All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 201
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Capítulo 201
Porque ella era demasiado hermosa… Todo el pueblo conocía al hijo soltero y discapacitado de esa familia... Aunque su condición económica era buena, nadie en su sano juicio querría casar a su hija con un hombre mayor y con discapacidad mental.No obstante, ellos habían conseguido a una joven tan linda, lo que despertaba sospechas... ¿Sería una pobre joven secuestrada? Después de todo, ya no era la primera vez que ocurría algo así.Ada notó esas miradas y comentarios. Les presentó a Celia sonriendo.—Ella es mi sobrina, Celia. Es la hija de Fabio.—¿La hija de Fabio? —Un anciano la examinó y luego miró a Mara con una expresión significativa—. Mara, no sabía que eres tan cruel.Ella suspiró con desdén.—Cuando una mujer llega a su edad, debe casarse. ¿Por qué dices que soy cruel?El anciano suspiró, sin saber en qué podría ayudar a Celia.—¡Mi esposa! ¡Mi cariño!En ese momento, un hombre vestido de traje nupcial fue ayudado a acercarse. Parecía tener más de cuarenta años. Desde pequeño
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Capítulo 202
Con cara seria, César emanaba un aura intimidante.—He venido a buscar a mi esposa.¿Esposa? El padre de Marco se quedó desconcertado.—¿Y su esposa es...?Él extendió la mano hacia Celia y ordenó:—Ven aquí.Todos la miraron. ¿Era la esposa de otro hombre? Entonces, ¿qué demonios había hecho la familia Sánchez…?—¡Tonterías! —Era la primera vez que Mara intervenía para oponerse—. ¡Mi nieta es soltera! ¡No se ha casado!Ada, al volver en sí, hizo eco.—Exacto, si mi sobrina está casada, ¿por qué nunca lo ha mencionado a nosotros, su familia?Dicho esto, miró a Celia.—Entiendo que no quieres casarte con Marco, pero no es para tanto teatro, ¿cierto? ¿Incluso contrataste actores?A la madre de Marco le parecía razonable. Después de todo, cuando la familia Sánchez le propuso el matrimonio, le había dicho que Celia era joven y soltera...—Señor, ¿está seguro de no haberse equivocado? Hoy es el gran día de nuestra familia. ¿Cómo podría su esposa ser mi futura nuera? —Disculpe, pero estoy c
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Capítulo 203
En brazos de César, Celia fue llevada al auto. Ella cerró la puerta con debilidad, aislándose de los ruidos. A través de la ventanilla, alcanzó a ver a Mara revolcándose en el suelo en su patético drama y a Ada pasmada en su lugar. El resto de la gente comentaba, pero Celia ya no podía oír de qué estaban hablando.César pasó, con ternura, sus dedos por su mejilla, que estaba hinchada. Ella apartó la cara, pero él, como si hubiera anticipado su reacción, la sostuvo con firmeza contra su pecho.—¿Por qué no regresaste a casa? —le preguntó.Ella lucía agotada.—¿Tengo una casa?—La casa en Villa Serenidad es tu hogar, ¿no?Mientras hablaba, él le quitó los accesorios baratos para el cabello y los arrojó por la ventana.—Hasta las perlas eran de plástico. Me pregunto cuánto fue la dote para que Mara aceptara vender a su nieta. —Bromeó, con sarcasmo.Celia apretó los puños y permaneció en silencio. Él le tomó la barbilla, obligándola a mirarlo.—¿Sabes qué? Te estás volviendo cada vez más p
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Capítulo 204
Al escuchar esas palabras, la sangre de Celia casi se congeló. Al ver la expresión de satisfacción de Sira, por fin lo comprendió: la muerte de Rosa había sido su obra. Todo tenía sentido...César no le había dejado ir a la comisaría, tampoco le había contado los detalles de la caída de su madre. Todo era por Sira... Ella apretó con fuerza los puños y sus ojos se humedecieron al instante.Se le acercó y se detuvo frente a ella.—La verdad, en ese momento no quería que muriera. Lástima que escuchó cosas que no debía. Es culpa de su mala suerte —dijo esas palabras, en tono desafiante.Celia temblaba de la ira, con sus emociones a punto de estallar.—¿¡Por qué demonios hiciste esto!?—Ya te dije que fue un accidente, ¿no? —No mostraba el más mínimo remordimiento—. Fue culpa de su mala suerte.—¿Y lo de mi hermano? ¿Y lo de mi papá? ¿También fueron "accidentes"? —le preguntó Celia, agarrándola bruscamente de la muñeca—. Sí, César te permite hacer lo que quieras y te protege, y ¿así te cree
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Capítulo 205
Cuando reaccionó, Celia soltó el mango del cuchillo y retrocedió, tambaleándose. Ella había intentado matarlos... ¿Se había vuelto loca?Sira llamó a la policía, pero apenas marcó, César le arrebató el dispositivo. Su voz era débil y su herida no dejaba de sangrar, aunque la había tenido presionada con la mano.—No llames a la policía...—¡Pero, ella intentó matarte!—¡Te he dicho que no! —dijo él entre dientes, muy pálido.Sira se apresuró a intentar contenerle la hemorragia y llamó a una ambulancia de Lago Sereno. Celia permaneció de pie, inmóvil, sin ningún rastro de intención de disculparse.Pronto, llegó la ambulancia y lo subieron a la camilla. Incluso, cuando iba a perder el conocimiento, insistió en explicarle al personal que su esposa lo había herido por descuido y les rogó que no involucraran a la policía. Sira, que lo acompañaba, tenía la cara alterada.Marta, al enterarse de que su hijo había sido apuñalado y estaba en cirugía, acudió con toda prisa a la clínica. Fuera de l
