All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 231
- Chapter 240
300 chapters
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 55. Desesperación.
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 55. Desesperación.Carter todavía tenía las manos temblorosas cuando miró por última vez las dos pruebas de embarazo que había encontrado dentro del bolso de Chelsea. Sentía un hueco enorme en el pecho, uno que se hacía más profundo a medida que entendía lo que aquello significaba. No solo era la posibilidad de un bebé. Era la certeza de que alguien había intentado matar a Chelsea sabiendo que estaba embarazada… incluso antes de que él mismo lo supiera.Con un nudo en la garganta, sacó su teléfono aunque apenas podía teclear.—Patrick —dijo en cuando su amigo contestó—. Necesito que vengas al hospital. Es urgente, muy urgente.Patrick, al otro lado, captó el tono en seguida.“¿Qué pasó?” preguntó, alarmado.—Intentaron matar a Chelsea… —Carter apretó los ojos; decirlo en voz alta dolía más—. Un auto cayó frente a su auto y ella chocó… pero yo recibí una llamada diciendo que la iban a matar. Lo del árbol no fue un accidente.Patrick maldijo por lo baj
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 56. Tienes que decidir
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 56. Tienes que decidirCarter sintió que ya no era capaz de seguir. Cada respiración era un recordatorio del miedo que lo consumía: el peligro para Chelsea, para su hijo, la sensación de que todo podía derrumbarse en un instante. Su amigo estaba frente a él, con esa calma que siempre lo desconcertaba, aunque en ese momento esa calma escondía algo más, algo oscuro.—Patrick… —dijo con la voz entrecortada—. No puedo… no puedo alejar a Chelsea con engaños. No así. No puedo hacerle eso.Patrick lo miró con intensidad, sus ojos duros como acero observaron cada reacción de Carter.—Entonces tienes que decidir —replicó con tono firme—. ¿Quieres que siga viva, que siga a tu lado, o que la persigan hasta Nueva York y acaben con ella y con tu hijo? ¿Eso quieres?Carter tragó saliva, el corazón le latía tan fuerte que le dolía en el pecho y su mirada se perdió un segundo en el suelo antes de volver a fijarse en Patrick.—Haré lo que sea —dijo con determinación,
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 57. Traición.
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 57. Traición.Chelsea abrió los ojos con dificultad, todavía con la cabeza pesada y un zumbido constante en los oídos. El blanco del hospital la rodeaba y por un segundo se sintió desorientada. Una enfermera se inclinó hacia ella con una sonrisa cálida.—Bienvenida de vuelta —dijo—. Todo está bien, Chelsea. Solo fue un susto grande, pero estás fuera de peligro.Chelsea parpadeó varias veces, tratando de procesar la información. Su cuerpo aún temblaba un poco y el recuerdo del accidente le hizo apretar los puños. Luego miró a la doctora que la observaba al otro lado de la habitación.—¿Y mi bebé? —preguntó con un hilo de voz, su corazón acelerándose—. ¿Está bien?La doctora respiró hondo, con una expresión grave.—Está delicado —dijo, con cuidado—. No puedes alterarte. Cualquier estrés podría ponerlo en riesgo. Lo mejor es que estés en un clima diferente, que puedas descansar y recuperarte sin sobresaltos.Chelsea frunció el ceño, sin entender del tod
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 58. El inicio de la guerra
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 58. El inicio de la guerraChelsea estaba paralizada, con la boca abierta y los ojos llenos de lágrimas, mientras Carter lanzaba su maleta al jardín con un golpe seco que levantó polvo y hojas secas. La tierra tembló un poco bajo el impacto y el sonido retumbó en sus oídos. Carter respiraba agitadamente, con los puños tensos y la mandíbula apretada, y luego la miró con ojos oscuros, cargados de ira y desprecio.—¡Quiero que te largues! —gritó y su voz resonó contra las paredes de la cabaña—. ¡No me importa nada de ti! ¡Nada!Chelsea sintió que el mundo se le venía encima. Se quedó quieta, temblando, incapaz de decir algo. Sus manos tocaron la maleta caída, y aunque sus dedos apenas podían sostener el asa, comenzó a recogerla lentamente. Lloraba en silencio, sin emitir un sonido, solo con el dolor latiendo en su pecho como un martillo. No podía creer lo que estaba pasando. Cada palabra de Carter era una daga que le atravesaba el corazón.—Carter… —mur
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 59. La vuelta a casa
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 59. La vuelta a casaChelsea despertó sobresaltada cuando el avión ya estaba descendiendo hacia Nueva York. La vibración leve de la aeronave y el anuncio del piloto la sacaron abruptamente de un sueño demasiado profundo, uno que ni recordaba haber empezado. Parpadeó varias veces, intentando entender dónde estaba y por qué. El corazón le latía demasiado rápido, como si hubiese estado huyendo en sueños.A su lado, Henry la observaba con esa mezcla de preocupación y paciencia que solo los hermanos mayores parecían dominar a la perfección. Levantó las cejas cuando la vio incorporarse bruscamente, como si confirmara algo que ya sabía.—Ey, tranquila —dijo apenas vio que ella respiraba agitada, inclinándose un poco hacia adelante—. Ya casi llegamos.Chelsea lo miró como si acabara de encontrarse con un fantasma, con los ojos muy abiertos y todavía medio nublados por el sueño.—¿Qué… qué hago aquí? —preguntó en voz baja, como si temiera escuchar la respuest
