All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 131
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Todos voltearon a ver, los rumores que tanto habían estado esperando a que sucediera estaba pasando.—Aquí… nosotros queremos impedir esta boda, señor.Dijeron dos pequeños que han entrado al salón y van recorriendo con paso lento el mismo camino que hace unos minutos también recorrió su padre.—¡Oh, vaya! —¿Quiénes son ustedes?, ¡hermosos niños de Dios! —el sacerdote está consciente que si en ese momento alguien se opone, ese alguien deberá de tener evidencia que lo que dice es verdadero.—Somos los hijos abandonados por este hombre, él nunca ha querido reconocernos como tales, y ahora nuestra madre está esperando otro hijo de él, y tampoco se quiere hacer cargo. —acusó el pequeño Gael. — Juzgue usted, si es conveniente o no, que él se esté casando por la iglesia bajo juramento hacia Dios, siendo un hombre irresponsable que tiene en el abandono a sus hijos. —el niño hizo el ademán de secar una lágrima fingida.Eduardo quería soltar una carcajada de felicidad. Se mordió el labio al ve
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Luna tuvo que sentarse para poder asimilar la tragedia que se estaba avecinando por culpa de quien sabe quién que empujó a los niños a cometer semejante estupidez.—¿El jefe tiene dos hijos y una mujer embarazada?Volvió a preguntar. Quería asegurarse de haber escuchado bien al inicio.—Sí, el niño mencionó la existencia de su hermanito y que, además, su papá no se quiere hacer cargo tampoco, así como no lo hizo de ellos dos desde que nacieron. —¡Ja!, el sacerdote al escuchar eso se enfureció tanto por estar a punto de unir bajo la palabra de Dios, a un hombre mentiroso y de inmediato dijo que la boda estaba cancelada.Solo imaginémonos la vergüenza que ha de haber pasado el guapetón de nuestro jefe, las cámaras captaron cuando él, tomó de la mano a sus supuestos hijos y los arrastró hasta la salida del salón. —¿Será que los va a reprender?Luna ya no podía más. Algunos compañeros vieron algo extraño en ella, por más que trataba de disimular era imposible demostrar lo afectada que est
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Juan Pablo rio a carcajadas, luego en voz baja le mencionó sus verdades.—Ja, ja, ja, dices que no quieres nada con él.Pero, si no te importara lo dejaras pasar. Más sin embargo; cada vez que te lo menciono te molestas y eso da a entender que es cierto lo que un dicho dice por ahí, que donde hubo fuego cenizas quedan.—Te equivocas.—A mí no me vas a mentir, yo sé que amas a mi cuñado, bueno, ex cuñado es ahora porque con mi media hermana ya se acabó todo.Tu mirada te delata, querida Luna. Esos ojitos brillan de felicidad cuando ves a Eduardo, delante de mí no trates de negarlo porque no te va a funcionar esa falsa máscara que usas para tapar tus sentimientos por ese hombre.—Me voy, gracias por cubrir mi puesto—. Dijo.Ella lo que quiere es salir huyendo de la realidad, ella ama al padre de sus hijos pero su orgullo no le permite aceptarlo.—Dale una segunda oportunidad a ese hombre que se derrite de amor por ti. —Gritó el muchacho cuando ella estaba cerrando la puerta, pero lo qu
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La emoción les había ganado y por fin a Eduardo se le estaba cumpliendo su sueño de volver a hacer suya a la mujer que ama. Pero de algo no se percataron, y es que al entrar volvió a dejar la puerta sin seguro y ahora han estado a punto de ser descubiertos. —Papá, ¿estás ahí? Preguntó el pequeño Gael al entrar en la habitación y ver tirado en el suelo el bóxer que su padre tenía puesto hace pocos minutos.—El niño … —alcanzó a decir la chica, tratando de detener a la bestia sexual en la que se está convirtiendo el hombre.—Shh, déjalo, si no le respondemos se irá. Eduardo está muy entretenido como para atender berrinches, no quiere parar de lamer y succionar los pechos de su adorado amor.—¡Papá!, la abuela te está llamando porque dice que necesita de tu ayuda, ella… ella está llorando y pide hablar contigo.—¡Maldición, es el mendigo de mi papá! —Exclamó y de inmediato bajó a la chica y le dio un último beso. — Lo siento bonita, tengo que irme. — se despidió de ella y tomó una to
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Eduardo dejó a su hermano menor en la clínica para que estuviese pendiente de su madre, él va a aprovechar ese momento para regresar a la mansión y buscar a su padre ahora que la señora está dormida y que no se dará cuenta. Cuando ellos llegaron a la casa, ni se les vino a la mente buscar a su papá, y es que al ver a su madre toda llena de golpes, ellos se preocuparon y se les olvidó todo.Ahora sí, buscó a su padre por todo el interior de la casa, pero no lo encontró, entonces bajó al sótano y revisó en el garaje para ver si su auto estaba allí, pero no fue así.—¡Maldito infeliz! —sabes muy bien lo que te espera verdad, y por eso has decidido huir de la casa. Habló con palabras de odio mezcladas con dolor e impotencia por no tenerlo frente a él. —Pero te juro por mi bella madre, que esto que le has hecho no se va a quedar así, me las vas a pagar y muy caro, aunque a mí me cueste la vida.Expresó. Acariciando el arma que por muchos años ha permanecido bajo llave. Por otro lado, Lu
