All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 151
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Al momento en que los recién reconciliados bajaron a desayunar, la chiquilla solo saludó a su primo. Mientras que a Luna la vio con ojos de asesina, prácticamente le amenazó con la mirada. Pero, como Luna ya sospecha de que la chiquilla está celosa de ella, pues decidió agregarle un poco más de leña al fuego aprovechando lo que su suegra le ha preguntado.—¿Cómo dormiste, hija?, me imagino que extrañabas demasiado dormir en una cama bonita durante el tiempo que estuviste secuestrada.—Uf, ni se imagina lo rico que la pasé anoche, su hijo es muy intenso y no me dejó dormir casi nada, por eso es que nos hemos despertado tarde, todo por culpa de él.Habló Luna, sus palabras estaban cargadas de coquetería hacia su marido. A la señora Estrella, se le hizo extraño que su nuera se exprese de esa forma, ella siempre se ha mostrado calladita y bien educada sin nada de ventilar cosas íntimas de ella y Eduardo.“Algo debe de estar pasando aquí y yo no me estoy dando cuenta, pero tengo que aver
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Luna se dio la vuelta, sus piernas estuvieron a punto de fallarle. Se agarró del escritorio para no caer, quería demostrar que no tenía miedo, pero era imposible. —¿Por qué te quedas paralizada? ¿Acaso no te da gusto que haya vuelto por ti? He viajado desde mi país para que nos volvamos a ver, preciosa, debes de alegrarte porque de nuevo estaremos juntos como se debe.Luna se estremeció. —¿Cómo entraste aquí? —¿quién te permitió la entrada, si se supone que personas ajenas a la empresa no pueden pasar sin una cita previa? Cuestionó muy agitada y asustada.—Por la plata dicen que baila el mono, cariño. Y hoy lo he comprobado, al parecer hoy es mi día de suerte porque me he encontrado a un viejo conocido y él me ayudó a llegar directo hasta tu oficina. —Pero eso no importa, he venido a llevarte conmigo para que seamos felices en nuestra casa, en el bosque.—Aléjate de mí, viejo asqueroso, no des otro paso o si no…—¿O sí, no que, ah? —¿Qué pretendes hacerle a un hombre como yo?—¡Bas
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En un corto descuidado de aquel hombre, Eduardo se lanzó hacia él y le arrebató la navaja. Luna cayó al suelo boqueando como un pez por la falta de oxígeno que necesitan sus pulmones. Mientras que su marido ha tomado a golpes con puño limpio al malvado hombre.—Mi… amor… ya déjalo, por favor lo vas… a matar. —le suplica al ver al hombre lleno de sangre y con un ojo prácticamente salido de su lugar, sus dientes están esparcidos por partes de la oficina.Eduardo está furioso y no para de golpear al hombre, hasta que el joven Juan Pablo, que estaba en su oficina, escuchó el gran alboroto y corrió a ver qué es lo que estaba pasando. Luna aprovechó y entre llantos le pidió que agarrara a Eduardo para detenerlo, porque así como está de enojado; existe la posibilidad de que allí mismo acabe con su vida, y ella es lo que menos quiere en este momento.—¿Estás bien, mi vida?, perdón por la escena que te tocó ver, pero es que al verte tan indefensa no me pude detener.Se disculpó Eduardo.—Est
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Finalmente, llegó Owen con su sobrino, y ya que a Eduardo le toca pasar la noche en el hospital, le pidió que se fueran para la casa y que por obligación, Luna tiene que saber lo que está pasando, porque no va a llegar el pequeño Gael con ellos y ella lo preguntará.Owen le comentó lo sucedido, ella llorando le llamó a su marido para reclamarle por el engaño. Eduardo le explicó que no se lo querían decir para que ella no se preocupe, y aunque ella quería que la llevaran esa misma noche, él no se lo permitió, aduciendo que ella en casa debe de tener cuidado por dos hijos y que él se encargará de cuidar al otro.Finalmente, ella accedió y a tempranas horas de la mañana pidió que la llevaran al hospital, ella jamás ha estado alejada de su hijo cuando se han enfermado, incluso cuando estaba trabajando, ella pedía permiso ese día para quedarse en casa con ellos, nunca se ha confiado de dejar un hijo enfermo al cuidado de su niñera, siempre ha sido ella la que ha estado al frente.El celula
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Durante el trayecto a la empresa, Luna no le volvió a dirigir la palabra a su marido, ni siquiera lo ha volteado a ver, pues, ella está muy resentida. Y con justa razón, porque según las palabras del mismo hombre, él prefiere defender a su querida prima y acusarla a ella de ser una mujer paranoica. —¿Acaso piensas pasar todo el día parándome la cara, mi amorcito lindo? Preguntó horas más tarde. Había intentado contentarla durante la mañana pero no lo había logrado. —¿A quién le hablas?, yo no veo que tu inocente primita esté por aquí.—Vamos cariño, no seas así. No nos alejemos por culpa de terceros que no tienen nada que ver con alguno de nosotros.—Si tú sigues permitiendo que esa piruja te coquetee, te juro que no lo voy a tolerar y me voy de esa casa.—Mejor vamos a almorzar y dejemos a un lado el tema de la famosa prima.—Ve tú solo, yo me quedaré para adelantar un poco el trabajo que ha quedado pendiente.—Yo te voy a ayudar cuando regresemos.—No, ve y llámale a tu prima pa
