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Chapter 1
Capítulo 1
Mateo Bernard me cogió por casi media semana. Por supuesto, yo también me lo cogí a él. Lo hubiera hecho a gusto, de no ser por el hecho de que él se aprovechó de mi estado. Él era tan solo un pobretón a quien yo no solo no dejaba que me pusiera ni un dedo encima, sino que también lo menospreciaba y pisoteaba.Ahora, irónicamente yo soy quien ha caído en la pobreza y la desgracia, y él, en cambio, ha prosperado. Pero, como si quisiera vengarse por toda su frustración, ahora de verdad me hacía el amor, y me lo hacía con mucha hambre de mi………Mi ahora esposo por error que vino a vivir a mi casa.¿Y por qué esposo por error? Porque, al principio, su hermano era quien me gustaba e incluso salía con él. Pero, en una reunión de fraternidad, terminé teniendo sexo con el hermano equivocado en medio de mi borrachera. Y todo el mundo se enteró.Al final, mi padre no tuvo más remedio que pedirme que me case con él, para no deshonrar a la familia. Así, él se convirtió en su yerno y acabó viviendo en nuestra casa.Él era el hijo del primer matrimonio de su padre. Pero desde que su padre se divorció y se casó con otra mujer, no lo bajaba de considerarlo un bastardo. Sin embargo, mi familia tenía una muy excelente posición, y yo era la niña de los ojos de mis papas. Eso hizo que fuera fácil para su padre aceptar que fuera nuestro yerno.Así sucedieron las cosas, y nos terminamos casando.Pero, yo no estaba feliz con esa decisión. Yo a quien en verdad amaba era a su hermano, no a él. Debido al resentimiento que en mi corazón sentía hacia él, lo trataba mal en todo momento. Por la noche le tendía unas cobijas en el suelo y lo obligaba a dormir ahí tirado. Ni que pensara que compartiría la cama conmigo. Durante las comidas, mi hermano y yo lo humillábamos, le tratábamos mal, escupíamos en su comida a escondidas y limitábamos cuánto podía comer.En reuniones con amigos, incluso si llovía y él se acercaba amablemente a darme una sombrilla, yo lo insultaba y le mandaba cuantos improperios hubiera en mi mente.En resumen, yo era feliz regañándolo y criticándolo por cualquier pendejada.Pero él, por su parte, era una persona bastante peculiar. Y parecía no tener temperamento alguno. No importaba cuánto lo humilláramos mi familia y yo, él nunca se enojaba, o eso pretendía. A pesar de cuanto improperio recibiera, siempre mantenía una actitud serena y amable hacia con nosotros.A ver, debo admitir que tampoco era feo, aunque quizás sí algo tontito. Según me cuentan, en su época de estudiante estaba bastante metido en su propio mundo, y las malas calificaciones eran algo constante en él, al punto que llegó a repetir varios años en la primaria y la prepa. En esos años sólo inspiraba lástima.Pero su hermano… Oh, él sí que era completamente lo opuesto: carismático, con una personalidad radiante, muy simpático, atractivo, e inteligente. Mantenía excelentes notas y era muy popular. Por eso, el solo pensar en cómo mi incipiente romance con su hermano se apagó por culpa de él me llenaba de enojo y rencor.En una noche, me levanté de la cama y lo desperté de un puntapié mientras dormía en el suelo, diciéndole que tenía sed.Él se levantó rápidamente y fue a traerme agua. Fue bastante considerado, sabía que sentía frio por lo que me trajo un vaso de agua tibia.Pero aquella noche, no sé qué me dio y de tan solo recordar cómo se aprovechó de mí después de aquella reunión encendió mi ira nuevamente. Le arrojé toda el agua en la cara.Aun así, no mostró enojo hacia mí. Se limitó a ir al baño en silencio a cambiarse la ropa húmeda.Al verlo marcharse en silencio, sentí algo de remordimiento, siendo honesta. Aunque, de solo recordar cómo había arruinado mi vida, esa culpa desapareció al instante.Así fueron pasando los años, en total tres, en los que lo humillé y lo traté como una mierda.Sin embargo, la vida dio muchas vueltas en esos tres años. Por ejemplo, mi familia cayó en la pobreza y se declaró en bancarrota. También, por esos azares del corazón que a veces una no entiende, yo comencé a sentir algo por él. O, también, por ejemplo... él me pidió el divorcio.Cuando me entregó los papeles del divorcio, el muy descarado me dijo que su primer amor había vuelto a su vida, y era su deseo estar con ella.Debo admitir que, en ese momento, esa noticia me cayó como un baldado de agua fría, y todo lo que alguna vez planeé se desmoronó.A pesar de todo, mi orgullo, forjado después de años de ser consentida, me impidió mostrar el más mínimo rastro de tristeza frente a él. Por lo que firmé los papeles y acepté sin mayor remilgo.Después de firmar, su voz calmada resonó a mi lado:—¿Quieres que mande un conductor a llevarte?No supe cómo responderle.Se me había olvidado contar algo. La hacienda frente a mí, donde había vivido durante más de 20 años, y pasado todos mis años felices de infancia, ya no era mi hogar. Mi familia había quebrado y tuvo que hipotecar o vender todas sus propiedades.