All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 61
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CAPÍTULO 61. El enemigo en casa
CAPÍTULO 61. El enemigo en casa¿Y cómo exactamente iba a rebatir eso? Henry no podía, porque incluso de sus malas inversiones había podido recuperarse, pero no del dinero que sus “seres queridos” le había hecho perder últimamente.—Sé que te refieres a mi familia —murmuró, pasándose la mano por la nuca, incómodo—. Y tienes razón, es algo que se me fue completamente de las manos.Rebecca ni lo miró; se limitó a cruzar los brazos y seguir con la vista fija en las mesas de trabajo.—No se te fue de las manos, Henry —replicó, con calma pero con filo en las palabras—. Simplemente creías que era otra persona la que gastaba tu dinero.—Pero antes no era así, antes no…—Antes mi padre tenía limitadas las tarjetas corporativas, antes mi padre no dejaba que se gastaran más diez mil dólares sin su expresa autorización, antes… nadie podía chuparse tu dinero como empezaron a hacerlo después de que mi padre fue incriminado y enviado a la cárcel —replicó Rebecca y Henry despegó los labios para cont
CAPÍTULO 62. Pasado en el pasado
CAPÍTULO 62. Pasado en el pasadoSeija respiró hondo cuando se quedó a solas con Camilo en la oficina. Rebecca se había marchado con Henry a los archivos y ella sabía que lo había hecho a propósito: quería dejarle espacio para que hablara con el papucho idiota.Se sentó en una de las mesas y comenzó a ordenar los documentos que había revisado durante el día. No tenía intención de romper el silencio, pero Camilo no tardó en acercarse, con esa forma suya de caminar que parecía dominar cualquier espacio.—¿Vas a seguir sin hablarme? —le preguntó, quedándose de pie a su lado.Seija levantó la mirada lentamente, arqueando una ceja, y en vez de responderle de frente, dejó que sus ojos recorrieran su ropa.—Has cambiado en estos dos años —comentó con indiferencia—. Pasaste de las camisetas deportivas a los trajes elegantes, te sienta bien —dijo y él frunció el ceño sin comprender por qué le decía aquello—. ¿Ves? Sí puedo hablarte —añadió Seija con una sonrisa burlona—. Solo que no te voy a h
CAPÍTULO 63. Luchar por la persona equivocada
CAPÍTULO 63. Luchar por la persona equivocadaQuizás eso era peor que el desafío y que la culpa: Saber que ella no quería tocarlo más.Una mano de Henry fue a sostener su cara con firmeza, aquellos dedos grandes cubrieron su barbilla y sus mejillas, mientras sus ojos oscuros la miraban intensamente. La respiración de ambos se volvió pesada, compartida, violenta, como si el espacio entre ellos se hubiera reducido a un hilo invisible de tensión y recuerdos.—Lo estaré sintiendo por el resto de mi vida —gruñó Henry con una impotencia que solo era contra sí mismo—. No te vi… no quise verte… fui egoísta, estúpido y malo contigo...Rebecca se quedó paralizada, incapaz de articular palabra. Su pecho subía y bajaba rápido, y el corazón le palpitaba con fuerza, golpeando sus costillas como si quisiera salir a gritar por ella. Sentía que un nudo en su garganta la hacía contener la respiración, como si soltarla fuera a romper todo a su alrededor.—Nunca vi a la mujer que tenía delante. —La voz d
CAPÍTULO 64. Un divorcio injusto
CAPÍTULO 64. Un divorcio injustoEl silencio en la oficina se volvió denso. Todos miraban a Henry esperando que hablara, y hasta el zumbido de los fluorescentes parecía incomodar. Nadie se movía; solo el crujido ocasional de una silla recordaba que había cuatro personas allí conteniendo la respiración.Henry se pasó una mano por la nuca, como si necesitara un segundo para ordenar sus ideas.—Nunca me causó interés su renuncia —dijo con la voz grave—. No tenía idea de que faltaban esas piezas en las máquinas así que cuando dijo que quería irse… no me importó.El tono no era de defensa, sino de alguien que recién se daba cuenta de lo hondo del problema. Sus ojos se clavaron en Seija, buscando la frialdad de sus cálculos, como si solo ella pudiera poner números a ese desastre que ya lo estaba ahogando.—¿De cuánto es la merma? —preguntó, directo, con un nudo formándose en la garganta.Seija se inclinó hacia los documentos que había dejado en una esquina de la mesa, y el papel crujió baj
CAPÍTULO 65. Recuerdos intensos
CAPÍTULO 65. Recuerdos intensosEl corazón le latía tan fuerte que Rebecca sentía que se le saldría del pecho. Ella y Seija salieron de la empresa de Henry en silencio, caminando rápido como si quisieran dejar atrás no solo el edificio sino también todo el peso de lo que acababan de descubrir. Afuera, el aire frío de la noche las recibió con un golpe seco en el rostro. Rebecca se subió el cuello de la gabardina, mientras Seija apretaba el volante entre sus dedos.—Vámonos a mi departamento —dijo con ese tono práctico que usaba cuando no quería discutir más.Una media hora después, estaban sentadas en el sillón gris del apartamento, rodeadas de hipótesis, tazas de café tibio y ganas de destruir el mundo. Rebecca tenía los ojos brillantes, aunque no por el cansancio. Había algo distinto en ella: un fuego contenido, un plan que empezaba a tomar forma.—Henry me ofreció el sesenta por ciento de su empresa —soltó de golpe, como quien arroja una bomba sobre la mesa.Seija parpadeó, y el sil
CAPÍTULO 66. Un regalo por el pasado.
