All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 221
- Chapter 230
234 chapters
221
Luna ya se comunicó con Owen y le comentó lo que su estúpido hermano ha hecho. El chico sonrió, aunque a él no le guste como su hermano mayor se ha portado con su familia, pero aun así le da felicidad que nuevamente estén juntos aunque haya sido por trampa del mismo Eduardo.—Tío, yo ya sabía lo que mi padre haría. Mira, con este teléfono que él me dio es que yo le estaba diciendo lo que mamá hacía y cuando mamá salió de la habitación a hablar contigo yo le dije que ya podía entrar —Confesó el pequeño Caleb.—¡Ay cabrón! —¿Pero cómo hiciste para mostrar que no sabías nada al respecto y ahora me sales con que eres el cómplice de ese canalla? —Te voy a tener castigado toda la tarde por haberle mentido a tu tío querido.—No tío, por favor, a mí no me castigue. Mi papá es el culpable, él estaba llorando y me pidió que lo ayudará.—Sí, claro, y así llorando te manipuló nuestro padre verdad. ¿Qué va a decir nuestra madre cuando se entere de que tú eres el cómplice de papá?Reclamó Gael, él
222
Eduardo no le hizo caso y se puso a cocinar la cena, él ya venía preparado con alimentos y suplementos para varios días, él sabe que reconquistar a su chica es una tarea muy difícil, pero no está dispuesto a dar su brazo a torcer.Le sirvió un plato de comida y luego se sirvió el suyo, se sentaron en la pequeña pero acogedora sala de comedor y allí disfrutaron de ese delicioso manjar.En su país Honduras, la baleada es un plato típico y es considerado como algo que no cualquiera lo puede preparar por su manera de darle forma de redondez a la tortilla echa a base de harina de trigo.—Mmmh qué delicia.Soltó Luna al terminar de comer, lo ha dicho sin pensar que saldría en voz alta.—Yo sé que te encanta como yo cocino.Dijo el hombre, jactándose de ser un buen cocinero.—No lo digo por ti o porque la comida esté buena. Me refiero a que hace mucho tiempo que no como baleadas con carne de res. —Mintió.Ella está encantada por los deliciosos alimentos que ese hombre prepara, mientras estuv
223
Esa noche el ambiente se sintió distinto en la cabaña. Luna esperó a que el hombre entrara a dormir, pero este no lo hizo.Ella se preocupó de que a causa de la sangre coagulada por los golpes que ella misma le dio, le haya ocurrido un desmayo al hombre y entonces salió de la habitación para buscarlo.—¡Eduardo, que haces allí te vas a congelar muchacho! —exclamó con desesperación.El hombre está afuera de la cabaña, sentado sobre un banco de madera. Con la mirada directa observando hacia el bosque, fue hasta el segundo llamado que él reaccionó.—Linda, que haces afuera, ve adentro, por favor. —pidió con cariño y respeto.—Ven tú también, te vas a enfermar si estás por mucho tiempo afuera.—En un rato me reúno contigo, por el momento estaré aquí admirando las estrellas.No se le ocurrió otra cosa por decir, pero la chica tampoco cayó en cuenta que él miente porque ni siquiera se puede encontrar una estrella en el firmamento porque la noche está medio lluviosa y las nubes ocultan cada
224
En otro punto de la ciudad.Después de burlarse de su hermano Eduardo, por pasarse un buen tiempo rogándole a Luna para que esta lo perdonara, ahora es el mismo Owen quien anda detrás de su chica para que lo perdone por haber negado a su hijo en el vientre.La ayuda económica no le falta a la chica, incluso hasta una casa le ha comprado Owen para que se vaya a vivir en ella, pues debido a que no tiene empleo se ha quedado sin pagar el cuarto y no tenía a donde ir.Owen le propuso que se viniera para la mansión, pero ella no aceptó porque eso indica tener que estar cerca de él y por el momento es lo que menos quiere.—Ya te dije que yo me puse de los nervios cuando mis sobrinos me mencionaron que yo tenía un hijo, por eso fue que reaccioné de esa forma tan estúpida contigo el primer día. —Alega el hombre.—Sea como sea, pero no debiste decir esas cosas ese día porque bien mirabas que yo estaba muy asustada porque los secuestradores me tenían amenazada a muerte, y tú… no tuviste piedad
225
La felicidad de Owen no tiene precio, varias lágrimas rodaron por su mejilla y el beso a su chica no se hizo esperar, él deseaba que fuera una niña y sus deseos se han hecho realidad. —Muchacha, yo te veo demasiado estresada y eso le está afectando a tu hija.Señor, usted como su pareja debe de mostrarle mucho más afecto, mímela y consiéntala en todo lo que pueda, las caricias suyas le ayudarán mucho a su mujer.Sugirió la doctora.—Hermano, espero que tus trucos de conquista también me funcionen a mí.Comentó en su mente.Un día antes, Owen vino a hablar con la doctora y le ofreció mucho dinero para que dijera eso.En la cabaña…Eduardo está muy triste, pero por la felicidad de la mujer que ama es capaz de sacrificar su orgullo al verla al lado de otro hombre que sí supo ganar su corazón sin necesidad de herirla.Luna está en la pequeña habitación, ella sonrió al ver el rostro cabizbajo de su exmarido cuando le estaba diciendo que le dejaría el camino libre para que sea feliz con qu
