All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 91
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C92-¿QUÉ VAS A HACER CON ÉL?
C92-¿QUÉ VAS A HACER CON ÉL?El parque estaba tranquilo, con césped perfectamente cuidado y árboles altos. Los guardaespaldas se mantenían a distancia, discretos pero atentos.Aaron llevaba a Leah cargada en un brazo y ella reía con esa risa contagiosa que hacía que todo alrededor valiera la pena.—¡Columpios! —gritó al verlos.Aaron la bajó y la niña salió corriendo; su cabello rubio rizado volaba con el viento y sus ojos azules brillaban como espejos del cielo.Rachel la miró con una ternura que le llenó el pecho. Sin pensarlo, apoyó la cabeza en el hombro de Aaron y él pasó un brazo por su cintura, atrayéndola más.—Ella es… increíble —susurró Rachel—. No sé cómo explicarlo, pero cada vez que la veo siento que… la amo más.Aaron la miró de perfil, con una expresión que pocas personas en el mundo habían visto en él.—Claro que la amas. Y ella te ama más a ti.Rachel sonrió y cerró los ojos, disfrutando del momento. Aaron inclinó la cabeza y la besó.—Hey —lo regañó ella entre risas,
C93- ESCUCHO
C93- ESCUCHOLa noche en la mansión tenía algo distinto; había una especie de tensión contenida. Aaron caminaba por la habitación sin rumbo, mirando el reloj una y otra vez. No hablaba, no sonreía. Estaba en su cabeza, prendido fuego por dentro.Rachel lo observó desde la cama. Lo conocía y él nunca era así. Nunca.—Estás así desde la llamada en el parque —dijo al fin, levantándose—. ¿Me estás ocultando algo?Aaron sonrió, la besó en la frente y la abrazó. Fue una respuesta perfecta… demasiado perfecta.—Solo negocios, preciosa. Nada de lo que debas preocuparte.Rachel se apartó un paso y le sostuvo la mirada sin parpadear.—No. Esto no es negocios. Es personal. ¿Tiene que ver con los rumores?La sonrisa de Aaron se desvaneció. Esa era la línea que no podía cruzar con ella: mentirle. Suspiró. La derrota en su mirada no era miedo, sino aceptar que ella estaba dentro de su vida de verdad.—Sí —dijo al fin—. Encontré al responsable. Elijah lo tiene en el Phoenix Club y… voy a… conversar c
C94- DOLOR POR SU HIJA.
C94- DOLOR POR SU HIJA.El auto avanzaba por la autopista y Rachel tragó saliva. Sabía que lo que iba a decir lo cambiaría todo.—Aaron… esto tiene una razón y no se trata de mí —susurró—. Se trata de ti.Él la miró de reojo, confundido.—Explícate, mi amor.Rachel respiró hondo; el corazón le martilleaba en el pecho.—Clarissa está enamorada de ti.Aaron no reaccionó de inmediato y siguió mirando la carretera.—¿Enamorada? Nena… no la defiendo, pero eso no tiene sentido.Rachel cerró los ojos un instante, obligándose a decirlo.—La vi… masturbándose… mientras decía tu nombre.Aaron frenó en seco. El cinturón los detuvo cuando el auto los empujó hacia adelante. Giró hacia ella, incrédulo.—¿Qué dijiste?—Sí, Aaron. Estaba desesperada por ti. La vi. La escuché. Te anhela. Te desea. Está obsesionada contigo.El rostro de Aaron pasó de la sorpresa al puro desagrado. No dudaba de ella; Rachel no mentiría con algo así.De pronto, su mente retrocedió años atrás: las miradas largas de Clariss
C95- PAPÁ AHORA VA A HACER LO CORRECTO.
