All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 181
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En otro lugar de la ciudad…El oficial de policía, que ordenó el arresto de la malvada Amanda, le hizo una llamada a Eduardo para informarle que la chica ya está en labor de parto y que se requiere la presencia de sus familiares para que decidan si quieren que el bebé permanezca con ella en condiciones no adecuadas o si prefieren llevarlo con ellos para que reciba mejor atención desde su infancia.A los minutos de haber colgado la llamada le volvieron a hablar para comunicarle que la chica está en mal estado de salud y que se corre el riesgo de que pierda la vida ella y también su bebé.Eduardo le comentó a su mujer que él no tiene ni idea de quién sea la familia de esa mujer, ya que quien anduvo metido en esos enredos de matrimonio fue su padre, él nunca le conoció algún familiar.—¿O sea que esa mujer, cuando se estaba por casar contigo, ya estaba embarazada? Se suponía que ella debía de tener solo dos meses de diferencia con mi embarazo, y ahora salen con que el bebé ya está por na
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La pareja se fue para el hospital que el oficial les indicó.Para su mala suerte cuando ellos llegaron la mujer ya había fallecido por complicaciones en el parto debido a la mala alimentación y a la falta de atención médica que no fue recibida a tiempo, ya que Amanda hasta que sintió que ya no podía más con los dolores, fue que comenzó a gritar con desesperación.Pero ya presentaba un cuadro de preeclampsia, su presión arterial subía de a poco y bajaba de un solo golpe y así viceversa.Dos días más tarde les entregaron a la bebé, sí, es una hermosa niña que tiene un cierto parecido con su hermano Owen, no salió como Eduardo y en silencio él lo agradece que sea así.La señora Estrella está muy contenta esperándoles en la mansión junto a sus nietos. La pareja le había comentado que viajarían fuera de la ciudad porque habían decidido ser padres de un bebé en adopción y que los trámites estaban en camino y por ende se tardarían en regresar.—¡Qué hermosa esa bebé! Ah, hijos, les cuento al
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Mientras tanto en la otra ciudad…Owen sigue detrás de aquella profesora tratando de conquistarla, pero ella se niega a hablar con él, ni siquiera le permite que se acerque y más cuando están a solas, a excepto de esta ocasión que a ella se le olvidó su libreta en su habitación y vino a recogerla, pero en el pasillo se topó con su acosador.—Profesor Owen, por onceava ocasión, le pido que no me moleste más, usted es demasiado fastidioso.—¡Así que te parezco un hombre fastidioso! ¿Me pregunto qué dirá la señorita perfecta después de esto?Owen la besó y la arrinconó contra la pared en donde con su mano abrió la puerta de su habitación y la empujó hacia el interior de esta.—Basta, profesor, alguien nos puede encontrar aquí y se va a armar un grave problema. —repite ella, pero no deja de rosar sus labios con los del profesor.—No me importa que lo hagan, te voy a dejar salir hasta que me digas que me deseas igual que yo.—Profesor, por favor, no nos ponga en riesgo a ambos.—Solo dime
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La familia ha crecido y la casa se ha vuelto insuficiente. Para la bebé han preparado un lugar dentro de la habitación de los padres, pues no contaban con que ella llegaría.Anteriormente, los planes de la pareja eran de construir una habitación en la tercera planta que es donde ellos tienen su dormitorio, eso era para el bebé que venía en camino, pero como por desgracia al final lo perdió entonces desistieron de esa idea, ahora su pequeña hijita duerme en su misma habitación, pero en su propia cama-cuna.—Amor, la niña está muy pequeña para que duerma separada de nosotros. —Renegó la pelirroja.—Mejor que duerma aparte, así se hará una nena independiente desde pequeña. —Respondió Eduardo.—¿No será que tú lo haces porque no quieres que duerma en nuestra cama solo por el hecho de que es tu hermanita?Reclamó muy molesta.—Luna, quedamos en que no vamos a mencionar ese tema aquí y en ninguna otra parte, ella es nuestra hija, ¡Nuestra! —Recalcó sus palabras. —Si crees que eso de tenerla
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Luna subió a su habitación para traer al bebé y se la entregó a su concuña para que esta la cargue hasta el jardín en donde se encuentra su hombre esperándole.—¿Y esa bebé tan preciosa, de dónde la has sacado?Preguntó Owen, al momento que la vio asomar con la niña en brazos.—Esta es la sorpresa que te tenemos, ella es tu hija. Una mujer vino a dejarla y dijo que es tu hija. —Mintió la chica, en su interior todos sonríen ante la cara de pánico que tiene su marido.—¡Qué! No bonita, ella está equivocada, yo no tengo hijos con nadie y estoy seguro de eso porque yo siempre uso preservativo.—¿Acaso no te gusta tu propia hija? ¡Es muy hermosa y se parece a ti!—Ustedes me están vacilando, ¿verdad? —Ja, ja, ja, no se hagan los graciosos porque a esta broma no le veo el chiste.Mientras él se niega a aceptarlo, su mujer agradece que él le sea fiel y sea solo para ella, sin embargo, por la mente del muchacho pasan muchas cosas y una de ellas es tratar de recordar si con alguna de las chica