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Capítulo 206
¿Accidente? —Valeria se rio de la furia—. Sira estaba involucrada en cada desgracia de la familia de Celia, ¿no? Lo de su hermano y lo de sus padres... ¿me dices que fue un accidente?César guardó silencio. Él también había albergado sus dudas, pero se negaba a creer que fuera capaz de hacer algo tan malvado. La había conocido desde hacía diez años, e incluso habían sido una pareja.Hacía seis años, por la orden de Valeria, él no había logrado remediar su relación. Por eso, él se había sentido en deuda con ella durante todos estos años. Sabía que Sira tenía sus planes y que había tendido trampas a Celia, pero siempre consideraba que eran cosas sin mayor importancia, creyendo que ninguna de sus acciones costaría vidas.Al ver su reacción, Valeria cerró los ojos con impotencia.—Si hubiera sabido que casarse contigo haría la vida de Celia toda una tragedia, yo nunca lo habría permitido. Ignoramos demasiado sus sentimientos… —Suspiró.Ella ya había accedido a su solicitud de divorcio, per
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Capítulo 207
Al ver que la punta afilada ya estaba a punto de clavar en su pecho, Celia forcejeó con todas sus fuerzas para liberar su mano. Las tijeras cayeron al suelo.—¡Estás loco! —gritó ella.Él sonrió, atrayéndola hacia su pecho con un brazo. Mientras tanto, su mano acariciaba con ternura su mejilla.—Si me odias, sigue odiándome. Celia, fuiste tú quien eligió casarse conmigo. Incluso si te arrepientes, tendrás que aguantar las consecuencias.Todo el cuerpo de ella se tensó y, luego, él selló sus labios con un beso feroz. Ella se resistió, forcejeando. Él, ignorando el dolor desgarrador en su herida, la sujetó con fuerza y la empujó sobre la cama. Al ver su violenta resistencia, César la envolvió con firmeza entre sus brazos.—No te haré nada —murmuró con su voz fatigada por el esfuerzo y el dolor.Él no hizo ningún otro movimiento, pero ella percibió un ligero olor a sangre. Su mirada se posó en el vendaje: la gasa blanca ya mostraba una mancha roja.—Celia. —La voz de César era áspera, car
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Capítulo 208
Celia guardó silencio por un momento antes de asentir.—Lléveme, por favor.El mesero la condujo al segundo piso del restaurante. Alfredo se sentó junto a la ventana y, desde su ángulo, podía verla claramente. Después de que el mesero se retiró con su propina, él la miró, manteniendo una sonrisa amable, como siempre.—¿Te gustaría beber algo? El té de este lugar es bastante bueno, podrías probarlo.—Gracias, pero no quiero —respondió y se sentó frente a él con una actitud más distante que antes—. No tomaré nada.Él bajó la mirada.—Sé que me guardas rencor, pero, de todos modos, debo decírtelo. Celia, lo siento. También le fallé a tu mamá.Ella alzó la vista para mirarlo, sintiendo una mezcla de sentimientos.—Todo eso ya pasó —dijo esas palabras, con calmaPretendía que ya no le importaba, pero él sabía que, en el fondo, su herida aún no había sanado.—Celia, déjame contarte una historia.Dicho esto, Alfredo apretó la taza que tenía en las manos, usando las letras A y B para referirse
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Capítulo 209
Celia guardó silencio durante mucho tiempo, recordando los comentarios previos de Alfredo sobre el conflicto entre sus mayores y la familia Herrera.—Entonces, ¿A se refiere a alguien de la familia Herrera? —le preguntó, mirándolo fijamente.—Sí —admitió Alfredo—. B era mi tío abuelo y su hermanita era mi abuela, y mi mamá era esa niña.Celia quedó atónita. La madre de Alfredo... era descendiente de los Herrera... Si los Herrera la hubieran reconocido como un miembro, ella sería la hija mayor legítima de la familia.—Pero... ¿por qué me estás contando todo esto?—Al principio quería usarte. —Él tomó su mano—. Pero, me arrepentí. Cuando me di cuenta de que tú y tu mamá confiaban tanto en mí, me arrepentí. Desde entonces, ya no quería seguir engañándolas.—Pero aun así lo hiciste.Alfredo se quedó sin palabras, sintiendo cómo el calor entre sus manos se retiraba: Celia recuperó su mano.—La verdad te estoy agradecida. Ayudaste mucho a mi mamá y a mí, aunque tenías tu interés detrás de es
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Capítulo 210
Sira, pálida, se ajustó en pánico la ropa, temiendo que Alfredo saliera de la habitación en ese momento.—Señorita Núñez, ¿por qué está aquí?—Es que… —Ella inventó rápidamente una excusa—. No me sentía bien en casa, así que decidí quedarme en un hotel, pero tuve una hipoglucemia…Los guardaespaldas se le acercaron a ayudarla a levantarse. Miraron el número de la habitación detrás de ella y uno de ellos le preguntó:—¿Se aloja en esa habitación?Cuando este intentó abrir la puerta, ella lo detuvo.—Ah, muchas gracias… Ya me siento mejor. ¿Podrían decirme por qué están aquí? Los dos guardaespaldas se miraron, pareciendo que ella había mencionado un tema del que no podían hablar. Al ver su reacción, Sira no insistió.—Por cierto, ¿cómo está César? —preguntó.—Se encuentra bien —respondió el guardaespaldas, mientras escaneaba el pasillo—. Ya que está todo bien, nos retiramos.Sira suspiró aliviada cuando se fueron; incluso, casi se desplomó. Alfredo salió de la habitación con calma. Ento
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