All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 701
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Capítulo 701
Así que no debería dejar que Valerie cargue tanta presión solo por mi rencor, ¿cierto?Le apreté la mano y le dije:—Está bien, nos quedamos.Los ojos de Javier se iluminaron.Lo miré seria y añadí:—Pero cuando nazcan los bebés, me voy con ellos.—...Está bien.Javier no dijo nada más. Guardó los utensilios médicos y salió de la habitación.Valerie suspiró, aliviada de verdad, y me dijo:—La verdad, tampoco quiero seguir viviendo aquí, pero siendo sinceras, con tu estado de salud actual, este lugar es lo más conveniente.Asentí:—Tranquila. Desde ahora, solo esperaré la llegada de los bebés, sin decir nada.***En los días que siguieron, Javier casi no volvió a la mansión.Pero John le contaba a diario cómo iba mi salud y mi alimentación.Cada dos semanas, él regresaba con su equipo médico para hacerme un chequeo completo y asegurarse de que los bebés estuvieran sanos.En ese tiempo, a veces salía con Valerie a caminar y a comprar cosas de bebé.A Valerie le encantan las niñas, así qu
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Capítulo 702
—Aurorita, hoy hace muy buen clima, ¿vamos a ver las esculturas de hielo? Revisé y, en auto, llegamos en una hora y media —dijo Valerie emocionada.Bajé la mirada hacia mi vientre, ya bien abultado.Estos meses mi barriga creció muy rápido, y ni siquiera un abrigo grande podía taparla.Contando los días, faltaba cerca de un mes para el parto.Valerie, pensando que me angustiaban los bebés, me dijo:—Javier me dijo que los bebés están bien, y que tú también. De hecho, él recomienda que camines un poco más durante el día, eso te ayudará en el parto.—Entonces, Aurorita, ¿salimos a pasear un rato?Los ojos de Valerie brillaban, llenos de ilusión.Y sí, para nosotras, que no estamos acostumbradas ni al calor fuerte ni al frío extremo, las esculturas de hielo eran toda una atracción.Le sonreí:—Puedo ir contigo, pero según escuché, hay mucha gente. Con esta barriga tan grande, lo más seguro es que tenga que esperarte en una esquina tranquila.—No importa, tú te haces en la zona de descanso
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Capítulo 703
Me quedé helada un instante y, de repente, recordé cuando el dueño de una tienda de abrigos quería que Mateo fuera modelo.Así que era la misma tienda de abrigos de esa vez.No pensé que al negocio le hubiera ido tan bien.Valerie, entusiasmada, me dijo:—¿Tú y Mateo vinieron aquí antes?Asentí, sin decir mucho.Valerie seguía con la curiosidad a mil:—Qué raro... ¿Cómo es que ustedes dos aceptaron hacer publicidad para una tienda de abrigos tan normalita? No es nada del estilo de Mateo. ¡Seguro el dueño lo amenazó con algo para que se dejara hacer esas fotos!Bajé la mirada y me quedé viendo la nieve amontonada en la esquina.Nadie lo obligó. Creo que él solo quería tomarse fotos conmigo, pero era tan orgulloso en ese tiempo que no sabía cómo decirlo de frente.Y como el dueño quería que fuera imagen de la tienda, aprovechó la excusa y se tomó unas fotos.Ahora entiendo por qué insistió tanto en tomarse esas fotos conmigo. Solo quería tener fotos juntos.Pensarlo me hizo que el corazó
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Capítulo 704
Me dio un escalofrío en la espalda.Lo primero que pensé fue: ¿Mateo está aquí?Me volteé de inmediato y le hablé al dueño de la tienda.—¿Dijiste que mi jefe vino?—Sí —asintió.—Hace como una hora estuvo en mi tienda. Me pareció raro verlo solo. Pero ahora entiendo: seguramente no te trajo porque cargas esa barrigota y moverse contigo le resulta incómodo.¿Hace una hora?¿Y si todavía está por aquí?Se me aceleró el corazón.Valerie miró al dueño y le preguntó:—¿Y a qué fue? ¿A comprar un abrigo?El dueño respondió:—No, solo se quedó mirando esas fotos un rato muy largo. Ustedes no lo saben, pero por dentro yo estaba muerto de miedo, pensando que se enojaría y me demandaría por usar su imagen, o que me pediría dinero por publicidad. Por suerte, miró las fotos media hora y se fue sin decir nada. Ahora que lo pienso, seguro vino a admirarlas porque le gustaron mucho.Valerie sonrió, entre contenta e incrédula.Pero yo no lograba calmarme.Si me volviera a cruzar a Mateo, ¿cómo reacci
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Capítulo 705
“En el Palacio de Hielo hay mucha gente, ten cuidado. Si pasa algo, llámame”, decía el mensaje de Javier.No respondí. Cambié de pantalla y seguí revisando el celular.Últimamente evitaba buscar noticias sobre Mateo, pero justo en ese momento, mientras deslizaba la pantalla, me salió una sin querer.En solo dos meses, Mateo adquirió el control total de la familia Bernard y fue expulsando, uno por uno, a los que alguna vez lo humillaron. Ahora, solo quedaron personas leales a él.Incluso la antigua residencia familiar la compró él. A su padre, Miguel, y a su madrastra los mandó al campo.Apreté los labios, con el corazón acelerado.Mateo nunca dejó de odiar a su papá. Si no fuera por él, su madre no habría sufrido toda la vida.Y ahora que su madre ya no estaba, Mateo por fin soltó las riendas para vengarse de toda su familia.Los que alguna vez fueron parte de la familia Bernard, si hubieran sido un poco más amables con él, quizá no habrían sido rechazados.Todos guardamos rencores.Si
