All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 111
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C112-RECUERDOS.
C112-RECUERDOS. La sala estaba silenciosa, demasiado silenciosa para lo que todos sentían. El reloj en la pared marcaba los segundos con una crueldad impasible, y cada uno caía sobre los hombros de Rachel como si cargara una tonelada. El Dr. Vidal fue directo y humano sin perder la firmeza. —Entendido —dijo, dirigiéndose primero a John y luego a Rachel— agradezco la honestidad, es crucial para salvar a su hija. John, Rachel, lo que pasó entre ustedes es un asunto familiar. El mío es Melody. AB negativo es raro, pero no imposible. Por lo que voy a activar de inmediato el protocolo con el banco de sangre regional. Mientras tanto la llevaremos a la Unidad de Cuidados Intensivos. La estabilizaremos, controlaremos la inflamación cerebral y haremos una transfusión en cuanto la sangre esté aquí. El médico había dado unos pasos y luego se detuvo, volviendo la cabeza solo un poco. —Les sugiero que utilicen este tiempo para resolver lo que tengan que resolver. Pero no aquí. El pasillo de UC
C113- GANÓ A MELODY
C113- GANÓ A MELODY —Tu... tu secretaria está embarazada... —repitió como si necesitara escucharlo dos veces para creerlo. John no se inmutó con su llanto, no hubo ni un gesto, ni una chispa de empatía. —Sí. Y ¿sabes de quién es la culpa? —respondió sin vacilar— tuya. Rachel sintió que todo el aire se le arrancaba del cuerpo. —¿Qué? —susurró, sin entender. Él se puso de pie con brusquedad, caminó hasta quedar frente a ella y la señaló como si fuera un enemigo. —Si tú no hubieras hecho que Dinora me abandonara, yo estaría con ella. Ella estaría aquí, a mi lado, me casaría con ella ¡Y sería el maldito hombre más feliz de la tierra! Rachel sintió cómo esas palabras le atravesaban el pecho. Trató de responder, pero la voz no le salía y John no tuvo piedad. —Después de que consiguieras lo que te propusiste, me emborraché —continuó con la voz llena de rencor— ¿y sabes por qué? Porque no podía soportar que me iba a casar con la mujer que más detesto, la que más me irrita, la que meno
C114-NINGÚN DERECHO.
C114-NINGÚN DERECHO. Rachel volvió al presente y levantó la mirada hacia Aaron. —Aun cuando no lleva mi sangre... es mi hija —susurró— la amo, Aaron... la siento en mi corazón... desde el primer segundo. Aaron sintió un golpe en el pecho. No era celos, ni sorpresa... era dolor. Dolor por imaginar a Rachel viviendo todo eso sola, acorralada, castigada, humillada... y aun así amando con tanta fuerza. —Mi amor... tú no merecías nada de eso... ni un solo segundo. Rachel tragó, tratando de no desmoronarse de nuevo. —Siempre fue un secreto entre los padres de John y nosotros. —respiró profundo, buscando fuerza— ellos son los únicos que saben la verdad. A los tres meses me fui a Los Ángeles con la madre de John. Mi mamá también lo sabía y nos acompañó. John se encargó de que Cynthia diera a luz en Estados Unidos y por eso Melody es ciudadana americana. Regresamos tres meses después... y ya habíamos hecho el papeleo de adopción. Por eso Melody es mi hija legal. Es mía. Yo la crié. Yo
C115- NO ES TU MAMÁ
C115- NO ES TU MAMÁUna semana después, por fin le permitieron a Rachel entrar. Habían sido siete días de insomnio, llantos silenciosos en los pasillos del hospital, discusiones contenidas, médicos entrando y saliendo sin respuestas definitivas, y un dolor constante en el pecho que solo se calmaba cuando la dejaban verla desde lejos a través del vidrio de la UCI. Pero ahora Melody estaba en una habitación privada y Rachel entró despacio, con miedo de romper algo sin querer. La niña estaba pálida, diminuta entre las sábanas blancas, conectada a un suero y monitores. Se sentó junto a la cama, tomó su manito con cuidado y la acarició con la punta de los dedos. —Mi amor... mi valiente —susurró— el doctor dice que estás mejorando. Solo tienes que descansar. Los párpados de Melody temblaron hasta abrirse y la voz le salió un poco ronca. —Mamá... Rachel negó rápido, sonriendo aunque el corazón se le estaba rompiendo. —No, cariño. No te esfuerces, estoy aquí contigo, ¿vale? Melody re
C116-BOMBA LEGAL.
C116-BOMBA LEGAL. En un despacho lujoso en el centro de Londres. John estaba sentado frente a Alistair Finch, el abogado más implacable que había encontrado, un hombre de mediana edad, traje perfecto, expresión impenetrable y una mente que parecía lubricada con hielo y números. John no perdió tiempo. —Quiero la custodia total —dijo sin rodeos— exclusiva. Quiero que Rachel no pueda volver a ver a Melody. Finch entrelazó los dedos con calma profesional. —Antes de continuar debo ser franco. Rachel Miller es la madre adoptiva legal y eso le da derechos muy sólidos. Para arrebatárselos, necesitamos... —¡No me hables de sus derechos! —John lo interrumpió golpeando la mesa con la palma— cuando nos divorciamos ella misma renunció a la custodia compartida. Afirmó por escrito que yo era el progenitor más estable y que Melody estaría mejor conmigo. ¿No cuenta eso para nada? ¡Fue su decisión! Finch no se sobresaltó, no parpadeó, pero algo se encendió detrás de sus ojos. Esa información e
C117-TIENE PROHIBIDO VER A LA NIÑA.
