All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 121
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C122- OLVIDO TEMPORAL.
C122- OLVIDO TEMPORAL. La capilla era fría y John, de pie ante el altar, sentía el peso del anillo como una argolla de hierro. No miraba a Isadora, cuyo vestido de seda caía en pliegues perfectos sobre un vientre apenas abultado. Su mirada estaba clavada en la ventana, viendo fantasmas, porque en ese momento recordaba su boda con Rachel. —...para vivir juntos en matrimonio... —la voz del cura sonaba lejana. —John. Tu mano —susurró Isadora con una sonrisa tensa. Él parpadeó y ella deslizó la alianza en su dedo. —Lo siento —murmuró, solo para él. —No importa —dijo Isadora con suavidad y apretando su mano—. Ahora estamos juntos para siempre. Al salir, la lluvia fina los recibió. No hubo arroz, ni risas, solo el fotógrafo pagado por hora. Y en la foto, John no sonreía, miraba a la cámara con los ojos de un soldado marchando a una guerra perdida. La ceremonia había sido apagada. Casi nadie asistió, empezando por los padres de John, que se habían negado rotundamente a presenciar l
C123-¿YA AVISASTE A TU FAMILIA?
C123-¿YA AVISASTE A TU FAMILIA?Los días después de la boda siguieron iguales para cualquier observador externo, pero no para John. Con cada amanecer, veía una nueva oportunidad para destruir a Aaron. Se había propuesto acabar con sus empresas, sabotear cada contrato, usar todo su poder e influencia para ponerlo de rodillas. Había convertido esta venganza en su misión personal, casi tan importante como la batalla por la custodia de su hija.Pero no era algo fácil. Porque con cada golpe que John daba, Aaron Hunter parecía estar un paso adelante, como si tuviera un sexto sentido para los negocios o como si alguien le dijera qué iba a hacer, y ese día John volvió a fallar.Golpeó la pared con el puño cerrado, el dolor que recorrió sus nudillos apenas registró en su conciencia, ahogado por la furia que le hervía en las venas.—¡Maldit4 sea! —bramó—. ¡Ese hijo de puta siempre se me adelanta!La voz al otro lado de la línea sonaba tensa, casi temerosa.—Señor... la filtración no funcionó.
C124-EL PESO DE UN SECRETO.
C124-EL PESO DE UN SECRETO.—¿Mi familia? —Isadora logró articular, ganando tiempo mientras su mente trabajaba a toda velocidad.John se giró entonces y clavó sus ojos en ella.—Sí, tu familia. Los que viven en América y que no pudieron venir a nuestra boda por... problemas de salud de tu padre.Isadora sintió que el suelo se movía bajo sus pies, su familia era un tema que había evitado cuidadosamente, construyendo una elaborada red de mentiras que ahora parecía estar desmoronándose.—Están... están organizando el viaje —respondió, intentando sonar natural—. Mi papá es muy estricto con sus tratamientos, no puede viajar sin planificarlo con semanas de antelación.John la observó en silencio durante unos segundos que parecieron eternos y finalmente asintió.—Claro. Entiendo perfectamente —dijo, volviendo a sus papeles—. La verdad espero conocerlos pronto. Isadora salió del despacho con el corazón desbocado y subió las escaleras casi corriendo, tropezando una vez, aferrándose al pasaman
C125-QUIÉN LUCHA A TU LADO.
C125-QUIÉN LUCHA A TU LADO. Isadora despertó lentamente en la habitación del hospital. La luz fluorescente le lastimaba los ojos y sentía la boca seca, pastosa. Los efectos de la anestesia aún nublaban sus pensamientos, pero había una preocupación que atravesaba la bruma química como un rayo: su bebé. John estaba sentado a un lado de la cama, observándola con una expresión inescrutable. No había preocupación en su rostro, ni alivio al verla despertar. Solo una máscara fría, calculadora. —Mi bebé... —logró decir ella con voz ronca, la garganta áspera por la intubación. John se puso de pie con movimientos medidos. Se acercó a la cama y tomó su mano. El gesto debería haber sido reconfortante, pero había algo mecánico en él, como si estuviera siguiendo un guion. —El bebé se ha ido, Isadora... Lo perdiste —dijo con voz plana, sin inflexión alguna. Las palabras cayeron sobre ella como un puñetazo. Sintió que el aire abandonaba sus pulmones y que algo vital se desgarraba dentro de su pe
C126- DÉJAME VER LO QUE ES MÍO.
C126- DÉJAME VER LO QUE ES MÍO.Aaron no se apresuró y con una lentitud deliberada, se quitó la chaqueta y la dejó caer. Luego, desanudó la corbata, deslizándola entre sus dedos antes de dejarla ir y mientras lo hacia, sus ojos nunca se apartaron de los de ella, que lo observaban con una mezcla de anticipación y rendición.—Sube al escritorio —le ordeno—. Siéntate en el borde.Rachel, con los labios entreabiertos, obedeció. Se deslizó de la silla y se sentó en el borde frío de la madera, sintiendo la pulida superficie bajo sus muslos. Entonces Aaron se arrodilló ante ella, como un rey rindiendo pleitesía a su única soberana y sus manos, grandes y firmes subieron por sus muslos y cuando llego a su cintura, hundió los dedos en la tanga de encaje negro.—Déjame ver lo que es mío —dijo mientras comenzaba a bajarla, con una paciencia que la hizo estremecer, la fina tela se deslizo milímetro a milímetro, sobre sus caderas, por sus muslos, hasta que llegó a sus tobillos. Entonces el sacó po
C127- TERRITORIO RECLAMADO Y POSEÍDO.
