All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 621
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Capítulo 621
—Lo que dije es la verdad, señorita Aurora. De verdad no conozco a esta mujer —dijo la amante con un tono que trataba de dar lástima.—Hace un rato, en la disco, como usted dejó que estos guardaespaldas me lastimaran sin parar, no tuve otra opción más que decir lo que quería oír: que me habían pagado para seducir a su papá. Y lo de la foto de esta mujer que me mostró… también lo acepté porque tenía miedo de que me siguieran haciendo daño. Pero, en realidad, no la conozco de nada. Se lo repito: ya lo dije muchas veces, su papá y yo estamos juntos porque nos gustamos.Cerré los ojos con fuerza. Ya no tenía sentido seguir presionando.Esa mujer ya se había vendido. Cambió de bando justo al final.O quizás… esto también era parte del plan de Camila.Tal vez, ya había pensado que yo le pediría a Mateo investigar a esta mujer. Por eso, cuando la contrató, ya tenía todo preparado y ensayado.Qué ingenua fui…Camila seguía con su actuación, llorando como si de verdad fuera inocente.Le agarró
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Capítulo 622
Me di la vuelta justo a tiempo para ver a Mateo corriendo con urgencia hacia el área de hospitalización.Debía haber pasado algo con su mamá.Aceleré el paso para alcanzarlo y ver qué ocurría, pero Camila se atravesó de repente en mi camino.En cuanto Mateo se fue, la apariencia débil y dolida de Camila se desvaneció por completo.Ahora me miraba con odio, y una sonrisa triunfante.Ella me dijo:—Aurora, si creías que podías ganarme, te falta mucho todavía.—¿Así que todo eso de que lo habías superado, de que ibas a renunciar a Mateo, era mentira?—¿Renunciar? —dijo entre risas.Su cara mostraba una obsesión retorcida.—¿Sabes cuántos años llevo enamorada de él? ¿Renunciar? ¡Eso no es tan sencillo! Si no fuera por ti, ya estaríamos juntos desde hace mucho. Tú, una niña mimada, criada con lujos, ¿no podías quedarte con tu bandeja de plata? ¿Por qué tuviste que ir a ese pueblo pobre a meterte con él y con mi hermano?—Antes, para ellos solo existía yo y nadie más. Pero desde que llegaste
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Capítulo 623
Esto no tenía nada que ver con la bondad, ni con la confianza.Simplemente, Camila había fingido tan bien desde pequeña frente a ellos que la imagen de su fragilidad y dulzura estaba tan clavada en sus mentes que ya no se podía borrar.Regresé a casa completamente agotada. Carlos estaba en la cocina preparando la cena, y mi mamá sentada en el sofá, hojeando álbumes de fotos viejos.Cuando entré, mi mamá me llamó con entusiasmo para que la acompañara a ver las fotos.Tenía un álbum entero, lleno de fotos de los cuatro juntos como familia. La mayoría eran de Carlos y de mí, solos y también juntos.Había fotos de cuando éramos niños, adolescentes, y hasta algunas de ya adultos.Mi mamá señaló una foto mía de pequeña y me dijo sonriendo:—Mira esta, tienes los ojos llenos de lágrimas. ¿Te acuerdas?Sonreí y le dije que no.Carlos se acercó, riéndose:—Yo sí me acuerdo. Esa fue la vez que se perdió por andar corriendo. Cuando la encontramos, se puso a llorar como loca.Mi mamá nos agarró la
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Capítulo 624
Carlos miró la pantalla de mi celular y dijo en voz baja:—No contestes. Seguro acaba de consolar a esa mujer y ahora quiere consolarte a ti. Ese tipo solo busca tenerlas a las dos amarradas.—No es cierto. Esa mujer por la que él dice preocuparse… en realidad solo es su hermana —respondí, susurrando.Carlos dijo con un tono sarcástico:—Por favor, ¿qué clase de hermana es si ni siquiera llevan la misma sangre? Yo también soy hombre. Ese tal Mateo quiere acaparar todo.Agaché la cabeza, sin responder.Mi mamá agarró del brazo a Carlos:—Ya basta, no digas tonterías. Mateo no es igual que los demás hombres.La cara de Carlos se puso seria:—¿Cómo que “los demás hombres”? Mamá, ¡yo soy tu hijo! Soy mucho más fiel que Mateo. ¿Cómo puedes defenderlo a él en vez de a mí?Mi mamá me miró un momento antes de decir:—Piensa bien: ¿cómo se ha portado Mateo con nosotros?Carlos no contestó.Mi mamá siguió:—No se ha portado mal, ¿o sí? Desde que empezó a irle bien, pagó todas nuestras deudas. No
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Capítulo 625
Hizo una pausa y luego dijo:—Pensé que ya no querías verme.—¿Cómo crees? —contesté.Me miró y suspiró:—Estás molesta conmigo, ¿verdad?En voz baja, le dije que no.Él me explicó rápido:—Lo de hoy… no es que defendiera a Camila. Solo me preocupaba que la estuvieras malinterpretando. Al final, ella no tendría razones para hacerle daño a tu familia, además ella…—Ya basta, no quiero seguir hablando de ella.La verdad, no quería ni mencionarla.Además, mi mamá tenía razón: Mateo también fue víctima de las mentiras de Camila.Y cuando alguien miente tan bien y actúa tan perfecto, solo con pruebas imposibles de negar se le puede abrir los ojos a alguien.Sin esas pruebas, todo lo que yo diga será en vano.Mateo me miraba muy fijo.Parecía convencido de que yo estaba molesta, y apretó mi mano con más fuerza contra su pecho.Volteé y noté que de inmediato empezó a nevar otra vez.Le dije:—Ya está oscureciendo, vamos a cenar.Pero él no se movió.Suspiré:—Tengo hambre. Si no quieres comer
