All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 441
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Capítulo 441
—Nos conocemos desde hace tantos años, te conozco muy bien. Quieres usar al hijo de Sergio para manipularme, ¿cierto? —Mario se levantó lentamente y se acercó a ella—. A Sergio no le importa ese niño, pero a mí sí. Después de todo, es ahora el único descendiente de la familia Quiroga, mi propio nieto. Quién sabe si en el futuro me darán otro, ¿no?Beatriz se sentó sin inmutarse.—Pero la señorita Ruiz podrá hacerlo, ¿no crees? Es inútil manipularte con -ese niño.—Quién sabe si yo pueda esperar a que ella dé a luz —Mario se detuvo frente a ella y de repente se inclinó, riendo despectivo—. También podrías darme otro hijo a esta edad, ¿qué te parece? No estaría mal.—¡Loco! —gritó Beatriz, furiosa. Le repugnaba que mencionaran el tema, porque le hacía recordar al feto muerto de años atrás.Mario se enderezó sin prisa, le dio la espalda y se detuvo frente a la ventana panorámica.—He invitado a ese Enzo Rojas que tanto anhelas y no puedes tener a la boda de mi hijo.Al escucharlo, a Beatr
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Capítulo 442
Sergio se detuvo y, de repente, le sujetó la mandíbula.—Qué mala suerte tienes… Nunca he sabido cómo tratar a una mujer con delicadeza —murmuró con una sonrisa siniestra.—Te cooperaré en la boda, ¡pero dame el celular!Los ojos de Luna se llenaron de lágrimas. Se veía tan frágil, a punto de quebrarse.Sergio la observó en silencio: no era una belleza extraordinaria, e incluso no era tan bonita en comparación con algunas mujeres con las que había estado; pero tampoco estaba mal, al menos era del tipo cuyo encanto aumentaría poco a poco con el tiempo.Sin embargo, esa viveza que tenía era algo que no había encontrado en otras. En ella no vio la adulación, ni esas falsas acciones del supuesto afecto. Por primera vez, un pensamiento absurdo le cruzó la mente: si abandonaba ese carácter y formaba un matrimonio con ella, sería una buena opción.Esa idea descabellada lo hizo volver en sí. Recobró de pronto la lucidez, soltó su mano y se puso de pie.—Da igual a quién le hayas escrito o qué
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Capítulo 443
—¡Qué coincidencia, señor Herrera! —Amanda se levantó sonriente y luego miró a Celia—. Señora Herrera, ¿segura de que no vinieron juntos?Ella desvió la mirada y esbozó una sonrisa tensa, apretando los labios.—No… Solo fue una casualidad.Jorge parecía bastante sorprendido.—¡Vaya, la señora Herrera también está aquí! ¡Qué bien! Quiero invitarlos a quedarse a cenar. ¡Hace mucho que no hay tantos invitados! —Jorge le dijo a Amanda.Amanda le correspondió con una leve sonrisa:—Entonces voy a pedirle a la cocina que prepare la comida.César tomó asiento junto a Jorge, quedando justo frente a Celia. Ella volteó la cabeza, evitando su mirada, tomó la taza de té de la mesa y dio un sorbito para ocultar la vergüenza.—Ya que la señora Herrera y mi hija son tan cercanas, supongo que habrá venido por ella, ¿verdad? —comentó Jorge de pronto, dirigiéndose a Celia.Ella no esperó la pregunta, pero respondió.—Sí, pensé que estaría en casa. Vine a visitarla.—Lamentablemente no está, pero su boda
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Capítulo 444
Celia se detuvo en seco y se volteó lentamente para mirarlo. Él permanecía impasible con esa expresión inescrutable, imposible de descifrar como siempre. Estaba a punto de decir algo cuando Amanda pasó por el corredor exterior y miró hacia adentro con curiosidad.—Disculpen, ¿pero ustedes…?Antes de que ella pudiera responder, César le respondió con toda tranquilidad con una broma: —Es que ella tardó bastante en el baño. Temí que se hubiera perdido.Esto arrancó una risa a Amanda.—Bastante bromista es usted, pero no creo que nuestra casa sea tan grande. Lo que vi es su preocupación por su esposa, ¿cierto?César ladeó la cabeza para mirar a Celia con una sonrisa suave.—Tiene razón.Ella le lanzó una mirada de advertencia y se acercó a Amanda.—Disculpe por esas tonterías.—¿Qué va? La armonía es síntoma de una buena relación. Además, son todavía muy jóvenes.Celia sonrió, pero no añadió nada más. Ambas siguieron a Amanda escaleras abajo. Poco después, la cena estuvo lista. Celia y Cé
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Capítulo 445
Celia evitó su mirada ardiente.—¡Ni en sueños! Suéltame.César sonrió, sin decir nada más, y luego la soltó, arreglándose un poco la solapa.—En lo de Luna Ruiz, no te metas más.—¡Es mi amiga!—¿Y qué puedes hacer? No tienes poder para cambiar este matrimonio —dijo César mirándola fijamente—. ¿O es que piensas hacer que huya antes de la boda?Celia guardó silencio.—Los Quiroga no la maltratarán antes de que se aseguren de que la boda se realizará sin problemas. Si logras que los Ruiz se echen atrás ahora, la pondrás en peligro —él sonrió—. Supongo que ya consideraste eso, por eso no dijiste nada, ¿no es así?Celia apretó los labios. Él había adivinado sus preocupaciones y también había anticipado situaciones que ella no había previsto, lo que le molestaba admitirlo. Se dio la vuelta y le dejó una frase breve:—Me voy.César se quedó quieto en el mismo lugar, mirándola alejarse sin inmutarse.***Al día siguiente, Celia fue a la prisión a visitar a Sira. Era la primera vez que Sira s
