All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 401
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Capítulo 401
Sí, ella odiaba a César. Lo odiaba por su despreciable deslealtad. No obstante, detestaba aún más a Celia, porque su existencia había arruinado todos sus planes. Si Celia no existiera, ella se habría convertido en la esposa de César y habría escapado del control de ese demonio frente a ella hacía mucho tiempo.Sergio meció suavemente la copa en su mano, y al ver el intenso rencor en sus ojos, se rio.—Ahora demuéstrame tu sinceridad.Sira se tensó. Al instante, entendió su insinuación y palideció.***Por la tarde, Celia entró apresuradamente en el ascensor. Al ver a Nicolás dentro, se detuvo bruscamente por la sorpresa. Al encontrar su mirada, desvió la vista y lo saludó con una sonrisa:—Pues… Qué coincidencia.Dicho esto, se paró a un lado. Nicolás observó confundido la nuca de Celia y entrecerró los ojos.—Hoy pareces un poco rara.Ella mantenía una sonrisa forzada.—¿Rara? ¿Por qué?—Porque ni siquiera me miras.Celia se detuvo en seco. Tras varios segundos, volvió la cabeza lenta
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Capítulo 402
Él dijo que ella era despiadada...La mirada de Celia se oscureció, clavándose en los ojos de César con calma.—¿Soy despiadada? Ni siquiera soy la mitad de cruel de lo que tú fuiste conmigo en el pasado.Él ya había anticipado su respuesta…—Si me odias tanto… ahora te quedas a mi lado solo por la promesa que mi madre te hizo, ¿cierto?Ella guardó silencio. ¿Él ya sabía lo que Marta le había prometido?César vio cada cambio en su expresión. La evasión en sus ojos solo confirmaba que él había acertado. Se sentó a un lado, apoyando la frente en su mano. Las emociones se acumulaban en su pecho, pero las contuvo a la fuerza.—Ya puedes irte —dijo.Celia no se movió. De pronto, él le gritó:—¡Vete!Ella se sobresaltó por su arrebato, pero no dijo nada. Abrió la puerta y bajó del auto.César extendió la mano para detenerla, pero no la alcanzó. Al verla alejarse, una pesadez se apoderó de su pecho.***Celia no regresó al hotel. Tomó un taxi y fue al apartamento de Estrella. Cuando Estrella
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Capítulo 403
Por la noche, las luces centelleantes brillaban parpadeando en la oscuridad a través de la ventana. Celia y Estrella bebían y charlaban en la sala, pero esta última ya comenzaba a mostrarse ebria, apoyando su brazo sobre el hombro de Celia.—Amiga, hay una pregunta que siempre he querido hacerte —dijo.Celia parpadeó, confundida.—¿De qué se trata?—¿Te gusta el doctor Gómez o no?Al ver la expresión seria de Estrella, Celia dudó un momento. Iba a responder cuando Estrella la señaló.—Tienes que decir la verdad. No me mientas.Celia suspiró y apartó su mano. Dio un sorbo del vino antes de responderle:—Ya conoces mi situación. Lo conocí hace solo unos meses. ¡Ni siquiera me atrevo a pensar en ese tema!Estrella se le acercó, mirándola.—¿Ni siquiera sientes un poco de atracción?Celia bebió otro sorbo.—Pues… sí. Pero… aún no he llegado a sentir eso.Al menos, la primera impresión que ella tenía sobre Nicolás no era mala. Él era sobresaliente. Si lo hubiera conocido antes, quizás ella
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Capítulo 404
César dejó de lado su orgullo y se disculpó con ella.Celia se sorprendió. Cuando reaccionó, le dio un leve empujón en el pecho con el codo.—Me siento mareada.Él no la soltó. Sus ojos profundos la escudriñaron intensamente.—Siempre buscas excusas cuando no quieres que te toque.Celia se tensó sin razón aparente. Antes de que pudiera responder, César la levantó en brazos.—¿¡Qué demonios haces!?La acostó en la cama, y ella de inmediato se envolvió bien con la manta. César ya había anticipado que ella trataría de evitarlo, así que, al ver su gesto defensivo, sonrió con amargura.—Si quisiera de hacerte algo, ¿crees que podrías evitarlo?La expresión de Celia se endureció, como si estuviera a punto de decir algo hiriente.—Ya no te forzaré. —La voz de César sonó baja y ronca.Ella lo miró con incredulidad. Aunque le costaba creer las palabras de César, era la primera vez que lo veía ceder una y otra vez, adoptando una actitud de humildad total. El amor siempre hace que una persona se
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Capítulo 405
Celia lo miró, intentando buscarlo en su memoria, sin éxito.—¿Cuándo?—El día que conociste a César. Piénsalo bien —dijo Nicolás.Él levantó el dedo y le dio un suave golpecito en la frente antes de alejarse. Siguiéndolo con la mirada, Celia quedó aturdida en su lugar, pero sumida en la confusión.¿Qué quiso decir con esas palabras? ¿Que ella había conocido a César y a él en el mismo día? Pero entonces… ¿por qué no lo recordaba?***Mientras tanto, en un restaurante francés, Luna estaba sentada junto a la ventana. Estaba al borde de perder la paciencia cuando su cita arreglada llegó finalmente, sin prisas. Alzó la mirada hacia el hombre con el peinado engominado hacia atrás: era un hombre bastante apuesto, con los ojos profundos que le daban un aura sombría y severa. Sin embargo, no era su tipo.—Usted es el señor Cyron, ¿cierto? Si no quiere verme, no tiene que aparentar. —Luna había perdido la paciencia—. Total, este compromiso lo arreglaron nuestros padres. Que se arruine me parece
