All Chapters of La Obsesión Del Alfa (Lazos Del Destino #2): Chapter 101
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*—Dante:Sus amigos lo observaron con atención cuando el silencio cayó tras el comentario de Jace y la información sobre la familia de Ezra.—Lo siento —se disculpó Jace nuevamente, y Dante negó con la cabeza.—No es tu culpa —respondió Dante con una mueca—. Es mía, por actuar como si mi asistente no existiera.—No te castigues por eso —comentó Dominick—. Ahora se te ha dado la oportunidad, y es momento de aprovecharla. Nunca se conoce del todo a una persona hasta que se inicia una relación.—De acuerdo… —balbuceó Dante, incapaz de encontrar las palabras.—Y en cuanto a la historia de sus padres, es algo que debes escuchar de labios de Ezra —intervino Dominick con suavidad—. Pero lo que vivió en su juventud explica muchas de las decisiones que toma ahora. Es un chico herido, y tiene miedo de que su historia se repita, de que tú termines siendo como su padre.Dante miró a sus amigos y suspiró. No sabía los detalles exactos, pero con lo que Dominick y Jace habían dicho, ya entendía el p
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*—Ezra:—Felicidades, eres un omega dominante —anunció Mikail con una sonrisa abierta, profesional… y ligeramente orgullosa.Ezra no reaccionó. No hubo sorpresa, ni alivio, ni enojo. Su rostro permaneció vacío, como si la noticia hubiese llegado tarde, como si su cuerpo ya lo supiera desde hacía tiempo y la boca del médico solo estuviera poniéndole nombre a lo inevitable.Era exactamente lo que había esperado después de aquella conversación con Engel y Callum. Después de escuchar experiencias que encajaban demasiado bien con las suyas. Después de descubrir, con una mezcla de horror y poder, cuánto control tenía sobre Dante. Ezra soltó una risa breve, sin humor.Era igual a su padre.Ethan y él habían heredado el mismo rasgo secundario: omega dominante. Solo que, durante años Ezra había creído que era recesivo, y él mismo se aferró a esa idea como a un salvavidas. No quiso ser como su padre, se negó a cargar con ese peso y ese destino. Así que, por miedo y negación, se bloqueó a sí mi
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*—Ezra:Unos minutos después, Ezra se subió a su auto y permaneció allí unos minutos, hirviendo de rabia.Solo había querido renunciar a su trabajo y desaparecer. No terminar imprimiéndose en su jefe y menos quedar atrapado por un cuerpo que se negaba a dejarlo huir.Pensó, con amargura, que quizá Dante debería vincularse con otro omega. Sin embargo, al verse en el espejo retrovisor, viendo la misma cara de su padre fallecido, supo la verdad. Eso lo condenaría más a él que a Dante y lo sabía mejor que nadie.Cerró los ojos y la imagen de su padre volvió con una nitidez dolorosa: desmoronándose día tras día, llorando en silencio, apagándose poco a poco después de conocer a su destino y ser abandonado como si no valiera nada. Aquel alfa había elegido a otro omega, uno con mejor estatus, más conveniente para su mundo, y dejó atrás al hombre que el propio destino le había señalado.Ezra odiaba a ese alfa con cada fibra de su ser. Esperaba no cruzarse jamás con su progenitor, porque sabía
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*—Ezra:Como siempre, la propiedad de Engel y su esposo logró dejar a Ezra impresionado. La extensión del terreno, el verdor cuidado hasta el extremo, los árboles altos proyectando sombras largas y tranquilas. Todo era hermoso, casi irreal. Un lugar diseñado para transmitir calma, pero irónicamente, Engel rara vez podía disfrutarla.Estacionó el auto junto a los demás vehículos y uno de los guardias de seguridad se acercó de inmediato para ayudarle con la jaula de Draco. El hombre fue amable, silencioso, profesional. Tras identificarlo, lo condujo por los pasillos amplios hasta la habitación de Engel.Ezra frunció ligeramente el ceño cuando notó que Engel no había salido a recibirlo.Eso no era normal.El guardia abrió la puerta y se retiró con discreción. En cuanto Ezra cruzó el umbral, entendió por qué.Engel estaba sentado sobre la cama, con la espalda apoyada en la madera de esta y el rostro girado hacia los ventanales abiertos de su habitación. Observaba el jardín sin realmente
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*—Ezra:Odiaba ver a Engel roto, era tan doloroso y lo peor de todo era que no podía hacer nada.El omega herido bajo la mirada y sus hombros comenzaron a temblar. El llanto llegó después, silencioso al principio… y luego roto, incontenible.Ezra se acercó sin decir nada y lo rodeó con los brazos, sosteniéndolo mientras Engel lloraba desconsoladamente, aferrado a Draco. El gato maulló inquieto hasta que Engel, con un sollozo, lo dejó sobre la cama y se levantó con dificultad.—Lo siento… —susurró antes de dirigirse al baño.Ezra lo siguió de inmediato.No llegó a tiempo para evitarlo. Engel se inclinó sobre el váter y devolvió con fuerza, su cuerpo sacudido por espasmos. Ezra le acaricio la espalda con suavidad.Cuando el omega culminó, Ezra le ayudó a limpiarse la boca con cuidado y después lo llevó de regreso a la cama, le dio agua y lo acomodó entre las almohadas.Engel cerró los ojos, exhausto.Ezra se quedó allí, sentado a su lado, comprendiendo con un nudo en la garganta que el
