All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 161
- Chapter 170
188 chapters
C162-SOY TU MADRE, NIÑA ESTUPIDA.
C162-SOY TU MADRE, NIÑA ESTUPIDA.Al día siguiente, Cyntia condujo con determinación por las calles de la ciudad bajo el brillante sol del mediodía. Sus dedos tamborileaban nerviosamente sobre el volante, y su mente trabajaba a toda velocidad. El plan ya estaba formado en su cabeza con cada semáforo que pasaba. Estacionó frente al colegio privado donde sabía que estudiaba Leah, su hija y su boleto para salir de su lío. —Será fácil —se dijo a sí misma mientras aplicaba una nueva capa de labial frente al espejo retrovisor—. La niña apenas me ha visto por videollamada. El timbre de recreo sonó a lo lejos y Cyntia se acomodó la peluca rubia que había comprado de camino y se puso unas gafas de sol grandes, salió del auto y caminó con paso decidido hacia la puerta lateral del colegio, donde los niños jugaban en el patio. Su corazón latía con fuerza mientras escaneaba las caras de los pequeños y entonces la vio. Leah Hunter. Sus rasgos familiares estaban ahí, mezclados con los de Aa
C163- MELODY ES MI HIJA.
C163- MELODY ES MI HIJA.El sol de mediodía se filtraba por las persianas entreabiertas de la oficina de John y él estaba sentado en el sofá, doblado sobre sí mismo, con una mano presionando su abdomen y la otra sosteniendo un vaso vacío. El dolor era constante ahora, como un animal salvaje royéndole las entrañas sin descanso.William, su amigo, caminaba de un lado a otro frente a él, con las manos en las caderas y el ceño fruncido de preocupación.—En serio, John, ¿no vas a intentarlo siquiera? —preguntó, deteniéndose frente a él—. El doctor Matthews dijo que con el tratamiento experimental podría...—Podría, tal vez, quizás... —interrumpió John con amargura—. Puras palabras vacías.Se levantó con dificultad, el dolor punzante haciendo que su rostro se contrajera en una mueca. Caminó hasta el mueble bar y se sirvió otro whisky, ignorando deliberadamente las pastillas que descansaban sobre la mesa.—¿Y además vas a beber? —William lo siguió, con la incredulidad pintada en su rostro—.
C164- ¡PUEDE SER MÍA!
C164- ¡PUEDE SER MÍA!John soltó una risa seca, breve, desubicada.—¿Eso es todo? —dijo, llevándose una mano al pecho—. ¿De verdad pensaste que iba a creerte esa mierda?Miró a Aaron como si fuera un chiste mal contado y esperó la burla, la mueca, algo.Pero Aaron no sonrió y entonces John miró a Rachel.El miedo llegó primero, metiéndose por debajo de la piel cuando vio su cara pálida, los labios temblándole y los ojos llenos de algo que no era rabia ni defensa.Era culpa.—No... —murmuró—. No.La risa murió y algo se rompió en su interior.—No te atrevas —dijo, la voz subiendo—. No te atrevas a seguir con eso.La rabia lo tomó de golpe y el puño salió antes de que pudiera pensarlo. Aaron trastabilló y la sangre empezó a correrle por el labio inferior.—¡John! —gritó Rachel, interponiéndose— ¡Cálmate!Pero él no la escuchó, se inclinó hacia Aaron, temblando de furia.—No es gracioso —le siseó—. ¡¿De qué mierd4 estás hablando?! Melody es mía. ¿Me oyes? ¡MI HIJA!Aaron se limpió la sa
C165- YA NO PUEDE HACERLES DAÑO.
