asesinato.En otras palabras, Waylon primero empujó a Camila para que nos hiciera daño a Mateo y a mí, alimentando nuestro odio hacia ella, y después iba a usar la vida de Camila como carnada para atrapar a Mateo o a cualquiera de nosotros.Qué plan tan retorcido y cruel. Probablemente ni la misma Camila sabía que su vida iba a servir de anzuelo. Seguro ni se imaginó qu
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Capítulo 1150
Como si no quisiera que me quedara pensando lo peor, Mateo volvió al tema de la ribera para distraerme. Dijo que la cita con Camila buscaba tantear si aparecería alguien a protegerla. No esperaba que, cuando él y su gente se escondieron, de verdad descubrieran a un grupo vigilándola.Después de capturarlos, pensó en irse, pero cuando se acercó al auto me vio. Al principio no estaba seguro. Solo distinguió a una figura acurrucada bajo un árbol, pasando frío.Mientras lo contaba, se rio con un poco de malicia. Le reclamé que no contestara el celular. Me preocupé, pasé frío por su culpa y encima se reía.Entre más me molestaba, más se reía. Me abrazó y dijo: —En ese momento Carlos llegó y se llevó a Camila. Entonces me acerqué para confirmar si la tonta bajo el árbol era mi esposa.—¡El tonto eres tú! —le respondí.Se rio más y siguió: —Antes de acercarme te vi levantarte cojeando y caminar hacia el auto. Cuando te vi supe que eras mi tonta esposa.—Mateo, el más tonto eres tú —le dije, m
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