All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 241
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AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 65. Muerto el perro...
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 65. Muerto el perro...La puerta cayó al suelo con un estruendo que retumbó en toda la cabaña, levantando una nube de polvo y astillas. Carter, que estaba hundido en el sofá con la mente flotando entre alcohol y agotamiento, apenas reaccionó. Intentó incorporarse, pero solo consiguió quedar sentado, tambaleante, con los ojos entrecerrados y esa expresión perdida que tienen los borrachos cuando no saben si lo que están viendo es real o parte de un sueño torcido.A través de su visión borrosa, vio a Bill atravesar la entrada como un toro furioso. El viejo empujó a Léa a un lado con tanta brusquedad que la muchacha perdió el equilibrio y casi cayó contra la pared. Gerald entró pisándole los talones, con la mandíbula apretada y el ceño fruncido, como si toda la rabia acumulada en años estuviera explotando esa noche.—¡¿Qué demonios están haciendo?! —gritó Léa, sujetándose del marco de la cocina para no caer.—¡Lo que no hiciste tú! —le escupió Gerald, ac
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 66. El final de todo
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 66. El final de todoEl jefe de policía manejaba con el ceño fruncido, como si todavía estuviera procesando la locura que había ocurrido hacía solo unas horas. Carter iba a su lado, callado, mirando por la ventana como si buscara respuestas en el paisaje frío y gris de la mañana. No había dormido nada. Tenía los ojos hinchados y esa sensación de vacío que dejan las tragedias que ocurren demasiado rápido.El vehículo oficial se detuvo frente a la comisaría, y el jefe le hizo una señal con la cabeza.—Ven —le dijo el jefe con tono firme, pero no hostil—. Quiero que presencies todo el proceso desde el principio. Es importante que lo veas.Carter asintió apenas y se bajó del auto. Al entrar, lo recibió el caos ordenado de la comisaría: teléfonos sonando, puertas abriéndose y cerrándose, oficiales correteando con carpetas, tazas de café y caras cansadas. Nada que ver con la calma que solía tener ese pueblo.Patrick llegó minutos después, apresurado, con e
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 67. Ya es hora
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 67. Ya es horaDos días después, Carter caminaba por el pasillo alfombrado del juzgado con un nudo en el estómago que le tensaba hasta los hombros. No había dormido demasiado; se le mezclaban en la cabeza los hechos recientes, la muerte de Léa, las detenciones, el caso reabierto de su madre y, por encima de todo, Chelsea. Tenía tantas emociones atoradas que ni él mismo sabía cuál era la que pesaba más. De cualquier manera, esa mañana debía enfrentar al juez, y no podía llegar con la mente nublada.Patrick caminaba a su lado, serio, pero con esa energía nerviosa que lo hacía parecer como si estuviera listo para saltar ante cualquier noticia, y lo empujó suavemente con el codo.—Tranquilo —le dijo—. No creo que el juez quiera nada malo contigo. A estas alturas, si te fuera a dar una mala noticia, ya lo habría hecho.Carter asintió sin mucha convicción. Era una mezcla de ansiedad y cansancio que no lo dejaba pensar con claridad. El asistente del juez lo
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 68. Una luna y un cohete
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 68. Una luna y un coheteChelsea se quedó mirándolo apenas un segundo. Le tembló apenas la barbilla, como si estuviera librando una guerra silenciosa consigo misma, y luego se dio la vuelta con brusquedad. Caminó cuarto adentro, con las manos apretadas, los hombros rígidos, sin decir una sola palabra.Carter sintió que el piso se le abría bajo los pies. Hubiera preferido una bofetada, un grito, cualquier cosa, antes que ese silencio helado, y la siguió con el corazón metido en la garganta.Ella cruzó la estancia, entró al baño y salió enseguida con un cepillo de dientes nuevo aún en su estuche y un tubo de pasta; y se los alargó como si fueran pruebas de laboratorio.—¡Ni sueñes con besarme con la misma boca con la que besaste a la zorra de Léa! —exclamó clavándole la mirada en los ojos.En ese momento a Carter se le rompió algo y, paradójicamente, se le acomodó otra cosa. En esa furia reconoció vida, reconoció que todavía quedaba algo entre ellos q
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 69. Un hogar por estrenar
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 69. Un hogar por estrenarCarter y Chelsea se sentaron a la mesa a revisar en tablets y teléfonos. Henry abrió mapas, Rebecca encendió un excel (cómo no), y Carlota apareció con galletas que nadie había pedido pero todos comían.Chelsea fue marcando favoritos: un departamento con ventanas enormes, otro con terraza minúscula pero romántica, un tercero cerca de un hospital que le quitaba los nervios. Carter tomaba nota de todo, sin discutir, dejando que sus prioridades fueran exactamente las de ella.—Este —dijo Chelsea, señalando uno con una sonrisa tímida—. Mira la luz a la mañana.—Si te gusta a ti, me encanta a mí —contestó él.—No vale decir eso con todos —lo regañó Rebecca, aunque se le estaba cayendo la sonrisa.—Voy a escribirles ahora —anunció Henry, ya marcando un número—. A ver si podemos visitarlo mañana.Chelsea apoyó la cabeza en el hombro de Carter. Él la cubrió con su brazo y cerró los ojos un segundo, agradeciendo en silencio: por la c
