All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 211
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La mujer le dijo que desde hace dos meses ella y su esposo están viviendo de alquiler en esa casa y que cuando ellos llegaron no había indicios de que alguien hubiese estado viviendo allí anteriormente, excepto por una habitación que estaba amueblada y perfectamente ordenada, pero no había prendas de vestir de nadie.―¡Qué raro, porque esta casa yo la compré para mi prima hace un tiempo!―No será que se ha equivocado de casa y piensa que es aquí. ―indagó muy extrañada ante la situación.―No, yo estoy cien por ciento seguro de que este es el lugar. En fin, que tenga buenos días, señora.Eduardo se retiró y después de meditar por un momento y de sentirse como un total extraño ante la situación de cambio en esos meses de ausencia, le llamó a su hermano Owen.Yo tengo que saber qué es lo que está pasando, ¿será posible que Luna la haya sacado de esta casa? No es que me moleste si lo ha hecho, el problema es que yo quería hacerla pagar por la muerte de mi hijo y estoy seguro de que a causa
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Esas palabras de su propio hermano han sido como un puñal directo al corazón.—¿Desde cuándo están saliendo ellos?Preguntó con un nudo en la garganta y su mirada perdida en el vacío.—Desde hace apenas dos meses, pero estoy convencido de que ese hombre le ama con el alma porque la ha aceptado con sus tres hijos y hasta ya le pidió matrimonio. Ellos van en serio con su relación, y los niños lo quieren a él.—¡No lo acepto, ella jamás será de otro hombre! Ella es mi pelirroja y nadie más debe de ponerle un dedo encima para acariciarle su piel, su cuerpo solo debe de tener las huellas de mis besos, de ningún otro hombre más que no sea yo.—Déjate de estupideces hermano, no seas egoísta y permite que ella sea feliz con quien lo desee, ya que tú no lograste cumplir con la buena vida que le prometiste si se quedaba a tu lado.—Tengo que buscar la forma de separarla de ese hombre, lo voy a despedir de la empresa, lo liquidaré con el dinero que le pertenece y si es posible hasta le doy demás
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Owen llegó a la casa, él sabe que su cuñada no tiene la capacidad para estar peleando con ese niño, pues el médico le ha recomendado que haga el esfuerzo por hablar con calma y no preocuparse por nada.Owen reprendió a su sobrino por su mal comportamiento y le aconsejó que a su madre la tiene que respetar por sobre todas las cosas del mundo.Luego de un rato de estar hablando a solas con él, el niño recapacitó y le pidió perdón a Luna y la abrazó, los gemelos no saben sobre la enfermedad que su madre está padeciendo y quizá si Gael lo supiera se portaría como un niño amable y amoroso como lo era antes de que su padre los abandonara.—Ahora que mi hermano ha aparecido, ¿le vas a comentar sobre tu diagnóstico? —Preguntó Owen.—De que sirve decirle, si al final él jamás se preocupará por mí y quizá ni se quiera hacer cargo de sus hijos, si en un dado caso yo… yo decida operarme y no pueda regresar a casa.Hablar de ese tema tan triste hace que ella se ponga peor y llore al pensar que, ¿q
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Eduardo está demasiado afectado, aun su mente le cuesta procesar que su hijo esté en estado de negación por su culpa. Estaba pensando en llamar a su pelirroja para hablar con sus hijos, pero justo a tiempo el teléfono timbró y precisamente es el nombre de su hermano el que aparece en la pantalla.—Dime que ya arreglaste el asunto con mis hijos, hermano.Habló ansioso.—Papá, soy yo, Gael.—Hola mi campeón, no te imaginas cuán alegre se pone mi corazón cuando ustedes me llaman papá.—Papito, quiero pedirte perdón por ser un mal hijo. Por favor, regresa a nuestra casa y habla con mamá. —Suplicó el pequeño, con sus lágrimas rodando, porque él extraña a su papá, pero es demasiado orgulloso como el mismo Eduardo para aceptar la realidad.—Ahora mismo voy a hablar con tu madre hijo, por favor avísale que dentro de unos minutos estaré en la casa y que me gustaría comer un plato de comida preparada por sus bendecidas manos.El hombre está demasiado feliz, su hijo ya no está molesto con él e i
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Luna no estaba preparada para ese asalto descarado. De inmediato le dio una bofetada en la mejilla y lo empujó.—¡Qué te pasa idiota! Tu tiempo ya ha pasado, así es que no me vuelvas a tocar y mucho menos a besar sin mi consentimiento.—Yo te amo mi amor, por favor no me desprecies. Me haces sentir como un miserable y mi corazón me duele y amenaza con paralizarse si tú no me das la oportunidad de expresar lo que siento por ti.Dame la oportunidad de explicarte lo que ha pasado desde que me desaparecí.—No quiero explicaciones Eduardo, como ya lo has visto, yo me voy a casar con otro hombre, un hombre que no se compara en nada contigo.—Créeme que ese hombre no te ama como lo hago yo. Por favor no te cases mi bella pelirroja, dile que vas a cancelar la boda porque has decidido volver a intentarlo conmigo.Rogó, con sus manos abarca el rostro de la chica, presionando su frente con la de ella y le susurra que la ama.—No quiero volver a sufrir por tu culpa, por favor ya no me molestes má
