All Chapters of El Precio del Desprecio: Dulce Venganza: Chapter 31
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Capítulo 31
A pesar de su infancia difícil, Valentina no había perdido el valor para amar, entregándose con sinceridad tanto a Catalina como a Mateo. Ella tenía muy claro que amar no significaba ser inferior, ni le daba para que otros la maltrataran, especialmente ahora que ya no sentía nada por Mateo.—¿De verdad ya no sientes nada por mí? —preguntó él, con una sonrisa burlona en sus delgados labios.—No, yo... ¡mmph! —Antes de que pudiera terminar, él la silenció con un beso.Su mente quedando en blanco. Sus ojos se abrieron por la sorpresa. No era la primera vez que se besaban, pero la última vez, en el baño, había sido ella quien lo besó primero, fue ella quien lo envolvió con sus brazos.—¡Suéltame! —forcejeó, intentando apartarlo con sus manos.Pero, él la estrechó con más fuerza contra la pared. Sus labios, firmes y ardientes, la tocaban con fiereza, como si quisiera dominarla y conquistarla. Aprovechó cuando ella habló para profundizar el beso, invadiendo su boca por completo.Al estar tan
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Capítulo 32
¡Qué hombre tan exasperante!Ella, completamente furiosa, se lanzó hacia su cara, hasta alcanzar los labios de Mateo, mordiéndolos con fuerza. Él no se esperaba eso y se sorprendió al sentir el dolor punzante y el gusto metálico en su boca. Lo había mordido con tanta fuerza que lo había hecho sangrar.—¿Qué demonios te pasa? ¿Eres un animal? —gruñó él, agarrando el rostro de Valentina entre sus dedos y apretando hasta que sus mejillas se deformaron en una "O", sus ojos mostraban una furia contenida.—Más te vale pensar cómo le vas a explicar a Luciana esa herida en tu labio —lo desafió ella con sarcasmo—. Si Luis está recibiendo tus sobras, ¿no está Luciana recibiendo las mías?Mateo estaba completamente exasperado. ¿Quién era la verdadera basura en esta situación? ¡Esta mujer lo estaba volviendo loco!—Podemos hacer lo que queramos por separado —espetó—, ¡pero Luis está completamente fuera de límites!—¿Y eso por qué? —preguntó ella.Porque Luis era su amigo e imaginar algo entre ello
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Capítulo 33
Mateo salió de la ducha vestido en un pijama de seda negra. Su cabello corto aún goteaba, y el frescor del baño le daba un aspecto más juvenil y seductor, diferente a su habitual imagen de ejecutivo formal.No pudo evitar mirarlo varias veces, era innegable que era un hombre tremendamente atractivo.Entonces, el teléfono de Mateo interrumpió el silencio.—Señor, la doctora Milagro ha confirmado la reunión para mañana en el hospital —informó Fernando.—La última vez desapareció sin más, como si fuera un fantasma —respondió Mateo con su característico rostro impasible—. Mañana finalmente sabremos quién es realmente.Un escalofrío recorrió la espalda de Valentina. Era evidente que Mateo no había olvidado la reunión anterior cuando ella los dejó esperando y, por el tono en el que hablaba era lógico que esta vez no estaba dispuesto a tolerar más misterios, quería un encuentro directo.—¿No vas a ducharte? —le lanzó una mirada a Valentina.—Ya voy —respondió ella, dirigiéndose rápidamente al
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Capítulo 34
A pesar de llevar más de tres años casados, esta era la primera vez que Mateo compartía habitación con Valentina, o con cualquier otra mujer, de hecho. Le resultaba curiosa toda su rutina nocturna.Cuando notó su mirada, volteó a verlo.—¿Qué tanto miras? ¿Nunca has visto una mujer hermosa? —le espetó al notar que no apartaba la vista.—Deberías usar tu tiempo para leer y superarte —respondió él—. Por muy guapa que seas, seguirás siendo solo un trofeo."Trofeo", pensó ella con amargura. Ya vería él, algún día le haría tragarse esas palabras.Ignorándolo, se metió en la cama.Otra vez, volvió a sonar el teléfono de Mateo. Era una notificación: Sergio, de la Universidad Nueva Celestia, lo había agregado a un grupo junto con otro miembro, un tal V con foto de perfil en negro, aquella estudiante genio que había rechazado su solicitud de amistad días atrás.—Bienvenidos, genios de Nueva Celestia —escribió Sergio—. Estamos por lanzar un juego digital y queremos que prueben su velocidad.Tant
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Capítulo 35
Que le dijera "desagradable" sin explicación le dejó perplejo, pero lo dejó pasar y volvió a sus documentos.Entrada ya la noche, se levantó para beber un vaso de agua. Al girar la mirada hacia la cama, observó que Valentina dormía profundamente. Cuando estaba a punto de regresar al sofá, el teléfono de ella, ubicado junto a su almohada, se iluminó con una nueva notificación de WhatsApp.Su mirada se detuvo en la foto de perfil, era idéntica a la de su compañera genio V.Se aproximó lentamente a la cama para tomar el dispositivo, pero ella se movió entre sueños, rozando suavemente su rostro contra la mano de él.Mateo quedó completamente inmóvil. ¿Qué estaba haciendo? Seguramente había imaginado todo. ¿Valentina, su compañera genio? Eso le parecía imposible. Para él, ella era solo una cara bonita.La luz tenue de la luna bañaba el rostro de Valentina, que, similar a un gatito dormido, se acurrucaba contra su mano. Su cabello negro caía delicadamente sobre su cuello y labios rojizos, cr