Él, quien había usado todos los medios posibles para casarse conmigo, y a quien nosotros habíamos despreciado, había fundado él solito y a nuestras espaldas una compañía. Y ahora que su empresa prosperaba, él había comprado la hacienda.Pero a decir la verdad, no tengo ningún derecho a culparlo, ni tampoco a pedirle que divida mi propiedad, porque en realidad él todo lo obtuvo en base a sus propios esfuerzos, sudor y trabajo duro, sin usar un solo centavo de mi familia.Me miró en silencio y no me apuró. Pero era su dulzura la que me recordaba lo que yo le había hecho antes, y me avergonzaba de mí misma, porque en realidad nunca mereció nada de lo que le hice.Después de todo, en una situación como esta, él debería haber duplicado la humillación que sufrió en ese entonces y hacerme pagar diente por diente, como dice el dicho. Sin embargo, no lo hizo, y en cambio fue tan amable como siempre.Yo, aferrada a mi orgullo, no podía ceder.—Muchas gracias, pero yo puedo irme sola. — Dije apresuradamente, antes de salir corriendo.De pronto, escuché su voz detrás de mí:—¿Hay algo en especial que te haya traído hasta aquí esta noche?—Para nada. — Respondí sin mirar atrás, mientras abandonaba la propiedad.Afuera estaba lloviendo, y apreté el regalo que llevaba en mi mano.Precisamente, ese día era nuestro tercer aniversario de bodas.Aunque nunca antes lo había hecho, al darme cuenta de que sentía algo más por él, aparte del habitual odio, quise celebrar ese día como debía ser. Lo que me tomó sorpresa fue que lo que me esperaba, en cambio, fueran los papeles de divorcio. Reí con amargura, dejando que la lluvia me empapara.Al día siguiente, me enfermé. Incapaz de levantarme, estuve todo el día en la cama. Sin embargo, los ruidos y la algarabía de afuera me obligaron a salir.Vi a mi padre sentado en un muro viejo y desgastado, amenazando con lanzarse al vacío y suicidarse. El lugar donde vivíamos ahora era un edificio viejo y descuidado, pero la renta era barata.Mi madre lloraba desconsoladamente, diciendo que, si mi padre se suicidaba, ella también lo haría. No sabía qué hacer. Todo daba vueltas en mi cabeza, pero le aseguré que la bancarrota no era el fin, que mientras hubiera vida, había esperanza de recuperar todo lo que habíamos perdido.Mi padre, en cambio, me devolvió una mirada tan intensa que me hizo estremecer, y me dijo:—Mejor ve y pídele a Mateo que ayude a papá, después de todo, él es el yerno de nuestra familia y definitivamente nos ayudará.Mi madre también dijo apresuradamente:—Sí, aunque en un principio no fuimos muy buenos con él, él te ayudará. Ve a pedírselo, por favor.Les sonreí con sarcasmo, mis padres no sabían que me había dejado. Me negué rotundamente a ir y rogarle, pero mi padre seguía amenazando con quitarse la vida si no lo hacía.No tenía otra opción, terminé aceptando.Antes de ir a rogarle, mi madre gastó el poco dinero que quedaba para comprarme un vestido elegante con un sensual escote, y unas bonitas zapatillas. Mi mamá incluso me llevo a la peluquería a cambiarme de look y a que me maquillaran. Me miré en el espejo, y sonreía irónicamente. Parecía que iba a seducirlo, no a pedirle ayuda.Pero sabía que, incluso si me desnudaba frente a él, probablemente ni siquiera se tomaría la molestia de mirarme.Aún no entendía por qué aquella noche le había dado por tener sexo conmigo. ¿Estaba también borracho? ¿O quizás, mejor aún, me había confundido con su dichoso primer amor? Dejé de lado todos esos pensamientos y, para que mis padres no insistieran más, me dirigí a buscarlo.En recepción me enteré de que estaba en su oficina, y entonces fui directamente allí.Mis padres esperaban con ilusión frente al edificio, confiando en que les traería buenas noticias. Por eso, al ver sus caras llenas de esperanza, no pude evitar sentir un poco de amargura al pensar en todas las vueltas del destino.Cuando llegué al piso donde estaba su oficina, quienes estaban allí me miraban extraño y escuché murmullos desagradables.Ignorándolos, me paré derecha y entré directamente. Pero en cuanto lo vi, todo mi cuerpo se sintió débil. Él, allí sentado en su silla, pareciendo elegante y con poder, mientras me miraba con una sonrisa y yo...