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Owen se ha reservado de comentarle a su mujer acerca de la aventura que tuvo con su compañera maestra durante su estadía en aquella ciudad, él jura que lo va a mantener en secreto para que ella no se dé cuenta de que le ha sido infiel.Pero no se ha puesto a pensar en lo astutos e inteligentes que son sus sobrinos y que por haberles mentido el día de ayer prometiéndoles que los llevaría al parque y al final quedarles mal, ellos se han molestado y juntos están planeando una venganza, la cual le costará muy caro.Son las nueve de la mañana, es un día domingo y todos están rodeando la mesa del comedor esperando que la comida sea servida, los niños se voltean a ver entre sí y sonríen por lo que están a punto de hacer.Nadie en la mesa tiene una idea de lo malvado que pueden llegar a ser esos pequeños diablillos, pero claro, como diría Eduardo, “hijo de tigre, sale rayado”El desayuno se ha servido sobre la mesa y todos ya empiezan a degustarlo entre pláticas de cualquier tipo, de pronto a
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Owen se fue detrás de su mujer que ha ido a la habitación para empacar sus cosas y salir de ese nido de hormigas como ella misma lo ha dicho.Él no puede creer las palabras que ella articuló porque piensa que las ha dicho solo porque aquella chica impostora ha llegado con su gran mentira.Pero no es así, su mujer le volvió a repetir que es cierto todo, y hasta le llamó a su amante delante de Owen para que este entienda que es de verdad que ella tiene a otro hombre en su vida y que a aquel si lo ama, en cambio a él no porque su interés era económico.La chica se fue de la mansión y ahora los que están llorando porque han sido castigados por sus padres, son los gemelos.—¡Tío Owen, perdón por lo que ha pasado! —piden entre sollozos.—No mis amores, ustedes no tienen la culpa de nada. —él no se da cuenta de que en verdad esos chiquitines son los que han organizado todo.—Tienes que perdonarnos, por favor, es que…—Ustedes dejen de llorar y cada uno vaya a su habitación, los mayores arreg
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Eduardo hizo que su hermano se tranquilizara y en vez de seguir molesto con la señora, le pagó lo que los niños le ofrecieron por el servicio.También le ofrecieron un trabajo en la empresa, aunque sea en el área de la limpieza porque ella les comentó que no cuenta con un grado de estudios avanzados, pero que con mucho gusto acepta ese trabajo que le servirá para sacar a su hijo adelante.—Ahora voy a hablar con esos pinches zarandajos. —dijo el chico, refiriéndose a sus sobrinos.—Owen, no los vayas a regañar por favor, si alguien los va a castigar somos nosotros como padres.—No cuñada, como crees que a mis campeones los voy a regañar, es más, voy a decirles que todo está bien porque deben estar llorando, además los llevaré a comer helados porque deben de estar resentidos conmigo porque les grité.—Si no les vas a cumplir no les prometas nada, porque ya sabes cómo reaccionan luego, gran jerga la que te han armado. —gritó su hermano mayor, riendo a carcajadas.El tío fue a hablar con
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Después de estar hablando por un rato acerca de los estudios, la convivencia con sus compañeros y su vida solitaria en esa casa. La señora Estrella ya se ha despedido de su sobrina y está a punto de marcharse porque si sus hijos no la encuentran en casa cuando lleguen del trabajo se preocuparán por ella.—Hija, te prometo que hablaré con mis hijos para que se dejen de tonterías contigo.—No tía, usted no se meta en problemas con mis primos por mi culpa. Ya es suficiente lo que usted hace con tener a la hija de su esposo en su casa y verla todos los días, incluso hasta cargarla en sus brazos.—¿Qué dices? —preguntó la tía, acercándose un poco más por si es que ha escuchado mal.—Tía, ¿acaso usted no sabe que la niña que mi primo y su mujer han llevado a la casa, es hija de su esposo y una dichosa novia que tuvo Eduardo?—Ay, no, no puede ser, eso no es cierto porque tú te lo estás inventando. Mis hijos no me pueden haber ocultado eso.La señora casi se desvanece. Tuvo que agarrarse de
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La señora Estrella está muy ansiosa, y eso no es bueno para su salud, incluso siente un enorme cansancio y su corazón bombea con más fuerza de lo normal y no es por exagerar, pero si alguien se sienta a su lado seguro que escuchará los latidos de su corazón.El que llegó de primero a la casa fue su hijo mayor. Luna aún no ha salido de la empresa porque le falta que terminar unos documentos, entonces le pidió a su marido que se adelante para que venga a echarle un vistazo a la niña.—Eduardo, ¿dónde está tu padre? —Preguntó la señora un tanto escandalizada.—¡Mamá, que son esos gritos! —¡Qué voy a saber yo de su paradero!—No te hagas el que no lo sabes, ¿lo has asesinado, verdad? —preguntó la señora entre lágrimas.Eduardo se quedó helado, ella ha descubierto su secreto.—¡Mamá! No digas eso, que no ves que…—Respóndeme, ¿has asesinado a tu padre, verdad? Maldito, asesino, le quitaste la vida al hombre que yo tanto amaba.La señora está desconsolada y no acepta explicaciones absurdas