All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 191
- Chapter 200
234 chapters
191
Una semana después…—Mi amor tienes que comer, desde que tu madre fue sepultada, tú no has dejado de beber.Suplica Luna.—¡Vete, déjame solo!Repite su marido cada vez que ella quiere que él deje a un lado la botella que tiene entre sus manos y coma un poco de los alimentos que le prepara.—Estás siendo grosero conmigo—. Le reclama con un puchero.—Ya te dije que no te quiero ver a ti ni a nadie. Y deja de estar mandando a los niños, yo no estoy bien, así es que mejor evita que puedan salir lastimados sin mi intención.Eduardo está decaído, se siente el principal culpable de la muerte de su madre y ha decidido ahogar sus penas en el alcohol.No acepta ni siquiera que su hermano menor entre a verle en su despacho, lo más que se alimenta es una vez al día, pero solo la señora que les prepara los alimentos puede entrar a dejarle la bandeja.Luna está sufriendo a causa de ello, le duele ver a su amado sufrir de esa forma, le duele ver que se ha perdido en el alcohol.Ella ha dejado de ir
192
Luna se ha quedado estupefacta, el hombre no está bromeando, hasta parece estar molesto con su presencia.—Amor…—Ya lo escuchaste, entrégame ese puto anillo y problema resuelto. Te anuncio que hoy mismo me voy de la casa, aquí no puedo vivir con el recuerdo de mi madre.—Pero si tú te quieres ir, nosotros podemos acompañarte mi amor, por favor no nos abandones, tú necesitas ayuda, cariño, por favor permite que nosotros te ayudemos a superar esa etapa de duelo en la que tú estás encerrado todavía.Luna tenía toda la intención de ayudarlo. Pero el hombre ya había tomado una decisión y no había marcha atrás.Eduardo le quitó el anillo por la fuerza y lo tiró a la basura, seguido de eso preparó su maleta empacando algunas de sus cosas en ella y se marchó, sin siquiera despedirse de sus tres hijos, sin siquiera decirle un te amo a su mujer que lo observa con lágrimas en sus ojos.—¿Dónde irás? por favor no te hagas daño. —pidió su mujer con un nudo en la garganta. —Voy a casa de mi prima
193
Eduardo está sufriendo por su lado.Le duele no ver a sus hijos, le duele mentirles y no abrazarlos, pero la decisión ya está tomada y se alejará para siempre de ellos porque siente que en cualquier momento tomará la decisión de suicidarse si está sobrio por un día, la culpa le carcome el alma y lo único que quiere es llegar donde su madre y que esta lo perdone.Ahora luce un aspecto deplorable, ya no parece aquel millonario que emanaba glamour, belleza y elegancia. Pero aun así y gracias al dinero, las mujeres no le faltan cada vez que va a los bares a derrochar parte de su fortuna.—Sé que si mi hermano está allí, todos ustedes estarán bien mis amores. Él me prometió que si un día yo llegase a faltar, él será como un padre para ustedes, y sé que a ti te tratará muy bien, mi bella pelirroja, y siempre te tendrá como su única cuñada, y quizá me odiará a mí para siempre.Pero, ¡me lo merezco!Comentó.El tiempo transcurre y por suerte, Eduardo ya ha tenido un avance, él se está present
194
Al final Eduardo llegó un poco tarde a la reunión, con su camisa a medio abotonar y su saco colgando del brazo izquierdo, todo el que lo ve sabe que en su oficina ha estado disfrutando de una faena de sexo.Su semblante feliz, más un beso marcado con labial en el cuello lo delatan, mientras que Luna… ella parece un zombi con los ojos llenos de ojeras por tanto que llora y se desvela casi todas las noches esperando que él se digne a volver a casa y el muy desgraciado revolcándose con otras.—¿Así que quieres jugar? Perfecto, es hora que la diversión de inicio.Se dijo en su mente la pelirroja.Ella acomodó su escote para lucir más provocativa con sus voluptuosos pechos, subió un poco más la estrecha y perfecta falda de oficina y cruzó la pierna.¿Su objetivo? Desde que llegó a la sala de juntas, notó como todos los hombres se le han quedado viendo, bueno, en realidad siempre lo hacen, pero ella nunca les ha puesto interés por estar aferrada al idiota de su marido en ese entonces.Al da
195
Luna disfrutó de una tarde en tranquilidad sin el pésimo de su exmarido, y aunque en su mente está presente la escena de él y aquella mujer sobre el escritorio, esta vez no se ha doblegado, ella ya está decidida a dejar a un lado los sentimientos que tiene por él.Para su buena suerte, hay alguien en la empresa que está dispuesto a hacerla sonreír de nuevo.—Señorita Hernández, desde hace unos días he visto que ya no llega en un auto propio, por favor permítame llevarla hasta su destino.Comentó un hombre que ha salido del mismo lugar y se ha detenido a su lado para ofrecerle un rayte en su lujoso auto del año.—¡Qué va, si yo ni auto tengo, tan siquiera!Se dijo así misma, pues quien la traía hasta hace unos meses era el mismo Eduardo, nadie se enteraba de que llegaban juntos porque entraban por el parqueo privado en donde nadie más que el CEO puede acceder.—Eres muy amable Silverio, pero prefiero tomar el taxi.La chica tiene temor de subirse al auto de uno de los socios de la empr
