All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 121
- Chapter 130
234 chapters
121
Era la primera vez que Owen y Juan Pablo tenían una conversación. Parecían mujeres contando chismes.—¡Oye! ¿Qué ha dicho tu hermano, al final se va a casar con mi media hermana o no?Preguntó Juan Pablo.—Es obvio que no lo hará. Pensándolo bien, ahora que sé que tú también estás en contra de que ese matrimonio se lleve a cabo, por el simple hecho de que tu hermana te desprecia.Creo que es hora de que nos pongamos a trabajar y le busquemos una solución a ese problema.—Cuenta con mi apoyo, pero ¿qué tienes pensado hacer?—¿Qué tal si raptamos a una mujer para mi hermano?—¡Ja, él nos matará!—Al contrario, él nos lo agradecerá. Y más si es a la mujer que él ama con locura.—¿Acaso existe una? yo veo que tu hermano es más frío que un pedazo de hielo, no creo que haya alguien en su corazón.—Claro que sí la hay, y te vas a ir de espaldas cuando veas de quien se trata.—¿Trabaja en la empresa? —quiso curiosear, Juan Pablo.—Cuando la veas lo sabrás.Eduardo le envió un mensaje de texto
122
Luna lo empujó a un lado. Eduardo no dijo nada, pero los demás continuaron protestando. —¿Prefieres que tu amor se case con otra mujer?—¿Y a ti quién te ha dicho que yo siento algo por este hombre?—¡Ay cariño! ¿Acaso se te olvida quién es mi pareja?—¡Maldito mi amigo que anda ventilando todo lo que le cuento! —Pensó en su mente.Ella lo amenazó diciendo que le iba a llamar a su amigo Francisco para que le llamara la atención. Hasta entonces, el joven Juan Pablo se puso serio y le suplicó que por favor no lo hiciera porque de verdad se molestará con él su pareja.Pronto los niños se despertaron con la bulla que se tienen todos fuera del auto, incluso algunos de los que serán sus vecinos que escucharon el escándalo se han asomado por las ventanas y hubo un señor que salió al patio a preguntar que si todo está bien, pensando que quizá a la chica la traen secuestrada y por eso se está peleando con ellos.—Vámonos, dejemos el escándalo que estamos armando un show. —Comentó entre risas
123
Al día siguiente…Ya son las diez de la mañana y Eduardo aún sigue dormido. Luna desde hace rato se levantó y preparó el desayuno para sus hijos y ella, jamás le preparará algo de comer al hombre que yace dormido en el sofá.Se fue a la habitación de cada niño y les habló para que bajaran a comer, pero les pidió que por favor no le hicieron bulla a su jefe para que este no se despierte porque está cansado de trabajar.—Mamá, hoy es fin de semana ¿Qué haremos este día? Luna los ha acostumbrado que el día sábado o domingo, lavan las paredes del apartamento en donde suelen vivir, desde que llegaron a esta ciudad y conviven con Juan Pablo, se ha perdido esa tradición.—Hoy dormiremos, ya mañana veremos lo que hacemos.A mitad de comer, uno de los niños se levantó y le habló a Eduardo para que también les acompañe a desayunar. Él se aseó y luego llegó a la cocina, pero su sorpresa fue que no encontró nada preparado para él, pero no dijo nada, solo tomó una manzana roja y se fue a la mesa
124
En medio de su coqueteo, Eduardo le pidió a Luna que se vistiera porque él va a preparar una cena para celebrar su llegada a esa casa. Pero, ella le puso como pretexto que tiene mucho sueño y quiere dormir hasta el amanecer.Ella se fue a su habitación y se encerró allí, desde hace mucho que no llora, pero ahora la tristeza le ha vencido y se ha recostado en la cama abrazando la almohada para llorar sobre ella, se siente impotente y la peor madre del mundo por no contarle a sus hijos que a quien ellos de broma le llaman papá, es su verdadero padre.Ella está agradecida con Eduardo por no haberse negado a la idea de que ya es padre, desde que él se enteró más bien le reclamó por no haberle comentado sobre su embarazo, e incluso ahora hasta les ha regalado una casa para que puedan vivir cómodamente, él se ha portado tan bonito con los niños y con ella también y aun así le sigue negando a sus hijos.—Creo que ha llegado la hora de que mis niños sepan que de verdad tienen un papá, espero
125
Luna se separó de los brazos del hombre y se acomodó el vestido, al mismo tiempo que se maldice a sí misma por ser tan floja y dejarse caer fácilmente en las tentaciones de ese maldito.Pero es que ese idiota derrite a cualquiera, con esa mirada seductora y esos labios tan apetecibles que dan ganas de estar todo el día y la noche prendidos de ellos.La señora Estrella, regresó a la mesa donde se encuentra su hijo y sus nietos a la espera de que les sirvan la comida. Ella va con una sonrisa que se le figura en su rostro y a leguas se le nota su gran felicidad.—¿Qué pasa, mamá? ¿Qué ha pasado por allí para que tú vengas tan sonriente?Owen acaba de colgar una llamada y la observa con confusión y quizá hasta con cierta diversión.—¡Ay hijo, no te imaginas la pena que acabo de pasar!, me he encontrado a un par de ratones en una batalla campal por probar la saliva del otro.—¡Que! —Exclamó el chico sin entender lo que su madre ha dicho.—¿Ratones en nuestra casa? —Vamos a sacarlos con la
