All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 171
- Chapter 180
188 chapters
C172-NADA IMPORTA MÁS QUE MIS HIJOS
C172-NADA IMPORTA MÁS QUE MIS HIJOSLa mañana era pura alegría.Rachel avanzaba por la sala con pasos cortos y decididos, con una mano en la espalda y la otra señalando direcciones invisibles.—¡No olviden los chupetes de emergencia! —repitió, sin saber ya a quién se lo decía.Una empleada pasó a su lado casi corriendo, con la maleta colgada del hombro, el celular en una mano y una lista en la otra. Tachaba, volvía a leer, respiraba hondo y seguía.—Están, señora —dijo—. Chupetes, documentos, cargadores, la manta azul… la blanca… la de estrellas.—La de estrellas es mía —gruñó Rachel.La madre de Aaron apareció desde la cocina con una bandeja de sándwiches envueltos con cuidado.—Come uno, cariño —le dijo a Rachel—. Aunque sea dos mordidas.—Si como, exploto —respondió ella—. Creo que uno de ellos está practicando fútbol con mi costilla.La madre de John sentada en el suelo con Melody y Leah, levantó la vista con una sonrisa tranquila.—Eso es porque ya quieren salir —dijo—. Siempre
C173- DECIRLO Y VERLO, NO ES LO MISMO.
C173- DECIRLO Y VERLO, NO ES LO MISMO.Aaron salió de su oficina caminando rápido, casi corriendo por el pasillo y cuando las puertas se cerraron, sacó el teléfono.—Amor —dijo apenas escuchó su voz.Y todo cambió.La tensión en su mandíbula se aflojó, los hombros se relajaron, los ojos se le llenaron de una devoción limpia y absoluta.—Ya salí. El ascensor está bajando, nada en este mundo me haría perderme esto. Ni una junta, ni un contrato, ni un apocalipsis zombie.Del otro lado, Rachel soltó una risa quebrada.—Apúrate, entonces —respondió—. Estos tres están haciendo fila para salir y el primero parece muy impaciente.Aaron sonrió.—Pon los altavoces, cariño. Diles que papá va en camino… y que va volando.Las puertas se abrieron, salió directo al estacionamiento, subió al auto y arrancó sin dudar, su mundo quedó reducido a la carretera y a esa voz que lo guiaba. Pisó el acelerador con una determinación feliz, pronto llegó al hospital con el corazón en la garganta. Entró casi corr
C174-INSTINTO MATERNO.
C174-INSTINTO MATERNO.La mansión Hunter ya no conocía el silencio.Era un lugar distinto ahora, desordenado de una forma feliz. El cansancio se mezclaba con una alegría torpe, nueva, que no daba tregua, porque los trillizos habían llegado a casa y con ellos había cambiado todo.Se llamaban Axton, Ares y Alex.Tres nombres que Aaron repetía en voz baja cada vez que los miraba, como si todavía no terminara de creerlo.Esa mañana, Rachel se dio un baño rápido, más por necesidad que por descanso. El vapor llenó el baño mientras ella apoyaba una mano en la pared, respirando hondo, pensando en sus hijos, en cómo había cambiado su cuerpo, su corazón, su mundo entero en tan pocos días.En la habitación contigua, Aaron cambiaba a uno de los bebés con una concentración absoluta.—Vamos, campeón —murmuró—. Tú y yo podemos con esto.Alex pataleó, protestando con un llanto pequeño que hizo sonreír a Aaron.—Eso, saca carácter, así me gusta.En ese instante, su teléfono vibró sobre la cómoda.Lo t
C175-¿QUE HICE MAL?
C175-¿QUE HICE MAL? El hospital los recibió y Rachel no soltó a Axton en ningún momento. Lo llevaba contra el pecho, envuelto en una manta, contando sus respiraciones sin darse cuenta y Aaron caminaba a su lado, firme, atento, una mano siempre lista por si ella flaqueaba. —Tranquila —le dijo en voz baja—. Estoy aquí. La revisión fue rápida, pero para Rachel el tiempo se estiró como una cuerda tensa. Observó cada gesto del médico, cada movimiento de sus manos, buscando una señal que confirmara lo que sentía y cuando por fin terminó, el médico no sonrió de inmediato. Miró el termómetro, volvió a auscultar, y revisó el color de los labios del bebé con una concentración que le heló la sangre.—Por ahora está estable —dijo al fin—. Pero quiero hacer más pruebas.Rachel negó despacio, con el corazón todavía acelerado. —No. Algo no está bien. Yo lo siento. El médico la miró con paciencia, pero esta vez su paciencia no tenía ese tono de “nervios de mamá”.—Es muy común que los recié
C176-YO SOY TU ESPOSA.
C176-YO SOY TU ESPOSA.El tratamiento de Axton siguió. Día tras día. Los médicos ajustaron dosis, cambiaron horarios, probaron combinaciones nuevas. Hicieron todo lo posible y aun así, había momentos en que el miedo se colaba sin pedir permiso.Como esa noche.La UCI neonatal estaba en penumbra y Rachel y Aaron llevaban horas ahí. Demasiadas.Ella se pasó las manos por el rostro, cansada hasta los huesos.—No está mejorando —susurró—. Hoy volvió a bajar la saturación.—Se estabilizó rápido —respondió Aaron—. El médico dijo que era esperable.Rachel lo miró, no con enojo. —Siempre dices lo mismo.—Y… ¿Qué quieres que diga?—La verdad —respondió ella—. Toda.El silencio se tensó entre los dos.—Sé que me estás ocultando cosas —continuó Rachel, plantándose delante de él—. Lo sé. Te conozco. ¿Qué está pasando?—No es el momento —respondió Aaron, esquivando su mirada.—¿Entonces cuándo? Porque mientras yo estoy aquí contando respiraciones, tú estás cargando algo solo.Aaron se pasó una m
C177-¿ESTÁS LISTO?