196
«Si se recuerdan que la malvada Amanda, era la hermanastra de Juan Pablo, ¿verdad? Pero que ambos se odiaban porque ella no aceptaba las preferencias sexuales de él»—No tienes por qué sentirte mal jefa, ustedes han hecho un buen trabajo con la niña, estoy seguro de que ella está mejor aquí con ustedes que con mis padres, pues ellos solo se la pasan de viaje en viaje y ya no están para que se hagan cargo de la niña que les dio su hija la consentida. —¿Sabes? De haberlo sabido, yo le hubiese pedido a Francisco que la adoptáramos nosotros, sería maravilloso.—Ustedes serán unos magníficos padres cuando logren adoptar los suyos, pero sabes que para ello deberán de estar casados y residir los dos en la misma ciudad, así es que por ahora ni se hagan ilusiones. Al menos que decidan hacerlo con un vientre de alquiler.—Sí, y tú serás quien preste ese vientre, digo, por la amistad que te une con mi enamorado.—Yo encantada de ayudarles, el problema es que yo me voy a encariñar con el bebé y a
197
Ahora estoy irreconocible, posiblemente ya he rebajado unas veinte libras desde que mi madre falleció, no duermo casi nada por las noches y no me alimento como debería de ser, ni siquiera tengo apetito, si como algo, pero es a la fuerza, cabalmente lo hago para no morir; aunque quisiera hacerlo de una vez por todas, pero luego pienso en mis hijos, yo presiento que así como yo he cambiado con su madre ellos también lo están haciendo conmigo.Me duele en el alma porque en dos ocasiones les he escuchado decirle a mi hermano que se los lleve rápido porque no me quieren ver.Es jodido ser un adicto a las sustancias alucinógenas, pero es que solo con ello logro olvidar este sentimiento de culpa que me está matando y que me carcome el alma.Por mis hijos, por mi mujer y mi hermano, estoy dispuesto a cambiar.He estado buscando información en los distintos portales de internet, acerca de alguna clínica de rehabilitación que se encuentre dentro del país, la necesito con urgencia para que me ay
198
Le pedí al instructor que me diera permiso de tomar por un momento mi teléfono para comunicarle a los míos donde me encuentro, pero ese viejo culero no me lo permitió.Ja, pero es que él no sabe con quién se está metiendo, él me ve así todo descabezado e irreconocible, además yo me cambié de nombre, no di mi verdadera identidad, sino que una falsa que desde hace dos años tengo preparada para cuando me tocaba hacer negocios sucios, o tal vez solo por molestar a la policía y que ellos intentaran ponerme esquelas cuando me acusaban de usurpación de identidad y después se quedaban burlados cuando se daban cuenta de quién era yo.¡Nadie se va a burlar de mí! Ese teléfono estará en mis manos esta misma noche, cueste lo que me cueste. No quiero que mi pelirroja piense que he abandonado a mis hijos sin dar explicaciones.En horas de la noche Eduardo intentó salir de la habitación donde le han asignado para dormir, su misión es ir a sacar su celular de aquella sala en donde le pidieron que lo
199
En ese momento Owen iba pasando y escuchó el alboroto.—Luna, ¿cuñada que pasa porque mencionaste a los niños?Preguntó, abrazándola porque ella está llorando a mares.Los compañeros de trabajo se sorprendieron de que el hermano de su jefe le haya llamado cuñada a Luna. Pero no era momento para cotilleos.—Alguien… alguien se llevó a los gemelos, en la escuela no están. Esos ineptos no cuidan bien de sus alumnos y alguien debió haber ingresado para llevárselos.El enamorado de Luna se encargó de consolarla a ella, mientras que Owen y Juan Pablo se fueron directo a la escuela para que les entreguen los videos de vigilancia.Allí se aprecia cuando tres hombres bajan de un auto negro que está estacionado en la mera entrada del portón principal y le dan algo al portero, algo que seguramente es dinero para sobornarlo.Luego el hombre ya comprado, se dirige a donde un grupo de niños están jugando y regresa con los gemelos, los lleva de la mano, se inclina para decirles algo al oído para pos
200
El hombre casi se orina en los pantalones cuando miró el arma que el profesor sostiene por debajo de la mesa.—¿Quiénes son esos hombres a los que les entregaste a mis sobrinos?Owen se ve calmado cuando está en su papel de profesor, pero ahora está muy molesto y hace que cualquiera le tenga miedo.—¡Sus sobrinos!Exclamó el hombre con sus ojos abiertos de par en par.¿Quién se iba a imaginar que esos pequeños diablillos podrían ser los sobrinos de un profesor tan tranquilo?—Sí, ellos son mis sobrinos y tú no tienes idea de quienes somos nosotros en el mundo social, no tienes idea de que te has metido con una familia muy poderosa —¡Dime a quién se los entregaste!interrogó, sacando un segundo revolver de su cinturón y apuntándole directo la frente.—No me haga daño señor, es cierto que yo los entregué a ellos, ya lo vio en el video, pero fue su padre el que los vino a llevar, los niños no se opusieron porque vieron a su padre y se fueron muy tranquilos con él.No sé qué es lo que pas