All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 281
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Capítulo 281
La sonrisa de Adela se congeló. Dejó a su gato en el sofá.—¿Regresas a casa solo para interrogarme por una extraña?—¡Respóndame! —La voz de Nicolás se endureció. La sirvienta salió apresuradamente de la cocina al oír el alboroto. De inmediato, percibió la tensión en la sala de estar: madre e hijo se enfrentaron durante un largo momento; ella intentó intervenir.—Señor, no debe gritarle así a su madre...—No te metas donde no te llaman.Su actitud indiferente y desafiante hizo que Adela se sintiera algo nerviosa. Al final, ella cedió primero.—Solo la encerré para darle una lección.—¿En la bodega suburbana?—Sí.Él apretó los dientes e hizo otra pregunta.—¿Solo la encerraste allí? ¿Nada más?Adela no entendió muy bien su pregunta, y lo miró confundida.—Si ya tienes una mujer que te gusta, ¿por qué involucrarte con otras?Nicolás entrecerró los ojos.—¿Qué significa que ya tengo una mujer que me gusta?Adela parpadeó perpleja.—Dylan me dijo que recientemente tienes una relación ce
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Capítulo 282
La expresión de César se ensombreció. Guardó silencio sin responder.***Al final del pasillo de una clínica privada en las afueras de la ciudad, se oían los gritos desgarradores de una mujer.Estaban en un quirófano. Sira estaba atada en la mesa de operación y le habían cortado los tendones de la mano derecha sin administrarle anestesia. Cada vez que ella se desmayaba por el dolor, la despertaban a la fuerza.La habían torturado tanto que ya había perdido la sensibilidad de su mano derecha. Ahora, ya no percibía el dolor. Miraba el techo con una expresión aturdida y adormecida, murmurando que quería ver a César.El médico llevó a Nicole y César al quirófano. Cuando vio el miserable estado de Sira, César no se inmutó ni un poco. Ella no podía moverse, con las lágrimas rodando incesantemente por sus mejillas.—César... ¡César! Prometiste protegerme. ¿Por qué... Cambiaste? —sollozó.Los demás se retiraron de la habitación. César y Sira quedaron en el quirófano a solas. La mirada de César
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Capítulo 283
Él se detuvo y se volvió a mirarla fijamente.—¿Qué quieres decir con esto?Ella sonrió con amargura.—Te mentí. La persona que te rescató no fui yo. Puedo decirte quién fue, pero tienes que aceptar una condición. Si accedes, jamás volveré a aparecer frente a ti ni frente a Celia Sánchez.***Una semana después.A Celia le quitaron los puntos de la mano derecha, pero aún no podía sostener nada, ni siquiera un tenedor. Estrella la miraba con preocupación.—¿De verdad ya no podrás volver a sostener un bisturí?—Me recuperaré poco a poco. Soy joven, me mejoraré.Aunque Celia era la que estaba herida, aun así, la consolaba. Estrella sintió mucha pena en el interior. —¡Quien te hizo esto es realmente imperdonable! ¡Ojalá se muriera alguien así!Celia miró la cicatriz en su mano derecha con expresión serena. Estos días, cada vez que recordaba el lunar rojo en la muñeca de Sira, sentía una profunda ironía. Sus padres adoptivos habían muerto a manos de su hija biológica, que era un resultado
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Capítulo 284
Nicolás miró a Celia, como si quisiera confirmar algo, y luego se fue tranquilo. Al ver que su hijo se iba así, Adela también se despidió y no se quedó allí más.La habitación se quedó de nuevo en silencio. César se acercó a la cama sin prisa y le acomodó la manta a Celia.—La abuela se enteró de que estabas herida. Está muy preocupada.Celia arrugó ligeramente el entrecejo y soltó un leve "hum".—Me pondré en contacto con ella más tarde.—La mano derecha de Sira ya quedó inútil —dijo César con total calma.Estaba tan sereno que, cuando sus miradas se encontraron, Celia no pudo detectar la más mínima emoción en sus ojos.—Tampoco volverá a aparecer frente a ti.Celia apretó instintivamente los puños. En estos seis años, había sido testigo de la crueldad de este hombre, pero, solo hacia ella. Sin embargo, la decisión con la que actuó ahora contra Sira era algo que ella nunca había anticipado en absoluto.¿Acaso todos los hombres eran iguales? Cuando aman a una persona, pueden consentirl
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Capítulo 285
Celia parpadeó atónita y lo miró con incredulidad.—Aquí no tengo artículos de aseo para ti.—Usaré los tuyos.Cuando César dijo estas palabras como si Nicolás no estuviera presente, ella mostró incomodidad. Al notar su expresión, Nicolás intervino con calma:—En mi apartamento tengo habitaciones de sobra y artículos de aseo nuevos. Señor Herrera, si quieres, puedo prepararte una habitación.César arrugó la frente y le refutó con una risa burlona:—¿Crees que es apropiado que me quede en tu casa?—Ella acaba de recibir el alta. ¿Crees que es adecuado que te quedes en su casa?La sonrisa de César desapareció.—Soy su esposo.Nicolás asintió con la cabeza, y luego lo interrogó con firmeza: —Sí, ¿y qué? Como su esposo no hiciste lo que debías hacer, e insistes en hacer lo que no debes, solo porque ella es tu mujer. Pero, ¿alguna vez has considerado sus sentimientos? ¿Le has preguntado si realmente necesita que te quedes para cuidarla?César apretó un poco los dientes y miró a Celia. De h
