All Chapters of El Precio del Desprecio: Dulce Venganza: Chapter 71
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Capítulo 71
Joaquín estaba estupefacto, su cara se había transformado por la sorpresa. ¿Quién se creía esa pueblerina? Ella simplemente era un patito feo que se había casado con su Mateo por la fuerza.¿Ella, darle una lección? ¿Acaso el mundo se había vuelto loco? ¡En toda Nueva Celestia, solo Mateo se atrevía a regañarlo!—Camila, vámonos —dijo, tomando a su amiga del brazo.Mientras se dirigían hacia la salida, Mateo extendió su brazo y agarró la mano de Valentina.Sus dedos largos y finos se entrelazaron con los suaves de ella. El contacto provocó una chispa que los transportó a aquella noche en villa Arcoíris, cuando él la había acorralado contra la pared…Ella retiró su mano.La observó con detenimiento, su nuez moviéndose casualmente. —Te prometo que esto no volverá a suceder.Ella lo miró: —Señor Figueroa, resuelva pronto la situación con su abuela. Estoy lista para ir al ayuntamiento a divorciarnos cuando quiera. Hace tiempo que quiero devolverle el título de su esposa a Luciana.Dicho es
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Capítulo 72
Incapaz de vencer a Valentina, Joaquín buscó que él lo vengara.Mateo arqueó una ceja. —Ya se desconectó.El avatar que ella usaba se había oscurecido, indicando que estaba fuera de línea.Se lamentó. —Tienes que jugar contra ella la próxima vez.No le desagradaba la idea.—Vámonos.Entonces, Joaquín recordó algo: —Mateo, ¿agregaste a tu compañera?—¿Por qué tanto interés en ella?—¿Por qué no lo tendría? ¡Es como una musa!—Estamos en el mismo grupo.Los ojos de su amigo se iluminaron. —¿En serio? ¡Agrégame, quiero escribirle!Cediendo a la insistencia de Joaquín, sacó su teléfono y lo agregó al grupo.Vio a V en el grupo.No debería haber jugado con esa pueblerina, solo le había causado frustración.Ahora se sentía renovado; toda la amargura había desaparecido.Joaquín inmediatamente le envió un mensaje a V.—¿Qué le digo cuando me conteste? Estoy nervioso.Mateo sonrió enigmáticamente. —Primero espera a que te envíe una respuesta.Esa brillante compañera ni siquiera le había cont
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Capítulo 73
Valentina llegó a la mansión. Apenas entró a la sala, vio a alguien a quien jamás podría olvidar: Gonzalo.Años atrás, cuando Catalina la abandonó en el pueblo, la dejó en casa de Gonzalo, quien se convirtió en su padre adoptivo.Ahora, Dolores y Gonzalo estaban sentados en el sofá de la sala. Ella lo recibía con entusiasmo: —Mi niña, creció en el pueblo y, gracias a ti, es que es tan educada. Ahora es la nuera de los Figueroa.Gonzalo tenía el ojo izquierdo ciego, estaba tuerto. De complexión robusta, solía ser un alcohólico que golpeaba a su esposa.Sentado en el lujoso sofá, su único ojo recorría la mansión, excitado. Codicioso ante la opulenta decoración. las antigüedades y las pinturas que abundaban por doquier.Sin embargo, frente a Dolores, fingía ser humilde y honesto: —Me honras demasiado. ¿No le ha causado problemas mi Valentina desde que se casó con su nieto?Pero ella estaba más que satisfecha con Valentina: —¿Cómo podría? Ella es muy buena.Gonzalo, pensando en algo, esboz
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Capítulo 74
