All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 581
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Capítulo 581
—¿Quién te dijo que vinieras? ¡Vete de inmediato!Le sonreí mientras le decía:—Vine a traerle el desayuno.—¡No lo necesito, vete ahora mismo!Ignoré las palabras de Sayuri, saqué unos panes y los puse sobre la mesa frente a ella.—Suegra, estos los hice yo. Pruébelos, por favor.—¡Dije que no los quiero!Apenas puse los panes en la mesa, Sayuri los tiró al suelo de un manotazo.Callada, me quedé viendo los panes rodar por el piso. Después de un momento, me agaché, los recogí uno a uno y los tiré a la basura.No porque yo fuera sumisa.Solo entendí que Sayuri no era ni tan mala ni tan complicada.Seguramente era así conmigo por todo lo malo que Camila le había contado de mí.Sayuri parece una persona estricta y fuerte, pero en el fondo tiene un corazón sensible.Ya suponía que ella tiraría el desayuno, por eso solo traje unos cuantos panes.Y así fue, como esperaba.Sabía que si recogía los panes sin decir nada, ella sentiría culpa.Y así fue: después de eso, ya no me gritó ni me pidi
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Capítulo 582
En cuanto Sayuri la vio, la cara se le iluminó con una sonrisa y de inmediato le hizo señas para que se acercara.La obediente Camila, con su cara inocente y pura, se acercó con una expresión de desconcierto.—Sayuri, ¿este desayuno te lo trajo Aurora?Sin esperar respuesta, añadió:—Sé que Aurora lo hace con buena intención, levantarse tan temprano para traerte el desayuno... Pero la comida de la calle no es de confiar. Me preocupa que te caiga mal y te enfermes.Sayuri me lanzó una mirada, como si no supiera qué decir.Sonreí y le respondí a Camila:—Si logré que pienses que este desayuno lo compré afuera, entonces me siento halagada. Eso significa que no cocino tan mal.Camila respondió entre risas, con un tono sarcástico:—¿En serio piensas que te voy a creer que tú hiciste este desayuno? Tú, una niña consentida que nunca ha agarrado una sartén en su vida... seguro.Le mostré mis dedos quemados, tranquila.—Aunque sea una consentida que nunca ha hecho cosas de la casa, yo hago el e
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Capítulo 583
Aunque ya no sufría tanto de náuseas por el embarazo, seguía sin poder aguantar los olores fuertes.No tuve tiempo de pensar, corrí al baño tapándome la boca.Desde afuera se oía la voz falsa de Camila:—¿Qué le pasa a Aurora? Hace un rato estaba bien, ¿y ahora de repente quiere vomitar? Sayuri, ¿no será que como te vio defenderme, quiso fingir que le diste náuseas para molestarte?Estaba inclinada sobre el lavabo, vomitando sin parar, tratando de botar todo mi desayuno.No tenía fuerzas para responder a las provocaciones de Camila.Cuando terminé de vomitar, me enjuagué la boca y salí. Pensaba que Sayuri me vería con más rechazo.Pero, para mi sorpresa, no tenía nada de disgusto en la cara. Al contrario, me miraba como tratando de entender qué pasaba.No me importó si sospechaba algo. La miré, tranquila, y le dije:—Perdón, es que de repente sentí un olor fuerte a ajo, y el estómago se me revolvió. No pude evitarlo. En serio, ni siquiera sé de dónde salió ese olor.Camila se puso tens
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Capítulo 584
Mateo estaba recargado en el capó del auto, con un abrigo negro. En medio de la nieve, era imposible no notar su porte.Tenía una mano en el bolsillo y con la otra sostenía el celular mientras hablaba conmigo.—¿Bajas? —preguntó, levantando la vista hacia mí.Estaba algo lejos, así que no podía ver bien su cara, pero sentía que estaba sonriendo.Me mordí los labios y le pregunté a propósito:—¿Y para qué?—Para una cita.Mateo respondió, contento. Su voz, suave y cálida, era música para mis oídos.Se me derretía el corazón, pero igual quise molestarlo un poco:—¿Una cita? ¿No llevamos años casados? Además, mira el frío que está haciendo.Mateo guardó silencio un par de segundos antes de responder, fastidiado:—Aurora, no me digas que te volviste así de floja… ¿solo por el frío vas a rechazar una noche romántica?Tuve que taparme la boca de tanto que me reí. Me dolía el estómago.¿Qué puedo hacer? Si me fascina molestarlo así.—Baja ya, y abrígate bien.—Vale, ya voy.Como me preocupaba
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Capítulo 585
—Esta es la primera vez.Mateo, con la cabeza baja, respondió mientras se comía un sándwich.Se me escapó una sonrisa y, de inmediato, el aroma de las flores me pareció aún más dulce.Mateo se terminó los sándwiches rápido.Me devolvió la lonchera y dijo:—Dale gracias a tu mamá por los sándwiches de mi parte.—...Sí. —contesté. Pensando en cómo lo habíamos tratado antes en mi casa, me llené de una sensación de culpa.Le pregunté:—¿Tú... no nos guardas rencor?Mateo se sorprendió un momento.—¿Rencor por qué?—Por cómo te tratábamos mi familia y... yo...Mateo, con una sonrisa y un tono reflexivo, dijo:—¿Sabes? En esos tres años en tu casa fui mucho más feliz que viviendo con los Bernard.Sentí un fuerte dolor en mi pecho, lleno de tristeza.En mi casa, él siempre estaba controlado por mí y por mi hermano.Mis padres tampoco eran amables con él.Y aun así, él veía esos años como los más felices de su vida... eso solo podía significar que lo que vivió con los Bernard fue aún peor.De
