All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 151
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C152- NO PUEDE SER ELLA.
C152- NO PUEDE SER ELLA.Aaron firmaba documentos sin levantar la cabeza, porque la rutina era lo único que lo mantenía anclado.—Señor Hunter —dijo su asistente desde la puerta—. Llegó esto.Su asistente dejó el sobre en el escritorio y su pulso se detuvo un segundo.—Gracias —respondió, seco.El asistente salió y Aaron no esperó. Rasgó el sobre y empezó a leer y a medida que avanzaba, sus manos se tensaban alrededor del papel.—Carajo... —siseó.Marianne solicitaba formalmente, a través de un abogado de tono "moderado", un acuerdo de visitas supervisadas. No era una demanda agresiva, era un pedido razonable, educado, perfectamente armado.Y justo por eso, letal.—No —murmuró—. Ni en sueños.Tomó el teléfono y marcó el número del abogado sin pensarlo dos veces. Le contestaron al tercer tono.—Habla Aaron Hunter —dijo sin rodeos—. Dígale a su clienta que no se acercará a mi hija.Del otro lado, la voz fue calmada, profesional y demasiado tranquila.—Señor Hunter, mi clienta solo solic
C153-POSIBILIDAD.
C153-POSIBILIDAD.La sala de la mansión Hunter estaba tensa como un alambre a punto de romperse. En la pantalla del ordenador, la imagen de Marianne temblaba ligeramente y del otro lado, los sollozos ahogados de Leah llenaban la habitación, rompiendo corazones. Aaron a su lado la consolaba.—No quiere verte —siseó Aaron a la pantalla—. Te lo dije. ¡No la obligues!En la pantalla de la laptop, Marianne aparecía demasiado tranquila para la escena.—Es mi hija —respondió ella, fría—. Está así porque tú la pusiste en mi contra. Le llenaste la cabeza de mentiras.—¡No seas descarada! —rugió Aaron—. Si mi hija no te quiere, es porque...Se contuvo para no lastimar más a Leah, ya era suficiente con que su feliz vida, se hubiera esfumado sin permiso. En eso la puerta principal se abrió de golpe y Rachel entró sin aliento, nerviosa, con los ojos encendidos. Venía deshecha por dentro, cargando lo que acababa de descubrir, desesperada por decirlo.Pero en cuanto vio la videollamada, algo en ella
C154- ES MI HIJA Y TIENE QUE SABERLO.
C154- ES MI HIJA Y TIENE QUE SABERLO.El aire se volvió irrespirable y Aaron sintió que el mundo se abría bajo sus pies. Pero de las profundidades de ese vértigo emergió, como un salvavidas de hierro, un recuerdo incontestable.—¡NO ES POSIBLE! —la cortó él, su voz áspera pero firme, levantando una mano como para detener físicamente la idea—. Eso es imposible, Rachel. Absolutamente imposible. —La miró, y en sus ojos ya no había sólo confusión, sino el destello frío de un hecho comprobado—. ¿Has olvidado la prueba de ADN? Se la hice a Leah después de que Marianne dijera que era mi hija, quería estar seguro y los resultados fueron concluyentes. Yo soy su padre biológico.Rachel parpadeó, como si la sacudieran y el muro de su lógica se estrelló contra ese dato irrefutable que, en su desesperación, había pasado por alto.—Pero... ¿estás seguro? ¡SEGURO! —inquirió agarrándolo de la camisa.Aaron asintió.—Completamente. Leah Hunter es mi hija.Rachel lo soltó y retrocedió como si hubiese s
C155-PRONÓSTICO RESERVADO.
