All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 1691
- Chapter 1700
1927 chapters
Capítulo 1691
En efecto, ese señor de Valkitlaz tenía un porte deslumbrante: rasgos perfectos y una presencia marcada por un encanto misterioso y dominante. Miraba distraído hacia el coliseo, con los ojos llenos de indiferencia y desprecio, como si nada en este mundo fuera digno de captar su interés.Mateo sentía, en cambio, que ese hombre era incluso más difícil de manejar que el príncipe de Germania. La ferocidad brutal del príncipe se le notaba sin tapujos en la cara, pero ese hombre ocultaba su peligro bajo una calma impenetrable.Justo entonces, la mujer muda volvió a aparecer y esta vez se sentó con total naturalidad junto al joven señor.Juan dijo de inmediato:—Oigan, ¿no será ella la esposa del señor de Valkitlaz?Nilo comentó:—No tiene nada de especial. Comparada con él, incluso podría decirse que es un poco... fea.—Que sea bonita o no da igual —dijo Méndez—. Lo importante es que a él le guste. Si no, con el estatus que tiene, ¿por qué se casaría con una mujer así?Mateo no prestó atenci
Read more
Capítulo 1692
Los dos guardaespaldas se miraron y, enseguida, avanzaron con las armas en alto y con cuidado hacia donde se había escuchado el ruido.Mateo aprovechó y se metió rápido al castillo para esconderse.La planta baja estaba casi vacía; la iluminación era baja y el ambiente se sentía lúgubre e inquietante. Mateo subió de inmediato al segundo piso. Apenas llegó arriba, todo cambió por completo: la decoración de estilo europeo se veía muy lujosa.Mateo encontró la habitación de la mujer muda. Se paró frente a la puerta y, cuando estaba a punto de llamar, escuchó voces que venían de abajo.—¿Qué pasó? ¿Por qué se rompió la ventana?—Señor, acabamos de revisar. Fue un gato callejero negro. Se escapó.—¿Un gato negro? ¿No será el de la señora Jolene?—Está bien. Sigan vigilando y asegúrense de proteger bien a la señora.—Sí, señor.Poco después, se escucharon pasos que subían por la escalera.Mateo se puso serio. En un instante, se movió y se escondió dentro del armario de nogal tallado, justo d
Read more
Capítulo 1693
Solo un segundo después, Mateo recordó que ella era muda. Cuando vio que la mujer abría los ojos, aterrada, Mateo le dijo con calma:—No tengas miedo. No voy a hacerte daño. Si puedes garantizar que no harás ningún ruido, te suelto.La mujer asintió de inmediato.Solo entonces Mateo aflojó la mano despacio. Apenas la soltó, ella se levantó rápido y se refugió detrás de la mesa; con la cara llena de angustia, empezó a hacer señas, desesperada.Mateo le dijo, muy serio:—No hagas señas. No las entiendo.Sofía se mordió el labio y sacó rápido papel y una pluma de su bolso; parecía llevarlos siempre con ella. Su letra era muy torpe y temblorosa, como la de alguien que apenas había aprendido a escribir."Gracias por ayudarme afuera hace un momento. Dime qué recompensa quieres. Lo que esté a nuestro alcance, te lo daremos. Por favor, no me hagas daño".Mateo respondió tranquilo:—No quiero ninguna recompensa. Solo quiero a una mujer. Es mi esposa.Ella lo miró sorprendida y volvió a escribir
Read more
Capítulo 1694
Cuando el señor de Valkitlaz recibió la noticia y regresó rápido, Mateo ya estaba saliendo del castillo con la mujer muda como rehén.El joven señor había traído a mucha gente y también estaba ahí el príncipe de Germania. Ambos iban al frente y, detrás, había un montón de guardaespaldas armados. Con una sola orden del príncipe, los hombres cercaron la zona por completo.Ante semejante despliegue, a Mateo casi le dieron ganas de reírse, pues cualquiera que no supiera lo que pasaba pensaría que estaban a punto de enfrentarse a un enemigo legendario. Pero eso también demostraba una cosa: el joven señor de verdad se preocupaba por Sofía.Y mientras se preocupara por ella, Mateo tenía muchas probabilidades de cambiarla por Aurora.De por sí, el príncipe de Germania ya tenía una cara feroz y brutal, pero ahora, con alguien secuestrando a una invitada distinguida en su propio territorio, su furia había llegado al límite, lo que hacía que su expresión se viera aún más salvaje.—Tu audacia no t
Read more
Capítulo 1695
Ella no había mentido. En cuanto Pedro le pidiera algo al príncipe, Guillermo sin duda iba a aprovechar para imponer condiciones. Pero Mateo ya no podía preocuparse por eso; en ese momento, lo único que quería era sacar a Aurora sana y salva, así que no podía esperar ni un segundo más.Cuando vio que los dos seguían en un punto muerto, Mateo le dijo muy serio a Pedro:—¿Todavía necesitan pensarlo? Perdón, pero no tengo paciencia. Al final, depende de ustedes decidir qué es más valioso: una simple "pieza de subasta" o la mujer que tengo delante.Pedro se puso furioso.—¿Te atreves a tocarla? ¡Inténtalo si tienes agallas!Aunque el joven señor tenía una cara muy guapa, cuando se enojaba daba un miedo terrible; incluso la pequeña sonrisa transmitía una amenaza inquietante, imposible de descifrar. Mateo no se había equivocado: este hombre era incluso más despiadado que Guillermo.Ahora todo dependía de cuánto peso tuviera Sofía en su corazón.A propósito, Mateo acercó un poco más el cuchil