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Capítulo 286
De pronto, ella recordó el día en que Sira regresó del extranjero… Hubo un espectáculo de drones y fuegos artificiales que duró dos horas sobre el edificio Era Nueva de la capital, que se volvió tendencia en redes sociales. Todos los comentarios en línea elogiaban lo increíblemente romántico que César había sido.Fue ese mismo día cuando Celia supo que la mujer más amada de César había regresado al país. ¿Cómo se sentía ella en ese momento? Sentía envidia... Porque ese romanticismo nunca había sido para ella...Una tristeza profunda inundó los ojos de Celia. Nicolás lo notó y arrugó la frente. Justo cuando iba a decir algo, César y Nicole salieron del ascensor. Al ver que Nicolás se paró frente a la puerta de Celia, la expresión tensa de Nicole se relajó: así que Celia y Nicolás no vivían juntos… Con razón su jefe no había se enloquecido...—¿A la familia Herrera siempre le ha gustado demostrar su poder adquisitivo así? —preguntó Nicolás después de enjuagarse la boca con agua.César lo
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Capítulo 287
César se dirigió al pasillo de incendios y encendió un cigarrillo frente a la ventana. Parado en la penumbra, las sombras ocultaban su silueta.—No confío mucho en lo que dijo Sira.—Pero... además de usted, en aquel secuestro había otros niños. Lo que dijo la chica coincidió con todos los detalles, y sus padres también admitieron que su hija fue secuestrada.La mano de César, que sostenía el cigarrillo entre los dedos, se detuvo bruscamente. Sacudió la ceniza y guardó silencio. Después de un largo rato, la persona al otro lado le preguntó:—Señor Herrera, ¿necesita ver a esa joven?—No. Dale una promesa. Dile que lo medite bien antes de venir a verme.Él ya no tenía recuerdos de aquel entonces. Incluso si realmente existía una chica así que lo había salvado, solo podía agradecerle con el dinero.***Celia descansó en casa otra semana. Aproximadamente quince días después, su mano derecha ya podía sostener el tenedor con dificultad.Justo entonces, Ben le llamó y le dijo que había llega
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Capítulo 288
De repente, Ben recordó que Celia era solo hija adoptiva de la familia Sánchez. En realidad, era huérfana. Al escucharla decir esas palabras, sintió un genuino dolor por ella. Extendió la mano y la colocó sobre su hombro, dándole palmaditas.—Incluso si encuentro a mi hermana de sangre, tú seguirás siendo mi hermanita adoptiva —prometió.Celia lo miró sonriendo, pero guardó silencio.Después de despedirse de Ben, ella tomó un taxi de regreso a su apartamento. Apenas salió del ascensor, se encontró a Nicolás y César en el pasillo. Se pararon frente a frente, creando una atmósfera muy extraña.En ese momento, vio la mano de César aferrando la solapa de Nicolás. Se apresuró a acercarse para separarlos.—César, ¿qué demonio pretendes?Nicolás arregló las arrugas de su cuello.—Bueno, el señor Herrera tiene muy mal genio.La expresión de César se puso sombría.—Señor Gómez, fuiste tú quien me habló con arrogancia.—Yo solo hice una pregunta. ¿Viste mi arrogancia a través de esa pregunta?—¿
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Capítulo 289
Por otro lado, la enfermera de la clínica privada, como de costumbre, llevó la comida a Sira. Abrió la compuerta para entregar los alimentos y gritó a la persona acostada en la cama:—¡Hora de comer!Sin embargo, la persona en la cama no se movió y no respondió. La enfermera la llamó un par de veces más. Al ver que esta no le daba ninguna respuesta, su expresión cambió un poco y rápidamente abrió la cerradura con la llave. Si le pasaba algo malo, ¡ella asumiría la responsabilidad!Al acercarse a la cama, en el momento en que extendió la mano hacia Sira, esta última repentinamente le clavó una jeringa que tenía en la mano en su cuello, inyectándole el medicamento.Las pupilas de la enfermera se contrajeron drásticamente.—Tú...Antes de que pudiera terminar la frase, perdió el conocimiento y cayó al suelo desmayada.Sira rápidamente se bajó de la cama y, tambaleándose, se acercó para cerrar la puerta. Jadeaba profundamente, pateó la jeringa usada hacia un rincón y luego intercambió la r
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Capítulo 290
—Está bien. Te daré la dirección y puedes venir directamente a buscarme cuando llegues —le respondió Celia.Ana recordó algo de repente y añadió:—Ah, por cierto, me pediste que recolectara evidencia contra Sira, ¿cierto? Conseguí un video. En él, se ve cómo ella empujó a su propio hijo por la azotea para inculpar a tus padres.Celia se quedó asombrada.—¿En serio? ¿Cómo lo conseguiste?Después del incidente, ni siquiera los camareros de la cafetería supieron lo que había ocurrido en el segundo piso, y no había cámaras de seguridad allí. La forma en que había caído Óscar dependió completamente de la interpretación de Sira.Celia sabía que no tenía pruebas para enfrentar a Sira. Incluso si llamaba a la policía, con evidencia insuficiente, los cargos no procederían, y César la protegería, así que la había estado aguantando.Antes de dejar la capital, había contactado a Ana. Sabía que Ana necesitaba un trabajo, por eso la invitó a trabajar en Rivale con ella. Al irse, le pidió a Ana que l
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