226
Eduardo despertó y observó por última vez el cuerpo desnudo de su hermosa pelirroja, esa misma que un día fue tan tímida y que ahora ha tomado la iniciativa de comérselo a besos. Recordó que no se cuidaron la noche anterior y se preocupó ¿Acaso su futuro esposo querrá casarse con ella sabiendo que nuevamente está en estado de embarazo y lo peor es que sepa que no es de él?—Luna, despierta.Pidió entre suaves caricias que le hace al cabello rojizo de su amada.—Hmm, ¿Qué pasa? Estoy muy agotada y necesito dormir todo el día entero. —se quejó aun sin abrir los ojos.El hombre sonrió al escuchar quejarse a la chica, la noche fue tan trabajada que ella terminó demasiado cansada y temblorosa, en cambio, él despertó con muchas energías, pero siempre con la tristeza de pensar que lo que pasó anoche fue como una despedida.—Pequeña, tengo que llevarte a la mansión, por favor hagámoslo ya. No quiero que estés más tiempo aquí conmigo, no sabes el daño que me hace tenerte entre mis brazos y sab
227
Luna le ha dado una nueva oportunidad al hombre que ama, como bien dicen; el amor todo lo soporta. Ella no tenía planeado hacerlo, pero al ver que el hombre se ha esforzado yendo a terapia con el psicólogo y luego a rehabilitación, eso le ha hecho creer en la fuerza de voluntad que tiene por recuperar a su familia.—¿Cómo fue que sacaste una parte de mi ropa? —Preguntó ella, ya que él carga una maleta con algunas de sus cosas personales, y es que él ya estaba bien preparado para lo que iba a hacer y que finalmente salió un total ganador.—¿Quién crees que me ayudó?—¡Caleb! —Exclamó con toda seguridad. Ella sabe que por el momento es el único de la familia que le ayudaría a su padre en todo lo que él le pida.—Has adivinado, amada mía.—Ese muchachito es una plebe completa. —Dijo ella sonriendo.—Mis hijos son unos amores gracias a la crianza que les has dado, los amo a cada uno con todos sus defectos y virtudes.—Si vuelves a hacer eso, créeme que no nos iremos hoy. —Advirtió la chic
228
El hombre siguió dando otros nombres de los heridos menos graves, Gael se ha quedado en shock al escuchar el nombre de su madre y de inmediato le preguntó a su hermano si escuchó lo mismo.—Lo siento, pero yo estoy jugando con el celular que mi padre me regaló y no le estoy poniendo atención a lo que dicen en la televisión.—¡Tío Owen!, ven pronto por favor, mamá ha tenido un accidente y está muy mal. —Gritó el niño.Owen estaba en el despacho y cuando escuchó el alboroto de su sobrino llegó corriendo y también observó el nombre de su cuñada reflejado en la pantalla en la lista de los heridos.—No puede ser, allí menciona a los heridos y mi hermano no aparece. Pero también hay dos fallecidos, será que… ¿Será Eduardo es uno de ellos? Oh Dios, te pido que no sea lo que estoy pensando, por favor, te suplico, no me quites a mi hermano.Rogó en silencio, él no escuchó, que al principio del reporte el periodista aclaró de quién se trataba el cuerpo de los que perdieron la vida y por eso cre
229
Luna se recupera satisfactoriamente, hoy es el segundo día y ya ha sido dada de alta. Ella ya está en casa siendo mimada por sus hijos, pero de Eduardo aún no hay rastro.A la búsqueda también se ha sumado Owen y gran parte de la seguridad familiar les acompaña.Las empresas han cerrado durante dos días para que los hombres vengan y se adentren en las cercanías del lugar donde ocurrió el accidente, todos se han turnado, unos buscando para el norte y otros para el sur, en los cuatro puntos cardinales lo está buscando su gente.—Señor, ¿es esta una prenda de su hermano? —Preguntó un guardabosque, levantando una camisa de color verde menta.—Sí, esa camisa le pertenece a él.Respondió Owen, sintiendo como el alma le entra al cuerpo de nuevo. Y es que como no reconocer la camisa, si es la que él mismo le obsequió para su último cumpleaños.—Eso quiere decir que debemos de estar cerca. Muchachos sigamos, no nos rindamos porque nuestro objetivo ya está muy cerca. —Les ordenó a todos.A lo l
230
La chica consoló a su enamorado, haciéndole creer que todo va a estar bien y que no debe de preocuparse. Aunque ella misma haya escuchado cuando el médico le dio la noticia de que las probabilidades de vida son casi nulas.—¿Por qué tiraste tu comida al suelo? —Reclamó la chica, ella se ha resentido por su acción.—No lo tiré, se me resbaló de la mano. Los nervios se me han descontrolado debido a la falta de sueño y en ocasiones hasta me siento mareado como si me voy a caer. Perdón si se notó de una forma equivocada.—¿Quién… quién está allí? —Preguntó una voz ronca detrás de ellos.—¡Dios mío, es mi hermano! Exclamó Owen, le dio un beso en la frente a la chica y la dejó para ir con su hermano.—Es un milagro que estés despierto. —Owen lloró como un niño sobre el pecho de su hermano mayor.—¿Quién eres tú? —Preguntó.—Soy yo, tu hermano menor. —¿No… no me recuerdas? —Preguntó el chico, sintiendo un nudo en la garganta.—Es que no… no veo nada, todo se ve oscuro. —Por favor, dime quién