Gonzalo sonrió con fingida humildad: —Señor Figueroa, es un placer. No imaginé que Valentina se casaría con un hombre tan apuesto. Me alegra verlos tan enamorados, así me quedo más tranquilo. Me retiro, no quiero molestarlos.Dolores lo detuvo: —Quédate a cenar. Ya que es raro que vengas. Así que, he pedido que preparen la cena. Esta noche cenaremos en familia.Mateo miró a Gonzalo: —Sí, acompáñanos a cenar.Ambos insistían en que se quedara.Así que, sonrió: —En ese caso, sería descortés rechazar...La fría voz de Valentina lo interrumpió: —Él no se quedará a cenar.Valentina sostuvo la mirada: —Acabas de salir de prisión. No vuelvas a venir a esta casa.Sus palabras dejaron un ambiente tenso.Dolores estaba perpleja, así que miró sorprendida a Gonzalo: —¿Estuviste en prisión?Valentina, sin expresión, respondió: —Sí, diez años.—Gonzalo, ¿qué crimen cometiste?Él miró a Valentina: —Si quieres saber, puedes preguntarle a ella, lo sabe mejor que nadie.Gonzalo le traspasó la pregunta,
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Capítulo 75
—Usted es demasiado generoso —reflexionó Gonzalo antes de agregar—: Déjelo así, señor Figueroa.—¿Serán suficientes cien mil dólares? —preguntó Mateo.¿Cien mil? Sus ojos brillaron, no esperaba que le fuera a dar tal cantidad con tanta facilidad.—Es suficiente —respondió.Sacó un cheque y se lo entregó.Después de contar los ceros, Gonzalo confirmó que efectivamente eran cien mil. —Gracias, señor Figueroa, me retiro.Y se marchó felizmente con el cheque en la mano.[...]En la habitación, Valentina ya lo estaba esperando.—¿Qué te dijo? —preguntó ella, observándolo.Mateo se desabrochó un botón de la camisa, revelando su elegante clavícula. Con una sonrisa divertida en los labios, respondió: —¿Qué crees que me dijo?—Te estoy preguntando en serio, no es broma.Esperó, se quitó su reloj de la mano y lo dejó sobre el gabinete. Al ver su expresión seria, arqueó una ceja: —Nada especial, solo me pidió dinero.—¿Se lo diste? —El rostro de ella cambió.—Sí.—¿Cuánto?—Cien mil.—¿Quién te d
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Capítulo 76
Después de pasar tanto tiempo en prisión, solo podía pensar en divertirse.Viendo el cheque con semejante cantidad, el gerente del club sonrió ampliamente: —¡Señoritas, hay un cliente!Un grupo de chicas entró y se formó en línea frente a Gonzalo.—¿Cuál te gusta? —preguntó el gerente sonriendo.Él las examinó con la mirada: —Estas chicas son muy mayores, me gustan más jóvenes. Cuanto más jóvenes mejor.—Cliente, estas chicas apenas tienen 20 años, son jóvenes —respondió el gerente.Gonzalo recordó algo y una sonrisa torcida le cruzó el rostro mientras se lamía los labios: Me gustan más jóvenes.El gerente lo miró, pensando: "¿Será un pedófilo? ¿Un degenerado?"Justo en ese momento, la puerta del reservado se abrió de una patada. Era Valentina.—¿De dónde saliste, preciosa? ¿A quién buscas? —preguntó el gerente, sorprendido.Ella lo ignoró, dirigiendo su energía a Gonzalo, extendiendo su mano: —¡Dame el cheque!—¿A eso viniste? —Gonzalo observó su cara y figura curvilínea. Comparadas c
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Capítulo 77
La pequeña Valentina tuvo que reemplazar a aquella pobre mujer, lavando la ropa y cocinando todos los días, además de soportar las palizas de Gonzalo.Él le jalaba el cabello, la pateaba, y a veces la azotaba con un cinturón.Aquellos días fueron difíciles de soportar.Poco a poco fue creciendo y su belleza comenzó a destacar en aquel entorno rural. Fue entonces cuando comenzaron a suceder cosas mucho peores.La mirada de Gonzalo se volvió lasciva. La forzaba a sentarse en sus piernas y la besaba en la cara con su boca apestando a alcohol y sudor.Por las noches, cuando se bañaba, cerraba la puerta con mucho cuidado, pero al voltear, veía un par de ojos perversos y excitados mirándola a través de la rendija.Esa fue una pesadilla que la persiguió durante toda su infancia.Una vez, él había traído a dos amigos para beber en la casa. Ellos preguntaron, riendo: —¿Por qué no buscas una nueva esposa?Él rio, perverso: —¿No ven que estoy criando a mi nueva esposa en esta casa? Solo hay que e