Read more
Capítulo 1696
Por seguridad, Mateo siguió con la mujer muda como rehén.El edificio donde tenían encerrada a Aurora ya había recuperado la calma. Los cadáveres del suelo habían sido retirados; sin embargo, la sangre aún no se había limpiado y el piso estaba cubierto de manchas de un rojo intenso. En el aire se mezclaba un olor fuerte a sangre con un hedor de putrefacción que provocaba náuseas.La mujer muda se tapó la boca y le dieron arcadas.Pedro se preocupó por ella y enseguida le preguntó a Mateo:—¿Sabes en qué cuarto tenían encerrada a tu esposa?Mateo señaló el tercer nivel, la habitación del centro. Al instante, Guillermo ordenó que subieran a traerla.El señor Bernard miró esa puerta sin parpadear, con los nervios de punta. No sabía cómo estaría Aurora en ese momento.Poco después, dos guardaespaldas abrieron la puerta de la habitación, pero enseguida retrocedieron y le informaron a Guillermo:—Le informo, alteza. No hay nadie adentro.A Mateo se le aceleró el corazón.¿Cómo que no había n
Read more
Capítulo 1697
El hombre continuó:—Si calculamos el tiempo, hace ya cuatro horas que se la entregaron al invitado distinguido.—Cuatro horas... —Guillermo se rio un segundo—. Me temo que para entonces ya la habrán torturado hasta no dejar ni los huesos.—¡Cierra la boca! —Mateo apretó la mandíbula y le gritó, furioso. Su expresión sanguinaria y feroz parecía capaz de arrasar el cielo y la tierra.Guillermo tampoco era alguien fácil de provocar. De por sí era brutal y, además, en su propio territorio alguien se había atrevido a desafiar su autoridad; en su cara se notó enseguida una ira desquiciada.—¡¿Quieren que los mate o qué?!Con ese grito, los guardaespaldas que estaban alrededor levantaron las armas al mismo tiempo, como si fueran a disparar en cualquier momento.Esto asustó de verdad a Pedro. Al fin y al cabo, si cualquiera de los dos perdía el control, la que saldría herida sería Sofía.Le dijo rápido a Guillermo:—Sea como sea, esa zona va a ser tuya. Hoy considéralo como un favor personal:
Read more
Capítulo 1698
Como ya estaba casi confirmado que Jeison y Waylon se habían llevado a Aurora y que ya habían pasado cuatro horas, alcanzarlos en el camino era casi imposible.Así que tenía que irse ya mismo a Valkitlaz para buscarlos.Aun así, que Aurora hubiera caído en sus manos era mejor que verla vendida en esa ciudad subterránea tenebrosa y cruel. Después de todo, a la persona que de verdad querían atacar era a él. Además, por la orden que le dieron a sus subordinados de no lastimar al niño que Aurora tenía en la panza, se podía deducir que, al menos por el momento, no pensaban hacerle daño.Lo más probable era que, en poco tiempo, se pusieran en contacto con él y usaran la seguridad de Aurora para negociar.Sin embargo, aun así no podía quedarse de brazos cruzados. Tenía que rescatarla cuanto antes; solo con Aurora a salvo junto a él podría sentirse tranquilo del todo.Pedro miró a otro lado y le sonrió.—¿Vas a Valkitlaz a buscar a Jeison y a Waylon? Qué coincidencia, nosotros también vamos pa
Read more
Capítulo 1699
Pedro, cada vez más preocupado, dijo:—¿Cómo puede ser eso posible? ¿Y si en el camino te hace algo?—Yo solo quiero a mi esposa, igual que tú solo quieres que tu esposa esté a salvo.Mateo habló de repente, con voz firme. Su tono era decidido y su mirada no dudaba.Pedro lo miró a él y luego miró a Sofía. Al final, cedió.—Está bien. Nos vemos en Valkitlaz. Si durante el camino te atreves a hacerle el más mínimo daño, voy a hacer que mueras de la peor manera posible.Cuando vio a Pedro tan serio y angustiado, Mateo se llenó de sentimientos encontrados.Había que reconocerlo: Pedro amaba de verdad a Sofía. No sabía si Waylon, cuando viera esto, sentiría vergüenza de sí mismo.Según la información que Mateo había investigado tiempo atrás, Waylon había asesinado a Sofía con sus propias manos. No sabía qué había pasado en el medio para que ella siguiera viva.Así, Mateo se subió al auto que ya estaba preparado y mantuvo a Sofía bajo su control.La enorme y majestuosa puerta de la ciudad,
Read more
Capítulo 1700
Mateo la miró, impactado.La verdad era que ni siquiera había considerado esa posibilidad.Es más: nunca había pensado en contarle a Waylon que ella seguía viva.Al fin y al cabo, no le guardaba rencor a esa mujer. En ese momento, ella vivía bien, protegida y cuidada por Pedro.Si se lo decía a Waylon y este perdía el control y arruinaba la paz que ella había logrado, ¿no sería él el que la estaría empujando de nuevo al abismo?Desde el principio, Mateo solo se la había llevado con él para controlar a Pedro, para impedir que enviara gente a matarlo en el camino.Nada más.Mientras pensaba en esto, ella volvió a escribir en el papel:"¿Por qué no intentas contactarlo?".Mateo la miró, serio.Cuando notó la inquietud en sus ojos y esa esperanza que no lograba ocultar, lo entendió; en el fondo, ella seguía queriendo a Waylon.Que él "lo intentara" no era solo por Aurora; también era una prueba que ella quería hacerse a sí misma: saber cuánto lugar ocupaba todavía en el corazón de Waylon.
Read more