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Capítulo 706
El corazón me pegó un brinco y el cuerpo se me puso tenso al instante.Por suerte no me miró; solo se fijó en la puerta detrás de mí.Parecía esperar a alguien. Miró la puerta y luego se dio vuelta.Ni una vez me miró.Suspiré y pensé si debía irme sin hacer ruido.Pero afuera estaba a reventar de gente que vino a ver las esculturas de hielo. Hoy también era el día de la muestra del famoso Tesoro del palacio, así que había aún más gente que de costumbre.Además, Valerie no estaba a mi lado y, con esta barriga tan grande, me daba miedo chocar con alguien.En ese momento sonó un celular con una melodía conocida.Levanté despacio la mirada y vi a Mateo sacando su teléfono para contestar.—¿Ya llegaste?—Sí, en la sala de descanso 103.—No te preocupes, te pedí el chocolate que te gusta.La voz de Mateo sonaba seca; si prestabas atención, se oía una mezcla de frustración y paciencia.Entonces, ¿ese chocolate era para Camila? ¿Hoy vino con Camila?Justo cuando ese pensamiento me cruzó la ca
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Capítulo 707
¿Para qué hace todo esto?Si Mateo me echó de Ruitalia y decidió no volver a verme, ¿por qué guarda fotos del pasado?¿No sería mejor olvidarme?Mientras me hundía en pensamientos tristes, de pronto una mano larga y delgada me quitó la foto de las manos.—Es mía.Esa voz seria y conocida sonó cerca. El cuerpo se me puso tenso al instante y no me animé a moverme.Era Mateo. Había vuelto.Miró la foto, la revisó con cuidado para ver que no estuviera dañada y luego, sin decir nada, se dio vuelta y caminó hacia la salida.En ningún momento me miró.Apreté los labios, me sentí aliviada.Por suerte no me reconoció. Si lo hubiera hecho, habría sido un gran problema.Como dijo Valerie, yo no le debo nada. No hay razón para temerle.Pero mis bebés están por nacer. Si Mateo me reconociera, seguro intentaría quitármelos.Ahora solo me quedan ellos. No puedo permitir que me los quite.Forcé mi corazón a calmarse y me apoyé en la mesa para sentarme despacio.Justo entonces, dos niños pequeños en la
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Capítulo 708
—¡Dios mío, con esa barriga tan grande, si se cae así, ¿los bebés estarán bien?—Es difícil decirlo, ha perdido mucha sangre, la cosa no pinta bien. ¿Cuándo llega la ambulancia?—¡Rápido, hablen con el responsable del parque, averigüen si hay una sala de primeros auxilios! ¡Tenemos que llevarla allá!—¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer? ¡Mi hijo no lo hizo a propósito! Si a ella o a los bebés les pasa algo, ¿cómo lo vamos a compensar?Las voces de los que miraban y los gritos de los padres llenaban la sala de descanso, junto con el llanto de los niños.Yo, muerta de miedo, me agarraba el vientre; el dolor lo hacía todo borroso y oscuro.Con las manos llenas de sangre, me aferré a la persona a mi lado y le rogué:—Mis bebés... sal... salven a mis bebés...No entendía lo que me decían; todo era un murmullo borroso. Solo seguía suplicando que salvaran a mis bebés.En medio de mi desesperación, un hombre entró a la sala de la nada.Era Javier, con la cara llena de preocupación y angust
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Capítulo 709
La voz se acercaba como si estuviera a mi lado y, a la vez, parecía venir del horizonte.Me quedé quieta, mirando alrededor.¿De dónde salía ese llanto?¿Era mi bebé?De pronto algo me golpeó la memoria y miré rápido mi abdomen. Cuando vi que estaba plano, el pánico me invadió.¿Y mis bebés?¿Dónde están mis bebés?Grité y busqué como loca bajo ese cielo silencioso.Una luz blanca estalló y, en ese instante, perdí la conciencia.Cuando volví en mí, estaba en el hospital.Abrí los ojos y el dolor del vientre volvió de inmediato.Me toqué el abdomen con ansiedad y, cuando vi que estaba plano, el pánico me tomó otra vez.Me incorporé de golpe, pero al hacerlo sentí un tirón en la herida y aspiré por el dolor.En ese momento Valerie entró, me vio sentada, se asustó y corrió a sostenerme.—Aurorita, ¿ya despertaste? ¡Acostada! ¡No te muevas, la herida aún no cierra! —me dijo apurada.—¿Mis bebés? ¿Dónde están mis bebés? —pregunté desesperada, apretando su mano.Valerie sonrió para calmarme:
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Capítulo 710
Desde que desperté, sentí que los días pasaban lentos, contándolos uno por uno.El anhelo por mis bebés ya había superado por completo el dolor del vientre.Al fin llegó el día en que darían de alta a mis bebés. Valerie me pidió quedarme en la habitación del hospital mientras ella y Javier iban por ellos.Pero no pude esperar y fui con ellos.Mi herida aún no sanaba del todo y caminar me dolía.Llegamos a la puerta de neonatos, di mi nombre y la enfermera entró a traer a los bebés.Sin querer, empecé a retorcer los dedos, llena de ansiedad y expectativa.Minutos después, dos enfermeras salieron con los bebés en brazos.No pude evitar tomar a uno, envuelto en un cobertor rosa, y Valerie tomó el otro, envuelto en azul.Miré al bebé que tenía en mis brazos, dormido profundo, y el corazón se me derritió.Esa debía ser la niña; su cara era redonda y rosada, muy suave.Pero, cuando la miré bien, noté que sus ojos y cejas me recordaban mucho a Mateo.Valerie se acercó y me enseñó al otro bebé
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