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Nunca conoces a quien tienes al lado Capítulo 1872
Convencida de que solo se estaba burlando de mí, no pude evitar blanquear los ojos.De verdad que este tipo no tenía nada mejor que hacer: viniendo tan temprano en la mañana a reírse de mí y a decir cosas extrañas.Sin hacerle más caso, preparé el arco, puse la flecha y apunté al centro rojo del blanco de madera.De inmediato, la flecha salió disparada de la cuerda hacia el blanco.Solo se escuchó un golpe seco; la punta dio justo en el centro.La verdad es que mi nivel era así: inconsistente, a veces muy alto, a veces un desastre.Había flechas que no tenían nada que ver con el blanco y otras que daban justo en el centro.Pero si Henry veía ese tiro perfecto, seguro se alegraba un poco.Cuando pensé en eso, estuve a punto de llamarlo para que viniera a ver.Quién se iba a imaginar que, antes incluso de darme la vuelta, iba a escuchar una risa suave y desconocida detrás de mí.—Buen tiro.Me quedé quieta un momento y volteé.En la entrada del campo de entrenamiento había dos hombres al
Nunca conoces a quien tienes al lado Capítulo 1871
Ricardo sonrió y asintió.—Bien.Mateo salió rápido. Aun así, seguía sintiendo la mirada de Ricardo clavada en la espalda, quemándolo.Como no podía entender qué estaba pensando Ricardo, tampoco se atrevía a hablar con él de frente. Era mejor así por ahora: ir paso a paso y ver qué demonios quería hacer Ricardo.***Yo no sabía qué diablos había pasado, pero esa noche no dormí nada bien; tuve una pesadilla tras otra.En el sueño, unos perros negros gigantes me perseguían para morderme.Corría para salvarme, corría y corría… y de repente vi a Mateo de pie, justo enfrente.Me estiró la mano y me sonrió.—Aurora, ven. Yo te llevo a casa.Corrí hacia él, emocionada, pero abracé el aire.Y entonces me desperté. Cuando abrí los ojos, me quedé rígida en la cama, empapada en sudor. Esa sensación de ansiedad y miedo del sueño no se quedó en la pesadilla; ahí seguía, apretándome el pecho.Solo reaccioné cuando Henry vino a buscarme para practicar tiro con arco.Él, desde que la señorita Alma lo
Nunca conoces a quien tienes al lado Capítulo 1870
Dicho eso, Ricardo se dio la vuelta y se fue sin esperar respuesta.Mateo se quedó mirándolo, molesto.¿Qué quería decir con eso?Ricardo no era alguien fácil de engañar. Además, nunca era claro, siempre hablaba con doble sentido.Cuando se cerró la puerta, Mateo se recostó en ella. La sensación de que Ricardo ya lo había descubierto se hacía cada vez más fuerte.Pero, al mismo tiempo, el hecho de que Ricardo no lo delatara y se limitara a probarlo una y otra vez lo confundía todavía más.Entonces, ¿qué quería en realidad Ricardo?Ya que había hablado de la alfombra, seguro sospechaba que había algo escondido debajo.Para evitar que encontraran el teléfono, Mateo sacó la tarjeta SIM y la escondió en otro lado.Esa noche no pudo dormir.Miraba el techo, con la mente ocupada en lo que iba a pasar al día siguiente, cuando se llevaran a Aurora para interrogarla.Tenía miedo de que el señor Felipe usara torturas horribles con ella.Tenía miedo de que el señor Pedro no llegara a tiempo para
Nunca conoces a quien tienes al lado Capítulo 1869
Ricardo sonrió, entró, buscó una silla y se sentó.Las habitaciones del castillo estaban bien decoradas: el piso cubierto por alfombras gruesas y buenas, y en las paredes colgaban cuadros y relojes. Sin embargo, casi no había muebles: aparte de una cama, una mesa y dos sillas, no había nada más.Mateo se sentó en la otra silla y vio que Ricardo miraba la alfombra debajo de la cama.Se le aceleró el corazón.Recién había escondido el teléfono y no había tenido tiempo de revisar nada antes de que tocaran a la puerta. Ahora se daba cuenta de que una esquina de la alfombra estaba un poco levantada.Miró para otro lado y cambió de tema:—Dígame, señor Torres. ¿Qué piensa de lo de mañana, de ir a buscar a la mujer?Ricardo dejó de mirar y sonrió tranquilo:—Lo pensé un poco y decidí que mañana voy contigo.Mateo se molestó y, con el tono de Darío, dijo, burlón:—¿Eso significa que el señor Torres no confía en que yo pueda hacerlo? ¿Cree que ni siquiera puedo agarrar a una mujer? Al fin y al