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*—Ezra:Después de eso, Engel comentó, casi como una confesión tardía, que aún no se había duchado. Ezra soltó una risa suave. Eran casi las once de la mañana y el omega seguía sin bañarse, pero no le sorprendía. Su día había comenzado con el pie izquierdo y, con toda seguridad, ni siquiera había tenido fuerzas para ocuparse de sí mismo. Hablar con Ezra, en cambio, parecía haberle sentado bien; su aroma estaba menos cargado y su mirada ya no tan opaca, más bien, sus ojos azules volvían a tener ese brillo travieso de siempre.Ezra lo ayudó a ducharse. Engel le dijo que normalmente era el ama de llaves quien se mantenía atenta a cada uno de sus movimientos, pero confesó que detestaba sentirse vigilado, que Cameron incluso había insistido en contratar un enfermero para esos días difíciles. Ezra entendía ese rechazo: Engel odiaba que lo vieran frágil, reducido a un cuerpo que fallaba. Aun así, aceptó su ayuda. Quizá porque eran amigos. Quizá porque en él confiaba de verdad.Luego de la d
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*—Dante:Después de hacer planes y tomar decisiones para la cita perfecta con Ezra, Dante decidió que era momento de cerrar otro capítulo de su vida y reunirse por fin con Kendry.El apartamento de fiestas estaba impecable. Demasiado. Tan limpio que apenas parecía el mismo lugar. No quedaban rastros visibles del caos que durante años había reinado allí, como si alguien hubiese pasado un paño no solo por las superficies, sino también por los recuerdos.Dante recorrió el espacio con la mirada, y las imágenes regresaron sin pedir permiso. Tríos, orgías, excesos, noches interminables de depravación que ahora prefería no revivir. Todo aquello que alguna vez había defendido como libertad se le antojaba vacío. El lugar estaba tan mancillado en su memoria que, por un instante, pensó que no merecía a alguien tan puro como Ezra.Negó con la cabeza, obligándose a cortar el pensamiento de raíz. No iba a castigarse más.Se centró en recoger las pocas cosas personales que aún quedaban allí, cosas q
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*—Ezra:Llegó al trabajo con más ánimo del que habría esperado, considerando todo lo que estaba ocurriendo en su vida. Tal vez era el cansancio acumulado, o quizá esa extraña sensación de que, por primera vez, algo estaba empezando a moverse en la dirección correcta.Joseph ya se encontraba en su escritorio, revisando documentos con la tableta en mano.—Llegaste temprano —comentó Ezra, deteniéndose frente a él.Joseph levantó la vista y sonrió.—Buenas noches —respondió con un tono alegre—. Y sí, anoche tuve que irme antes, ya sabes por qué.Ezra hizo una mueca inevitable al recordar el caos de la noche anterior. Pobre Joseph, había tenido que presenciar de primera mano todo lo ocurrido con Dante.—Lo siento —se disculpó—. Fue culpa mía que el señor Delacroix pasara por todo eso y…—No te preocupes —lo interrumpió Joseph, apoyándole una mano en el hombro—. Entiendo la situación. Cuando un alfa se obsesiona con un omega, se vuelve especialmente sensible y mucho más si hay otro alfa ron
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*—Ezra:Al final, dejaron las bromas a un lado y volvieron al trabajo, pero la sensación permaneció ahí, silenciosa, creciendo con paciencia, como una promesa que todavía no se atrevía a tomar forma.Dante permaneció encerrado en su oficina el resto de la noche. Como siempre.Ezra aprovechó para avanzar en los pendientes mientras el reloj corría en su contra. Tenían que salir ya a hacer sus supervisiones para el evento de San Valentín de mañana, pues todo exigía revisiones finales, horarios extendidos y detalles que no podían fallar.Antes de irse, fiel a su profesionalismo y quizás a algo más que no quería admitir, decidió pasar por la oficina de Dante.Tocó tres veces. Esperó. Nada.Ezra decidió entrar después de contar hasta diez. Dante estaba en su escritorio, serio, concentrado… hasta que levantó la vista. El cambio fue inmediato. Se movió con rapidez, tecleando con más fuerza, cerrando ventanas como si ocultara algo.¿Estaba viendo porno?Ezra apartó la idea antes de que se le
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*—Ezra:El Sweet estaba en pleno movimiento cuando llegaron. Un club exclusivo para clientes omegas. Joseph tuvo que tomar un inhibidor antes de entrar; allí los empleados eran betas u omegas, incluso los guardias eran betas. Los alfas no eran bienvenidos. Ni siquiera Dante frecuentaba ese lugar.Sabrina, la manager, una omega pequeña de cabello rubio y ojos azules intensos, los recibió con profesionalismo, bueno a Ezra, pero a Joseph, le echo ojitos esperando que alguna mirada se le pegara al alfa, pero Joseph la ignoró por completo, enfocado en el trabajo, algo que Ezra siempre había admirado de él.Revisaron el menú especial, las actividades programadas como shows, strippers y dinámicas pensadas especialmente para el público omega, además de la logística general del evento. Joseph tomó el control con naturalidad, moviéndose con soltura entre decisiones y ajustes, mientras Ezra lo seguía como una sombra eficiente, observándolo con un orgullo silencioso al verlo desempeñar su rol co