All Chapters of El Precio del Desprecio: Dulce Venganza: Chapter 61
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Capítulo 61
La mujer debajo de Juan luchaba desesperadamente mientras gritaba: —¡Suéltame! ¡Que alguien me ayude!Catalina, emocionada porque todo estaba saliendo según lo planeado, exclamó con severidad: —¡Valentina! ¡Así que es verdad que te encuentras aquí con un hombre! ¡Qué decepción!Los presentes murmuraron: ¿Realmente era Valentina, la chica que vino del campo? ¡Qué descaro!Fabio y Renata observaban el espectáculo con desdén, miraban la escena y a la mujer como si fuera una cucaracha: —Madre, esta niña es una verdadera mancha para los Méndez. ¡Deberíamos expulsarla de la familia!Marcela, la abuela, compartía la misma opinión.Pero entonces, la mujer logró tumbar a Juan y, entre gritos, mostrar su rostro: —¡Papá, mamá, soy yo! ¡Ayúdenme! ¡Por favor!Fabio y Renata quedaron paralizados al reconocer a la mujer. ¡No era Valentina, era su hija, Dana!—¡Dios mío! ¡Dana! —Renata corrió hacia ella, intentando apartar al hombre sobre ella—. ¡Suelta a mi hija!Fabio se abalanzó y de una patada apa
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Capítulo 62
Luciana se acercó para explicar: —No es lo que parece...—¡Apártate! —Renata la empujó con violencia, golpeándola contra la pared, dejándole una marca roja en la cara.Catalina se abalanzó sobre Renata: —¡Cómo te atreves a golpear a Luciana!Pero ella la agarró del pelo y le clavó las uñas en la cara: —¡Catalina, ¿quién te crees que eres?! ¡No eres más que una cualquiera que se casó con su cuñado por conveniencia!Con el ascenso de los Méndez, ese vergonzoso pasado había quedado enterrado, pero ahora Renata lo exponía frente a todos.Empezó a correr un murmullo por la habitación: —¿Es cierto que se casó con su cuñado?—¿No lo sabían? Su primer marido fue el hermano mayor de la familia, y cuando murió, se casó con el menor.—Del hermano al cuñado... ¡Qué escándalo!Catalina estalló en cólera y se enzarzó en una pelea con Renata: —¡Cállate! ¡Te voy a arrancar la lengua!Las dos mujeres se peleaban como verduleras. Ángel intentó separarlas, pero Fabio le propinó un puñetazo que le hizo sa
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Capítulo 63
—¡Mateo, estás drogado! —exclamó.Él apretó sus labios en una línea tensa. Ya estaba notando los cambios en su cuerpo.Ambos seguían escondidos tras la cortina, con sus cuerpos pegados debido al pequeño espacio entre la cortina y la ventana. Sentía que su cuerpo ardía y que su mente divagaba.Estaba mareado.Mateo agarró el brazo de Valentina y la llevó consigo.Afuera reinaba el caos, una masa de gente observaba la pelea entre las familias. Así que, nadie les prestó atención.Mateo la condujo fuera de la mansión y la subió a su lujoso Rolls-Royce.—¿A dónde vamos, señor? —preguntó Fernando, respetuosamente.—A Villa Arcoíris —respondió Mateo.[...]Era la primera vez que visitaba Villa Arcoíris, la residencia de soltero de Mateo. Antes no había tenido el privilegio de entrar, pero, irónicamente, fue el efecto de la droga lo que la trajo aquí.Mateo la dejó en la habitación principal: —Quédate aquí, no vayas a ningún lado.—De acuerdo —asintió.Y él se dirigió al estudio.Estando allí,
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Capítulo 64
Quería aliviar la tensión del momento.Mateo la observaba con los ojos entrecerrados, mientras una sonrisa juguetona se dibujaba en sus labios. —¿Ayudarme?Él estaba bajo los efectos de una droga y ella quería ayudarlo.Ella se sintió incómoda.Se enrojeció al instante y agitó las manos, nerviosa. —No me refiero a ese tipo de ayuda. Existen otras formas.—¿Ah, sí? —Mateo arqueó una ceja, era muy gracioso verla tan nerviosa tratando de explicarse.— ¿Y cómo qué otras formas serían?Valentina suspiró, resignada.Él lo estaba haciendo a propósito, ¿cierto?Provocándola deliberadamente.El típico juego de hombre maduro con la chica joven.Ahora que él estaba parado frente a ella, sus piernas quedaban justo frente a su cara. Llevaba puesto un lindo pantalón de vestir, ajustado por un costoso cinturón negro.Ella no se atrevía a mirar más abajo del cinturón, no podía mirar esa zona.Pero su cara quedaba a la altura de esa zona, así que su mirada vagaba inquieta tratando de evitarla.Enseguida
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Capítulo 65
No hubo respuesta.Su padre seguía afuera despidiendo a los invitados. Sonreía con esfuerzo mientras acompañaba a don Emanuel y don Jorge a sus autos. —Señores, sobre nuestra colaboración...Don Emanuel miró con sorna las heridas en su rostro. —Señor Méndez, mejor busque un médico que le revise la cara.Los ejecutivos subieron a sus autos y se marcharon.Enojado, regresó al salón con expresión sombría y se plantó frente a Catalina: —¡Mira lo que has provocado! ¡Me has hecho quedar en ridículo!En realidad, quien menos podía aceptar la situación era Catalina. Todavía no entendía cómo todo había terminado de esa manera, no cuando lo había planeado tan cuidadosamente.Se aferró a la manga de Ángel. —Amor, déjame explicarte...La apartó bruscamente, tomó su saco y se dirigió a la salida. —¡No quiero volver a verte!Y abandonó la casa.Catalina tenía varios arañazos en la cara y el cuello y estaba pálida como un papel. Había intentado recuperar el amor de su esposo, pero solo logró alejarl
