All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 1651
- Chapter 1660
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Capítulo 1651
Desesperada, abrí la puerta del auto y me bajé casi cayéndome; apenas di unos pasos, me caí mal al suelo.—¡No, no... ya llegué, ya llegué...! —grité a todo pulmón.En ese momento, Camila estaba presionando el cuchillo contra el dedo de Luki; vi clarito cómo la sangre empezaba a salir por debajo del filo. Me lancé hacia ella, fuera de mí, y le supliqué:—Te lo ruego, no lo lastimes. Ya llegué. Haz conmigo lo que quieras, no me importa. Te lo suplico, no les hagas daño.Con una sonrisa cruel, Camila me miró; en la mano tenía un cronómetro para que lo viera.—Llegaste, sí. Pero llegaste dos segundos tarde —dijo con voz tranquila pero siniestra. —No... —me aferré al pasto con las manos y, destrozada por el dolor, dije—: Córtame a mí los dedos. Córtamelos a mí.Aunque el cuchillo ya le había cortado la piel y tenía sangre, Luki no lloraba; solo tenía los ojos rojos.—No duele, mami. No duele —me dijo con voz temblorosa.Apenas Embi me vio, ya no aguantó más y se puso a llorar. Su carita e
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Capítulo 1652
Si Camila de verdad pensaba llevarnos a otro lugar, tenía que encontrar rápido la manera de mandarle el número de esa placa a Mateo.Solo así, quizá, mis hijos y yo íbamos a tener una mínima posibilidad de sobrevivir. Camila pasó el cuchillo muy despacio por el dedo de Luki, justo donde ya tenía la herida.Luki se mordió fuerte el labio y no se quejó para nada. Me dolía el alma, pero solo podía aguantarme todo lo que sentía. Si de verdad hubiera querido cortarle el dedo, lo hubiera hecho apenas llegué.Lo hacía lento, a propósito, para que yo lo viera, para torturarme.Quería verme caer, sufrir.Cuanto más cayera en su juego, más lo iba a disfrutar y más perversa se iba a poner. Así que tenía que mantener la calma.—Luki... —Embi lloró desconsolada cuando vio la sangre salir del dedo de su hermano—. ¡Mala! ¡Deja ir a mi hermano! ¡Señora mala! ¡Mi papi no te va a perdonar! —le gritó a Camila.Con una sonrisa de satisfacción, Camila jugó con el cuchillo lleno de sangre y me dijo:—Pues m
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Capítulo 1653
Camila se rio como una loca; su risa era insoportable.Me miró y dijo:—¿De verdad crees que tengo miedo? Te lo voy a decir claro: jamás pensé salir viva de Ruitalia.Sentí que el corazón se me hundía.Tal como sospechaba, ella no quería vivir. Lo único que quería era verme sufrir… incluso matarme.Por eso, prácticamente no había nada que pudiera usar para negociar por Embi y Luki.Camila era un monstruo.Inclinó la cabeza despacio y me sonrió con una dulzura que daba asco.—¿Sabes cómo sobreviví en el centro de detención todos esos días? —susurró—. Gracias al odio que te tengo. Fue ese odio lo que me mantuvo viva, y ahora que por fin estoy fuera, claro que me voy a vengar. Así que la persona que va a terminar suplicando por morir… eres tú.Su mirada se volvió cruel y venenosa de repente, y la mano con la que agarraba la barbilla de Embi se cerró con fuerza.Embi gritó del dolor y se puso a llorar.Sentí un dolor horrible en el pecho y le grité:—¿Qué demonios quieres hacer? ¡Si tienes
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Capítulo 1654
Camila me miró, con sus ojos llenos de odio.—Te digo una cosa: deja de fingir que me conoces tan bien —apretó los dientes y se rio en mi cara—. ¿Usar tu vida miserable para amenazarme? Ja. De verdad eres una estúpida y una ingenua. Si tienes agallas, clávate el cuchillo de una vez. A ver si te atreves.Apenas terminó de hablar, no lo dudé ni un segundo; deslicé el cuchillo y me corté la piel del cuello.—¡MamáEmbi y Luki rompieron en llanto al instante, desesperados. A Camila le cambió la cara de golpe, me miró con rabia y dijo:—¿De verdad crees que puedes amenazarme con la muerte? Entonces dime, ¿qué tal si ahora mismo les corto la lengua... o les saco los ojos?Hice todo lo posible por reprimir el escalofrío y el terror que me subían desde el pecho; me forcé a mantener la calma y respondí con voz tranquila:—Haz lo que quieras. Al fin y al cabo, si clavo el cuchillo un poco más, me muero rápido, sin demasiado dolor. Tortura a los niños como se te antoje. Cuando yo esté muerta, no
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Capítulo 1655
—Ah, cierto, casi se me olvida —agregó Camila, con una sonrisa siniestra—. En ese lugar hay gente a la que le encanta torturar a niños tan lindos como Embi y Luki... Los métodos de esos enfermos... aunque no te los diga, seguro te los imaginas, ¿no? Ja, ja, ja...Apreté fuerte los puños.Así que este camino era mi última oportunidad. Tenía que salvar a Embi y a Luki, costara lo que costara.Si no, mis hijos y yo íbamos a terminar viviendo algo peor que la muerte.Muy rápido, Camila mandó a que me empujaran adentro de la camioneta.Antes de subirme, los guardaespaldas me revisaron y me quitaron el teléfono y el cuchillo; después me amarraron las manos a la espalda.Apenas me metieron en la parte de atrás, a Embi y a Luki también los tiraron adentro.A ellos también les amarraron las manos.Apenas subieron, los dos niños, muertos del miedo, se pegaron a mi pecho.Embi ya no aguantó más y se puso a llorar con mucha tristeza. Me miró la sangre del cuello con los ojos llenos de pánico y dol
