All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 21
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DAYANAEl evento da por finalizado y yo me dirijo hacia la salida como alma que lleva el diablo, ni siquiera esperé a encontrarme con la señora Matilde, su nieta y con Marta, ya luego les llamaré para decirles que estaré esperándolas en el lugar acordado.Me urge salir de este lugar en donde está mi exjefe también. Y por la pregunta que él me hizo, me imagino que debe sospechar que el bebé que llevo en mi vientre es de él.A la salida me encontré con mi amigo, me detuve por un minuto y cuando menos acordamos, el mismísimo diablo estaba a nuestro lado y por la expresión que tiene en su rostro, puedo decir que él escuchó lo que el loco de mi amigo le dijo a mi bebé.—Señorita Dayana, me permite hablar un momento con usted a solas, por favor—. Pidió.No me queda tiempo de responderle porque en ese momento llegan la señora Matilde y Marta. Cárlenton ve con sorpresa a su secretaria, seguramente él piensa que ella sabía sobre mi embarazo.Yo me quedo pensativa porque creo que ya no podré ha
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Cárlenton insistió en que le diera una respuesta. Entonces lo complací, le dije que el bebé en mi vientre no es su hijo. Sino que del hermano de mi amigo.Los colores se le fueron, su rostro cabizbajo demostraba que esa no era la respuesta que esperaba. Pero yo tenía que divertirme por mientras pensaba bien las cosas, el futuro de mi hijo estaba en juego, era quedármelo o que su padre me lo quitara para criarlo junto al de la rubia oxigenada.Lo que me sorprendió fue que dijo con sinceridad que hubiera deseado que fuera suyo. Por un momento sentí un pinchazo en mi corazón de pollo, pero no, no me quiero doblegar ante el hombre que solo me utilizó para tener sexo y luego restregarme a su verdadero amor en la cara. Después de mi respuesta, su modo cambió. Pronto se despidió con la excusa de que tenía que volver al trabajo. Pensé que me pediría que nos volviéramos a encontrar, pero no. Él muy desgraciado se despidió de mano y me deseó suerte en mi vida.Yo no lo podía creer, guardaba
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El fin de semana acabó. Lo sentí muy lento, estaba loca porque mi amigo volviera de visitar a su familia para que me contara a detalle lo que habló con mi estúpido exjefe. Hasta entonces él encendió su teléfono. Pero solo para preguntarme si el bebé se estaba portando bien y para informarme que estaría otros días fuera de la ciudad.Prometió que hablaríamos del tema hasta su regreso, ¡maldición, muero de ansiedad! Pero no me queda otra opción que esperarlo. Justo cuando acababa de colgar, mi teléfono volvió a timbrar, era él… Cárlenton. Dijo que estaba afuera esperando a que le permitiera entrar. Juró ser breve e irse cuanto antes si su presencia me incomodaba. Lo hice pasar, mi curiosidad era tan fuerte que en cuestión de segundos ya estaba abriendo la puerta. Me pidió, no, mejor dicho, me ordenó que me sentara. Yo muy obediente lo seguí hasta el sofá. —Dayana, te pregunto por segunda ocasión. ¿Este bebé, es mío? Volví a negarlo. Ya había decidido dar a luz y cuidarlo por mi c
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DAYANAEstoy tranquila durmiendo en mi cama cuando escucho el celular sonando, mi corazón se acelera al ver que es Cárlenton.—¿Qué será lo que quiere a esta hora? apenas son las cuatro de la madrugada.Me quejo.—Hola, ¿pasa algo?Pregunto entre dormida y despierta.—No pasa nada, preciosa. Solo llamaba para ver si estás bien, si mi hijo está bien o necesita algo.—Cárlenton, ¿es en serio? ¿Solo para eso me has llamado a esta hora?—Me quejé. Joder, ese hombre me había hecho enfadar desde temprano. —¿Sabes qué? estaba dormida y me has despertado, ahora ya no podré volver a dormir porque tengo hambre.Nota: Esta es una novela propiedad única y exclusivamente de la autora Lorena Rodriguez. —Entonces, ábreme la puerta para hacerte algo de comer y consentirte a ti y al bebé.—Enserio, Cárlenton, duérmete ya.Pedí. Moría de sueño realmente y él muy feliz peguntando por su hijo.—Dayana, abre la puerta, estoy afuera de tu departamento, pero apúrate que me estoy congelando.No puedo creer q
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Me despierto cuando siento que me acarician el rostro, se siente tan bien que me quedo disfrutando del momento, pero ¡que carajos! un momento, yo vivo sola, por lo tanto, no hay nadie aquí, debe ser un sueño. Me acomodo en la cama para seguir durmiendo, pues la verdad me siento cansada. De pronto escucho la voz de un hombre.—Vamos dormilona, levántate.Abro los ojos de inmediato y veo como Cárlenton me sonríe y es ahí cuando recuerdo lo que pasó esta madrugada. Me sonrojé con solo recordar todo lo que hicimos.—¡Buenos días, preciosa! Me siento rara, no estoy acostumbrada a tener un hombre a mi lado. Me da un beso en la frente y otro en mi vientre.Mira, te preparé el desayuno, ya que en la madrugada me dijiste que se te quitó el hambre solo con verme.Él sonríe de lado, una manía jodidamente excitante.Yo le pego en el hombro y le reprocho lo que me dice porque siento mucha vergüenza.—Ya cállate, tú viniste a interrumpir en mi casa a tempranas horas de la madrugada, así que