C177-¿ESTÁS LISTO?A las cuatro de la madrugada, la ciudad parecía suspendida en otro mundo, pero la oficina de Aaron estaba encendida como un faro. Él permanecía de pie frente a la mesa de reuniones, con ojeras profundas y la camisa arremangada, pero con los ojos claros, afilados y encendidos por un fuego frío que no dejaba espacio al cansancio.A su alrededor, su equipo legal y dos personas de absoluta confianza revisaban documentos. En la pared, una pantalla mostraba el rostro de Anton, sonriente, impecable, dando una entrevista reciente. Aaron lo miró sin parpadear.—No vamos a defender el contrato matrimonial.Uno de los abogados levantó la vista.—¿Seguro? Es el eje del ataque.—Justamente —respondió Aaron—. Ese es el señuelo.Caminó hacia la pantalla y señaló un diagrama lleno de flechas.—Durante los últimos meses rastreamos transferencias irregulares —continuó—. Pagos pequeños, constantes, desviados a cuentas offshore. Todas conectadas a un proveedor fantasma que solo existe
C178-TE ESTAMOS ESPERANDO.
C178-TE ESTAMOS ESPERANDO. A las nueve de la mañana del siguiente día, la sala del consejo en la empresa estaba llena. Aaron llevaba más de 12 horas despierto, el cansancio se notaba en sus ojeras, pero no en la postura. Porque ese día, estaba impecablemente vestido, no parecía un hombre acorralado, sino alguien que ya había decidido el final. El mensaje de Rachel seguía latiendo en su pecho como una reserva secreta de fuerza y con esa emoción abrió la puerta de la sala de juntas. Y cuando entró, vio como Anton ocupaba, descaradamente, el asiento del presidente. Sonriendo seguro, cómodo, como si su plan ya fuera un éxito. Aaron lo observó con calma, deseando partirle la cara, pero sabiendo que el golpe que le daría a continuación, dolería más que un puñetazo. —Empecemos —dijo Anton, cruzando las manos—. Estamos aquí para hablar de fraude contractual y de una falta grave de moral que compromete a esta empresa. Habló largo. Demasiado. Usando palabras limpias para decir cosas s
C179-ESTAMOS COMPLETOS.
C179-ESTAMOS COMPLETOS.Pasaron los días.No fueron fáciles, pero fueron distintos. Los monitores quedaron atrás, los pasillos blancos se desdibujaron, y una mañana soleada y tranquila llegó como un regalo que nadie se atrevía a pedir en voz alta.Aaron sostuvo el portabebé con una delicadeza casi reverente y dentro, Axton dormía, vestido con un pequeño conjunto azul claro. No había batas de hospital. No había cables. Solo tela suave y una respiración tranquila.Rachel a su lado llevaba el equipaje, eran pocas cosas, demasiado pocas para todo lo que habían vivido, pero la carga emocional que dejaban atrás era infinita. Aaron abrió la puerta trasera del auto y comenzó a preparar la base del portabebé con una concentración absoluta, revisando cada anclaje, cada clic, como si el mundo dependiera de eso, mientras que Rachel inclinada sobre Axton, rozaba su mejilla tibia.—¿Estás listo para volver a casa, guerrero? —susurró con el corazón emocionado.Aaron levantó la vista y al verla as
C180-EL MEJOR ESPOSO.
C180-EL MEJOR ESPOSO. Esa noche la casa dormía. En el dormitorio principal, la luz era baja y tibia. Axton descansaba en la cuna lateral junto a la cama, respirando con ese sonido pequeño que para Rachel y Aaron, parecía un milagro. A los pies, en una cama tipo nido, Ares y Alex dormían atravesados, uno con un brazo fuera, el otro con el pie apoyado en un lado de la cuna, como si incluso dormidos necesitaran conquistar territorio. Y en el suelo, en sacos de dormir, Leah y Melody habían insistido en pasar la noche "de campamento". Melody abrazaba una linterna apagada y Leah roncaba bajito, sin vergüenza. Aaron y Rachel estaban de pie, abrazados en el centro de la habitación. Él la envolvía con los brazos, con la barbilla apoyada en su cabeza y ella encajaba ahí como si ese lugar hubiera sido hecho solo para ella. Miraban uno por uno a sus hijos, en silencio. —Son perfectos —susurró. Aaron besó su pelo. —Sí—respondió—. Como tú, mi amor. Ella sonrió y giró la cabeza para mirarlo.
C181-LA CITA DE SUPERMERCADO
C181-LA CITA DE SUPERMERCADOLa tarde caía lenta sobre el supermercado y Aaron empujaba un carro doble gigantesco, de esos que parecían diseñados para probar la paciencia humana. Dentro, los trillizos iban sentados como pequeños reyes. Ares golpeaba el plástico con una cuchara, Alex intentaba quitarle el calcetín a su hermano y Axton observaba todo con una seriedad sospechosa.Pero Leah y Melody no estaban a la vista.—Recuerda —había dicho Melody—. Misión secreta.Rachel sonrió al recordarlo mientras avanzaban por el pasillo de las especias. Se estiró para alcanzar un frasco en el estante más alto y al hacerlo, su blusa se levantó un poco, mostrando un centímetro de piel.Aaron se detuvo.No se giró de inmediato y en cambio la vio reflejada en la puerta de cristal de un congelador cercano y ese gesto cotidiano y simple, lo golpeó más fuerte que cualquier recuerdo elaborado.Sin poder evitarlo, se acercó por detrás, rodeándola con los brazos para tomar el frasco antes que ella y su al