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Capítulo 446
Al escucharlo, Sira apretó instintivamente las manos y su expresión se heló al instante.—¿Qué demonio estás diciendo?—Parece que no me crees, pero en tu corazón ya tienes la respuesta, ¿cierto? —Celia la miró con una cara impasible—. La verdad, si no fuera por esa mancha roja en tu muñeca, nunca lo habría descubierto.—¡Deja de inventar cosas sin pruebas! ¡No te creo en absoluto! —La emoción de Sira estalló en un santiamén—. Y aunque fueran mis padres biológicos, ¿¡qué importa!? ¿Acaso me criaron? ¡No siento nada por ellos! ¡Aunque estén muertos, no los recordaré!Para Sira, ella era la abandonada. ¿Por qué tenía que reconocer a unos padres y un hermano que la abandonaron? ¿Y por qué debía arrepentirse?Celia miró de reojo su reloj: solo quedaba un minuto de visita.—Tu madre nunca te abandonó. Fue tu abuela quien te secuestró y te vendió. Y tu madre me adoptó solo porque me confundió contigo, su hija que había perdido. Es triste que aún recordara la luna en la muñeca de su hija ante
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Capítulo 447
Un escalofrío recorrió la espalda de Celia y no pudo evitar apretar los puños. ¿Acaso la había reconocido? Luna pareció notar su incomodidad e intervino de inmediato:—Solo quiero charlar un poco con mi colega. ¡Pronto me voy!Mario desvió la mirada, sin mostrar ninguna alteración, y dijo con satisfacción:—Mientras vivas tranquilamente con Sergio, todo está bien. Aún tengo asuntos que atender, me voy ya.—De acuerdo —respondió Luna.La mirada de Mario pasó por Celia y se dirigió pensativo al segundo piso.Celia relajó lentamente las manos que había apretado. No sabía si Mario la había reconocido o no, pero esa opresiva sensación de trauma infantil ya era imposible de olvidar.—¿Qué te pasó? Parecías muy asustada —preguntó Luna en voz baja.Celia recuperó poco a poco la compostura, humedeció un poco sus labios secos y sonrió con amargura.—La verdad es que da bastante miedo.—Ese viejo siniestro sí que da miedo —Luna contestó torciendo la boca—. Total, ese día sí me asustó.Al oír esto
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Capítulo 448
Al ver su vacilación, Miranda no la presionó.—No te fuerces. Solo sigue lo que te dicte tu corazón.Celia bajó la mirada con una sonrisa, dejando atrás el tema de los sentimientos y cambiando de tema. Antes de irse, Miranda le pidió sus datos de contacto. Cuando Celia regresó a su oficina, Dylan no paraba de preguntarle de qué había hablado con Miranda. Al ver su actitud, la curiosidad de Celia se despertó enseguida.—¿Por qué te importa tanto lo que hablamos?Dylan cruzó los brazos, con una expresión de desconfianza.—¿Acaso te dijo algo más?Ella fingió pensar.—Pues, me lo contó todo, incluyendo...—¿Incluyendo qué?—Que por poco se convierte en tu tía política —Celia lo miró sonriendo.Dylan enterró desanimado la cabeza entre sus brazos, luego gruñó con desprecio y apartó la cara.—No la creas… Las exnovias de mi tío podrían formar una fila desde Rivale hasta la capital. ¡No creo que ella realmente amara a mi tío!Celia se sorprendió.—No estarás enamorado en secreto de Miranda, ¿
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Capítulo 449
Sía apretó el celular y, en medio de su extrema indignación, de repente recordó a una persona: el chofer de Adela. Cuando Sira se hizo pasar por la novia de Nicolás para buscar problemas a Celia usando la influencia de Adela, fue ella quien le consiguió la ayuda de ese chofer. Aunque también lo despidieron por lo sucedido, él mantuvo muy bien el secreto porque había recibido el dinero.Seguramente ya casi se le habría acabado ese dinero… Al pensarlo, Sía recuperó de inmediato la confianza.***Al día siguiente, mientras Celia y Ana almorzaban en el comedor, percibieron las miradas evidentes de quienes las rodeaban. Ana también pareció notarlo.—¿Nos están mirando?Celia revolvió despreocupada el arroz con su cuchara y se encogió de hombros.—Parece que sí. No les hagas caso. Come.—¿En serio? ¿La doctora Sánchez ya está casada?Celia escuchó los cuchicheos de las personas en una mesa cercana. Detuvo su movimiento y dejó de comer.—Sí, y aun así anda de coqueta con el doctor Gómez. ¿Lo
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Capítulo 450
Dylan volteó la mirada hacia Nicolás, con un dejo de compasión, pero como su amigo, sintió que debía consolarlo. Puso una mano sobre su hombro.—Mira este lío... Seguro que Celia solo dijo eso porque la presionaron, ¿cierto?Sus palabras, en lugar de ayudar, hicieron que la expresión de Nicolás se tornara aún más sombría. Avanzó hacia el grupo de personas.—Solo salí un momento y ya pasó semejante escándalo.Al oír la voz de Nicolás, Celia se sobresaltó, pero no dijo nada para explicarse. Este asunto parecía dirigido contra ella, pero en el fondo envolvía la relación entre Nicolás y ella. Era un hecho que ella aún no se había divorciado, pero con Nicolás ella nunca había cruzado el límite. Antonio era su maestro… Incluso si ella realmente tuviera esos sentimientos, simplemente no podía saltarse ese obstáculo.Dylan se acercó con una sonrisa burlona, echó un vistazo a la mujer embarazada en el suelo y, al ver la foto en su mano, se la arrebató de un tirón.—Vaya, es esta una foto de la
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