All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 161
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Dentro del baúl del automóvil se encuentra la prima de Eduardo, por el momento está dormida y no se ha dado cuenta de que ya han llegado y la han descubierto en su escondite.—¡No puede ser! —¿Qué es lo que pasa por la mente de esta chiquilla, ¿acaso nos va a seguir a todas partes? Se quejó Luna. Ella está que echa fuego de lo enojada, ella odia a esa chiquilla porque sospecha de que le quiere arruinar su relación con Eduardo.Bueno, aunque prácticamente ya está arruinada esa relación de pareja y fue el mismo marido quien se encargó de arruinarla al embarazar a su ex prometida y seguir viéndose con ella a espaldas de Luna.—No sé en qué momento fue que esta niña se metió aquí, yo recuerdo que cuando subí las maletas aquí no había nadie. A Eduardo tampoco le ha gustado la sorpresa que les ha dado su prima.—Levántala y mándala caminando de regreso a la casa. —ordenó su mujer.—No puedo hacer eso, ahora que ya está aquí. Y lo más recomendable es que se lo diga a mi mamá, para que no s
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Los tres caminaron en dirección a las cabañas, el hombre le mostró a su prima cuál será la de ella, casi están pegadas la una de la otra, pero aun así la chiquilla protestó porque según ella le da miedo dormir sola en un lugar tan solitario como ese.—¿Y qué quieres? ¡No me digas que te mueres por dormir con mi marido! —Dijo la pelirroja con un grito.—Amor, tranquila princesa. No hay necesidad de que te alteres, no quiero que el bebé salga afectado por tus preocupaciones.—Pues si no quieres que eso pase, dile a la estúpida de tu prima que nos deje en paz y se largue de una buena vez a echarse a su pulguero como lo perra que es.—¡Basta, cariño! ¿Acaso le vas a parar bola y te vas a perder de disfrutar de este maravilloso lugar? ¿Quieres que ella logre su cometido?El hombre la tomó de la mano y la obligó a ingresar en la cabaña.“Claro que no, esa niña jamás me va a ganar. Te juro que se va a arrepentir de haberse metido entre nosotros” Pensó.Dentro de la cabaña la pareja siguió di
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Por desgracia para la pareja, no pudieron pasar del segundo día con la inquilina no invitada.Ella se encargó de frustrarles todos sus encuentros en la playa o en cualquier parte, ella siempre se les aparecía en donde fuera que estuvieran. Hasta que al final se hartaron y tuvieron que regresar porque aunque le llamaran la atención, ella no les hacía caso.¿Y saben qué? Ella ya estaba enterada de que la pareja haría ese viaje, porque hasta su propia maleta con su ropa andaba cargando y al principio les mintió al decirles que por accidente se recostó dentro de la cajuela y que allí se quedó dormida hasta que ellos la despertaron.—Cuando volvamos a hacer otro viaje como este, me aseguraré de que ella no se nos pegue, te prometo que eso no volverá a pasar. Prometió Eduardo. Él sabe que a su pelirroja no le ha gustado que por culpa de la chiquilla se hayan tenido que regresar antes del tiempo previsto.—¿Y tú crees que si esa niña sigue conviviendo con nosotros, nos va a dejar en paz? —
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Luna se la pasó casi todo el día fuera de la casa, tal y como ella lo dijo, ¡voy a disfrutar por primera vez un cumpleaños junto a mis hermosos hijos! Viene rendida porque las criaturas la hicieron caminar por mucho tiempo pidiéndole que fueran a un lugar y a otro.Pero ella, con tal de verlos feliz, no le ha importado que sus pies anden un poco hinchados gracias a su embarazo.—¿Será que en casa no hay nadie? Todas las luces están apagadas. —Comentó un gemelo cuando bajaron del taxi.—Ah, creo que su papá tenía una salida con el tío Owen, a lo mejor la abuela Estrella, también se ha ido con ellos.Dijo Luna.—¡Sorpresa para la cumpleañera! —Gritaron todos cuando ella y los niños entraron a oscuras.—¡Ah! ¡Que es esto! —Exclamó ella asustada, y hasta las lágrimas se le han rodado por el tremendo susto.—Felicidades, mi bella pelirroja.—¡Ay, qué hermoso, todos están aquí! ¡No lo puedo creer! —Dijo la chica y después de abrazar a su marido corrió donde sus padres.—Gracias. Pensé que n
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De inmediato a Eduardo se le vino a la mente la razón por la que ella está actuando así. —Las fotos…—¿Cómo sabes que existen esas fotos, ¿acaso estuviste de acuerdo en que me las enviaran en lugar de decirme de frente que sigues manteniendo una relación con esa mujer?—No es así cariño, ella… ella me dijo que ya me dejaría en paz y por eso me pidió un abrazo como despedida, no sé cómo, ni quién fue que tomó esas fotografías, yo te juro que te estoy hablando con la verdad.—Pero te citaste con ella en ese restaurante ¿Qué más quieres que se me venga a la mente?—No fue de esa manera, cuando llegué a ese lugar, ella ya estaba allí o llegó después, no lo sé porque de repente se acercó a mí y…Eduardo le contó detalle a detalle cómo fueron las cosas, también le comentó sobre la patadita del bebé y por eso le tocó el vientre a la muchacha.—¿Estás seguro de que me estás diciendo la verdad?—Muy seguro amor mío, si gustas puedo ir hoy mismo a ese restaurante y pedir una copia de la grabac