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Después de tener aquella discusión en la oficina con su mujer, Eduardo ha llegado a solas a un restaurante en donde pidió dos almuerzos para llevar, él no comerá en ese lugar, lo hará junto a su mujer, aunque ella se niegue a hacerlo con él.Para mientras espera que le preparen la comida, se compró una botella con agua y se sentó en una de las mesas cercanas a la entrada del restaurante, él no se ha percatado de que en otra de las mesas cercanas hay una persona de la cual él no desea saber ni de su existencia.—¡Buenas tardes, mi querido ex prometido! —Saludó Amanda, acercándose hasta la mesa donde él se encuentra.—Hola Amanda, yo solo tardes te puedo decir porque de buenas no tiene nada el día si tú te apareces.—Ouch, eso dolió hasta los huesos cariño, mira que tenemos un hijo en común y desde hace días no respondes mis llamadas. —Ella se acercó mucho más y cuando menos acordó se sentó sobre sus piernas y lo besó en los labios. —No quiero que nuestro hijo te vea como a un padre irr
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En otro lugar del mundo…Francisco, el amigo íntimo de Luna ha venido de visita a la ciudad y le quiere llegar de sorpresa a su novio Juan Pablo, pero para ello también necesita de la ayuda de su amiga. Francisco pidió pasar a la oficina de Luna. Él está registrado como persona de la familia que puede ingresar cuando se le antoje.Abrió la puerta de golpe pues, no quería que anunciarse, quería sorprenderla. —¡Ay, no, qué bárbaros ustedes! con tanto dinero que tienen y no se pagan un hotel. —Protestó.El chico ha atrapado a su amiga en el acto, ella está sentada sobre el escritorio y su marido está metido entre sus piernas en un mete y saca que se ha esfumado con las palabras del visitante inesperado.—¡Sal de inmediato, idiota! —exclamó Eduardo, pues está con sus pantalones abajo.Muerto de la risa, el joven Francisco se retiró, sabe que su amiga lo matará por haber visto eso, pero también se sentirá muy avergonzada porque la vio con las piernas abiertas y seguramente super empalada
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Luna le comentó a su marido los planes que amigo tiene para su pareja.Eduardo sonrió y le pidió que ella se encargara de organizar algo más romántico y que se lo descuente de su dinero, él se siente con mucha pena y quiere hacerles ese detalle.De pronto, Eduardo comenzó a reírse de la pasada de hace algunos minutos, al recordar la cara de vergüenza que puso su mujer cuando el amigo abrió la puerta de la oficina y los encontró dándole matraca a la deliciosa fruta que ella tiene entre las piernas.—Te dije que aquí no era buen lugar para hacerlo, pero no, el señor necio que lo hiciéramos aquí porque es el único lugar en donde no habíamos tenido sexo. Por tu culpa he pasado una gran pena delante de mi amigo. —Le regañó la chica.—Si no estás molesta conmigo y quieres que terminemos con el pendiente ahora mismo, dime que me amas.—¡Te amo cariño, te amo junto a nuestros hijos!Al día siguiente, a tempranas horas de la mañana, Eduardo tuvo que salir de viaje a otra ciudad para sostener u
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Eduardo ya ha regresado de su viaje. En sus manos trae un bonito ramo de rosas blancas y rojas con su respectivo jarrón, las ha comprado en el camino para su mujer.—Para la mujer de mi vida, con todo mi amor y mi cariño. —dijo cuando se las entregó seguido de un beso.—Muchas gracias, querido, no es necesario que te molestes en traerme obsequios cada vez que sales. —¿O es que acaso me ocultas algún secreto, te sientes culpable y quieres compensarlo con tanto detalle?—No mi amor, recuerda que te dije que me convertiría en tu sombra, te iba a llenar de detalles para así lograr convencerte de que me perdonaras. —Pero ahora, el hecho de que ya estemos bien con nuestra relación, no significa que dejaré de regalarte detalles como este.—¡Está bien, está muy bello!—¿Pasa algo, mi vida? —es que te noto un poco rara, como si quisieras decir o reclamar algo.—Lo he estado pensando y quiero hacerte una petición, aunque no sé cómo te lo vayas a tomar tú.—Ajá dime, sabes que todo lo que tú des
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Eduardo sigue con aquella inquietud. A su criterio, conoce muy bien a su mujer y no la creía capaz de convertirse en una interesada. —Cariño, si hay algo que te esté molestando y por esa razón estás tomando esas raras decisiones que no parecen ser tuyas, por favor házmelo saber. —le pidió.—No te preocupes mi vida, tú sabes que todo lo estamos haciendo por el bien de nuestros hijos. —Le repite su mujer.—Yo lo sé mi amor, y créeme que por ellos me deshago de todo si es posible, claro que por ti también lo haría. Pero me preocupa que tú lo estés haciendo por otra cosa, aclaro que no te estoy mezquinando nada. Por el bien de todos ustedes, me despojaría de todo lo material que me pertenece, con tal de que sean feliz. “Ya lo estás haciendo querido, al suave lo estás haciendo” —Comentó ella en su mente.Así van pasando los días, Luna ha hecho caso omiso a aquellas fotografías y sigue conviviendo con su marido como si ella no hubiese visto como abraza a otra mujer. Eso sí, que se ha li