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Capítulo 586
La siguiente frase de Mateo ya no tuvo nada de seria.—Parece que no eres de esas mujeres románticas que les gusta ir lento. Prefieres que vayamos directo a la cama cuando nos vemos. Bien, lo recordaré para la próxima.—¡Mateo!Tal como pensaba… este hombre no puede comportarse por más de cinco minutos.Mateo me miró con esos ojos penetrantes suyos.Su mirada siempre es intensa, pero cuando me mira así, con ese deseo acumulado, es imposible no sentir un calor especial por dentro.Me subí el cuello del abrigo, molesta:—¿Qué haces? No me mires así.Mateo sonrió, bajó la mirada y dijo en voz baja:—Tranquila, después tendré tiempo de mirarte todo lo que quiera. Incluso… ver “más”.Ese “más” fue tan atrevido que sentí cómo me ardían las mejillas.Agarré mi vaso de jugo y me lo bebí de un solo sorbo, intentando calmar el calor.Justo en ese momento...¡Pum!Escuché un estallido afuera. El cielo estaba lleno de fuegos artificiales.Me quedé totalmente sorprendida.Luces de mil colores esta
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Capítulo 587
Lo que no sabía en ese momento…Es que el Mateo del futuro, con los ojos llenos de rabia, me agarraría del cuello y me gritaría que me fuera de Ruitalia para siempre.Las cosas de la vida… siempre tan impredecibles.Al salir del restaurante, varias personas nos reconocieron y empezaron a pedirnos fotos, incluso entrevistas sobre nuestra historia de amor.Mateo les respondió de forma evasiva, luego me tomó de la mano y salió corriendo conmigo.Era la primera vez que corría bajo la nieve, libre como el viento.Él iba delante, agarrándome de la mano.La nieve caía sobre mi cara, y aunque hacía frío, en mi mano y en mi corazón solo sentía el calor de su amor.Corrimos hasta la orilla del río, donde no había nadie y el viento soplaba fuerte.Mateo me acomodó la bufanda y el gorro, y me preguntó:—¿Tienes frío?Sonriendo, respondí:—Todo es culpa tuya, por declararte de esa forma tan escandalosa. ¡Ahora soy famosa!—Mejor, quiero que todo el mundo sepa que te amo —dijo Mateo, con una firmeza
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Capítulo 588
Mateo guardó el celular, me tomó de la mano y sonrió:—Listo. Vamos, volvamos a casa.Aunque sonreía, en su mirada aún se notaba algo de preocupación.Y era lógico. Puede que no quisiera a Camila como pareja, pero todavía había un lazo como de hermanos.Además, Camila sí estaba enferma, así que era normal que le preocupara su salud.Justo cuando Mateo encendía el auto, le dije con una sonrisa:—Ve a verla. Si de verdad le está pasando algo, te sentirías culpable toda la vida.Mateo me miró serio:—Ya lo dije: no volveré a dejarte sola. Hoy dije que te acompañaría, y eso voy a hacer.—Lo sé —le respondí, sonriendo.—Por eso iré contigo a verla. Después volvemos juntos.Mateo se quedó un poco sorprendido.Le hablé con toda seriedad:—Si tú la ves como una hermana, entonces ella es de la familia. Y si está enferma, como cuñada, yo también debería ir a verla, ¿no?Al escucharme, Mateo me miró con una expresión rara:—¿Ya no estás celosa de ella?Le respondí, riéndome un poco:—Tú mismo dij
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Capítulo 589
La puerta aún no se había abierto por completo cuando vi una silueta pálida y delgada lanzarse directo a los brazos de Mateo.Cuando me fijé bien, noté que era Camila.Y lo que me dio risa fue que Camila, no sé si a propósito o no, solo tenía puesto un camisón blanco de seda.La tela era delgada como las alas de una mariposa; se le veía la piel a un kilómetro.Y el escote… estaba demasiado bajo.Así se lanzó a los brazos de Mateo. ¿Que no estaba tratando de provocarlo? Aunque me lo digan, no lo creo.—Mateo, por fin llegaste… Me siento tan mal, me duele mucho el pecho… Mateo… —decía con voz de lástima, mientras le tomaba la mano y la llevaba hacia su pecho.Sonreí y le dije con calma:—Camila, te ves muy mal. ¿Quieres que llame a un doctor para que te revise?Parece que no me había notado hasta ese momento. Cuando escuchó mi voz, se volteó del susto. En sus ojos llenos de lágrimas había sorpresa… y rabia.Con una sonrisa de oreja a oreja, le dije:—Estaba en una cita con Mateo cuando
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Capítulo 590
Con una mano, Camila le agarraba el brazo a Mateo, y con la otra me señalaba mientras lloraba sin consuelo.—Sé que ustedes ya se reconciliaron y que la amas mucho. Pero yo claramente le caigo mal a ella, me ataca todo el tiempo. No quiero verla, Mateo...Empezó a toser mientras hablaba, viéndose tan débil que parecía que se iba a desmayar otra vez.—Haz que se vaya, por favor. Mi corazón duele, Mateo… me duele tanto… Que se vaya, no quiero verla… haz que se vaya...La observé en silencio. Cuanto más la veía, más rechazo sentía.Suspiré y estaba a punto de darme la vuelta para irme, cuando Mateo me detuvo.—Vamos los dos—dijo.Al oír eso, Camila se puso nerviosa. Apretó todavía más el brazo de Mateo.—¡No, no te vayas, Mateo! Me siento muy mal, me duele mucho. Si te vas… me va a doler más, me voy a morir del dolor.—¿Y qué? Yo no soy un medicamento. ¿Crees que si me quedo aquí contigo se te va a quitar el dolor de pecho? —Mateo la miró, serio, incapaz de seguir creyendo en su teatro.P
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