C165- YA NO PUEDE HACERLES DAÑO. La puerta abrió con un susurro pesado y Rachel levantó la cabeza de golpe, había perdido la noción del tiempo. El médico se acercó despacio. —La situación es delicada —anunció—. El paciente está muy débil… el cáncer ha avanzado mucho. Rachel parpadeó. —¿Qué…? —El paciente tiene cáncer de estómago. —¡¿Qué?! —gritó—. ¡¿Cáncer?! ¡¿John… tiene cáncer?! La expresión del médico cambió al instante a sorpresa y luego una pausa incómoda, mientras que Aaron abrió los ojos, completamente descolocado. —Yo… —el médico dudó—. Supuse que usted lo sabía. Lo lamento. Pero los síntomas del paciente son compatibles con un cáncer de estómago avanzado. Y, dado lo que ocurrió hoy… el sangrado, el colapso… me atrevo a decir que… no le queda mucho tiempo. Las palabras cayeron una a una, pesadas e irreversibles. Rachel sintió que el aire se le escapaba del pecho. John. Enfermo. Solo. Guardándose algo así y le dolió el pecho. No lo amaba ya, pero había sido su es
C166- TE AMO CON TODO LO QUE SOY
C166- TE AMO CON TODO LO QUE SOYAaron fue a la morgue solo.No porque Rachel no quisiera acompañarlo, sino porque alguien tenía que quedarse con John. Y él lo entendió sin que nadie se lo pidiera. Había momentos en los que no se trataba de lo que uno sentía, sino de lo que debía hacer.El edificio del distrito lo recibió con un olor imposible de ignorar. Muerte.Caminó por el pasillo siguiendo al forense, y aunque por fuera parecía entero, por dentro, no tanto.Pensó en John. En su caída. En la sangre.Y en la palabra cáncer explotando en el pasillo del hospital. Nunca lo había visto así de frágil.Nunca imaginó que estuviera muriéndose sin decir nada.El forense se detuvo y entró a una habitación y señaló un cuerpo sobre la mesa de acero cubierto por una sábana blanca.—La caída y el incendio fueron extremos —explicó el forense, sin emoción—. La identificación visual es imposible.Aaron asintió, sin apartar la vista ni un segundo.—Necesito certeza —dijo—. No suposiciones.Se ac
C167-PROMETELO.
C167-PROMETELO.La mañana entró despacio por la ventana de la cocina y Aaron estaba arrodillado frente a Rachel, con una sonrisa tan abierta que a ella le dio risa antes de que él dijera nada. Apoyó la mano con cuidado sobre su vientre, como si temiera despertarlo.—Buenos días… —susurró—. Mis pequeños.Rachel lo miró, divertida.—Sabes que aún no puede oírte, ¿verdad? ¿Y por qué sigues hablando en plural?—Claro que puede —respondió él muy serio—. Y en cuanto a lo otro, porque sé que serán tres.Acercó un poco más la cara.—¿Verdad que sí? —dijo al vientre—. Serán tres diablillos que pondrán a su madre de cabeza.Rachel negó con la cabeza, enternecida.—Eres ridículo —murmuró, sonriendo—. Y la ecografía es recién la semana que viene, hasta entonces es solo uno.—Una semana es muchísimo tiempo —replicó Aaron—. Además, necesito practicar. No quiero ponerme nervioso ese día.Antes de que ella pudiera responder, se escucharon pasos rápidos por la escalera.—¡Papáaaaa!Leah apareció prime
C168- AHORA TÚ ERES MI ÚNICO PAPÁ
C168- AHORA TÚ ERES MI ÚNICO PAPÁ.Dos meses después.El cielo estaba gris y el ataúd descansaba frente a todos, cubierto de lirios blancos. El sacerdote hablaba con voz pausada, diciendo palabras que intentaban consolar a los vivos y honrar al que ya no estaba.—Hoy despedimos a John Carter. Un hombre que amó profundamente, que dio lo mejor de sí a quienes fueron su familia, y cuyo amor no termina con la muerte...Rachel escuchaba a medias y en el proceso sostenía la mano de Melody con cuidado, la niña estaba muy quieta, vestida de negro, los ojos rojos, fijos en el ataúd. No lloraba. Solo sentía una opresión demasiado grande y se preguntaba por qué su papá estaba allí.Del otro lado, Aaron mantenía a Leah cerca, estaba allí, firme, presente, cumpliendo la promesa que había hecho.El sacerdote terminó sus palabras y hubo un silencio largo. Luego, el mecanismo empezó a bajar el féretro.Rachel sintió el tirón en el pecho.—Vamos, cariño —susurró.Melody dio un paso adelante y sus ma
C169- LA PERSONITA QUE HICIMOS CON PURO AMOR.
