All Chapters of Un error en primera plana: Chapter 81
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Capítulo 81: Maravilloso regalo
Hannah levantó la mirada de la prueba de embarazo y miró a su esposo. Él todavía tenía los ojos clavados en el pequeño plástico entre las manos de ella.—Un hijo… —murmuró Teo, alzando finalmente la vista hacia ella—. Yo… gracias. —La emoción le quebró la voz. Él la tomó del rostro con ambas manos y la besó con una delicadeza casi reverente. —Muchas gracias por esto —susurró contra sus labios—. No tienes idea de cuán feliz me has hecho. Esa ridícula competencia que hicimos en Las Vegas terminó siendo lo mejor que he hecho en mi vida. Y si pudiera volver en el tiempo… sabiendo todo lo que vendría después, volvería a retarte a beber solo para poder arrastrarte a la capilla más cercana y que la historia vuelva a repetirse.Los ojos de Hannah se llenaron de lágrimas. Había sido un camino extraño, caótico y lleno de giros inesperados, pero tampoco cambiaría nada. De no ser por aquella noche, quizá jamás le habría dado una oportunidad a Teo y jamás habría descubierto lo que significaba el
Capítulo 82: Igual de obsesionado
Teo bajó la mirada hacia Hannah y se inclinó para darle un beso en la cabeza. —¿Estás bien, cara mia?—Sí.—¿Segura? —insistió con suavidad—. No has dicho nada desde que salimos del consultorio de la doctora. Ella tragó saliva. —Yo… estoy un poco asustada.—Me alegra no ser el único —respondió él con una media sonrisa.Desde que la doctora pronunció la palabra mellizos, un ligero mareo lo había recorrido de pies a cabeza. Por un instante pensó que iba a desmayarse. ¿Emocionado? Sin duda. ¿Aterrado? Como nunca antes en la vida. Pero saber que no estaba solo en esto, que podía contar con Hannah, le daba una sensación de calma. Ella se separó ligeramente y lo miró a los ojos.—¿También tienes miedo?—Por supuesto que sí —respondió de inmediato—. Diablo, amore mio, vamos a ser padres… Eso, de por sí, ya es bastante aterrador. ¿Te imaginas? Un pequeño ser dependiendo de mí para cuidarlo cuando todavía estoy averiguando cómo cuidar de mí mismo. Y ahora resulta que no es uno, sino dos b
Capítulo 83: Confesión
Hannah miró a los padres de Teo, luego a su cuñado y por último a Lionetta. Todos tenían una sonrisa radiante en el rostro.Después del almuerzo habían pasado a la sala, donde la conversación seguía tan animada como antes. El entusiasmo por la noticia de los mellizos no había disminuido ni un poco desde que la compartió. Su suegra y Lionetta ya estaban hablando de ir de compras; al parecer, iba a necesitar un clóset nuevo lleno de ropa de maternidad. Su suegro y Angelo, por otra parte, no dejaban de bombardear a Teo con consejos.Hannah no quería arruinar el momento, tampoco podía seguir posponiendo lo inevitable.La noche anterior había vuelto a hablar con Teo sobre decirles la verdad acerca de su matrimonio, y él aún la apoyaba. Así que ese momento era tan bueno como cualquier otro. Aquello no era algo que pudiera barrer bajo la alfombra y pretender que no existía.Si lo dejaba para después, probablemente terminaría acobardándose. Además, siendo completamente honesta consigo misma,
Capítulo 84: De regreso
—Se siente extraño estar de regreso —comentó Hannah, observando por la ventana—. Y extraño a tus papás —añadió con un puchero.Si no hubieran tenido compromisos laborales, habría insistido en quedarse en Italia un tiempo más.Teo sonrió con ternura.—Volveremos tan pronto como podamos, lo prometo.—Eso espero. —Hannah soltó un suspiro—. ¿Crees que haya muchos periodistas en la agencia?—Es lo más seguro, pero no tendrán oportunidad de llegar a ti.Apenas habían regresado el día anterior y esa mañana ya había reporteros amontonados frente a la casa. Algunos se habían acercado al auto mientras salían, lanzando preguntas y tomando fotos sin descanso. Seguramente otros tantos los esperarían en la entrada de la agencia.Contratar guardaespaldas a tiempo completo había sido una excelente decisión. Teo no pensaba permitir que nadie se acercara a Hannah.—No veo la hora de dar esa bendita entrevista y cerrar el capítulo de Duncan —dijo Hannah—. Quiero que todo este circo termine pronto. Todaví
Capítulo 85: Se trata de justicia
Hannah miró al guardaespaldas y luego volvió la vista hacia Nora.—Esto es lo más cerca que estaremos de estar a solas —dijo con frialdad—. Lamentablemente, no confío ni en ti ni en tus intenciones.No había forma de que se quedara a solas con aquella mujer. Solo podía imaginar sus intenciones, y ninguna le daba buena espina. Era perfectamente capaz de defenderse si ella intentaba agredirla, pero no iba a arriesgarse cuando el bienestar de sus bebés podía verse comprometido con un solo movimiento impulsivo.—Si aun así quieres hablar, siéntate —indicó, señalando el sillón.La mujer vaciló un instante antes de avanzar y acomodarse frente a ella. Como Nora no dijo nada, Hannah tomó la iniciativa. Cuanto antes descubriera los motivos que la habían llevado hasta allí, más rápido podría sacársela de encima.—Debo admitir que tu visita me sorprende —comentó—. Después de nuestro último encuentro, jamás habría imaginado que tendrías el atrevimiento de acercarte a mí otra vez, y mucho menos v