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Capítulo 626
Como ya le había dicho antes, después de cenar tenía que volver a casa a estar con mi mamá.Pero ahora él me abrazaba, sin querer soltarme.Sentía su aliento tibio en mi oído, con ese tono claro de deseo.Su respiración me hacía cosquillas y me daba escalofríos.De pronto, Mateo me giró para mirarme de frente y me besó suavemente.La calefacción ya estaba encendida en la habitación, y yo ya me había quitado el abrigo. Solo llevaba una camiseta de tela delgada.Sus manos se metieron por debajo y encendieron chispas en toda mi piel.Las piernas me temblaban; me apoyé en su pecho y le susurré:—Mateo, no…Mateo paró de inmediato.Sus ojos oscuros seguían fijados en mí, llenos de deseo. Sus músculos se tensaban, como si le costara mucho contenerse.Tomé aire, me agarré de su brazo para no caerme, aunque las piernas aún me temblaban.Ahora besaba mucho mejor. Solo unos minutos y ya me tenía toda sensible.Su mano, firme y un poco áspera, seguía bajo mi ropa, pero ya no se movía.Me miró fij
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Capítulo 627
Este año ha nevado muchísimo en Ruitalia.Afuera, el viento helado rugía y los copos caían en remolinos, haciendo que el calor de la casa se sintiera mucho más reconfortante.De pronto, se me vinieron a la mente esos inviernos de mi infancia, jugando en el patio con mi hermano y mi mamá.Mi papá se sentaba bajo el techo, leyendo el periódico y viéndonos correr y reír, con una sonrisa de oreja a oreja.Qué bonitos eran esos días… llenos de alegría y sin preocupaciones.Pero ahora…Pensar en la enfermedad de mi mamá me dolía, como si una piedra enorme no me dejara respirar.—¿En qué piensas?Sentí de inmediato unos brazos fuertes en mi cintura.Luego, un pecho tibio se pegó a mi espalda.Por el reflejo en la ventana, vi la cara tranquila y cariñosa de Mateo.Se inclinó y me besó despacio el cuello:—La sopa ya está lista. Vamos a comer.Asentí y me giré para ir a la mesa.Pero Mateo se puso serio de repente.Me agarró del brazo y me miró fijo a los ojos:—¿Por qué tienes los ojos rojos?
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Capítulo 628
Me quedé impactada, con los ojos llenos de lágrimas, mirando a Mateo:—¿Qué buena noticia?En estos días solo habían pasado cosas malas, ni siquiera pensaba que era posible que hubiera una noticia buena.Mateo me limpió las lágrimas con ternura y respondió en voz baja:—Hoy al mediodía, el doctor me llamó. Me avisó que encontraron un donante compatible para mi mamá.—¿De verdad?Lo miré, sorprendida.Esa sí era una buena noticia.Mateo asintió:—Ya lo confirmé. El donante es compatible con mi mamá en más del noventa por ciento, incluso mejor que cuando pensaron en Logan como posible donante en su momento.—¿Y para cuándo está la cirugía? —pregunté con ansiedad.Los doctores habían dicho que a su mamá solo le quedaba un mes.Mateo contestó con seriedad:—En más o menos una semana. Primero le van a poner antibióticos para evitar infecciones y dejar su cuerpo lo mejor posible para la operación.Asentí:—No debería haber problema. La medicina ha avanzado mucho, seguro todo saldrá bien. Tu
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Capítulo 629
Al terminar la llamada, Mateo se disculpó conmigo:—Últimamente hay mucho trabajo... Pero cuando pase esta temporada, te dedicaré todo mi tiempo.—No te preocupes —respondí.—Lo importante es que salgan bien las cosas.Le serví un poco de sopa, que todavía estaba tibia.—Ahora entiendo por qué tienes problemas de estómago. Mira, cuando tienes mucho trabajo, ni siquiera comes bien.Resignado, Mateo me sonrió y se acabó la sopa que le di, sin dejar ni una gota.Al ver que ya no le entraban más llamadas, le propuse:—¿Por qué no cenas hoy en casa de mi mamá?Mateo se quedó pensando un segundo y después sonrió:—¿No que tu hermano me odia?—¡Nada que ver! Él sabe bien que nos ayudaste muchísimo cuando la familia se vino abajo. Solo se queja a veces... como mucho dice que andas con las dos al mismo tiempo, que quieres cuidar a Camila, pero no me sueltas a mí...—¡Eso no es cierto!Mateo lo negó de inmediato, serio:—Tú lo sabes bien. En mi corazón solo hay una persona, y esa eres tú.Bajé l
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Capítulo 630
Carlos, con una expresión complicada, miró el celular:—La llamo después... a ver si esta noche tiene tiempo.—Ah, perfecto. Si va a venir, avísame con tiempo para que le prepare un regalito de bienvenida —dijo mi mamá con entusiasmo.Eso solo hizo que Carlos se sintiera aún más culpable, y cambió de actitud al instante:—No te preocupes, hoy en la noche seguro que la traigo para que la conozcan.Vi que también estaba algo incómodo, así que no dije nada más. Solo agarré una de las bolsas que llevaba para ayudarle con la carga.Carlos me sonrió:—Mi hermana sí que es la mejor.—Eso que ni qué. Pero te aviso: cuando tu novia y yo tengamos algún problema, ¡no se te ocurra defenderla!Carlos me lanzó una sonrisa ingenua.—¿De qué te ríes? Hablo en serio. A tu novia ni siquiera la he visto, no sé cómo es. Pero tú sabes bien que las veces anteriores ha dejado una impresión muy mala. Si resulta ser una muchacha amable y de buen corazón, claro que la voy a respetar. Pero si es de esas complica
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