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Capítulo 1656
—No va a ser así...—¡Cállate! —el guardaespaldas me volvió a gruñir y se burló con crueldad—. Ustedes los ricos son los que menos cumplen su palabra. Nuestro jefe cayó justamente por creerse las mentiras de un rehén y acabó muerto, sin que quedara nada de su cuerpo. Desde entonces juramos que jamás, jamás íbamos a volver a creer ni una sola palabra de un rehén, así que di una palabra más y vas a ver si no te arranco la lengua.Bajé la mirada y ya no me atreví a decir nada.Gente como ellos, criminales que se juegan la vida, no eran personas a las que pudiera provocar.Pero si ni siquiera podía convencer a estos asesinos, ¿qué otro método me quedaba para salvarnos?Con el movimiento del auto, la cabeza me empezó a pesar cada vez más.Tal vez actué muy bien frente a Camila; el corte fue más profundo de lo que pensaba. Sentía cómo la sangre salía sin parar por el cuello y me mojaba la ropa.Se me nubló la vista y empecé a perder las fuerzas.“¿Qué hago...?”“No me puedo desmayar, Aurora,
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Capítulo 1657
—Si a Aurora le pasa algo, no me lo voy a perdonar nunca en la vida —dijo Alan con la voz llena de arrepentimiento.—No es culpa tuya —respondió Mateo con voz apagada—. Fue culpa mía. En ese momento estaba hablando con un cliente y tenía el celular en silencio; si no, doña Godines me habría podido avisar a tiempo de lo que estaba pasando en casa. En el fondo, la culpa es solo mía, de nadie más.Alan se tapó la cara con dolor. Al final, de repente, le dio un golpe fuerte a la puerta del auto y habló entre dientes, lleno de remordimiento:—Desde el principio debimos haber matado a esa bruja; así no habría pasado nada de esto.Mateo no dijo nada más.Ya había localizado el punto donde Camila y Aurora habían quedado en encontrarse, pero entre más se acercaba a ese lugar, más sentía que el corazón se le iba a salir, presintiendo lo peor.Tenía miedo. Miedo de encontrar allí solo los cuerpos sin vida de Aurora, Embi y Luki.El auto avanzó a toda velocidad por el descampado y pronto se detuvo
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Capítulo 1658
Aunque en voz alta trataba de consolarlo, en realidad ya no estaba seguro de nada. Todo el mundo sabía que Camila era cruel y despiadada, que odiaba a Aurora al punto de querer despellejarla viva. Así que, si Aurora caía en sus manos, no hacía falta pensarlo: aunque lograra seguir viva, seguro iba a perder algo peor.Pero no podía decir eso. No podía decirlo para nada.Porque, si lo hacía, ¿cómo iba a poder seguir adelante Mateo?Mateo no dijo nada en todo ese tiempo. Solo prendió la linterna del celular y revisó con cuidado los arañazos en el piso.A Alan se le pusieron los ojos rojos de una vez y, con voz preocupada, dijo:—Mateo, no te pongas así. Mientras no veamos los cuerpos de Aurora y de los niños, siguen vivos. No pienses bobadas, por favor.—Estas marcas... tienen algo raro.Serio, Mateo miró esos arañazos.Se notaba que alguien los había hecho a propósito. Su primera reacción fue pensar que se trataba de una señal que Aurora le había dejado. Solo que esa marca seguro la desc
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Capítulo 1659
Lo peor era que, cuando lo encontró, Josiah todavía estaba pasándola bien con una mujer.En ese instante, Carlos ya no pudo aguantar la furia que tenía y lo golpeó tan fuerte que casi lo mata con sus propias manos.Ahora Josiah estaba tirado en el suelo, con la cara hinchada y llena de moretones, llorando de dolor.Carlos miraba con odio a las dos personas tiradas ahí; apretaba los puños tanto que le temblaban.Javier también estaba presente.Él fue el que capturó a Camila.Para ser más precisos, fue Camila la que fue por su cuenta a buscarlo.Parecía que no tenía ganas de vivir; dijo que quería compartir una última cena con su hermano mayor.Pero cuando Javier le preguntó dónde había escondido a Aurora, ella se negó por completo a decir una sola palabra.Como no tenía opción, la llevó ahí para que Mateo y los demás la interrogaran.Cuando Javier la entregó, Camila hasta le sonrió y le dijo que en la próxima vida seguiría siendo su hermana.Por eso, en ese momento, al mirarla, Javier s
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Capítulo 1660
A Camila le cambió un poco la cara.Carlos apretó fuerte los puños y Javier también puso cara de confusión. Alan, que tenía la mirada atenta, se dio cuenta de inmediato de la reacción de los dos y se rio con sarcasmo, burlándose sin piedad:—De verdad que es para morirse de la risa. Antes, todos ustedes no paraban de decir que amaban a Aurora; uno la trataba como a la hermanita consentida y el otro como a la mujer que no podía perder. Y mírenlos ahora, protegiendo a este demonio que le hizo daño a Aurora y a los niños. Ja. Su amor es tan falso que da asco.—Yo no la estoy protegiendo.A Carlos le crujieron los nudillos de lo fuerte que apretó el puño; miró fijamente a Camila y le dijo:—Lo único que deseo es arrancarle la piel y hacerla pedazos.Cuando Carlos dijo eso, Camila alzó la vista despacio hacia él. Lo miró fijo, con una expresión extraña, como si de repente no lo reconociera; incluso movía el cuello de una forma rara.Pero un segundo después, se soltó a llorar de una forma si
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