Capítulo 86: A media noche
Teo estrechó la mano de la entrevistadora y luego de los miembros de su equipo.—Gracias por recibirnos —dijo la mujer con una sonrisa amable—. Fue un placer hablar con ambos. La publicación saldrá en un par de días.—La estaremos esperando con ansias —respondió Hannah, devolviéndole la sonrisa. La entrevistadora había sido respetuosa y atenta, abordando las preguntas delicadas con cuidado y dejando el morbo a un lado.Una opción mucho más agradable que Emma Porter. Su equipo había intentado conseguir una entrevista con Hannah para su programa, como si eso fuera a suceder después de la forma en que la había tratado la última vez. La única razón por la que volvería a ese set sería si la promoción de alguna película se lo exigía.Uno de los guardaespaldas acompañó a todos hasta la puerta, dejando a Hannah y Teo a solas. —¿Cómo te sientes?—Fue liberador, aun cuando no les conté todo. Espero poder hablar con la misma seguridad cuando me llamen a testificar.—Sé que lo harás. Y tu testim
Capítulo 87: Recomendaciones
Hannah estaba conteniendo el aliento, contando los segundos. Entonces el familiar sonido de los corazones de sus bebés llenó la sala, tan fuertes y rápidos como los recordaba. Un suspiro de alivio se le escapó antes de que la emoción la desbordara en una mezcla de llanto y risa. La doctora aún no había dicho nada; seguía concentrada en la pantalla del ecógrafo, pero aquel sonido bastó para apaciguar sus temores. Sus bebés estaban bien. Tenían que estarlo.—Ahí están sus pequeños, tan fuertes como los recuerdo —dijo la doctora, como si supiera que Hannah necesitaba escucharlo—. Si ven en esta zona de la imagen, hay una pequeña mancha negra. Ese es un hematoma subcoriónico. Eso es lo que produjo el sangrado.Teo frunció el ceño, preocupado.—¿Eso es grave?—En la mayoría de los casos, no —respondió la doctora con suavidad—. Se trata de una acumulación de sangre que suele reabsorberse por sí sola. Lo más importante es que, como acaban de escuchar, los latidos de los bebés están fuertes y
Capítulo 88: Separación
Sus padres se veían genuinamente preocupados. Teo había decidido contarles lo sucedido porque… bueno, tendrían que hacerlo tarde o temprano, incluso si habían logrado entrar y salir de la clínica sin que ningún medio averiguara el motivo real. Las especulaciones hablaban de una posible intoxicación alimentaria, y él esperaba que esa versión se mantuviera.Sin embargo, sus padres harían preguntas en cuanto él viajara a Canadá, dejando a su esposa embarazada en Los Ángeles. No quería iniciar otra vez un ciclo de mentiras. Después de una discusión calmada, Hannah había logrado convencerlo de continuar con sus planes. A Teo no le gustaba en absoluto dejarla sola, pero ella había sido demasiado convincente; aunque, ahora que lo pensaba, empezaba a dudar otra vez. Quizás podía hablar con el director, conseguir al menos una semana más. Y si no… siempre habría otro proyecto. —Tu padre y yo viajaremos para allá —anunció su mamá con firmeza.—Oh, no… no es necesario —intervino Hannah, alarmad
Capítulo 89: Decisiones
Teo depositó un beso en el vientre de Hannah antes de cubrirla con su camiseta. Luego se acomodó a su lado, de costado, con la mano extendida sobre su abdomen. Parecía haber desarrollado una obsesión por tocar su vientre, especialmente después de haber pasado un tiempo lejos de ella.Durante aquellas semanas, Hannah había pasado por algunos cambios. Su vientre había crecido; a sus catorce semanas de embarazo, sus hijos ya comenzaban a darse a notar. Sus senos también estaban más turgentes. —Me alegro de que todo esté bien con ustedes —susurró él—. Tenía miedo de que un día me llamaras para decirme que algo había salido mal.Esa mañana habían tenido su cita con la doctora, quien finalmente les confirmó que el hematoma había desaparecido por completo. Había tardado casi un mes, pero por fin su esposa y los bebés estaban fuera de peligro y, lo más importante, ya no tendrían que estar separados.Para alguien que en el pasado había disfrutado tanto de su soltería, no se había sentido ni u
Capítulo 90: Diferencia horaria
Hannah caminó hasta la silla acolchada y se dejó caer con un suspiro cansado. A sus cinco meses de embarazo, su vientre ya estaba enorme y pesado. Además, se agotaba con facilidad; la espalda comenzaba a dolerle con frecuencia y los pies se le hinchaban si pasaba demasiado tiempo de pie. Por suerte, aún no había presentado ninguna complicación. Hannah se aseguraba de seguir cada recomendación al pie de la letra para asegurarse de que su embarazo continuara por el mismo rumbo. Todavía no conocía el sexo de los bebés. Ella y Teo habían decidido esperar hasta el nacimiento. —Recuerdo lo que era estar embarazada de dos —comentó Lionetta sentándose junto a ella, mientras mantenía la mirada en sus hijas, que jugaban en el patio—. Lo único que quería era dormir todo el día y no podía esperar para que nacieran. —Me sucede lo mismo… Y no hablemos de las ganas de comer a todas horas —respondió Hannah con una sonrisa suave, acariciando su vientre—. Es una suerte que Teo pensara en todo cuan