126
Esa noche los niños comieron hasta llenarse, ante la atenta mirada que su abuela les daba y que de vez en cuando les ofrecía pequeñas porciones de verdura en la boca para que comieran porque le daba ternura ver que no son como otros niños que a su edad no prueban muchas de las verduras, ellos son todo un caso especial y con facilidad se ganan el corazón de cualquiera que intente hacer amistad con ellos.—Gracias por no negarte a que yo conozca a mis nietos. Quiero que pasemos más tiempo juntas tú y yo¿Qué tal si mañana domingo vamos al salón?—Lo lamento, señora, el dinero no me alcanza para darme el lujo de ir al salón.—No te preocupes, hija, tú has hecho demasiado por mis nietos y ahora te mereces un buen descanso. Y qué mejor que irte a relajar a un spa, todos los gastos corren por mi cuenta.—¡Ay, no, qué pena señora!, es que yo no estoy acostumbrada a ese tipo de cosas, además de que nunca he dejado a mis hijos, solo por andar con vanidades para mí.Al final Luna aceptó salir c
127
Eduardo sonrió. Se lanzó encima de ella y la besó, a cambio recibió una mordida que dejó su labio doliendo y con una gota de sangre saliendo. —Tu boca dice una cosa, pero tu corazón y tus sentimientos dicen otra, tú me amas, cariño. Lo he notado cuando te beso y... te toco. —Me amas, pero tu orgullo de mujer no te deja aceptarlo.—Estás muy equivocado. Mira, si es por mí que vas a dejar de casarte, no lo hagas, no pierdas tu tiempo en rogarme, mejor aprovecha la oportunidad que la vida te da para que compartas tu vida con alguien más.Los niños siempre van a estar para cuando desees venir a visitarlos. La casa no te la puedo despreciar porque es algo que a ellos les corresponde, pero si no estás de acuerdo en ello, nosotros con mucho gusto nos vamos de aquí a otro lugar, total nunca hemos tenido una casa propia y ellos ya están acostumbrados a vivir en un lado y otro.—No, no te vayas, esta casa es de ustedes. —¿Entonces tú quieres que yo me case con esa otra mujer?—Por mí no te det
128
La mujer apareció frente a ellas e increpó directamente a la anciana. —¡Vaya, vaya, pero a quién tenemos por aquí! Mi querida suegra, ¿anda de compras sola?Se burló. —Te equivocas Amanda, no ando sola. Ella es mi compañía.—Ja, ja, ja, mi querida suegra como siempre haciendo sus obras de caridad.—¿Quién es ella, señora Estrella?Preguntó Luna.—Dile a esta pordiosera quién soy.—Esta mujer malvada que está frente a nosotros, es la ex prometida de mi hijo Eduardo. —Corrección querida, pro-me-ti-da, que no se te olvide.—La boda ya se ha cancelado, ya no puedes llamarme suegra ni tampoco debes hacerte pasar como la prometida de mi hijo.—Mire señora, su marido se está muriendo en el hospital y usted aquí en la vagabundería con una muerta de hambre.—Pues a esta que le llamas…Ella quería darle su lugar como nuera a Luna, pero esta la interrumpió. —Déjela, señora Estrella, que la señorita piense lo que se le dé la gana. Usted váyase a la clínica, yo me regresaré para la casa por mi
129
Owen consiguió hacerle conciencia a su madre. Era injusto que ella continuara aferrándose a un hombre el cual nunca le ha demostrado amor sincero. —Tienes razón mi muchacho, han sido muchos años que he esperado un cambio por parte de él, pero jamás ha sucedido. —Es hora de abandonar este barco sin rumbo que nomás me está llevando a una tremenda crisis de estrés.—Me alegro de que por fin lo hayas entendido, mamá. —Ahora vámonos para nuestra casa.El día de la boda, todos creían que Eduardo no llegaría. Había pocas personas porque como anteriormente se había cancelado la ceremonia y después se les volvió a informar que ahora sí se llevará a cabo, entonces no todos los invitados estaban preparados para asistir al evento, además temen ir solo a perder su valioso tiempo y que al final les salgan con que uno de los novios no se presentó. La mayoría de los presentes está a la expectativa para ver quién de los dos faltará. El chisme está a la orden del día y las miradas no se detienen a la
130
Sin que nadie de sus compañeros de trabajo supiera el motivo de su cercanía, en todo momento Juan Pablo la sostuvo del brazo, él se imagina que debe de ser muy doloroso para ella ver que el hombre del que un día estuvo enamorada, se casa con otra mujer. En ocasiones se nota que se queda ida, viendo a un punto en específico, con la mirada perdida en la nada. Como si recordara aquellos días felices cuando estuvo con él y las veces que en el presente le ha suplicado para que le de otra oportunidad. El hombre la estaba sosteniendo, pero cuando menos acordó ella iba directa al suelo lentamente, él la logró sostener por completo antes de que su cuerpo cayera.De inmediato la cargó en brazos para llevarla a la clínica. —Lo más seguro es que la sobrecarga de trabajo le ha hecho colapsar. —Comentaron varios de los que presenciaron el acto.En aquel lugar, la boda siguió su curso, mientras que Luna era trasladada a recibir atención médica. Una compañera le acompaña y la lleva recostada en s