All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 141
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C142- ELLA DEBE INVOLUCRARSE.
C142- ELLA DEBE INVOLUCRARSE.Aaron estaba al borde de la locura.Había pasado el día dando vueltas por la casa, tratando de adivinar qué pensaba Rachel. Ella no lo miraba, no le hablaba, no respondía a sus intentos de acercarse. Era como vivir con una desconocida, y en ese punto prefería que le gritara o lo golpeara, porque al menos así sabría qué pasaba por su cabeza.Así que esa mañana decidió que no iba a rendirse. Preparó el desayuno favorito de Rachel: panqueques con frutos rojos. Los había hecho tres veces porque las dos primeras se quemaron, y aun así los últimos estaban un poco dorados de más. Aun así, se esforzó.Estaba sin camisa, vestido solo con un pantalón negro de algodón y encima llevaba un delantal de cocina ridículo, rosa, con un estampado infantil. Se veía guapo, pero también completamente descolocado, como un soldado disfrazado para una obra escolar.Esperó en la cocina, nervioso, moviendo el plato de un lado a otro y entonces la escuchó bajar. Rachel apareció im
C143-NO NECESITO QUE ME SALVES.
C143-NO NECESITO QUE ME SALVESJohn esperó fuera del edificio, apoyado en su auto negro, sin moverse ni un centímetro y su cara decía que no estaba allí para pedir. Estaba allí para exigir, y no pensaba irse sin arrancarle algo a Rachel.Así que cuando ella apareció por las puertas giratorias, impecable en su traje azul oscuro y con el cabello recogido en un moño perfecto, John sintió un pinchazo breve en el estómago, porque aunque le costara reconocerlo, verla así, independiente y en brazos de Aaron le enojaba y provocaba sentimientos a los que no quería darle nombre.Rachel lo vio y su paso se detuvo, luego siguió caminando, como si él fuera un obstáculo sin importancia, entonces John avanzó y se interpuso en su camino.—Muévete —dijo Rachel, sin levantar la voz.Pero John no se movió.—Usa las acciones —disparó él, sin rodeos—. Si no lo haces, el consorcio que me arruinó desmantelará la empresa. Y el apellido Carter quedará en la miseria y con ello el fondo fiduciario de Melody, el
C144-LO PERDIÓ TODO.
C144-LO PERDIÓ TODO.Pero nadie esperó que John llegara a la mansión, se dijo que era para presionarla para una respuesta, pero la verdad era otra: quería provocar a Aaron, porque el hombre que había sido su amigo ahora dormía junto a la mujer que había sido su esposa. Mientras conducía hacia la mansión, John saboreaba la confrontación que estaba por venir. Así que cuando se detuvo, golpeó la puerta con la palma abierta, tres veces, como un aviso de guerra y Aaron, que bajaba las escaleras escuchó el estruendo y al abrir la puerta, se encontró con John, de pie, inmóvil, como si la lluvia ligera que caía no le tocara.Los dos hombres se miraron, y el aire entre ellos se tensó como un cable a punto de reventar.—¿Qué demonios haces aquí? —soltó Aaron, con la voz tensa por la sorpresa.John no sonrió, pero sus ojos tenían un brillo sardónico.—Vine a ver a tu mujer. ¿O debería decir, a mi ex mujer?La mandíbula de Aaron se endureció visiblemente.—No tienes nada que hablar con ella. ¡Lá
C145- ¿PUEDO TOCARTE?