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 60. De acuerdo al plan
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 60. De acuerdo al planPatrick todavía tenía la puerta entreabierta cuando miró a Carter como si lo evaluara de arriba abajo, tratando de adivinar si ya se había vuelto loco o si era medianamente confiable.—Sedantes para perros…—Bueno sí, para lobos, ya sabes, se los pongo en la carne para que no me arruinen los días de cacería…—Y se lo diste a Léa.—Pesa más o menos lo mismo. —Carter se encogió de hombros.—¡Dios! ¿Tendré que ser también tu abogado penal? —se espantó Patrick.—Posiblemente, porque tal y como están las cosas, creo que ninguno de los dos sabemos cómo acabará esto.—OK, OK —suspiró el abogado cruzándose de brazos—. ¿Cómo va el plan?Carter se dejó caer en el sofá como si hubiera corrido un maratón emocional. Se veía cansado, pero también satisfecho, como quien disfruta el caos que ha provocado.—Como esperábamos —respondió, estirando las piernas—. Léa está tratando de saltarme encima cada cinco minutos. Es como si le hubieran dado a
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 61. Espías
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 61. EspíasCarter se quedó quieto un momento en el pasillo después de que Gerald se alejó, dejando tras de sí ese aire prepotente que siempre lo acompañaba. Era como si el tipo llenara los espacios con su mala vibra, incluso cuando ya no estaba. El silencio que quedó fue extraño, un silencio tenso que parecía resonar. Carter respiró hondo y caminó hacia Léa, que aún estaba apoyada contra la pared, como si necesitara unos segundos para recuperarse antes de volver a ponerse en marcha. Parecía que el encuentro con Gerald la había dejado algo descolocada, aunque trataba de disimularlo.—¿Te estaba molestando? —preguntó él apenas estuvo cerca, usando esa voz suya que parecía preocupada y protectora.Ella negó con rapidez, casi con demasiada insistencia, y acompañó el gesto con una sonrisa pequeña que no llegaba del todo a sus ojos.—No, para nada —dijo—. Solo vino a preguntar qué tan en serio íbamos.—Creo que no les gusta mucho la idea de que esté con al
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 62. Una confesión
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 62. Una confesiónLéa apretó los puños dentro de los bolsillos de su abrigo nuevo, con la barbilla alzada, tratando de aparentar una seguridad que en realidad estaba colgando de un hilo.Ni Gerald ni Bill se andaban por las ramas cuando se trataba de dinero, y era más que obvio que estaban ya desesperados por conseguir las maldit@s tierras. Después de todo Gerald no pasaba de cincuenta, pero se notaba que para su padre era una vida entera en eso.—Mira, Léa, no nos hagamos los tontos —dijo este moviendo la mano como si espantara una mosca molesta—. Sabes muy bien que tu relación con Carter nos estorba, nos complica la vida, nos retrasa todo. ¡Lo mínimo que podías hacer era mantenerte al margen!Léa hizo una mueca de impotencia y durante un segundo estuvo a punto de mirar al suelo, pero se obligó a sostenerle la mirada. Sentía las palmas sudadas, como si aquel claro se hubiera vuelto demasiado pequeña de repente.—¿Y cómo quieren que me mantenga al ma
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 63. ¿Por qué no?
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 63. ¿Por qué no?Carter había pasado casi una hora caminando de un lado a otro en la sala de la casa de Patrick, respirando como un toro en medio de una corrida. Tenía los puños cerrados, los ojos rojos y un temblor constante en las manos que no lograba controlar. Parecía a punto de estallar.—No puedo irme a mi cabaña —dijo finalmente, con una voz ronca que sonaba más a gruñido que a palabras—. Te juro que si la veo… la mato, Patrick. ¡Te lo juro por Dios que la mato por lo que le hizo a Emily!Patrick soltó un suspiro profundo, cansado, y apoyó las manos en su propia cintura. Lo miraba con una mezcla de compasión, preocupación y frustración. Sabía que Carter tenía motivos para sentir lo que sentía, pero también sabía que un paso mal dado podía arruinarlo todo.—Carter, escúchame —dijo, caminando hacia él con calma, como si se acercara a un animal herido—. Tienes que controlarte. No puedes hacer ninguna estupidez ahora. Con esas grabaciones todo va
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 64. Un gran negocio
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 64. Un gran negocioCarter se había ido de la casa con ese paso tenso y difícil de confundir. Caminaba como si cada músculo estuviera sosteniéndose solo por pura rabia controlada, y aun así, desde afuera parecía un hombre decidido, frío, casi calculador. Llegó al restaurante del pueblo un poco antes de la hora acordada. El lugar era pequeño, con mesas de madera que ya conocían demasiadas conversaciones ajenas, y una luz amarillenta que hacía que casi todo pareciera más íntimo de lo que realmente era. Pero ese día, Carter no buscaba intimidad. Buscaba ser escuchado.El forastero ya lo esperaba: un tipo robusto, barba descuidada, botas con polvo de carretera y esa mirada de quien estaba acostumbrado a negociar sin rodeos. Apenas Carter se sentó, el hombre abrió una carpeta gruesa y la giró hacia él como si estuviera poniendo una trampa cazabobos entre ambos.—Así que… —dijo el forastero en voz alta, sin preocuparse por bajar el tono— …estamos hablando