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Capítulo 66
Justo en ese momento, la puerta del baño se abrió y emergió, Mateo, recién duchado. Vestía una pijama de seda color negro. Escuchó que Luis estaba invitando a Valentina a salir.Ella giró la cabeza. Al ver a Mateo, le dijo a Luis: —Te llamaré después.Tras colgar, dijo: —Señor Figueroa, me retiro.Extendió la mano para tomar su bolso.Mateo habló, con indiferencia: —¿A dónde vas? ¿A divertirte con Luis?Decidió que no valía la pena responderle y se dispuso a marcharse.Pero la mano de Mateo la detuvo, sujetando su muñeca.Paró en seco, notando lo elevada que estaba la temperatura corporal de él.El calor que emanaba de sus dedos parecía quemar su piel.El baño no había logrado refrescarlo, al contrario, parecía haberlo acalorado más.Ella intentó liberar su muñeca, pero él la empujó contra la pared: —¿Hasta dónde has llegado con Luis?Sorprendida, soltó su teléfono sobre la alfombra, rompiéndose.Bajo la luz tenue de la habitación, su figura masculina la mantenía apretada a la pared m
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Capítulo 67
¡Luciana estaba en la mansión!Mateo se tensó de inmediato.Su cordura regresó. Recobrando la compostura, sintió cansancio. ¿Qué estaba haciendo?¡Había estado presionando a Valentina!Sintiendo que la presión sobre ella cedía, se soltó de su agarre.—Quédate aquí, no salgas. —Tras decir eso, se marchó.Seguramente iba a buscar a Luciana.Ese era el mismo hombre que, momentos antes, ardía de deseo por ella. Al escuchar el nombre de su hermana, la abandonaba sin dudarlo.El rubor en su cara fue desapareciendo gradualmente. Esbozó una sonrisa irónica, pensando que ella, siendo la esposa legítima, se sentía como la otra mujer. Como si fuera ella quien estuviera en una aventura con Mateo, y que Luciana era la verdadera esposa.Qué gracioso.¿Qué haría él con Luciana?Seguramente completarían lo que ellos habían dejado inconcluso.Se agachó para recoger su teléfono, tenía la pantalla destrozada, intentando prenderlo.Pronto le entró una llamada.Era Catalina, su madre. Valentina respondió
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Capítulo 68
Luciana había estudiado danza desde pequeña y gastaba grandes sumas mensuales en el cuidado de su piel, manteniéndola radiante y tersa. El cuidado de su cuerpo era lo más importante; su figura era esbelta y el vestido de tirantes que llevaba puesto resaltaba sus curvas.Mateo, desde el sofá, la observó. Intentaba seducirlo.Ella siempre había sido una de las jóvenes más cotizadas de Nueva Celestia. Eso la hacía interesante. Ya que todas las mujeres que llamaban la atención de Mateo debían tener cualidades excepcionales.Con la atención de Mateo puesta en ella, sonrió, arqueando las cejas con arrogancia.A paso lento, se acercó a él con sus tacones altos y, audazmente, se sentó sobre sus piernas.Sus delicados dedos rozaron su pecho.—Mateo, estás tenso. —Continuó, con una sonrisa. —Con toda esta tensión acumulada, ¿acaso no es una gran sorpresa que me presente así? ¿No estás sorprendido?Él no respondió, solo mantenía la mirada en ella, contemplando su actitud presumida.Luciana le rod
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Capítulo 69
La habitación estaba vacía, no había rastro de Valentina.Sonaron unos golpecitos en la puerta y Fernando apareció en el umbral.—Señor presidente, cuando venía para acá vi a su esposa. Se ha ido.¿Se fue? ¿No le había dicho que no se fuera?—Señor, ya he mandado a buscar el antídoto para el afrodisíaco.Mateo apenas si movió los labios.—No es necesario.Dicho esto, entró al baño para darse otro baño con agua fría.En realidad, Valentina había neutralizado el afrodisíaco en la habitación. Él solo había inhalado una pequeña cantidad residual, así que los efectos no eran tan fuertes. Podía superarlo con fuerza de voluntad.Se quedó bajo la regadera, dejando que el agua helada cayera sobre su cabeza. Las pequeñas gotas salpicaban sus músculos definidos, algunas hasta parecían rebotar. Era una visión que haría sangrar la nariz de cualquiera.Con los ojos entrecerrados, apareció en su mente la delicada cara de Valentina, y recordó sus suaves manos. Lo había hecho sentir muy bien.El deseo
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Capítulo 70
Joaquín mostró interés. —¿Qué tipo de competencia?Sabiendo que a él le encantaban los videojuegos, respondió: —Juguemos algún videojuego. Veamos quién es el mejor.—¿Qué?Joaquín, era estudiante activo de la Universidad de Nueva Celestia, claramente tenía mucho tiempo para juegos. Soltó una carcajada. —En verdad, ¿quieres jugar contra mí? Sabes que soy un campeón, ¿crees que voy a perder contra una pueblerina?Ella esbozó una sonrisa: —Solo podremos saberlo si jugamos.Joaquín sacó su teléfono. —Bien, juguemos. Te voy a mostrar de qué soy capaz.Ella también sacó su teléfono y ambos comenzaron a jugar.En el juego, el personaje de Joaquín blandía una espada grande haciendo giros espectaculares en el aire. —¡Valentina, prepárate para morir!Poco después, apareció el GAME OVER en las pantallas de ambos. El juego había terminado.Él se levantó de un salto con expresión de incredulidad. Justo cuando hacía sus movimientos presumidos, el personaje de Valentina había caído del cielo con un
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