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Eduardo guardó silencio al escuchar aquella petición tan absurda. Es cierto que sabía que Luna era odiosa cuando estaba enojada, pero al tratarse de la señora pensó que se le ablandaría el corazón.—¿Qué quieres a cambio de ayudarme? ¡Pide lo que desees y te lo daré! ¿Quieres una de mis empresas? Ordenaré que te hagan el traspaso de nombre ahora mismo.—Oye, solo estaba bromeando. No volveré a cometer el error de arrojarte nuevamente a los brazos de esa mujer.Eduardo se relajó. Estaba desesperado, pero ahora todo tenía solución, al parecer.—¿Tu hermano está de acuerdo en que nos intercambiemos los papeles? ¿Crees que pueda aguantar un día entero a los niños?—Claro que sí, bueno, no se lo he comentado aún, pero estoy cien por ciento seguro que por el bien de nuestra madre él aceptará dejarla en tus manos e ir al infierno con nuestros diablillos.—¿Y tú, confías en mí?—A ciegas lo hago, princesa. Eres la madre de mis hijos, tienes un corazón lleno de bondad y sé que jamás le harás d
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¿Qué sucedió? Por un despiste que fue ocasionado por ir hablando con su celular y leyendo aquel papel, Eduardo dejó de ver la carretera por unos segundos, sumando a la tragedia, un hombre altamente alcoholizado que no pudo frenar su auto a tiempo, ha ocurrido un accidente en la autopista de las cuatro manzanas.Eduardo ha quedado dentro del auto, prácticamente sin vida, ya que el encontronazo se dio de frente y el lado del conductor fue el que más daños recibió. Las sirenas de los cuerpos de socorro y de los efectivos de tránsito ya se escuchan sonar, mientras que Luna ruega en silencio que no le haya ocurrido nada a su amor, que no sea él, uno de los participantes en ese accidente.—¡Gael! —Gritó ella con todas sus fuerzas a su hijo que está dentro de la casa, ella siente que no se puede mover porque sus pies se han quedado paralizados, toda ella está paralizada y aterrada.—¿Si mamá, dime para qué me necesitas?—¿Tienes el número de tu profesor Owen, en tu cuaderno?—Sí, mamá, tod
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Luna le pidió que no volviera a mencionar esas cosas. Le ordenó que durmiera y que al despertar esperaba que sus pensamientos ya se hubieran aclarado. —No te hagas la graciosa, yo estoy ansioso porque tú me lo cuentes y ya me estoy desesperando. —¿Acaso… no es mío? Preguntó el hombre con un nudo en la garganta y volteando su mirada hacia otro lado.—Eduardo, yo no sé de qué embarazo hablas, antes de tener tu accidente también me lo mencionaste. — ¿Acaso tienes embarazada a la mujer con la que te ibas a casar y… la estás confundiendo conmigo? Luna también sintió un nudo en la garganta cuando se lo preguntó.—Que yo recuerde, en los resultados de un examen que me encontré estaba escrito tu nombre, no el de otra persona.—Tonterías. Ahora que lo mencionas, tengo que ir al laboratorio. Hace unos días me hice unos exámenes y aún no los he ido a reclamar.—Bueno, entonces ve ahora mismo y luego investigamos como fue que apareció ese sobre en mi auto.—A ti fue el espíritu de la muerte q
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Owen no pudo contener su asombro. —¿Cómo? no entiendo por qué dices eso, si se supone que ustedes dos ya se estaban entendiendo mejor, incluso estos días te he visto preocupada por su salud.—En cualquier momento te vas a dar cuenta del porqué no quiero saber nada que tenga que ver con tu hermano.—Por favor Luna, no me dejes con la duda. Vamos, no seas mala y ya dime que fue lo que pasó ¿o es que mi hermano te ha hecho algo malo y a ti no te ha gustado? Déjame decirte que Eduardo, aunque se vea serio es un excelente ser humano.—No, bueno, creo que me ha mentido o no sé cómo tomarlo pero, tu hermano va a ser padre por tercera vez y…—¿Ah y por eso te has molestado con él? eso yo ya lo sabía, perdón pero creo que fue por mi culpa que…—Así que tú ya lo sabías y…—tutu tutu. —la llamada se vio interrumpida, al celular de la pelirroja se le acabó la batería y se quedó hablando sola. —¡Dios mío! por qué permites que yo siempre salga lastimada por este hombre. Luna se lamenta porque ya l
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Ellos continuaron conversando y sacando conclusiones de los acontecimientos recientemente ocurridos. —Ah por cierto, ya que estamos hablando de tu pelirroja ¿Dónde está ahora?Preguntó Owen. Recordando aquella llamada extraña.Eduardo le comentó que había ido al laboratorio a reclamar unos exámenes que hace unos días se hizo y no le ha quedado tiempo de recogerlos.—¿Al laboratorio? Pero si ella me dijo que ya se iba para la casa a cuidar de los niños.—Te mintió, ella anda en el laboratorio.—O te mintió a ti solo para huir. Ella cuando me llamó para decirme lo de tu ex prometida, me mencionó sobre un embarazo.—Ella dice que yo estoy loco, solo porque le reclamé su silencio con respecto a su embarazo. —Pero por qué lo niega si eso es cierto.—¿Y tú como lo sabes, y yo ni enterado?—Yo le fui a reclamar sus exámenes y allí me felicitaron porque pensaron que yo era el padre de tu hijo.—A la verga, tú te quieres adueñar de mi hijo, cabrón.Eduardo le aventó la almohada. —No, te est