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Luna se aclaró la garganta y siguió comiendo, pero aquellas caricias y su vestido levantándose cada vez más, dejando al descubierto por completo su pierna, la estaba calentando a tal grado que en su parte íntima ya siente un cosquilleo que le incita a tocarse y darle la bienvenida a un atrevido orgasmo.—¡Ah! —Exclamó Eduardo cuando la chica de una sola patada alejó su pie travieso.—¿Qué pasa papá, por qué has gritado? —Preguntó el pequeño Caleb, como siempre de inocente. —¡Y mira que también te has quitado tu zapato! ¿Acaso te mordió un animal? —Todos en la mesa estallaron en risas, menos Luna que se ha puesto colorada como un camarón en sancocho.La chica se levantó y se fue a la cocina, sus hijos la siguieron. Ellos van a todo reír porque cuando su padre gritó, asustó a Gael y este dejó caer el tenedor.—No, hermano, no creo que la vuelvas a conquistar. Esa mujer ya no es para ti, por más toques que le hagas bajo la mesa no te servirán de nada.Se burló Owen.—¿Tú crees que me voy
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En medio del dolor y la desesperación por estar a pocas horas de perder a su pelirroja, Eduardo trató de buscarla por última vez.—Luna, mi amor, por favor no te cases y dame otra oportunidad. Deja que te demuestre que he cambiado y que puedo ser otro tipo de persona.—No, Eduardo, métete en ese cerebro de pollo que tienes; que ya no voy a volver contigo. Los niños siguen siendo de los dos, pero solo ellos porque desde que decidiste dejarme, yo ya no te pertenezco.—Está bien, Luna, ya que no se puede hacer nada, solo me resta decirte que te deseo toda la suerte del mundo, pero siempre ten presente que eres y siempre serás el amor de mi vida… mi bella pelirroja.Esa es una parte de los mensajes de texto que Eduardo ha intercambiado esta noche con Luna. Ella sonríe por lo estúpido que demuestra ser él, mientras que él llora lágrimas de dolor e impotencia mezclado con la culpa de haber perdido a su familia.Ya es otro día, y a tan solo dos horas para que la ceremonia se lleve a cabo, Lu
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El joven Francisco bajó y les preguntó a los demás si han visto a su amiga, nadie allí tiene conocimiento sobre ella y ahora se han preocupado.Por desgracia, nadie la ha visto salir y mucho menos se han percatado de que alguien desconocido haya entrado a la casa, para suponer que ha sido víctima de un secuestro.¿Pero, quién querrá secuestrarla?—Ella tuvo que haber escapado por su propia cuenta, porque la puerta tenía el seguro puesto desde adentro y la ventana está abierta, pero no hay indicios de que haya sido forzada.En pocas palabras, la chica se escapó por la ventana, quizá se haya arrepentido de lo que iba a hacer y tuvo pena decírtelo.Le comentó Owen al prometido y ahora plantado, Silverio.—¿Y si alguien se la ha llevado por la fuerza?El hombre se está preocupando por la muchacha, ella le había comentado unas horas antes que por el momento casarse era una de las mejores decisiones que ha tomado.—Aquí ya nadie puede entrar sin antes ser anunciado, es una orden que se le h
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¿Cómo lo hizo?El día que regresó a la mansión después de estar ausente por varios meses, les pidió a sus hijos que le ayudasen por segunda ocasión a conquistar a su madre. Gael se negó rotundamente a hacerlo. Pero el pequeño Caleb, siendo comprensible le prometió que él sí le ayudaría y ahora lo ha cumplido.—Listo papá, he dejado abierta la ventana de la habitación de mamá para que subas.Con un celular que su papá le dio a escondidas de todos, el niño le ha enviado un mensaje de texto.—Gracias hijo, por favor retírate para donde están los demás y haz como si nada está pasando.Eduardo escaló la ventana gracias a una escalera de muchos metros que buscó prestada en la estación de bomberos de la localidad, por ser un hombre bien reconocido en el mundo empresarial, ellos accedieron a prestarla sin hacerle preguntas.Además de que sus empresas son las más fuertes en donaciones cada año en pro del mejoramiento de la estación bomberil y de sus integrantes.Por otra parte, para entrar al
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Luna le escucha atentamente, ya sea para bien o para burlarse, pero ella le está permitiendo desahogarse.En el hospital me descontrolé de los nervios porque me puse a gritar como loco, pidiéndole perdón a mi mamá y a mi papá lo maldecía.De ese hospital me refirieron a una clínica para que me practicara una evaluación psicológica.Mira, aquí están los resultados. Yo tenía un trauma por lo culpable que me sentía, y del cual me trataron y logré vencerlo en poco tiempo, pero siempre seguía en el vicio de las sustancias ilícitas, por lo que alguien me mencionó un centro de rehabilitación.—¿Qué pasó después?Preguntó la pelirroja bastante concentrada en la historia.—Me fui allí durante los meses que estuve ausente y cuando regresé me dolió tanto saber que tú ya me habías cambiado por otro hombre, desde allí supe que quizá ya te había perdido y no había nada que hacer.Pero luego me dije que no permitiría que mis hijos le llamaran papá a otro y… aquí estamos juntos.—Nada de eso hubiera