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Capítulo 406
—¡Lo vi con mis propios ojos! —Luna se sostuvo la cabeza con una mano. Ya estaba insatisfecha con el matrimonio arreglado, y ahora sentía aún más ganas de retractarse—. Si él tiene algo con esa mujer, ¡será horrible! Incluso si nos casamos en el futuro y es solo un marido nominal, ¡me dará mucho asco!Celia pareció sumida en sus pensamientos. Al ver su expresión, Luna le preguntó:—¿Qué ocurre?Celia volvió en sí.—Ah, nada. Dijiste que tu pretendiente se llama Sergio. ¿Él se apellida Quiroga?—Sí. Solo sabía que lo llamaban como un tal "señor Cyron" y que vivía en el extranjero. Pero hoy, él mismo me dijo que se llama Sergio Quiroga.Celia quedó pensativa. Fue entonces cuando Luna recordó algo.—¡Ah! ¡Ya recuerdo! ¡El ex presidente del Banco Rivale se apellidaba Quiroga! Mi papá lo mencionó alguna vez. Se llama Mario Quiroga. Entonces, ¿Sergio es su hijo?Mario Quiroga... Presidente de banco...A Celia se le ocurrió algo y apretó inconscientemente las manos. Un fragmento de memoria em
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Capítulo 407
Los altos cargos miraron primero a Celia, luego volvieron su atención hacia Antonio, esperando su postura. Sira se adelantó para tomar la iniciativa.—¿Acaso no piensan investigar solo porque ella es estudiante del señor Antonio Gómez?Las caras de los altos cargos se tensaron. Sira señalaba abiertamente que estaban favoreciendo a Antonio, lo cual era, sin duda, un desafío a su autoridad.Sira, en este punto, ya no se contenía. Alzó la barbilla hacia Celia con una expresión desafiante.—Tú fuiste la responsable de los resultados de la investigación. Ahora que hay un problema, debes darles una explicación a todos.—No puedo garantizar que el resultado que les presente sea el que deseas ver —respondió Celia con calma.Sira se tensó un poco. Antonio dio un sorbo de su café sin apuro y habló en tono sereno:—Le confié el proyecto a mi estudiante porque confío en ella. Celia no es tan tonta como para destruir su propio futuro.Al ver la confianza de Antonio, la cara de Sira se oscureció un
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Capítulo 408
—¡No tienen pruebas! —gritó Sira.Su fachada de comprensión y amabilidad dentro del equipo había sido completamente destruida en este momento.—Todos en el grupo A sabíamos que ese informe ya estaba invalidado. Solo el Grupo B no lo sabía. —Celia sonrió con calma—. Entonces, la persona del grupo B más alterada en este momento sería quien precisamente contactó con el grupo Nolan.Sira quedó estupefacta, mirando con incredulidad a los miembros del Grupo A, cuyas expresiones no mostraban sorpresa, sino que parecían ya estar preparados. Ella lo entendió de inmediato. Se rio con amargura: le habían tendido una trampa.—¡Celia Sánchez, eres tan astuta!—En comparación contigo, mis tretas son solo pequeñas maniobras —respondió Celia sin inmutarse—. Yo nunca te he provocado, pero tú has conspirado y tendido trampas contra mí una y otra vez. Si esta vez no me hubiera preparado, habría caído de nuevo en tu juego.Los altos cargos llamaron a seguridad para llevar a Sira a la comisaría. Cuando los
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Capítulo 409
Cuando se llevaron a Sira, ella ya no opuso resistencia. Pero su mirada hacia Celia estaba llena de rencor. Para alguien que siempre había tenido éxito como ella, le resultaba difícil aceptar esta derrota.Celia retiró la mirada con serenidad mientras Izan se acercaba.—No sabía que esa tesis fuera tuya. Lamento haber creído las palabras de Sira sin investigar a fondo. —Suspiró profundamente—. Si no fueras estudiante de Antonio, me encantaría llevarte conmigo a mi país.Celia le respondió con una sonrisa:—En ese entonces, esa tesis era considerada una falacia por muchos, ni siquiera yo misma tenía la suficiente confianza. Pero fue usted quien permitió que esa "falacia" fuera reconocida por todos. En el campo de la neurología, todavía tengo mucho que aprender de usted.Izan también rio con alegría.—No te he mentido. ¡En serio me gustaría tenerte como mi estudiante!—Izan, no me parece adecuado si pretendes arrebatarme mi alumna favorita —dijo Antonio en ese momento.Todos se habían di
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Capítulo 410
Al anochecer, cuando Celia entró en el restaurante, se dio cuenta de que, aparte de César, no había otros clientes.Él llevaba una camisa blanca, que se había arremangado hasta las muñecas y estaba de pie bajo la tenue luz amarillenta, mientras encendía las velas de la mesa. Detrás de él, a través del enorme ventanal, las luces de neón se entrelazaban, delineando el contorno fascinante de la ciudad nocturna.Era una escena tan romántica... Si hubiera pasado en el pasado, ella se sentiría conmovida. No obstante… Aflojó un poco el paso y se acercó desconcertada a la mesa.—¿Qué significa todo esto?Él apagó la cerilla y sonrió con ternura.—Hace mucho que no cenamos a solas y tan tranquilamente. Prefería hacerlo de forma más formal.Celia lo entendió.—No era necesario.Él se rio con amargura.—Quizás sea mi última vez.Celia no esperó esta respuesta. Sintió que era un intento de César para ganarse su compasión. Corrió la silla y se sentó.—No tienes cáncer terminal. No hables como si es
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