C127- TERRITORIO RECLAMADO Y POSEÍDO. Cuando ella termino de surfear la ola, el se incorporó lentamente, con los labios brillantes y la besó, profundo y húmedo, dejandola saborearse a sí misma en su boca, un sabor salado e íntimo que la hizo gemir contra él. Y mientras lo hacía, sus manos bajaron y desabrocharon el cinturón y el pantalón con movimientos seguros, cuando su polla quedó libre, Rachel contuvo la respiración. Siempre que la veia era lo mismo. Le resultaba imponente, en su forma larga, gruesa, con una red de venas palpitantes bajo una piel tensa como mármol. El glande, de un rosa pálido, parecía casi perfecto bajo la luz, una belleza cruda y funcional que exigía atención y Rachel, queria darle esa atencion por eso, se inclinó instintivamente, con el único pensamiento de tragar esa belleza, de rendirle pleitesía con la boca. Pero Aaron la detuvo, enredándo su mano suavemente en su cabello y tirando hacia atrás con suficiente fuerza para hacerle entender quién mandaba.
C128- CONCIENCIA LIMPIA.
C128- CONCIENCIA LIMPIA.Después de tres días en observación, el médico finalmente dio de alta a Isadora y John no fue a buscarla, así que regresó sola a la mansión y cada paso aumentaba ese odio que le hervía en la sangre.«Asuntos en la empresa, murmuró. Claro… cualquier cosa menos estar conmigo»Esa noche, cansada de reposo, decidió esperarlo para cenar. La mesa estaba puesta, la comida servida y ella, sentada derechita, practicaba la sonrisa dulce que sabía fingir tan bien.La puerta se abrió y John entró sin prisa, sin mirar alrededor, dejando las llaves sobre la consola como si ella fuera aire.—Hola, amor… —canturreó Isadora como una esposa perfecta.Pero él apenas la miró de reojo mientras colgaba el abrigo.—¿Dónde está Melody?Isadora apretó los dientes en una mueca diminuta y disimulada.—Está haciendo su maleta. Mañana le toca visita con su madre.La palabra madre le salió rasguñada y amarga.John frunció el ceño, tampoco le gustaba oírlo y menos recordarlo. El caso seguía
C129- CICLO MENSTRUAL.
C129- CICLO MENSTRUAL.Esa noche la casa estaba en silencio, Leah dormía y Rachel estaba sentada en la cama con las piernas cruzadas, el documento del juzgado extendido sobre sus manos temblorosas y Aaron frente a ella, esperaba que hablara, pero ella tardó unos segundos largos en encontrar la voz.—John… ha solicitado una evaluación psicológica compulsiva para mí.El golpe fue seco y Aaron se puso de pie en el acto.—¿Qué? ¡¿En qué se basa?!Rachel tragó, apretando el documento.—Insinúa… inestabilidad. Dice que tengo secuelas traumáticas por la pérdida de mi padre y que podría ser riesgoso que la niña pase tiempo conmigo.Aaron tomó el papel con fuerza, con una tensión tan marcada que los bordes se arrugaron entre sus dedos, le parecía bajo que John usara el error del padre de Rachel en el tribunal.—Ese cabrón… —siseó con un desdén feroz— no tiene límites. Es basura disfrazada de traje caro.Sin embargo, Rachel no lloraba, tampoco estaba rota, se mantuvo quieta y afilada, como una
C130-TRAMPA CERRADA.
C130-TRAMPA CERRADA.OFICINA DE JOHN ESE MISMO DÍALa oficina estaba en silencio, salvo por la voz furiosa de John rebotando entre las paredes. Caminaba de un lado a otro con el teléfono pegado al oído, el ceño fruncido y la mandíbula apretada.—¡Eres un idiota! —escupió, sin contenerse—. ¿Cómo demonios no lo lograste?Del otro lado de la línea, un asistente intentaba justificar algo, pero John no tenía paciencia.—No aceptó, señor… envió un correo y se retiró formalmente de la licitación.Hubo un silencio denso y luego, la explosión.—¿Qué? ¿Me estás diciendo que Rachel rechazó la propuesta? —su voz subió como un látigo, furiosa—. Primero ese cabrón de Aaron y ahora Rachel. ¡¿Cómo carajos se adelantan?!Golpeó la mesa con fuerza.—Intenta otra cosa —ordenó, venenoso—. Haz que tropiece, haz que caiga. ¿Entiendes? ¡Quiero que esa mujer toque tierra!Colgó sin despedirse y dejó el móvil caer con brusquedad sobre el escritorio. Se pasó una mano por el cabello, respirando rápido, intentan
C131-GANAREMOS.
C131-GANAREMOS.Ese día, Rachel regresó a casa con el corazón apretado y un nudo en la garganta. Llevaba la prueba de embarazo en el bolso, como si ese pequeño objeto pesara toneladas, pero apenas cruzó la puerta, escuchó pasos rápidos. Leah corrió hacia ella y la abrazó con fuerza.—¡Mami! —dijo entusiasmada—. ¿Podemos hacer galletas? Tú y yo… Rachel sonrió, cuidando que la emoción no le quebrara la voz.—Claro, mi cielo. Solo iré a cambiarme y bajo contigo, ¿sí?Leah asintió feliz y corrió hacia la cocina, Rachel la miró alejarse, sintiendo cómo algo dentro de ella se aflojaba y dolía a la vez. Subió las escaleras con más expectación que nunca en su vida, pero cuando entró a la habitación, encontró a Aaron hablando por teléfono, de pie junto a la ventana. Él se giró al oírla, sonrió y le guiñó un ojo.Rachel sonrió de vuelta y le lanzó un beso silencioso antes de entrar al baño y Aaron regresó a su llamada sin sospechar nada.Cerró la puerta con el seguro y se apoyó un segundo, so