C117-TIENE PROHIBIDO VER A LA NIÑA. Al día siguiente. Rachel entraba al hospital con un ramo de flores pequeñas y coloridas, las favoritas de Melody. Iba casi corriendo, preparada para verla, cuando algo no encajó. Un guardia de seguridad estaba parado frente a la puerta. Ella sonrió con cortesía, como si fuera a pasar sin problema. —Buenos días, vengo a ver a mi hija —dijo con voz suave, sosteniendo las flores contra el pecho. Pero el guardia se interpuso en su camino. —Usted no tiene permitido el ingreso a la habitación. Rachel no entendió al principio. Se quedó inmóvil, como si la frase hubiera sido dicha en otro idioma. —Perdón... ¿qué? —preguntó con una sonrisa nerviosa— soy su mamá... Melody Carter... yo... El guardia sostuvo un documento en la mano. —Esta es una orden judicial, tiene prohibido acercarse a la niña. Rachel sintió que algo explotó dentro de ella. —¡¿Qué?! No. No, no, no —negó avanzando— debe ser un error, ¡yo soy su madre! El guardia dio un paso adelan
C118-MUCHOS TIPOS DE MAMÁ.
C118-MUCHOS TIPOS DE MAMÁ.La puerta se cerró detrás de Rachel y todo quedó reducido a la luz tenue de la habitación, al olor a medicamentos y a la pequeña figura en la cama. Melody estaba tan frágil que parecía desaparecer entre las sábanas blancas, los cables y pitidos la rodeaban como si la vida dependiera de mil cosas a la vez. Rachel dio un paso, luego otro y otro.Fue cuando los ojos de Melody se abrieron lentamente al sentir movimiento. Al principio, no hubo reconocimiento, miraba sin foco, perdida entre el sueño y el cansancio, pero cuando la reconoció, algo cambió dentro de ella, como si una sola neurona hubiera encendido un recuerdo irreemplazable. —¿Mami…? —susurró. Rachel sintió que las rodillas se le aflojaban, se llevó una mano a la boca para contener el llanto que amenazaba con destrozarla, pero no pudo. Caminó hasta la cama y extendió la mano y le acarició la mejilla de su hija. Y entonces llegó el gesto que la destruyó por dentro. Melody giró la cara hacia la car
C119- SE MI AMANTE.
C119- SE MI AMANTE. Cuando salió, sentía que su corazón se había quedado dentro con Melody, miró a ambos lados del pasillo buscando a Aaron, pero no estaba. Solo el guarda de seguridad que había intentado impedirle la entrada. Rachel respiró hondo y se acercó a él con la firmeza de una mujer con el alma destrozada. —Dígale a su jefe voy a impugnar esa orden, voy a romperla, voy a quemarla si hace falta, porque nadie… absolutamente nadie… va a impedirme ver a mi hija otra vez. El guardia abrió la boca para responder, pero Rachel ya caminaba en dirección al ascensor, dejándolo congelado. Entonces lo vio, a John. Parado en el pasillo, como si la hubiera estado esperando, como siempre en su traje perfecto, manos en los bolsillos, ese rostro frío que nunca había tenido un espacio para ella. Los dos se miraron y la tensión se materializó. Pero Rachel no tuvo miedo y caminó directa hacia él. —Ojalá te pudras —soltó— ojalá algún día sientas una milésima parte del dolor que le causas a
C120- YO MISMA LA ALEJÉ DE MÍ
C120- YO MISMA LA ALEJÉ DE MÍ Rachel bajó las escaleras del hospital sin ver nada, sin escuchar nada, sin sentir nada. Solo le dolía el pecho, le ardía y tenía ganas de asesinar a John. Estaba tan perdida dentro de su dolor que no vio a la persona frente a ella hasta que chocó de lleno y unos brazos la atraparon antes de que cayera. —Rachel… mi amor, tranquila —la voz de Aaron estaba cargada de alarma— ¿qué pasó? ¿Melody? ¿Se puso peor? Rachel levantó la mirada, tenía los ojos hinchados, rojos, como si hubiera llorado hasta quedarse sin aire y apenas lo vio, se quebró. Lo abrazó como si fuera lo único que evitaba que se desplomara en el suelo. Aaron la sostuvo con fuerza, sin hacer preguntas por un momento. Solo acarició su espalda, su cabello, intentando calmarla aunque él mismo estaba temblando por dentro. —Cariño… dime… ¿qué pasó? —preguntó con la voz más suave que tenía— ¿Melody…? Rachel negó con la cabeza, separándose ligeramente, con lágrimas nuevas cayendo. —No es Melody
C121- SI MAMI, LO HARÉ.
C121- SI MAMI, LO HARÉ. Rachel, se apoyó contra la pared, temblando, mientras Aaron la sostenía, sus brazos siendo el único muro entre ella y el derrumbe total. —No puedo más, Aaron. Firmé ese maldito papel. Se la di en bandeja —susurró enterrando el rostro en su hombro, ahogándose en su propia culpa. Aaron la separó suavemente y sus ojos, antes llenos de una furia homicida, ahora brillaban con una determinación fría y clara. —Escúchame, Rachel. Olvida por un segundo que no la pariste. ¿Quién la levantó cuando tenía pesadillas? ¿Quién le cantaba para que se durmiera? ¿Quién la defendió siempre? Tú. Solo tú, amor. Rachel negó, con lágrimas. —Eso no importa en un juzgado. John tiene ese documento y me va a destrozar. —No, no lo hará —la interrumpió Aaron, ahora con una voz tan cortante que logró silenciar su llanto—. Porque no vamos a pelear por la custodia. No directamente. Ella lo miró confundida, buscando en sus ojos una esperanza que ya no sentía. —¿Entonces qué? ¿Cómo la re