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Cárlenton no dice nada. Parece que ha comprendido mi molestia.Pasan los minutos y yo me siento contenta porque me da gusto que por primera vez alguien venga a acompañarme a mi control y qué más bello que sea el papá de mi hijo. Aunque lo odio, pero su presencia me hace sentir segura.Les juro que creí que mi hijo ni siquiera se daría cuenta de quién era su padre, porque ya había decidido no contarle nada acerca de Cárlenton, pero ahora, por asares del destino aquí estamos los dos ansiosos por saber el sexo de nuestro pequeño.—Señorita Dayana, puede pasar.Anunció la recepcionista. Nos levantamos y él me toma de la mano para que entremos al consultorio. Nos recibe una mujer alta, de piel blanca y muy bonita, nos saluda, a mí me da la mano y a Cárlenton… a ese hijo de su madre le da un beso en el cachete.Yo me les quedo viendo con una expresión seria en mi rostro, no entiendo la relación que hay entre ellos, pero al parecer es muy íntima.¡Así qué, este estúpido me trajo donde una d
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Y bueno, Cárlenton sigue insistiendo y yo… yo sigo pensándolo. —¿Anteriormente mencionaste que tu madre vive contigo, verdad? —Así es preciosa, ella vive conmigo. —Pero, ¿y si ella no me acepta en su casa y piensa que soy una oportunista que me embaracé a propósito solo porque tú tienes dinero?Cárlenton se ríe a carcajadas y me abraza. Estoy demasiado nerviosa. —Preciosa, ya verás que mi madre te querrá más a ti que a mí, y no digamos a sus nietos. Te confieso un secreto, y es que ella desde hace tiempo me está obligando a casarme porque ya quiere ver niños corriendo por toda la casa y ahora que sepa la noticia se pondrá loquita.Yo me tensó cuando él menciona la palabra casarse, debo decirle que si me voy a ir a vivir con ellos lo hago solo por evitar algún problema que se de en el embarazo y que yo no pueda lidiar sola.No iré a vivir como su pareja, aún no me siento cómoda con él, o tal vez sí lo haga, pero quiero dejarlo que me ruegue por haberme abandonado y creerle a otra p
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Una señora muy bonita y elegante apareció frente a nosotros.En ese momento mi mente se nubló. Estaba tan nerviosa que me aferré con fuerza al brazo de Cárlenton.—¡Qué! ¿Cómo? ¡Esto no puede ser cierto!Exclamé en mi mente.La señora con la que me choqué el día que me di cuenta que estaba embarazada, está parada frente a mí y con una gran sonrisa en su rostro, seguro que me ha reconocido.—¡Ay no, qué vergüenza!¿O sea que, a la abuela de mis hijos, sin saber que lo era, le confesé que el padre no se daría cuenta nunca de que tendría un hijo?Bien dicen que el mundo es demasiado pequeño cuando de maldad se trata.Cárlenton me toma de la cintura y creo que se me nota que estoy nerviosa porque él me pide en un susurro que me tranquilice, que todo está bien.—Pero mira nada más, con quién me vuelvo a encontrar. Ven, acércate hija, quiero darte un abrazo.Me dice la señora, sonriendo a lo grande mientras yo me muero de la pena.—¿Y como vas con el embarazo?Me pregunta.—Muy bien, señora
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Finalmente mi suegra se compadeció de su hijo y dejó de avergonzarlo delante de mí. —Tienes suerte, no te castigo más duro porque te adelantaste a contarme el motivo por el que decidiste alejarte de ella. Y, bueno, también porque me acabas de dar la mejor de las noticias, ¡voy a ser abuela!Esta familia es toda rara, la madre acaba de estar golpeando a su hijo muy enojada y de repente está sonriendo feliz. —Si mamá, serás abuela y de dos pequeños. Le suelta de golpe. —¡Qué! Cárlenton, no me digas que tienes embarazada a otra también, porque si es así, no la acepto. Aceptaré al bebé, pero para que viva contigo prefiero a Dayana.Expresó la señora, ja, ja, yo sonreí internamente. Tengo de mi lado a la suegra, su estúpido hijo no podrá contra mí, ni siquiera cualquier amante que se atraviese en mi camino tendrá la oportunidad de destruirme. —Ja, ja, ja. No, mamá, cálmate, deja que termine de hablar.No hay ninguna otra mujer embarazada, tu linda nuera frente a ti, está preñada de ge
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Estoy ansiosa por saber lo que dirá Marta, la secretaria de Cárlenton cuando se entere que estoy viviendo con su jefe, estoy segura de que dará el grito al cielo así como es ella de escandalosa, pero es tan linda conmigo, se ha portado como una buena amiga.Hoy hablaré con mi amigo Carlos también para contarle de que me mudé de casa, ayer solo a la señora Matilde se le mencioné.…Ya llevo dos semanas viviendo con el padre de mis hijos. Su madre, la señora Maya ha sido muy cariñosa conmigo, me mima y me complace en todo lo que yo quiera comer.Ella dice que sus nietos tienen que nacer sanos y fuertes y para ello no hay nada mejor que una buena alimentación en la madre para que el feto tenga el mismo efecto.La señora Matilde ya vino una vez a visitarme y sorprendentemente se lleva muy bien con mamá Maya, la nieta de la señora Matilde está muy feliz con mi barriguita y los bebés porque dice que ella será la tía para ellos.A veces yo me pongo a pensar en mi madre, si tan siquiera ella