Nunca conoces a quien tienes al lado Capítulo 1868
Mateo pareció intrigado.¿La voz de Ricardo?No se dejaba engañar por esa apariencia siempre educada: en realidad, la mente de Ricardo era, como mínimo, tan profunda y retorcida como la del señor Felipe.Hasta el señor Pedro había dicho más de una vez que, muchas veces, no podía adivinar qué le pasaba por la cabeza a Ricardo.—Darío, disculpa que moleste. Hay algo de lo que quisiera hablar contigo —dijo Ricardo desde afuera.Ya que Ricardo lo había dicho así, a Mateo no le quedó de otra que abrir la puerta.Se quitó rápido la camiseta y el pantalón, se amarró una toalla cualquiera a la cintura y desordenó la cama que estaba perfectamente hecha, fingiendo que acababa de despertarse.Luego se pasó la mano por el pelo para despeinarse antes de abrir.En cuanto abrió la puerta, Mateo se acomodó la toalla en la cintura y puso cara de dormido y de irritación.Ricardo estaba parado en la entrada, con cara de buena gente. Cuando notó la molestia en la cara de Mateo, sonrió:—Perdón, Darío, te
Nunca conoces a quien tienes al lado Capítulo 1867
Waylon dijo:—Tranquilo, ella se controla mucho mejor que tú.Mateo apretó los labios y no dijo nada más.Parecía que no le quedaba de otra que verse con el señor Felipe.Así como estaba todo, la única opción era pedirle ayuda al señor Pedro.Que el señor Pedro se metiera para proteger a Aurora no debía ser difícil.Al fin y al cabo, era el heredero reconocido de la familia Morales, y el señor Felipe tendría que hacerle ese favor.Aunque eso lo calmaba un poco, seguía nervioso, con miedo de que Aurora saliera lastimada.Lo único que lo consolaba era que, lo más seguro, al día siguiente podría verla, hasta hablar con ella.—Por cierto, ¿en qué andas últimamente? No te encuentro por ningún lado —preguntó Waylon.—En algo muy secreto. No puedo decir quién soy —respondió Mateo.No dijo más. Era un asunto importante que tenía que ver con el señor Pedro, y mientras menos se dijera, mejor.Waylon lo entendió y no insistió. Solo bromeó con ese tono relajado de siempre:—Oye, Mateo, nunca te co
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Maite Lopez
hola me quede donde camila recibe su merecido el dia de la boda, me podrían decir que ha pasado porfavor creo que era el capitulo 1489 y ya vi que ya casi llega al 1900 , estoy intrigada!!!
Glenda Cabrera
me tiene muy entretenida esta novela espero tenga un final feliz aunqe mateo no se lo merezca no hay dia q no lea cada capitulo
Mariela Murua
Es una tortura esta novela. Te atrapa pero desmotiva mucho todo lo que se le agregó, ya no se entiende nada. Era perfecta y la arruinaron. Me frustra mucho
Ana Maria Sottolano Arrechea
perdón una consulta ya hace muchos meses que no la leeo pero me quedé en el capítulo 1024 ahora entro y esta en el 1800 y pico y no termino todavía que dice en proceso? alguien me puede sacar de la duda gracias
Mart Soto
mientras más dicen que se aburren de la historia y ya no la van a leer igual regresan por qué la ansiedad le gana .........
Ery Ruiz
Jeuson podría ser hermano de Rayan el que con ayuda de su mamá intentó abusar de Aurora,
Cecilia Ochoa
cada vez más cosas aburre ya q estén juntos
Lunna L
ya me dio flojera leer esta novela, es muy repetitiva, lo de jeison y eso que apenas voy en el 1752 🥱
Drasy Garcia
Alguien me puede decir si al menos ellos se llegan. Querer, por qué de verdad ya aburre leer todo el rato lo mismo, es una falta de respeto para el lector, más si estamos gastando
Lyan Ca
muy linda la historia ......
Cecilia Ochoa
1725 capitulos
Cecilia Ochoa
ya los capítulos ya no abre qué pasó por qué no puedo desbloquearlos o hasta ahí nos quedamos con mil 725
Ery Ruiz
Ya muchos personajes, mucho enredo ya denle una vida feliz a los protagonistas, que le han sufrido bastante y que sean felices con sus hijos, le has quitado la esencia a la historia. Al principio iba bien pero empezaste a darle mucho relleno y siempre que ya están bien metes más personajes.
Viko Hernandez
yo creo que esa novela no tiene final
Leticia Rodarte
1693 capitulos!!¿??????