C169- LA PERSONITA QUE HICIMOS CON PURO AMOR.MESES DESPUÉS…El sábado por la mañana empezó con harina flotando en el aire y risas chocando contra las paredes de la cocina, la mesa estaba hecha un desastre: huevos cascados sin piedad, un charco de leche avanzando lento hacia el borde, además de un bol demasiado grande para unas manos demasiado pequeñas. Aaron llevaba un delantal ridículo que decía El Chef Papá y lo defendía con una seriedad exagerada.—Atención, equipo —dijo, alzando la espátula—. Esta es una misión de alto riesgo. Objetivo: alimentar a Mamá y al Bebé Secreto.Leah abrió los ojos como platos.—¿Un bebé secreto?Rachel, sentada en un taburete con el teléfono en alto, rió en silencio y se llevó una mano al vientre que ya estaba abultado.—Shhh —susurró Aaron, teatral—. Es secreto nivel superhéroes.Melody quien estaba de pie sobre un banquito, concentrada, sujetando el batidor con ambas manos, movía la muñeca despacio, como si el mundo dependiera de que la masa quedara
C170- COMPRAS PARA BEBES.
C170- COMPRAS PARA BEBES.La tienda era enorme. Rachel y Aaron avanzaban de la mano empujando un carrito que ya parecía desbordado, mientras Melody y Leah iban unos pasos adelante, mirando y tocándolo todo como si hubieran entrado en otro mundo.Rachel llevaba una lista bien doblada, pero Aaron no la miraba. Estaba detenido frente a una pared llena de zapatitos diminutos.—Mira esto… —murmuró, tomando uno entre los dedos—. Son chiquitos… llevemos diez.—Aaron —advirtió Rachel—. La lista.—Antes de la lista —dijo él, sin apartar la vista—, tenemos un pequeño detalle pendiente.Ella suspiró.—Ni siquiera sabemos cuántos bebés son. Así que llevemos uno.—Rachel… nena…—Uno —repitió ella, firme—. Uno solo. No empieces.Aaron sonrió despacio, como si estuviera calculando algo.—Cinco.—¿Cinco? —lo miró, incrédula—. Aaron, no.—Por eso hay que comprar de todo —respondió muy serio—. Por si acaso.Rachel negó con la cabeza, pero se estaba riendo.—Eres imposible.—Y tú terca —dijo él, y agar
C171- ¡TRES!
C171- ¡TRES!Días después, llegó la ecografía que ya no podían esquivar.Rachel había evitado saberlo en la primera. No por miedo, sino por una intuición que prefería mantener en silencio, pero esta vez no habría escapatoria. Esta vez lo sabrían.El zumbido suave de la máquina llenaba el aire y Rachel yacía en la camilla, sintiendo gel frío extendiéndose por su vientre. Aaron estaba a su izquierda, sosteniéndole la mano con una fuerza que lo delataba, a la derecha, Melody y Leah se estiraban todo lo que podían para ver la pantalla.La doctora con una sonrisa cómplice ajustó el equipo.—Bien —dijo—. Veamos.El sonido apareció primero. Un latido rápido, firme y Rachel contuvo el aliento.—Ahí está su bebé —dijo la doctora—. El corazón late perfecto.Aaron exhaló como si hubiera estado conteniendo el aire desde hacía semanas, apretó la mano de Rachel y sonrió sin darse cuenta.Entonces la doctora movió el transductor.—Y aquí tenemos…Otro latido se sumó, distinto, cercano y Aaron abrió