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Capítulo 36
Mariana no entendía qué hacía Valentina en la habitación.—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Luciana, completamente sorprendida, mientras la miraban.—Valentina, ya hablaremos de tu coqueteo con Luis anoche —le espetó Mariana con desprecio—. Ahora, desaparece. Estamos esperando a la doctora Milagro y no tenemos tiempo para perder contigo.Mateo arrugó la cara al verla. Aunque no pronunció palabra alguna, era evidente que tampoco apreciaba su presencia, como si fuera una intrusa que había irrumpido en un momento íntimo sin invitación.Ella, lejos de molestarse, los observó con diversión y les guiñó un ojo: —Sé que están esperando a la doctora Milagro...—Entonces márchate —la interrumpió Luciana.Lejos de sentirse amenazada, enderezó su espalda y comenzó a hablar con una sonrisa: —Yo soy la...—¿Valentina? ¿Qué haces aquí? —la interrumpió una voz inesperada.Era Dana, la hija de Fabio, el menor de los tres hijos de Marcela: Alejandro, Ángel y Fabio.Dana era excepcional. Más preparada
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Capítulo 37
Mateo únicamente deseaba encontrarse con la doctora Milagro. Y cada minuto que pasaba esperando lo ponía de peor humor.—Señor Figueroa, seguramente tiene algún contratiempo —especuló Dana, observando su reloj—. Nadie conoce realmente cómo son sus actividades, debido a sus tres años de retiro.La desaparición de la doctora Milagro durante ese tiempo representaba el mayor enigma dentro del gremio médico."Señor Figueroa, fíjese en mí", pensaba Valentina desde la puerta. "He venido tal como lo acordamos y todos aquí pueden atestiguarlo."Sin embargo, el rostro de Mateo permanecía tranquilo.—Señor Figueroa, permítame examinar primero a Luciana —sugirió Dana.Veinte minutos después, Mateo y Dana conversaban fuera de la habitación. Ella, elegante con su blusa de seda blanca y falda negra ajustada, observaba detenidamente al hombre.—Señor Figueroa, mi diagnóstico preliminar indica un defecto cardíaco adquirido: comunicación interauricular y conducto arterioso persistente. Se puede tratar q
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Capítulo 38
Luciana se marchó después de terminar de hablar y torció la cara, preguntándose ahora qué estaría tramando. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un grito agudo, era Mariana:—¡Mateo, ha pasado algo terrible!Eso la hizo regresar inmediatamente para encontrar a Mariana agarrando a Mateo con pánico:—¡Han secuestrado a Luciana!—¿Quién? —preguntó él, su expresión cambiando instantáneamente.—¡La abuela! ¡Envió gente para llevársela! — Mateo se tensó.Viendo que Valentina se acercaba, Mariana la señaló acusadoramente:—¡Fue ella! Alguien le envió una foto a la abuela de ustedes bailando anoche en el bar. Y la abuela se enfureció tanto que mandó a que se la llevaran. ¡Seguro fue ella quien envió la foto!Valentina permaneció serena, era la primera vez que oía sobre tal fotografía.—¡Mira cómo es de malvada! Todo porque sabe que la abuela siempre la favorecerá y protegerá. ¡Está usando a la abuela para deshacerse de ella! —exclamó Mariana.La mirada cortante de Mateo se clavó en ella m
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Capítulo 39
—¡Mateo! —exclamó Dolores, sorprendida.Valentina, desde la puerta, quedó atónita. Nunca había imaginado que Mateo recibiera el latigazo por Luciana. Sin duda, pensó, ella era su preferida, ni siquiera lo disimulaba.—Abuela, basta —dijo haciendo contacto visual con ella—. Yo soy quien quiere estar con Luciana. Ella no tiene la culpa, es mía. No la toques, ¡golpéame a mí si quieres!—¡No, por favor, no lo golpees! —Luciana abrazó a Mateo—. ¡Golpéame a mí!La escena era casi mágica; parecían dos amantes desgraciados, y Dolores, la villana que quería separarlos. Valentina sintió una amargura insoportable en su corazón.—Mateo, ella no es tu esposa. —la mano de Dolores temblaba sosteniendo el látigo—. ¿Has olvidado quién permaneció a tu lado durante los tres años que estuviste en coma? ¿Cómo puedes herir así a Valentina? Esta sucia te ha embrujado. ¡Bien, te haré entrar en razón!—¡Abuela, no lo hagas! —Entró rápidamente para detenerla.—Mi niña, no temas. Con tu abuela respaldándote, ¡na
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Capítulo 40
Parte de la arrogancia de Luciana venía del respaldo de Mateo, la había malcriado con sus atenciones.Valentina sonrió con amargura:—Fausto, ¿qué pasó hoy exactamente? ¿Le enviaron algo a la abuela?Fausto sacó la fotografía, efectivamente, mostraba a Mateo y Luciana bailando en el bar la noche anterior.—Señora, esta mañana alguien envió esta foto a la señora. Revelando el romance de su esposo con Luciana. Y ella se enojó tanto que mandó buscarla inmediatamente.Comprendió que Dolores realmente quería y se preocupaba por ella, no soportaba verla sufrir ni el más mínimo agravio.—Fausto, ¿quién crees que envió la foto? —preguntó, pensativa.—No lo sé. Pero quien haya revelado el romance entre ellos, debe estar de su lado, señora.Valentina sonrió con ironía. No era de extrañar que Mateo no le creyera; todos pensaban lo mismo. Ella era la única beneficiada por esta situación y, si no había sido ella, debía ser algún amigo que pensó que podía usar a Dolores para castigar a Luciana.—Mat
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