C145- ¿PUEDO TOCARTE?—Sí, lo perdió todo, está casi en la quiebra.—Diablos... —siseó Aaron, intentando ordenar sus pensamientos y dio un paso, dudoso, como si temiera que ella lo apartara.—Rach... si es por Melody, yo...—No —negó—. No vas a darle nada, Aaron. Además... no es solo ella. También soy yo.Apretó las manos, conteniendo el pánico que empezaba a instalarse—. No voy a asumir esa deuda.Aaron asintió, entendiendo al fin el tamaño del problema.—Ok... entonces ¿qué vas a hacer?Rachel soltó un suspiro largo, como si soltara un peso que le apretaba el pecho.—John quiere que le ceda el voto, como te comenté y como es mayoría, podrá frenar un poco a los nuevos socios. No es una solución definitiva, pero... gana tiempo, supongo.Aaron la miró con cautela.—¿Y tú... estás segura? Digo... esas acciones...Rachel negó, cansada.—En realidad no me importan, fueron un regalo de mi ex suegra... pero no me da la gana hacerle las cosas fáciles a John. ¿A cuenta de qué? Ha sido un maldi
C146- ¡SON NEGATIVAS AARON!
C146- ¡SON NEGATIVAS AARON!Aaron reaccionó antes de que ella pudiera responder.—A casa —le ordenó al chofer— ¡Ahora!Rachel intentó protestar, pero el mareo volvió a golpearla y vomitó, la mano de Aaron ya estaba en su cintura, sosteniéndola y durante el trayecto, él no dejó de mirarla, atento a cada respiración, cuando llegaron, no la dejó caminar, la cargó en brazos sin decir una palabra, subió las escaleras y la llevó directo a su habitación.—Respira, Rach... ya estamos en casa —murmuró acostándola en la cama—. Estoy aquí.Ella cerró los ojos un momento, dejándose sostener.—Estoy bien, no te preocupes...—¿Qué no me preocupe? Rach, te mareaste, eso no es normal.—Voy por unas toallitas, tienes vomito en el cuello —dijo él—. No te muevas.Entró al baño y fue entonces cuando lo vio, en la papelera, estaban las pruebas de embarazo.Aaron se quedó congelado y el corazón le dio un golpe seco en el pecho, se agachó despacio, tomó una de las pruebas y la sostuvo entre los dedos tembl
C147- QUIERO VERLOS.
C147- QUIERO VERLOS.En su oficina, John estaba de pie frente al ventanal, con una sonrisa ladeada que no le llegaba a los ojos. William sentado frente a él, tenía una copa en la mano y expresión torcida.—No puedo creerlo —dijo con un bufido—. Al final lo lograste. El Consorcio MacLeish no pudo tomar la empresa. Esas acciones que cedió Rachel... son mayoría absoluta. Les cerraste la puerta en la cara.John giró el rostro, satisfecho.—Era cuestión de tiempo.William soltó una risa seca.—Sabes manejarla bien. Al final, Rachel sigue siendo igual de estúpida. La empujas y cae.La sonrisa de John se borró e hizo una mueca.—No digas tonterías. Lo importante ahora es recuperar mi patrimonio. Mi dinero.—¿Y cómo piensas hacerlo? —preguntó William con frialdad—. Declan no te lo va a poner fácil.William había sido el único, además de John, que conocía el verdadero alcance del trato con Declan O'Reilly siete años atrás. El "favor" que nunca quedó en papel y la jugada sucia de su parte.Las
C148-UN DESEO GUARDADO.
C148-UN DESEO GUARDADO.El aire se tensó.Aaron parpadeó un segundo, como si se sacudiera algo invisible del pecho, le tomó el rostro con las manos y la miró a los ojos.—Rach... te amo, ¿de acuerdo? Te amo y eso no va a cambiar.Ella no respondió y algo en esas palabras le sonó distinto. Demasiado definitivo, demasiado culpable.—Aaron... ¿Qué pasa? ¿Quién te envió ese mensaje?Él apretó los labios y bajó la mirada un instante, por dentro, la decisión le pesaba como una piedra.«No más omisiones. No más medias verdades, se dijo. Si la pierdo, que no sea por mentirle otra vez.»—Fue... —inhaló—. Fue la madre de Leah.Rachel sintió el golpe antes de entenderlo del todo.—¿Qué? —preguntó, con una risa seca que no tenía humor—. ¿La... la madre de Leah?Aaron asintió.—Ha estado llamando. Quiere ver a Leah. Insiste... y ahora está en Londres.Rachel lo miró fijo y ahí apareció algo nuevo en su pecho.Celos.Crudos.Inesperados.Dolorosos.—¿Y pensabas decírmelo cuándo? —preguntó, despacio
C149-PAPÁ INCREIBLE.