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Capítulo 78
La brisa nocturna era agradable y refrescante. La gente que paseaba en parejas por la calle, pero Valentina sintió frío y se abrazó a sí misma.[...]Valentina regresó a la mansión de los Figueroa, queriendo ver a la abuela.Al llegar a la puerta de la habitación de Dolores, escuchó que hablaba con Mateo.—Hoy vino el padre adoptivo de tu esposa y noté que ella estaba alterada. Debes dedicar más tiempo para cuidar de ella —le dijo, con cariño. Suspiró y continuó: —Como fue enviada al campo desde pequeña, debido a que su padre murió joven y su madre no la trató bien. Puedo ver que siempre ha estado muy sola, anhelando ser amada. Aunque su padre adoptivo estuvo en prisión diez años, educó lo mejor que pudo. Mira hasta dónde llegó: es parte de nuestra familia. Los Figueroa deberíamos estar agradecidos. Fíjate en ver qué necesita, ya sea una casa, trabajo o dinero, encárgate de todo.Dolores le habló a Mateo con sinceridad.El rostro de Mateo se suavizó bajo la luz. Asintió: —No te preocup
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Capítulo 79
Mateo agradeció que nadie más hubiera sido testigo de esto.¿Dónde quedaba su dignidad? ¡Nunca en su vida había hecho algo así!Por suerte, sus palabras parecían haberla consolado. Y se acurrucó en sus brazos, sus manos se aferraron firmemente a su cintura y se quedó profundamente dormida.Entonces, pensó que ella se apegaba demasiado a la gente. La miró; ya no lloraba, pero las lágrimas habían humedecido sus pestañas. Era una visión conmovedora.Mateo sonrió: —No soy tu mamá, ¡soy tu papá! Llámame papá.Ella, dormida, no le dio respuesta alguna.La abrazó y también se quedó dormido.[...]Al día siguiente, Valentina fue la primera en despertar.La luz cálida del sol inundaba la habitación.Intentó levantarse, pero notó algo extraño: un brazo fuerte rodeaba sus hombros. Estaba durmiendo en los brazos de alguien.Se detuvo un momento, había dormido con Mateo.Anoche él no durmió en el sofá, sino en la cama. Y ella estaba en sus brazos.¿Qué había pasado? ¿Por qué dormía él aquí?El homb
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Capítulo 80
Valentina tiró con fuerza hasta romper algunos cabellos, finalmente liberándose.Se sentó y preguntó: —¿Qué es lo que pasa?Mateo la miró: —¿Lo hiciste a propósito?Fue entonces cuando notó la posición en la que estaba: al intentar desengancharse del botón, se había terminado sentando sobre él.Ahora estaban en una posición comprometedora.Su mente quedó en blanco y, por instinto, apretó sus piernas.Con ese apretón, los ojos de Mateo se enrojecieron. Los músculos bajo su pijama se tensaron. Puso sus manos en la cintura de ella y dijo con voz ronca: —Afloja.Su cara se puso más roja, su pelo caía desordenado, por su espalda: —¿Aflojar qué?Mateo tragó saliva: —Las piernas, aprietas demasiado.Ella se sintió perdida. La temperatura de la habitación había subido considerablemente, ahora existía un ambiente íntimo y seductor.El teléfono de Mateo en la mesita estaba sonando. Dañando el ambiente.Ella miró y vio "Luciana" parpadeando en la pantalla.Mateo seguía acostado. Desde abajo, se c
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