CAPÍTULO 66. Un regalo por el pasado.La noche de Nueva York se había vestido de gala. El recién estrenado edificio de Industrias Callaway brillaba como pocas veces lo había hecho, con focos estratégicos iluminando la fachada de vidrio y acero. Una alfombra roja se desplegaba desde la entrada principal hasta la acera, bordeada por arreglos de flores blancas y doradas. El aire estaba frío, pero la expectativa de la velada mantenía a todos los presentes calientes de entusiasmo.Rebecca bajó de la limusina con paso seguro, y el sonido de sus tacones resonó contra el pavimento como una declaración de poder. Llevaba un vestido negro ceñido, sencillo pero imponente, acompañado de una capa corta que ondeaba con el viento. A su lado, Seija, con un vestido verde esmeralda, irradiaba una elegancia sobria que contrastaba con su habitual carácter mordaz.—Respira, querida —susurró Seija con media sonrisa mientras avanzaban hacia la entrada—. Esta noche todos se van a rendir a tus pies.Rebecca no
CAPÍTULO 67. Una mentira en el aire
CAPÍTULO 67. Una mentira en el aireRebecca salió de la salita con paso firme, aunque por dentro sentía que se le tambaleaba el suelo.Henry jamás había tenido con ella semejante detalle, y ¿lo tenía ahora, después de dos años, después de que ya estaban divorciados?El murmullo del salón principal la hizo concentrarse de nuevo apenas cruzó la puerta. Los invitados conversaban animados, ajenos a lo que había ocurrido en la pequeña sala privada. Las luces doradas iluminaban los rostros sonrientes y los brindis con copas altas, y ella intentó recuperar la compostura como si nada hubiera pasado.Henry venía tras ella, con el corazón en un puño y decidido a alcanzarla porque para él aquella conversación no había terminado, pero antes de alcanzarla, Seija se interpuso con un gesto serio.—Rebecca —dijo, arrugando el ceño y mostrándole una tableta llena de nombres tachados—, uno de los organizadores me acaba de avisar que se registró dos veces la invitación a nombre de Sheppard. Y tú misma m
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 1. Creer o no creer.
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 1. Creer o no creer.Había sangre el pie de la escalera, manchando el vestido de Julie Ann. El rojo intenso contrastaba con el brillo pulido de la escalera, y un silencio tenso llenaba el aire antes de que se convirtiera en caos.Rebecca la miró desde lo alto sin poder creer que hubiera hecho aquello. Julie Ann sollozaba, cubriéndose el abdomen con las manos temblorosas mientras Henry y Camilo corrían hacia ella como si el tiempo se hubiera detenido. La confusión en el rostro de Henry era apenas visible: ni siquiera miró a Rebecca, aunque sabía que era ella la que estaba arriba. Su prioridad estaba clara, y sus movimientos eran decididos, casi mecánicos.—Tenemos que llamar a una ambulancia —dijo con voz firme, mientras sacaba su teléfono de bolsillo y marcaba el número de emergencia con rapidez—. ¡Respira! Mantente tranquila.Julie Ann lo miró con ojos desorbitados y comenzó a gritar, con la voz entrecortada por los sollozos:—¡Llama a l
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 2. Una denuncia
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 2. Una denunciaRebecca llegó a la comisaría con el corazón acelerado y una mezcla de incertidumbre y determinación. El aire olía a café rancio y a papel viejo, y los oficiales se movían con la rutina de siempre, indiferentes a su presencia. Caminó hacia uno de ellos detrás del mostrador, y la voz no le tembló ni por un segundo mientras se presentaba.—Buenas noches. Mi nombre es Rebecca Callaway… vengo porque sospecho que hay un asunto pendiente con respecto a mí.El oficial, un hombre de unos cuarenta años con expresión de cansancio, tecleó rápidamente en su computadora y frunció el ceño, mirándola como si no entendiera por qué alguien tan bien vestida y completamente fuera de lugar en la comisaría, se presentaba voluntaria para ser encarcelada. Porque teniendo en cuenta lo que había en el sistema, no le esperaba otra cosa.—Señora Callaway… —dijo, sin levantar mucho la mirada—. Aquí dice que hace unos minutos alguien presentó una denun
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 3. Pruebas
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 3. PruebasHenry la miró con una calma extraña, como si nada de lo ocurrido hasta ese momento lo sorprendiera. Su voz era firme, pero ligera, tratando de aliviar la tensión que todavía flotaba en la pequeña sala de interrogatorios.—Yo sé que a ti no te importa si yo te creo o no… pero te creo, con todas las consecuencias con todas… la implicaciones que tiene eso para mí. Pero mi palabra no es una prueba para la policía —le dijo—. Necesitamos pruebas que entregarles…—Sí tenía cámaras —admitió Rebecca después de un largo silencio—. Hay una cámara que grabó lo que pasó.—¡Entonces eso es todo lo que necesitamos! —murmuró Henry con un alivio mezclado con tristeza—. Si tu abogado lo puede conseguir…Rebecca lo interrumpió con un movimiento de cabeza, sacudiendo el cabello hacia atrás, inquieta pero decidida.—No. Mi abogado no tiene acceso a eso. Solo puedo ser yo. —Su voz sonó segura, aunque un hilo de cansancio la traicionaba.Y aunque Hen