C155-PRONÓSTICO RESERVADO.John estaba de pie en su oficina, con el teléfono pegado al oído y el ceño tenso.—Quiero la cita lista. Dile que estoy preparado.Del otro lado, su contacto habló con un tono casi cordial.—Lo recibirá. Declan O'Reilly también está muy ansioso por verlo, señor Carter.Los dientes de John chirriaron porque sabía exactamente qué significaba esa frase.—Bien —respondió—. Ya era hora de que nos viéramos.Colgó.Pero el silencio duró apenas un segundo. Porque el dolor llegó de golpe, era como si algo le hubiera explotado por dentro. John se dobló, llevándose la mano al estómago y el teléfono se le cayó. Trató de respirar, pero el aire no entraba. Tosió. Y al hacerlo, la sangre le manchó la boca.—¿Qué... está pasando? —susurró.Las piernas le fallaron y cayó de rodillas, aferrándose al suelo, tosiendo otra vez, más sangre, —¿Señor Carter? —exclamó su secretaria al entrar para darle los informes del día, pero al ver la escena, los papeles se le cayeron de las m
C156- ELLA NUNCA FUE MI OBJETIVO.
C156- ELLA NUNCA FUE MI OBJETIVO.UNA SEMANA DESPUÉS...John supo que había llegado al lugar correcto cuando nadie le preguntó quién era. Lo dejaron pasar como si ya estuviera esperado, como si su nombre hubiera sido pronunciado antes de que cruzara la puerta. Declan O'Reilly estaba sentado al fondo, con una copa de whisky frente a él y varios hombres a distancia prudente. No se levantó y tampoco mostró sorpresa. Solo lo observó con la misma frialdad con la que se mira a alguien que ya debería estar muerto.—Siete años —dijo Declan—. Y aun así tienes el descaro de aparecerte.John se detuvo a pocos metros. No bajó la cabeza, pero tampoco sostuvo la mirada de inmediato.—No vine a desafiarte.—No —respondió el escocés—. Viniste porque ya no tienes nada.John avanzó hasta detenerse a unos metros. —Tengo idea de cuánto me odias, pero...Declan soltó una risa breve, sin humor.—No —corrigió—. No tienes idea. —Se inclinó un poco hacia adelante, apoyando los antebrazos en las piernas—. L
C157- NUESTRO BEBÉ
C157- NUESTRO BEBÉLa cocina estaba llena de luz cálida.Había olor a pizza casera, harina sobre la encimera y música flotando de fondo.Aaron estiraba la masa con cuidado, concentrado. Mientras Rachel cortaba verduras a su lado, tranquila, atenta a todo sin decir nada. Leah estaba poniendo la mesa con una seriedad absoluta, contando los platos en voz baja.—Uno... dos... tres... —murmuraba—. Falta uno.Y Melody, subida en un taburete, "ayudaba" a Rachel a espolvorear queso. La mitad caía dentro del molde y la otra mitad terminaba en la encimera, en el suelo... y en su camiseta.Entonces Aaron levantó la vista y la observó y descubrió que Melody fruncía el ceño mientras se concentraba, el mismo gesto que hacía Leah cuando estaba seria. Y ese hecho le apretó el pecho de golpe.Se acercó.—Oye, jefa de los quesos —dijo con tono fingidamente serio—, ¿me dejas robar un poco de mozzarella para mi mitad?—¡No! —respondió Melody sin mirarlo, protectora—. ¡Es para toda la pizza, Aaron! ¡No ro
C158- LLÉVAME A LA CAMA.
C158- LLÉVAME A LA CAMA.Aaron se quedó completamente inmóvil.—¿En... en serio...? —susurró—. ¿Rach...?Ella asintió despacio. —Sí —dijo—. Estamos esperando un bebé. La prueba está en mi mesa de noche. No te había dicho porque quería que fuera perfecto.Aaron soltó un sonido extraño, a medio camino entre una risa y un sollozo y la abrazó con fuerza y hundió el rostro en su cuello y después la besó. Las niñas se quedaron quietas un segundo y luego corrieron hacia ellos.—¡¿Qué pasa?! —preguntó Leah, empapada.Rachel se secó las lágrimas y se agachó un poco para quedar a su altura.—Vengan —dijo, sonriendo—. Tengo una noticia que darles. —ella miró a Aaron que no dejaba de sonreír —Ustedes... Van a tener un hermanito... o una hermanita.Leah abrió la boca, incrédula y Melody también, luego ambas dieron un salto.—¡¿DE VERDAD?! —gritó—. ¡Va a ser mi bebé! ¡Yo lo voy a cuidar! ¡Le voy a enseñar todo!Aaron rió, con el corazón a punto de estallar.Melody paró de saltar y miró a Rachel.