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 70. El inicio de una vida juntos
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 70. El inicio de una vida juntosEl fuego crepitaba en la chimenea, las llamas danzaban en tonos dorados y anaranjados, proyectando sombras temblorosas sobre las paredes de madera oscura. El calor se extendía por la habitación, espeso y envolvente, como una caricia lenta que se deslizaba sobre la piel.En el centro de la alfombra persa, gruesa y suave, Carter y Chelsea estaban arrodillados, uno frente al otro, tan cerca que sus respiraciones se entrelazaban. El aire olía a leña quemada y a algo más primario: el sudor dulce de sus cuerpos, el perfume floral de Chelsea mezclado con el aroma masculino y terroso de Carter.Él no podía apartar los ojos de ella. La luz del fuego resaltaba cada curva de su cuerpo, el escote pronunciado de su vestido negro, ceñido a su cintura antes de caer en un vuelo suave sobre sus muslos. Los pechos de Chelsea subían y bajaban con cada respiración acelerada, y él podía sentir sus pezones duros y visibles bajo la tela del
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 71. Un montañés
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 71. Un montañésCarter y Chelsea se adaptaron a su nuevo departamento con una facilidad que sorprendió a ambos. Era pequeño, luminoso, con una vista parcial del río y una cocina ridículamente estrecha que los obligaba a cocinar casi pegados, lo cual, para Carter, era más una ventaja que una molestia.Chelsea volvió a la universidad apenas una semana después de la mudanza, y unos meses después seguía caminando por el campus con la pancita ya redondeándose y una alegría tranquila que no había tenido desde hacía años. Sus compañeros la abrazaban, la felicitaban, la consideraban; y ella sonreía, aunque por dentro se sentía todavía un poco frágil. Era como si caminara sobre tierra recién removida: firme, pero aún suave. Porque exactamente eso era la vida familiar para ella después de todo lo que había pasado con sus padres.Mientras tanto, Carter vagaba por Nueva York como quien intenta acostumbrarse a una vida completamente nueva. Pasaba horas caminando
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 72. Bebé a la vista
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 72. Bebé a la vista—Nada de tarántulas, me conformaré con lobos y eso —sonrió Carter, abrazándola con tanta fuerza que la levantó del suelo nevado, y Chelsea rio entre lágrimas mientras él giraba con ella, como un niño celebrando un gol.Decidieron casarse después de que naciera el bebé, más por prudencia que por otra cosa.—Pero ¿por qué esperar? —se impacientó Rebecca que quería que todo sucediera ya.—Porque no voy a caminar hacia el altar con la panza del tamaño de un meteorito —rezongó Chelsea.—Pues yo te encuentro hermosa en todas las versiones posibles —aseguró Carter con una sonrisa embobada y su prometida levantó una ceja desafiante.—Tienes la obligación moral de verme preciosa, cavernícola, porque tú me hiciste esto —replicó acariciando su pancita.—¡Pues lo que digo, que si ella quiere esperar, entonces esperamos! —carraspeó él como si supiera que en casa le esperaba un castigo.Además, estaban disfrutando demasiado de la calma —al fin
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. Un momento para recomenzar
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. Un momento para recomenzarLa siguiente contracción llegó sin piedad. Chelsea gritó, y Carter reaccionó por pura adrenalina. La ayudó a acostarse en la alfombra, le acomodó la espalda, le tomó la mano.—Estoy aquí —le aseguró—. No te voy a dejar. Respira conmigo.—Carter… esto… esto es una locura. ¿Verdad?—Sí —admitió él—. Pero la vamos a sacar adelante. Los tres.El trabajo fue intenso, caótico, lleno de gritos, órdenes torpes, respiraciones irregulares y un montañés completamente fuera de sí por dentro… pero firme por fuera. Chelsea lo apretaba tan fuerte que pensó que le rompería la mano, pero para cuando llegaron los paramédicos ya aquel bebé estaba listo para salir y después de un esfuerzo que pareció eterno, escucharon un llanto agudo, fuerte, sano.—¡Es una niña! —exclamó Carter, con la voz rasposa y Chelsea lloró sin poder controlarlo.—¿Está bien? ¿Carter, está bien?—Perfectamente —dijo él, con lágrimas en los ojos—. Es perfecta. Es… Dios, Chels… e
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 1. Decisiones difíciles.
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 1. Decisiones difíciles. SINOPSISSeija era cualquier cosa menos una mujer sumisa, pero por desgracia su corazón y su inteligencia no siempre estaban de acuerdo, quizás por eso se había enamorado perdidamente de un hombre que creía que le correspondía. Cuando esa certeza se viene abajo, escapar se convierte en la única salida, y Seija elige dejar todo atrás. Sin embargo, el exilio no es definitivo, y su boleto de regreso viene con un reencuentro, y una dosis de orgullo que ya no se doblega ante palabras lindas. ¿Será Camilo capaz de reconquistarla o… el enemigo de su enemigo se convertirá en…?¡No, no no! ¡Basta de clichés! ¡De amigos nada!...pero quizás lo deje convertirse en su mejor enemigo.CAPÍTULO 1. Decisiones difíciles. Seija despertó con la sensación de que su cuerpo había sido retorcido durante la noche. Cada músculo le dolía, desde la nuca hasta los dedos de los pies. Por un segundo se quejó en voz baja, dio vueltas entre las sábanas y apretó