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Eduardo ha quedado devastado con la noticia sobre la pérdida de su hijo, y no se diga la pobre Luna, ella lloró a mares cuando se lo dijeron. Su bebé… ha perdido a su tercer bebé a causa de una intoxicación por exceso de difehidramina, que es un medicamento para calmar la alergia en el cuerpo y es terminantemente prohibido para que las mujeres en estado de embarazo lo consuman y mucho menos en grandes cantidades como las que se reflejan en el flujo sanguíneo de la muchacha.—¡Luna! ¿por qué lo hiciste? —¿Acaso no querías a tu propio hijo? —Le reclamó su prometido en su impotencia, culpándola por la muerte de su propio hijo.—¡Eres un idiota! ¡Cómo te atreves a juzgarme sin estar seguro de la realidad! Es absurdo que creas que yo haré algo de tal magnitud, sabiendo que yo muero por mis hijos.—¿Y entonces que fue lo que pasó? no encuentro otra respuesta que no sea esa, y que hayas sido tú la que intentó deshacerte de él y mira que lo has logrado.—Me estás lastimando con tus palabras
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Eduardo se puso pálido al escuchar los pitidos que la máquina hace o dejó de hacer. La doctora habló por un aparato y de inmediato llegaron más médicos y enfermeras, unos se ocuparon de sacar a Eduardo que aún se encuentra en estado de shock.Él es el culpable, por su culpa ahora la madre de sus hijos, el amor de su vida está sin respirar en este momento.—¿Por qué? —¿Por qué he sido tan cruel con ella?, en que cabeza me cabe que ella va a tramar algo en contra de nuestro hijo, si yo he sido testigo de lo emocionada que ella estaba desde que lo descubrió en aquella clínica después de su secuestro.¡Qué me está pasando Dios mío! que demonio se me metió en la cabeza para culparla y hablarle de esa forma.Perdóname mi amor, perdóname mi bella pelirroja, no quiero perderte cariño, por favor Dios, no permitas que eso pase, ella tiene que ponerse bien.Mis hijos no me lo van a perdonar, yo en principal no me voy a perdonar si a ella le pasa algo. ¡Soy un maldito y cruel que no merece el am
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En la clínica…Finalmente, Eduardo se armó de valor y entró a la sala donde su mujer está recibiendo atención médica. Va con el corazón en la mano y ya escucha en su mente los reclamos que su mujer le hará. Para él, es un alivio encontrarla dormida, acercó una silla hasta la camilla y la tomó de la mano para llevarla a sus labios y darle un beso mientras gruesas lágrimas se escapan de sus ojos.—Mi bella pelirroja, no sabes cuánto me duele, verte en esta situación. Perdóname cariño mío, sé que me pasé de la raya al tratar de verte como la culpable de deshacerte de nuestro hijo a propósito. Lo hice porque mi corazón estaba muy dolido y lo asocié con que tú habías estado molesta conmigo por aquellas fotografías que mi ex prometida te envió. Juro que pensé que había sido una venganza de tu parte. Te pido perdón por el daño psicológico al que te arrastré. Prometo que si no me quieres perdonar esta vez, ya no voy a insistir porque soy consciente de que tú tienes la razón y no quiero ha
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La prima sigue alegando que no sabe nada, aunque ya casi ni pueda respirar, no da su brazo a torcer mientras que su primo tampoco se da por vencido.Por su parte la hubiese terminado ahorcando, pero la voz de su pelirroja lo ha hecho que se detenga.—Amor déjala, no te manches la conciencia con la muerte de esta perra. No vale la pena pasar años en la cárcel por su culpa. —Suplicó Luna, hasta entonces el hombre aflojó el agarre y la dejó caer al suelo para él acercarse a su mujer.—Cariño, perdóname por favor. No debí de decirte aquellas palabras tan ofensivas y hacerte sentir mal, en verdad yo…—¡Cuidado! —Gritó Luna. —Pero fue demasiado tarde, la chiquilla se levantó del suelo y le ha dado con la silla en la cabeza a Eduardo, haciéndolo que caiga desmayado al suelo mientras ella se ríe a carcajadas por su maldad.—¿Qué te pasa, estúpida? ¿Qué te hemos hecho nosotros para que nos trates así y nos tomes como a tus enemigos? —le reclamó la pelirroja, al mismo tiempo dándose prisa en qu
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Un par de días después…Luna le pidió a su marido que no le hiciera daño a la chiquilla, que solo la eche de la casa y se olvide de ella. En realidad, quería ser ella quien la destruyera y la hiciera sufrir igual o peor. Pero la mala suerte les andaba siguiendo, pues cuando ellos llegaron se encontraron con un cuadro preocupante. La puerta de la habitación de la señora Estrella estaba entre abierta, Eduardo se asomó, según él para cerrarla porque su madre debe de estar en la ducha, pero no es así, su madre está tendida en el suelo a pocos pasos de llegar a la cama.—¡Mamá, que te pasa madre!, por favor reacciona. Exclamó a gritos su hijo, la tomó en sus brazos y se la llevaron a la clínica, bueno solo Eduardo y Owen se fueron con ella porque Luna se quedó con los gemelos. …Ahora la señora Estrella ya está en casa, todos están muy tistes porque se le ha detectado cáncer en su tercera etapa, lo que significa que todavía queda una escasa probabilidad de que con terapia intensiva se