All Chapters of El Precio del Desprecio: Dulce Venganza: Chapter 41
- Chapter 50
1166 chapters
Capítulo 41
Sus miradas se encontraron.—Yo no le envié esa foto a la abuela. No voy a disculparme por algo que no hice —explicó.—¡Qué audacia! Incluso ahora sigue mintiendo, ¡sin ningún remordimiento! —Luciana tiró un poco más fuerte de su ropa.—¡Discúlpate ahora! —ordenó.Sintió como los ojos se humedecían, pero mantuvo la espalda recta y respondió con firmeza:—Te lo repito: no lo hice y no me disculparé.—Tu mejor amiga, Camila, trabaja en una revista, ¿verdad?—La mirada fría de Mateo la hizo estremecer. ¿Ahora amenazaba a sus amigos?Notó que Luciana y Catalina la miraban con más intensidad, triunfantes. Mateo destrozaba su dignidad, permitiendo que ellas se deleitaran con su humillación.Con lágrimas amenazando salir, susurró:—Perdon.—Solo por esta vez lo dejaré pasar, pero que no se repita. —Sonrió Luciana.—¿Te das cuenta? No basta con tener a Dolores de tu lado. No sirve de nada si el señor Figueroa no te ama. —Añadió Catalina, saliendo de la habitación.Palideció. Mateo no dijo nada
Read more
Capítulo 42
De hecho, ella ya había adivinado que Luciana fue la persona que envió la foto desde antes, en la mansión. Y en la habitación del hospital, había guiado hábilmente la conversación para que Luciana confesara la verdad mientras Mateo escuchaba.Mateo colgó el teléfono y elevó la mirada.—Señor Figueroa, lamento decepcionarlo, pero parece que hubo una equivocación, como pudo darse cuenta: la foto no la envié yo, sino Luciana —comentó ella, con una sonrisa irónica.Mateo frunció el entrecejo, sin responder.Cuando ella pasó junto a él para marcharse, intentó sujetarla del brazo, pero ella se soltó bruscamente, estaba decidida a no tener ningún contacto físico con él.—La abuela se desmayó por el disgusto después de que te fuiste. Te llama en sueños. Deberías ir a verla cuando puedas —dijo, para finalmente, marcharse.—Señor, parece que su esposa también lo malinterpretó —comentó Fernando en voz baja.— Ella debería saber que usted nunca creyó ciegamente en Luciana; después de todo, se qued
Read more
Capítulo 43
—Ve a descansar —dijo Dolores con cariño.Cuando salía, Mateo apareció, acercándose a la cama.—¡Fuera de aquí! —le espetó Dolores.—Abuela, lo siento, me equivoqué —se disculpó, con sinceridad.—No necesito tus disculpas. ¡Se las debes a otra persona!—Es cierto, joven señor —intervino Fausto—. Usted se fue corriendo con esa mujer mientras la señora se quedaba a cuidar de su abuela. Tal parece que Valentina es más familia que usted.Mateo suspiró.—¡Y la empujaste contra el escritorio! Que no se quejara no significa que no le doliera.—¡Joven señor, debería tener más conciencia! ¡No puede maltratar de esa manera a su esposa!Ambos lo reprendían sin parar.—Abuela, ya que te encuentras mejor de salud, me retiro a mi habitación —dijo Mateo, mirando hacia el lugar por donde había desaparecido Valentina.Cuando se fue, Dolores suspiró:—¿Cómo puede Mateo estar tan ciego por esa otra mujer? Sí Valentina es una chica maravillosa.—Señora, usted, mientras dormía, llamaba al joven señor. Ella
Read more
Capítulo 44
—¿Por qué me ignoras? —Repitió, sonaba como si intentara animarla.Cuando un hombre de la posición y poder de Mateo se dignaba a mimar a una mujer, era fácil confundir sus intenciones con amor y caer en la trampa. Aún así, Valentina tenía clara una cosa: ese amor, si es que él sería capaz de sentirlo, nunca sería para ella. Era todo para Luciana.—¡Suéltame! —insistió, bajando la mirada.—¿Estás enojada?—¿Tengo derecho a enojarme?—¿Te lastimé la cintura cuando te empujé?—No —negó ella.La mano de Mateo se posó suavemente en su cintura: —¿Fue aquí?Sí, era allí. Mientras se bañaba, lo había visto; el moretón que tardaría varios días en desaparecer. Ahora él sostenía el área lastimada con calidez, pero quería rechazar ese contacto. No quería migajas de afecto y menos después de lastimarla. Prefería su crueldad constante, la herida sanaría con o sin su preocupación.—No es ahí. Señor Figueroa, ¡suélteme! —intentó apartar sus dedos.Era la primera vez que Mateo la veía enojada. Había vi
Read more
Capítulo 45
Valentina volvió a acomodarse la camisa antes de voltear a mirar a Mateo. El teléfono sobre la mesita de noche seguía sonando insistentemente, pero él lo ignoraba, dejando que el tono de llamada sonara una y otra vez. Extraño, era la primera vez que no respondía una llamada de Luciana.Mateo, se puso de pie y se quitó el traje. Primero el saco, dejando ver una camisa blanca en la que se notaba una gran mancha de sangre en la espalda. Aquello le recordó el latigazo que la abuela le había propinado, aunque la herida le había abierto la piel, él, siendo el necio que era, no había mostrado ningún signo de dolor.—Voy a traer el botiquín para curarte la espalda —dijo ella, sabiendo que esas heridas necesitaban atención para evitar una infección.—¿Ah, ahora sí me hablas? —respondió él, girando la cabeza, dibujando una atractiva sonrisa en sus finos labios.—Solo no quiero preocupar a la abuela —contestó, mientras se agachaba para sacar el botiquín—. Quítate la camisa.Mateo obedeció, revela