C95- PAPÁ AHORA VA A HACER LO CORRECTO.La mañana amaneció tranquila, pero solo por fuera. Por dentro, los tres estaban al borde.Rachel se arrodilló frente a Leah, que la miraba con ojitos nerviosos.—Mi amor, papá y yo necesitamos hablar contigo de algo muy importante.La niña frunció el ceño, confundida. Siempre era dulce y cariñosa, pero el tema de hablar la ponía tensa.—¿Me porté mal? —preguntó con miedo.—No, cielo —Rachel negó rápido, calmándola—. No hiciste nada mal. Esto es sobre… tu miedo. Sobre por qué dejaste de hablar.Los ojos grandes de Leah se llenaron de angustia al instante; sus hombros se tensaron como si algo invisible se le subiera encima y empezó a respirar demasiado rápido.Rachel la sostuvo por los brazos con suavidad.—Tranquila, Leah. Estás a salvo. Nadie te va a hacer daño, pero necesitamos saber qué pasó.Aaron se acercó despacio, se sentó a su lado y tomó su manita con extremo cuidado.—Mi princesa, sea lo que sea, puedes decírmelo. No me voy a enojar con
C96- UNA VERGUENZA DE MUJER.
C96- UNA VERGUENZA DE MUJER.Clarissa entró al estudio sin sospechar nada, cerró la puerta con desgana, arrastró los pies y se dejó caer en la silla frente al escritorio como si estuviera en su propia habitación. Cruzó las piernas, bostezó y apoyó el codo en el reposabrazos, totalmente despreocupada.Al principio, ni miró a Leah ni a Rachel. Solo cuando sintió el aire cargado levantó la vista, las vio rígidas y, aun así, sonrió como si nada.—¿Para qué me llamaste? Llegué hace nada, estoy muerta de sueño. ¿No podía esperar a mañana?Aaron estaba de pie junto al escritorio, inmóvil, como un depredador decidiendo si arranca la garganta ahora o en un segundo.—Clarissa —dijo despacio—. ¿Sabes quién es la primera persona que te traiciona en la vida?Ella frunció el ceño.—¿Qué?—La familia —continuó él sin calor—. Porque solo quien vive contigo, come en tu mesa y te abraza puede clavarte el cuchillo donde más duele.Clarissa tragó saliva e intentó recomponerse rodando los ojos.—Qué dramá
C97-MIS MUJERES.
C97-MIS MUJERES.La sala se quedó helada y, de pronto, Clarissa se echó a reír.—¿Y qué van a hacer, ah? —bufó, limpiándose una lágrima de risa con el dorso de la mano—. ¿Meterme presa porque tu princesita chillona lo dijo? —miró a Leah con desdén—. No tienen cómo probar nada. No hay cámaras, no hay testigos, no hay nada. Solo su palabra contra la mía. Y tú, Aaron, siempre has sido un hombre de lógica. Así que sin pruebas... yo gano.Rachel contuvo el aliento, pero Aaron... simplemente chasqueó la lengua.—¿Sin pruebas? —repitió él, casi divertido—. Clarissa... acabas de dármelas TODAS.La sonrisa de ella se congeló. Aaron se enderezó y llevó la mano al bolsillo interno de su saco, de donde sacó un pequeño dispositivo.—Acabo de grabar todo. Cada palabra y también tengo algo mejor: Leah está dispuesta a rendir declaración.Clarissa se levantó de golpe, pálida.—Mentira... —susurró—. No, no... ¡ella no se atrevería!Leah, pegada a Rachel, levantó la mirada con esos ojos grandes y asust
C98- QUIERO A MI HIJA, AARON.
C98- QUIERO A MI HIJA, AARON.Esa noche, Leah dormía en su habitación, abrazando a su peluche favorito, respirando tranquila por primera vez. Aaron cerró la puerta del cuarto con cuidado y se quedó un segundo apoyado en el marco, respirando hondo, como si su cuerpo por fin empezara a soltar toda la rabia acumulada del día.Cuando bajó, Rachel lo esperaba en la sala. Estaba sentada en el sofá, con las piernas recogidas, mirándolo en silencio, y él caminó hacia ella despacio.—Sabes que no tienes que fingir conmigo —dijo Rachel con voz suave.Él se detuvo frente a ella y sus ojos aún mostraban frustración.—Hoy casi pierdo la cabeza —admitió, y se sentó a su lado—. No recuerdo la última vez que me costó tanto controlarme.Rachel apoyó una mano sobre su mejilla, sin hablar, y él tomó su mano y la besó despacio.—Hiciste lo correcto, amor. Caer en su juego... no era inteligente.—Lo sé... —le dio una sonrisa y le acomodó el cabello—. ¿Sabes? Nunca pensé que podía tener algo como esto.—Pe
C99-LOS MEDIOS PARA DOBLEGARTE.