C159-TE EXTRAÑÉ.
C159-TE EXTRAÑÉ.Aaron tragó saliva. Ella lo volvía loco. Era su perdición y su salvación, todo en uno.—Me vuelves un animal —confesó —Eres... joder, Rachel, eres la tentación hecha carne.Se masajeó el miembro, grueso y erecto, ya con las bolas tensas. Se apoyó en una rodilla en la cama y tomó su pierna con reverencia y la colocó sobre su hombro. Antes de avanzar, inclinó la cabeza y besó su empeine.Ella se rió, por las cosquillas. Él sonrió y, con el pulgar, le acarició el clítoris húmedo, haciéndola jadear hondo, mientras jugaba con sus senos.—En los próximos meses —ronroneó entre respiraciones entrecortadas, —mi libido va a aumentar, así que vas a tener que trabajar el doble.Aaron se inclinó sobre ella, capturando sus labios y luego separó sus bocas un centímetro.—Bendito embarazo —bromeó.Rachel sintió la cabeza de su polla, grande y caliente, empujando su entrada y su coño cedió lentamente, abriéndose para él.—¡Ahhh! —Jadeó, buscando ansiosa su boca otra vez.Él se la di
C160-¡MELLIZOS, GEMELOS... O QUIZAS TRILLIZOS!
C160-¡MELLIZOS, GEMELOS... O QUIZAS TRILLIZOS!—Entonces dime exactamente dónde estamos.Aaron sostenía el teléfono con una mano, la mandíbula tensa y los ojos fijos en la ventana, pero sin ver nada. Del otro lado, la voz del abogado sonó firme y profesional.—La denuncia procede, Aaron. Y es seria. Abandono de menor, ocultamiento deliberado de identidad, fraude y obtención de beneficio económico a cambio de la renuncia a derechos parentales. En términos simples: dejó a Leah, vendió a Melody y ocultó que eran mellizas.Aaron cerró los ojos un segundo.—¿Puede salirse con la suya?—No fácilmente —respondió el abogado—. Tenemos pruebas, además del hecho de que reaparezca ahora, cuando hay patrimonio y estabilidad, juega en su contra. El juez no ve eso con buenos ojos.—¿Y las niñas? —preguntó Aaron, con la voz más baja—. ¿Puede acercarse a ellas?—Por ahora, no —dijo el abogado—. Con la orden preventiva que solicitamos, cualquier contacto directo sin autorización judicial la pone en de
C161-TRES DÍAS PARA CONSEGUIR EL DINERO Y UNA DEMANDA.
C161-TRES DÍAS PARA CONSEGUIR EL DINERO Y UNA DEMANDA. El sol de la tarde caía sobre el estacionamiento mientras Cyntia golpeaba el volante de su auto con frustración. Todo había salido mal. Terriblemente mal. —Maldita Rachel —murmuró—. ¿Cómo es posible que esté casada con Aaron ahora? Su investigación había revelado algo inesperado: Rachel, la ex-esposa de John, ahora estaba casada con Aaron. ¿Cómo era posible que esa mujer insignificante hubiera conseguido a dos hombres poderosos? La coincidencia era demasiado cruel. —¿Qué tiene ella que yo no? —gruñó. Cerró los ojos y dejó que los recuerdos la inundaran. Siete años atrás, ella era solo una secretaria ambiciosa en la oficina de John Carter. No era el trabajo que soñaba, pero era un trampolín hacia algo mejor y John era medianamente atractivo y, lo más importante, rico. Fue fácil acercarse a él, seducirlo, y asegurarse de que el "accidente" con el preservativo ocurriera en los momento preciso. —Todo iba según el plan —susurró