Read more
Capítulo 46
Después de vendar la herida, la mala suerte quiso que a Mateo le diera fiebre, debido a la infección. A pesar de que ella había encendido el aire acondicionado y lo había cubierto con varias mantas, seguía temblando de frío, varias gotas de sudor le resbalaban por la frente.Ella pensaba que se lo merecía, ¿por qué no se había tratado la herida cuando fue al hospital? Le había puesto una inyección, pero ahora tendría que superar la fiebre por sí mismo; una vez que bajara, estaría bien.Levantando las cobijas, se acomodó a su lado. Su cuerpo estaba helado como un témpano. No podía dejarlo así, mordiéndose el labio, acercó suavemente su cuerpo al de él. Mateo estaba de espaldas, así que lo abrazó con cuidado de no tocar su herida.Él sintió su presencia, sintió como su cuerpo le transmitía calor a través de la fina tela de la ropa. Pronto, la pequeña mano de ella se posó sobre sus abdominales, acariciándolos con tímida curiosidad.—Oye, ¡estoy enfermo! —protestó Mateo con voz ronca y apr
Read more
Capítulo 47
Él le advirtió que era peligroso y que debía marcharse, sus asaltantes se acercaban y, si se quedaba, era probable que no sobreviviera. Pero la niña no se fue; en lugar de eso, con gran esfuerzo lo arrastró hasta una cueva oculta.—Hermano, aquí estarás seguro, no te encontrarán —le dijo la pequeña. Era invierno, pero ella solo vestía un desgastado vestido claro. Parecía haber estado sola en el bosque durante mucho tiempo, con solo su muñeca como compañía.Él estaba gravemente herido y temblando de frío. La niña lo abrazó. —Hermano, ¿tienes frío? Si te abrazo así, entrarás en calor.Mirando sus ojos brillantes y puros, le preguntó: —¿Por qué estás sola aquí? ¿Dónde está tu familia, tus padres?Después de un momento de silencio, respondió: —No tengo hogar ni padres, nadie me quiere en este mundo.La abrazó y prometió: —Si sobrevivo, te llevaré conmigo. Yo te querré —y colocó su colgante de jade en el cuello.Pasaron la noche abrazados en la fría cueva, sus cuerpos dándose calor mutuamen
Read more
Capítulo 48
¿Cuánto dolor habría sentido?Mateo colocó suavemente su mano sobre el moretón, admitiendo que sentía una creciente ternura hacia ella.Inclinándose cerca de su oído, con voz ronca y adormilada, susurró: —Te lastimé mucho. Lo siento.Le estaba pidiendo perdón, bajito.Pero ella no respondió, seguía dormida; su respiración era suave y cada hebra de su cabello parecía emanar una dulce fragancia.La garganta de Mateo ardía; evitaba mirar su joven y tentador cuerpo, pero no pudo contenerse de inclinarse para respirar algo de su aroma. Estaba deseando besar su cabello.Justo cuando estaba a punto de besarla, emitió un suave gemido y abrió lentamente los ojos.La había despertado.Mateo recuperó la cordura al instante, horrorizado. ¿Qué estaba haciendo? ¡Había intentado besar el cabello de Valentina! Él, que había visto toda clase de mujeres hermosas, venía a perder el juicio con la pueblerina.Rápidamente la soltó y salió de la cama.Ella se incorporó, ajena a todo, frotándose los ojos con
Read more
Capítulo 49
Valentina vio a Mateo y Luciana, tal parecía que a ella le habían dado de alta en el hospital. Y ahora estaba radiante junto a Mateo, aferrándose a su brazo. La pareja perfecta, otra vez unida.A su lado, Camila soltaba un bufido. —Él realmente ama a Luciana. Aunque se haya atrevido a meterse con Dolores. Están actuando como si nada hubiera pasado.Valentina no esperaba encontrarse con Mateo y Luciana en el bar, pero no mostró sorpresa al verlos reconciliados tan rápido. Esbozó una leve sonrisa y le dijo a Camila: —¿Acaso no sabías que Mateo ama a Luciana?Antes se habría sentido decepcionada, pero ahora ya estaba insensibilizada.Entonces, se escucharon unos tacones. —Señor Figueroa, Luciana, ¡qué coincidencia!Valentina levantó la mirada, Dana también había venido.Esa noche Dana llevaba un vestido negro de tirantes que, junto con su cabello rizado y labios rojos, la hacía lucir deslumbrante.Dana le lanzó una mirada descarada a Mateo, revelando deseo.Valentina arqueó una ceja, la n
Read more
Capítulo 50
La primera ronda empezó con Mateo y el ambiente se animó de inmediato.Dana, con sus labios rojos curvados en una sonrisa maliciosa, miró a Mateo. —Señor Figueroa, elige 'verdad'. Dime, ¿has hecho el amor con tu esposa, la señora Figueroa?De todos los presentes, solo Luis, recién llegado del extranjero, sabían que Valentina era la señora Figueroa.Y de algún modo, Dana quería saber si él había tocado a Valentina.Los jóvenes ricos en la mesa, ansiosos por el drama, empezaron a silbar.Dana miró maliciosamente a Valentina. —Señor Figueroa, llevan tres años casados. No me digas que aún no has tocado. ¿Tanto la detestas?Luciana también miró a Valentina con aire de superioridad. —Le dije a Mateo que mientras yo no sea la señora Figueroa, no puede tocar a ninguna otra. Así que seguro ni siquiera la ha tocado.Entonces, comprendió, las dos se habían aliado para humillar a Valentina.Joaquín y los demás empezaron a insistir. —Vamos, Mateo, ¡responde! Es 'verdad', no puedes mentir.Camila mi
Read more