C99-LOS MEDIOS PARA DOBLEGARTE.Rachel se movía inquieta en la silla de cuero de la oficina del bufete de abogados. Después de la llamada de Melody, no había podido pegar ojo. Así que temprano en la mañana llamó a Kate, quien le recomendó a este abogado especialista y Aaron, como siempre, estaba a su lado dándole fuerzas.El abogado Lowe, un hombre de mediana edad con gafas de montura fina, la miraba con expresión seria desde el otro lado del escritorio.—Señora Hunter, lo que me cuenta es preocupante, pero en los tribunales de familia, 'es mala' o 'es una bruja' no son fundamentos suficientes —explicó—. Necesitamos más. ¿Testigos de su carácter inestable? ¿Pruebas de que el entorno de John y Isadora es perjudicial? La llamada de la niña es un buen inicio, muestra su deseo de estar con usted, pero no es definitiva.Rachel se inclinó hacia adelante, con las manos temblorosas.—¡Pero sé que mi hija está asustada! ¡Yo la escuché! —su voz se quebró—. Estaba llorando, suplicándome que la s
C100-VAMOS A TU CASA.
C100-VAMOS A TU CASA.En la mansión Carter, la puerta se abrió de golpe. Isadora entró como una furia y encontró a Melody, sentada en su cama con su oso de peluche, quien al verla se hizo pequeñita y su corazón latió muy rápido.—¿Te crees muy lista, Melody? —le siseó Isadora—. Hablando a escondidas con esa mujer. Tu madre te dejó tirada. ¿No lo entiendes?El día anterior John había aparecido de repente y no pudo ajustar cuentas con ella, pero ahora estaban solas en casa, por lo que nadie impediría que ella le diera una lección.Melody quiso hablar, pero solo salió un ruido ahogado, entonces Isadora se acercó y le agarró la cara con fuerza, clavándole las uñas.—Si vuelves a hablar con ella o le dices algo a tu padre, te vas a arrepentir —sus ojos eran fríos como hielo—. ¿Me escuchaste? Nada de volver a llamar a Rachel. ¿Entendido?La niña asintió varias veces, con lágrimas silenciosas bajando por sus mejillas. De repente, alguien tocó la puerta suavemente.Era Malcolm, el chofer.—Se
C101- ¡YA ES MI MAMÁ!
C101- ¡YA ES MI MAMÁ!El auto se detuvo frente a la entrada de la mansión Hunter. Leah bajó primero, casi saltando de emoción y Melody la siguió más despacio, con los ojos muy abiertos.—Wow, es muy bonita tu casa —dijo la niña mirando la enorme fachada.Leah sonrió orgullosa.—Te gustará más por dentro y también mi habitación, mamá la decoró, ahora es como la de una princesa.Melody sonrió y siguió a su amiga hacia la entrada principal. Todo había pasado tan rápido.En el colegio, cuando vieron a Héctor, Leah había corrido hacia él.«—¡Héctor! ¿Puedo llevar a mi amiga a casa? —le había preguntado con esa sonrisa que nadie podía resistir.El chofer dudó un momento.—No sé si la señorita Melody tiene permiso...—Por favor —suplicó Leah—. Solo un rato. Es mi única amiga.Héctor miró a Melody, vio sus ojos rojos de tanto llorar, y algo se ablandó en su expresión.—Está bien. Pero llamaré a su casa para avisar.»Lo había hecho, pero no había contestado nadie y por eso esperaba no meterse