C149-PAPÁ INCREIBLE.Más tarde, Aaron llegó al café. Aparcó el auto y entró sin mirar alrededor. En cuanto la vio, caminó directo hacia la mesa del fondo y la mujer levantó la vista justo cuando él se quitó los lentes. —Vete de nuestras vidas, Marianne —dijo sin rodeos.Ella era bonita, de cabello castaño claro, ojos verdes, una sonrisa ensayada que no llegaba a los ojos y bebía jugo con calma, como si nada la incomodara. —Hola, Aaron —respondió tranquila—. Veo que sigues siendo tan directo como siempre.Él se sentó frente a ella, rígido. —No tienes nada que hacer aquí.Marianne dejó el vaso y lo miró con paciencia calculada. —Tengo derechos —dijo—. Leah es mi hija. Te guste o no.—No después de lo que hiciste. No después de desaparecer cuando era solo una bebé. ¿Qué clase de madre eres? No mereces ni siquiera llamarte madre.Ella se encogió de hombros. —La vida es complicada —replicó—. Y ahora quiero verla y eso no lo decides tú solo.Aaron se inclinó hacia adelante con la sangr
C150-OMITISTE LA VERDAD.
C150-OMITISTE LA VERDAD.Esa tarde, cuando llegaron a casa, Leah no supo qué hacer con la caja. La sostuvo un rato, caminó por el pasillo y finalmente entró al estudio. Aaron estaba leyendo unos papeles, con el ceño fruncido.—¿Papi...? —dijo ella, bajito y él levantó la vista de inmediato.—Sí, amor.Leah se acercó despacio, se sentó frente al escritorio y puso la caja y la carta sobre la madera.—Me lo dieron en el colegio —explicó—. Dijeron que era de mi mamá.El cuerpo de Aaron se tensó y en el acto tomó la carta, la leyó una vez... y otra vez, sus dedos se cerraron alrededor del papel.—Papi... —dijo Leah, con cuidado—. ¿Quién es ella?Él alzó la mirada, el pecho apretado y Leah tragó saliva y añadió, con una inocencia que dolía, pero que le decía que su corazonada era verdad.—¿Ella es... mi mamá? ¿Mi verdadera mamá?El mundo se le vino encima a Aaron, el aire le faltó y el pánico le cruzó el rostro sin pedir permiso. Porque sabía que nada, a partir de ese momento, iba a ser sen
C151-CHEQUE PENDIENTE.
C151-CHEQUE PENDIENTE.La habitación estaba en silencio, un silencio incómodo.—Habla —exigió Rachel—. Ya no quiero más silencios.Aaron tragó saliva y se pasó una mano por el cabello.—No es lo que estás pensando —empezó—. Y al mismo tiempo... es peor.—Pues empieza desde el principio, ¿no crees?—Conocí a Marianne en una fiesta corporativa —Hizo una pausa—. Esa noche hubo mucho alcohol y yo estaba fuera de mí. —él bajó la mirada—. Me acosté con ella, fue una vez, solo una.Rachel sintió el golpe, seco, directo al pecho. Apretó los labios, pero no lo interrumpió.—Después de eso desapareció —continuó Aaron—. Sin llamadas, ni mensajes. Y estaba bien, solo era sexo casual. Pero... apareció meses después, con la niña en brazos y me dijo que era mía.Rachel cerró los ojos un segundo y él continuó.—Hice una prueba de ADN, quería estar seguro. Y sí. Leah era mi hija.El aire se volvió más pesado.—¿Entonces por qué no estaba ella? —preguntó Rachel—. ¿Por qué la dejó?Aaron apretó la mandí